Yey, estoy en racha, dos capis en un día xD

Disclaimer: La historia no es mía, pertenece a Reptilia28, yo sólo la traduje. Cierto es que puse algo de mi toque personal para traducir pues el inglés no es lo mío y las traducciones de los traductores de la web son penosas, pero en esencia el fic es el mismo y me gustó tanto que pedí permiso a Reptilia para traducirlo ^^

Summary: Después de la destrucción de la Academia Yokai, el exorcista decide que Tsukune y sus amigos deben entrenar por si Anti-thesis busca venganza... ¿y quién mejor para entrenar a unos yokai que cierto cazador de demonios de cabello blanco y ropas rojas?

Es fácil de notar que tanto el estilo de narración como la forma de poner diálogos y demases es la original de Reptilia, no quise cambiar nada de eso pues al fin y al cabo la historia no es mía y no pienso tomarme más libertad que la de traducirla.

Agradecimientos:

Gajeel Redfox Crossover Fan: Gracias por seguir leyendo el fic, y respondiendo a tu pregunta parece ser que no. REptilia28 ha sacado un total de cinco capítulos por ahora y creo que en ninguno aparecen Vergil o nero, aunque quién sabe qué sorpresas nos tiene preparadas.

Espero que lo disfruten ^^


Devil hunter to Vampire

ºoºoº Capítulo 3ºoºoº

Las cuatro chicas y Dante todavía estaban mirándose unos a otros, cada uno tratando de medir a su oponente. Las chicas ya habían visto lo que era capaz de hacer pero Dante no podría mantenerse en pie con las cuatro en su contra, menos aún después de su orden de atacarlo tan salvajemente como fuera posible. Dante estaba tratando de decidir cuál de las jóvenes sería más peligrosa y con la que tenía más probabilidades de ser derribado:

Moka era la más fuerte físicamente del grupo, pero no tenía facultades extraordinarias más allá de su fuerza sobrehumana y su resistencia, cosas que podía fácilmente eludir o contrarrestar. Podía darse el lujo de tratar con ella en último lugar.

Yukari tenía su magia, pero más allá de su inclinación por los golpes en la cabeza con objetos pesados y el manejo de las cartas de tarot su expediente era vago en la medida de las posibilidades que tenía. Definitivamente sería prudente eliminarla pronto.

Los ataques a distancia de Mizore podían representar un problema, pero Dante estaba seguro de que podría esquivar o desviar cualquier kunai de hielo que ella le tirase, su verdadera preocupación era sobre su capacidad para congelar a la gente completamente, lo que le dejaría en una posición vulnerable. Su habilidad para hacer clones también podía ser un problema pues lograría distraerle con señuelos mientras los otros se abalanzaban sobre él.

A pesar de que era un combate cuerpo a cuerpo como el que sostuvo con Moka, la capacidad de Kurumu para volar le permitiría escapar rápidamente más allá del alcance de sus puños, así como darle mayor radio de ataque. Sus poderes de ilusión también podría detenerlo y dejarlo vulnerable a ataques, así que ella y Mizore serían los primeros objetivos.

Kurumu y Moka dieron el primer paso, la súcubo se alzó en el aire mientras la vampiresa cargaba hacia Dante. A medio camino de su objetivo la peliplata saltó tratando de golpear de una patada al semi demonio. En cambio, él lo esquivó en el último segundo y la agarró por el tobillo, usando impulso para girar sobre sí mismo y lanzarla lejos, haciéndola golpearse contra un árbol. Mizore lanzó carámbanos de sus manos mientras Yukari lanzó sus cartas de tarot afiladas como navajas, pero Dante se movió ágilmente entre los proyectiles, agarrando dos de los carámbanos y regresándoselos a sus atacantes; Mizore convocó un grueso muro de hielo para protegerse y Yukari simplemente se lanzó fuera de la trayectoria de su propio ataque.

Después de haber ganado suficiente altura Kurumu se dejó caer en picado con sus afiladas uñas al descubierto. Dante se agachó para esquivar el ataque de la súcubo, que acabó rebanando limpiamente un árbol cercano. A medida que éste comenzó a caer la peliazul se abalanzó contra el mayor para hacer otro ataque, aunque él esquivó tanto ese intento como nuevas estalagmitas por parte de Mizore, corriendo hacia los árboles para cubrirse con ellos. Cuando Kurumu se lanzó intentando cortar a Dante, él saltó sobre la joven y plantó sus dos pies en la espalda ajena, golpeándola hasta hacerla impactarse contra el suelo mientras él aterrizaba sin problemas, con el cabello ondeando al viento provocado por el impacto. La súcubo trató de volver a levantarse pero una patada de Dante en su estómago la lanzó lejos, mermando su fuerza por el golpe.

Dante trató de alejarse, encontrándose con sus pies anclados al suelo. Miró hacia abajo para ver el hielo que rodeaba sus pies. Oyó el sonido de unos pasos golpeando contra el suelo y levantó la vista para ver a Moka cargando contra él con la furia y el deseo de matarlo pintados en sus ojos. Haciendo uso de todas sus fuerzas el mayor liberó uno de sus pies arrancando una porción de tierra y el hielo que lo pegaba a ella. Cuando Moka estuvo a poca distancia el cazador la golpeó de una patada en la barbilla, logrando romper el hielo que encarcelaba su pie aunque afortunadamente para ella el hielo se derretía contra el calor de su piel y fue absorbido rápidamente por el montículo de tierra que la rodeaba. Mientras ella intentaba recuperarse del golpe Dante liberó su otro pie y le dio una patada horizontal en el estómago, mandándola de vuelta contra un árbol.

Su paciencia con Mizore se agotó rápidamente por lo que cargó contra la yuki-onna, moviéndose entre sus ataques a distancia. Saltó y echó su puño hacia atrás para golpearla y hacer que se estrellara contra el suelo y Mizore apenas tuvo tiempo de crear un nuevo escudo. El hielo de apenas una pulgada de espesor se rompió como el cristal bajo el puño del peliplata, quien no le dio a Mizore la oportunidad de recuperarse pues Dante le dio un rodillazo en el estómago, lo que la obligó a sacar el aire de sus pulmones y toser soltando la piruleta. Mientras ella se doblaba jadeante sintió que la agarraban del cabello y vio un objeto negro yendo directo hacia ella. Vio las estrellas cuando la rodilla del devil hunter se estrelló contra su cara. Como si fuera un golpe final, un sonoro gong llenó el aire cuando una tina de latón pesado cayó sobre la cabeza de Dante, y la pelivioleta no perdió el tiempo, encerrándolo en un bloque de hielo mientras permanecía atónito por el golpe.

"¡Moka, deprisa!" la yuki-onna exclamó al ver que su enemigo ya luchaba por deshacerse de su prisión helada. La vampiresa de cabellos plateados se puso en pie vacilante y corrió hacia Dante y levantó su pierna, encantada con la idea de castigar al hombre que la había golpeado y humillado de esa manera, pero en cuanto su pierna estuvo a punto de tocar el hielo un destello cegador nubló su visión y, por una fracción de segundo, se sintió abrumada por una poderosa ola de youki que casi la asfixió. Lo que hizo Dante logró romper su prisión y Moka sintió el roce de las esquirlas de hielo contra su cara, teniendo que morderse el labio para no llorar por el dolor. A medida que su visión regresaba el impulso la llevó a que su talón se hundiera en el barro frío donde Dante estuvo parado antes, pero no había ni rastro del devil hunter. Yukari lanzó un grito de sorpresa y dolor cuando sintió un golpe en la mano que sostenía su varita, enviando ésta a volar. Dicho golpe fue rápidamente seguido de un codazo a la cara de Mizore y un golpe de palma abierta en el plexo solar de Moka que mandó a las jóvenes al suelo. La vampiresa miró a su atacante, con el pelo plateado bañado en agua helada y, a diferencia de su propia mirada llena de rabia, la de Dante sólo mostraba una leve molestia. Se preparó para darle una patada pero se detuvo cuando oyeron un rugido de furia bestial, proveniente de donde Tsukune y Ruby se encontraban.

A lo largo de la pelea los dos espectadores observaban desde lejos. Lucha pensó Ruby mientras veía a Dante golpeando a Moka en la barbilla de una patada, Es más como una masacre. Vio como Dante estaba golpeándola brutalmente, incluso Ura Moka que era la luchadora más fuerte de la que la bruja tenía constancia no era más que una niña contra él. Kurumu, siendo una yokai de vuelo y teniendo una resistencia menor a la de sus compañeros había recibido una paliza incluso peor que la que recibió Mizore cuando logró encerrar a Dante en el bloque de hielo, la súcubo apenas tenía fuerzas para levantarse, quedando en el lugar al haber sido derrotada. Ruby quedó sin aliento cuando Dante había logrado, de alguna manera, liberarse de su prisión de hielo y esquivar el ataque de Moka, sintiendo la breve pero intensa ola de youki. Ella lo sentía y pensó con miedo, ¿Ese es… su youki?

A lo largo de la pelea Tsukune luchó contra las zarzas que lo ataban para intentar ir a ayudar a sus amigas. La parte lógica de su mente se preguntaba lo que podría hacer contra Dante pues él podía fácilmente derrotar a Ura Moka como si barriera a una mosca de un manotazo, pero fue una duda silenciada por su parte emocional. Cuando Dante tuvo a Moka de rodillas y levantó su pie para golpearla fuertemente, su mente se consumió en rabia y de su garganta surgió un rugido animal. Su cabello se volvió de un color marrón oscuro como un gris mate, sus ojos marrones cambiaron a un ojo sangre y sus pupilas pasaron a ser una franja gatuna. Su transformación en ghoul había terminado con un crujido suave cuando uno de los eslabones de su sello se quebró. No tuvo que esforzarse para librarse de las restricciones de Ruby y cargó contra el semi demonio.

No esperaba esa incorporación repentina a la lucha, por lo que Dante fue el objetivo directo de Tsukune y su golpe lo llevó a varios metros hasta que ambos cayeron a tierra con el ghoul encima. Sin dudarlo comenzó a darle puñetazos al rostro de Dante, con gran rapidez y escaso tiempo entre golpe y golpe mientras sus puños se cubrían con la sangre del semi demonio, ignorando su propio dolor debido a la furia que lo cegaba. Cansado de los golpes Tsukune se incorporó y tomó a Dante por su camisa antes de lanzarlo contra un árbol.

Por desgracia para Dante, en ese árbol era donde había colocado su espada y sobre ella su abrigo.

Todo el mundo quedó sin aliento cuando Dante fue literalmente empalado en su propia espalda, haciendo sonar el desagradable chapoteo de la sangre cuando el mango del arma le atravesó el estómago, haciendo que la vitae saliera como un grifo abierto. Incluso Ura Moka, que normalmente se deleitaba con la batalla y la matanza sangrienta, sintió náuseas por la visión, y Yukari se había simplemente desmayado. Sin embargo, en vez de dar un grito final y estremecedor antes de caer muerto, Dante tenía mucha más vida.

"Son of a bitch!" -gritó con enojo antes de mirar a Tsukune. "¿Qué diablos te pasa, kid? ¿Tienes idea de lo que duele esta mierda?" Sin esperar una respuesta que nunca llegaría Dante se impulsó, extrayendo la Rebellion del árbol pero teniéndola todavía incrustada en su cuerpo. Con un suspiro de fastidio tomó ambos lados de la hoja y comenzó a tirar hacia afuera. Cada movimiento era una pulsación que liberaba un gran chorro de sangre hasta que la extrajo, arruinando totalmente su abrigo antes de dejarlo caer al suelo empapado en rojo y casi parecía ser un manchón de sangre. Para sorpresa de todos, bajo el agujero de la camisa no había ninguna herida abierta, ni siquiera una cicatriz para indicar que acababa de ser cruelmente empalado.

Había sido apuñalado por la espada que ahora estaba en el suelo, y se volvió hacia Tsukune. "¿Y? ¿Qué tienes que decir?" La mente simple del ghoul no pudo formular respuesta, sólo reconoce que su presa no estaba muerta y que eso debía corregirse. Con un rugido Tsukune cargó hacia delante con el puño en alto mientras Dante hacía crujir su cuello y se lanzaba contra él.

Ambos puños chocaron haciendo que los dos se tambaleasen. Dante se recuperó primero y tomó a Tsukune por la camisa antes de darle un cabezazo al adolescente. Siguió con una rápida ráfaga de golpes en las costillas y estómago antes de que Tsukune se recuperase, dejándolo inconsciente. El estado del joven permitió que la magia del sello se reafirmase, sellando al ghoul de nuevo dentro de su cuerpo y devolviéndolo a su forma humana.

Dante, jadeando y empapado en sudor se volvió hacia las mujeres que los miraban shockeadas.

"Se acabó la lección", murmuró lo bastante alto para que le escucharan mientras se dirigía por sus cosas. Enfundó sus armas y dio un suspiro de frustración mientras inspeccionaba el rasgado agujero de su abrigo. Deslizó la prenda, sacudió la sangre de la Rebellion y se la colgó a la espalda antes de recoger a Tsukune y dirigirse al coche. Las chicas pronto le siguieron con Ruby y Mizore ayudando a Kurumu, mientras que Moka se agachó para tomar el rosario que cayó del bolsillo de Tsukune durante la pelea.

Cuando estuvieron en el coche rápidamente regresaron al Devil May Cry. Ruby se llevó a Yukari en brazos pues era la más ligera y Kurumu no estaba en condiciones de volar. Cuando regresaron al local Dante los llevó escaleras arriba, ayudándose de las jóvenes para poner a los heridos en la cama.

"¿Cómo te sientes?" le preguntó Yukari, preocupada por su amiga.

"Como una mierda", se quejó la súcubo por el dolor. "Creo que tengo algunas costillas rotas", continuó. Unos segundos más tarde Dante volvió a aparecer con un poco de ropa en una mano y un plato de lo que parecían orbes verdes en la otra. Ajustó su ropa sobre el escritorio y fue a la cocina a por un vaso antes de regresar.

"¿Qué es eso?" -cuestionó Ruby, sospechando cuando Dante les dio el orbe y el vaso.

"Orbes verdes", respondió mientras cogía una de las esferas, rompiéndola para verter su contenido en el vaso. "Es un agente curativo. Yo no los uso pero los guardo para casos de emergencia." Llevó el vaso a Kurumu, que volvió la cabeza. "Si tomas esto te sentirás mejor", prometió Dante. La peliazul, que normalmente no confiaría en una bebida tan extraña de alguien que acababa de darle la paliza de su vida, pero estaba sufriendo mucho así que tomó el vaso y bebió su contenido que casi le dio náuseas por el mal sabor. Fiel a la palabra del devil hunter, se sintió inmediatamente recuperada de las lesiones. "Lo mismo va para vosotras", dijo él dirigiéndose al resto de jóvenes que habían luchado. "Ahora bien, si me disculpáis iré a tomar una ducha", continuó y tan pronto se puso de pie se metió en el baño.

Ruby vertió otro orbe en el vaso y se lo entregó a Mizore, quien lo tomó de un trago volviendo el rostro a otro lado con expresión nauseabunda en el rostro. La bruja lo rellenó y se lo entregó a Moka, quien miró el contenido de la taza con aprensión. Pensó en tirarlo a la basura, pero el dolor de su pecho y abdomen le pedían beber esa baba viscosa. En el primer trago la vampira casi escupió la bebida, sentía su lengua pegajosa y tenía un fuerte sabor amargo. La vampiresa se obligó a tragar el asqueroso líquido y de inmediato sintió que el dolor en su cuerpo empezaba a disiparse. Con la esperanza de terminar lo más rápido posible inclinó su rostro hacia atrás, retomando el resto de la pegajosa sustancia, tratando en lo posible no tirarla y prácticamente lanzándole el vaso a Ruby cuando terminó. Por otro lado las lesiones de Yukari fueron menores y Ruby había curado su mano con magia por el camino.

"¿Qué diablos es ese tipo?" exclamó Kurumu mientras se levantaba del sofá. "¡Le hizo a Moka lo que normalmente ella nos hace a nosotras!"m continuó, señalando a la vampiresa en cuestión.

"Fue rápido, muy rápido", agregó Mizore mientras desenvolvía una nueva piruleta y se la metía en la boca. "Creo que tuvimos suerte para arreglárnoslas y golpearle en todo el día."

"Y pensar que hizo todo eso mientras estaba en forma humana", añadió Ruby, sacudiendo su rostro con asombro.

"¿Humano", se burló Kurumu. "¿Estabas mirando cuando pateaba nuestros traseros Ruby? ¡Humano sería la última palabra con la que lo describiría!" continuó la súcubo.

"Estoy de acuerdo, pero ¿sentiste su youki en ese momento?" la bruja mayor cuestionó. "Es más poderoso que cualquiera que haya visto antes, aunque nunca he visto la verdadera forma del director. Tengo la sensación de que si él hubiera decidido mostrarnos su verdadera apariencia, ninguno de nosotros lo hubiera podido igualar, ni sobrevivir", continuó soltando un suspiro.

"Moka, ¿tú qué piensas?" le cuestionó Yukari, haciendo que todos se voltearan hacia la vampiresa. Ella frunció el ceño y sacó el rosario que traía en el bolsillo.

"Pienso que estoy cansada", dijo mientras colocó la cruz de plata una vez más en su gargantilla, sellándose a sí misma. Su cuerpo se desplomó inconsciente sobre el sofá y cuando Omote Moka recuperó el control se despertó segundos más tarde.

"¿Qué pasó?" -preguntó todavía adormilada. Mientras las demás le explicaban a la pelirrosa lo que ocurrió, Ura Moka se quedó sola con sus pensamientos.

La orgullosa vampiresa sintió pocas cosas más allá de la cólera y molestia hacia aquellos que había a su alrededor, aunque construyera una especie de camaradería con aquel alter ego que los llamaba amigos así como los sentimientos hacia Tsukune que era incapaz de describir jamás había sentido esa sensación que la invadía en esos momentos, un sentimiento que rápidamente crecía y odiaba: la vergüenza del fracaso. Nunca antes había perdido una batalla y a pesar de que rara era la ocasión en que se obligó a aceptar ayuda, nunca se enfrentó a sus hermanas mayores al saber que las podría superar sin esfuerzo. Pero ese hombre, incluso con ella y otras tres yokai atacándole las golpeó con un esfuerzo mínimo. A pesar de que Tsukune entró en estado berserker por su furia y le había infligido una herida mortal incluso para el más fuerte de los yokai, Dante se había recuperado y golpeado al ghoul hasta someterlo. Les había enseñado a todos sus lugares, y Ura Moka sintió su ego hacerse añicos al saber que ella ya no estaba en la cima de su reducido grupo.

Sin embargo, de acuerdo a las leyes bajo las que se había regido se sometería al que había demostrado ser su superior. Ella escucharía lo que tenía que decirle, se enteraría de lo que tenía que enseñarle, repararía su orgullo herido, y tal vez algún día luchase contra el devil hunter una vez más.

Y si alguna vez ese día llegaba, se comprometía a salir victoriosa. Su orgullo se lo exigía.

ºoºoº Fin del Capítulo 3ºoºoº