:·:Disclaimer: Los personajes que aparecen en esta historia son propiedad de Kishimoto-sensei, salvo aquellos que he creado yo para los fines de este fic:·:

Descubriendo la Primavera

¡Hola!, de vuelta he venido a molestarlos xD, aquí les traigo una nueva historia de mi pareja favorita: KAKAIRU. Los primeros capítulos puede que sean un poco lentos, pero sin ninguna duda ellos tienen que quedar juntos, así que a no desesperar =D. Espero que les guste y si tienen tiempo, no duden en dejarme un review que me harán inmensamente feliz =D. ¡Hasta pronto!

P.D.: Perdón por tardar tanto esta vuelta! Estuve sin internet y además con mucho trabajo =S... ¡Espero que les guste el capítulo! Y gracias a la gente que lo lee y comenta =D, me hacen muy feliz!


Capítulo tres: Sakura no Arashi* - Augurios de desastre

(*Tormenta del cerezo)

Con la primavera bailando en el aire, el invierno había quedado olvidado mientras toda Konoha disfrutaba del Hanami, "la contemplación del cerezo en flor". Una vez al año, para fines de marzo o principios de abril, todos salían a contemplar aquella lluvia de pálidas flores que descendían desde las copas de los árboles como plumas del más tierno rosa.

Este era un momento que jóvenes por igual esperaban para poder invitar o ser invitados, y aunque a Iruka le hubiera gustado poder perderse entre la gente y disfrutar de la frescura de aquella festividad, la Hokage había tenido otros planes esperándolo.

Fue así como el día fijado, entre toda aquella lluvia de pétalos, Iruka partió de Konoha para cumplir la misión que le había sido asignada. Y la cumpliría a pesar de las protestas de muchos de sus amigos y allegados. Naruto y Anko, incluidos entre los ya mencionados, le habían insistido bastante en que debería descansar, después de todo, la misión que debía llevar al cabo con otras dos personas, volvía a ser de rango A. Iruka podía sentir un escalofrío recorriendo su columna mientras recordaba su última salida de Konoha, o más bien las pésimas condiciones en las que había vuelto. Pero no era alguien que se amedrentara fácilmente y ésta no sería la ocasión.

Viendo las caras preocupadas de todos su amigos y la misteriosa y sonriente de Kakashi, Iruka se perdió en el bosque y si el copy ninja tuvo algo que objetar bien se guardó de no decirlo.

Así sin más Iruka comenzó a perderse en la espesura saltando de rama en rama. La misión, aunque de alto rango no implicaba demasiada complejidad, lo que a su vez auguraba una rápida vuelta a casa, cosa por la que se sentía más tranquilo.

Los días pasaron e Iruka lejos de encontrar la calma comenzó a sentirse más inquieto con la misión. La cosas por momentos se complicaban y ahora todos debían andar alertas. Fue en el segundo día de su recorrido que habían perdido total contacto con Konoha y eso les daba la pauta de que si las cosas se ponían duras, deberían actuar con rapidez sin poder esperar refuerzos que nunca llegarían.

Pero si las cosas se sentían pesadas para el equipo de Iruka, en Konoha se vivía en igual estado desde que el sensei cruzara las inmensas puertas verdes que separaban la aldea de la total inmensidad del mundo.

La academia que usualmente desbordaba de gritos y alegría se había vuelto algo apagada mientras niños y hasta incluso algunos profesores esperaban la vuelta de Iruka. De igual manera, aquel lugar que impartía fuerza y sabiduría no era el único sitio en el que se notaba la ausencia de Iruka y cada lugar que éste solía frecuentar se encontraba más silencioso.

Ichiraku Ramen era uno de esos sitios, pues aunque Naruto seguía yendo a comer, con la precisión que era usual en él cuando hay de por medio una tazón de Ramen, las risas y las tontas peleas entre alumno y maestro no se mezclaban en el tumulto de las tardes de Konoha como era habitual cada vez que los dos se dejaban caer por aquella tienda.

Ahora, solo, el revoltoso rubio terminaba su primer tazón de ramen en total silencio y mientras esperaba su segunda ración se cruzaba de brazos y gruñía inquieto pensando en Iruka.

La tienda de sake tampoco era la excepción aunque fuera Kakashi el único que notara la falta que le hacía Iruka en aquel lugar.

Tirado en el suelo miraba por la pequeña ventana hacia la inmensidad negra que era el cielo. Perdida entre estrellas y nubes la luna alumbraba con su luz la desnuda madera del marco y él observaba sin ver cada pequeña grieta que se formaba entre las tablas y como las sombras jugaban con la luz hasta perderse en las esquinas de aquella habitación.

Con las manos tras la cabeza y sintiendo en el aire el suave aroma a sake, Kakashi pensaba en Iruka y las veces que ellos dos habían estado allí, en aquella pequeña habitación de la tienda de licores. Su respiración acompasada y la calma del lugar lo amodorraban y por un momento su mente voló al último encuentro a solas que tuvieron él y el chunin.

Apretó con fuerza sus labios al recordar como estuvo a punto de ponerse en evidencia, aunque lo cierto era lo ya lo había hecho.

"...me alegra saber que eres así", le había dicho a Iruka y los dos habían quedado sorprendidos y cómo no estarlo, si esa mera frase encerraba para él un sinfín de significados.

-¿...ñor gusta algo más?

Una voz en lo lejano de su mente lo trajo devuelta al presente mientras la jovencita de siempre esperaba respuesta a una pregunta que él no había escuchado.

-¿Gusta algo más?-Le volvió a preguntar y Kakashi despabilado se levantó sintiéndose algo avergonzado por quedarse adormilado en el suelo.

-No, esto es todo...

Lo mejor sería pagar por el sake e ir a su casa, no fuera a ser que los fantasmas de sus dudas y temores volvieran a asaltarlo desde cada rendija de aquella habitación, que ahora era considerada sagrada para sus recuerdos.

*.*.*.*

Con el pasar de los días la preocupación no fue lo único que creció u empeoró entre la gente que esperaba a Iruka y luego de aquel hermoso Hanami el clima tomó un brusco cambio y aquel cielo despejado que la primavera había mantenido en sus primeras semanas ahora se veía cubierto de traicioneras nubes grises y peligrosos rayos que tronaban luego de descargar su furia en la húmeda tierra.

La lluvia no había amainado desde la primera gota que cayera hace ya varios días atrás y tanto la Godaime como su secretaria se preguntaban si esa no sería la causa de su incomunicación con el grupo de Iruka. De cualquier manera eso sería mejor que la total incertidumbre que bañaba sus mentes en estos momentos, como lluvia desbordaba por las calles de Konoha.

*.*.*.*

-Un especial de miso...

Naruto, que entre tanta cavilación y lluvia no había oído bien, tuvo la extraña ilusión de que aquella voz fuera de su sensei. Sin embargo al darse vuelta no fue con Iruka con quien se encontró, sino con Kakashi, el capitán de su equipo al que saludó antes de volver a recomponer su posición en la silla.

-Oe, Kakashi-sensei, ¿todavía no hay novedades de Iruka-sensei?-Le preguntó, luego de decirle gracias a la hija del viejo que atendía el Ichiraku Ramen, al darle ésta su segunda ración de ramen de cerdo.

Kakashi que todavía esperaba su tazón negó con la cabeza y suspiró pensando nuevamente en cuántos días eran los que Iruka llevaba ya fuera de Konoha. Varias veces Naruto, e incluso él, había ido a hablar con Tsunade para que ésta mandara a un grupo secundario a buscar la ubicación del desaparecido equipo. Pero cada una de esas visitas habían resultado en vano. La Godaime, aunque preocupada no podía dejarlos marchar. Las cosas volvían a estar tensas entre algunos países cercanos y no contaban con suficientes ninjas como para poder perder otro equipo mas en esa tormenta. Además ya habían intentado desde palomas hasta perros ninja y ninguno había vuelto con buenas noticias, sólo más del desesperante silencio y de la nada.

-Kakashi-sensei...-Llamó Naruto y el aludido se dio vuelta para observar a su alumno que seguía mirando su intacto tazón de ramen-¿cree... que esté bien?

Kakashi se sorprendió ante la duda de Naruto, aquel al que habían nombrado el ninja número uno en sorprender a la gente, lo había logrado de nuevo. Pero la situación y aquella sorpresa no eran nada buenas. Porque Naruto estaba dudando y se revolvía incómodo en su silla como si algo lo molestara y le preocupara, cosa que era bastante extraña en el hiperactivo rubio que solía ser el más positivo siempre.

Juntando fuerzas de ya no sabía dónde, Kakashi sonrió y le pegó una palmada en el hombro para despabilarlo. Cuando Naruto iba a replicar Kakashi le dijo:

-No te preocupes, Naruto. Tú conoces a Iruka y bien sabes que él no es alguien que se deje vencer fácilmente.

Y por Kami, Kakashi también quería creer eso.

*.*.*.*

Como si del diluvio se tratara todos sonrieron la mañana en que la lluvia paró, talvez contentos porque sin la molesta tormenta sería más fácil seguir el rastro de Iruka y sus dos compañeros de equipo.

Aún así, la Hokage decidió espera un día más antes de enviar a las patrullas caninas a verificar el paradero del grupo perdido, esperando que en el trascurso del día toda la humedad se evaporara o que -si pudieran ser posibles los milagros-, Iruka, el otro chunin y el jounin aparecieran por las puertas de Konoha, sanos y salvos.

Sea un caso o el otro, nadie podía esperar porque las cosas volvieran a la normalidad. Naruto, Sasuke, Sakura... todos los alumnos de Iruka estaban preocupados por el paradero del sensei, e igual que las familias de los otros dos integrantes del grupo, deseaban que ellos llegaran a sus casas sin más contratiempos.

Por eso, aunque Kakashi se sintió más tranquilo ante las nuevas posibilidades de búsqueda, su corazón repiqueteó nervioso en su pecho.

Otra vez, sin saberlo, sus pasos lo habían llevado a aquella tienda de sake que poco a poco se había vuelto más familiar para él... y para Iruka.

Sentado con sus codos apoyados en la lisa superficie de la mesa y su mentón entre sus manos, Kakashi volvía a rememorar a Iruka y el tiempo que pasaron juntos en aquel lugar. Las anécdotas, los chistes... los recuerdos tristes y las sonrisas que el sensei le había dedicado.

No sabía exactamente cuando había comenzado, pero Kakashi –quien realmente nunca había hablado mucho con Iruka-, había comenzado a tener sentimientos especiales para con el chunin. Talvez sería eso. Que realmente no lo conocía tanto y le sorprendía que le sonriera y se sonrojara cuando hablaban de algo que parecía embarazoso.

Podía recordar perfectamente, aquella vez que luego de entregar el parte, Iruka le había preguntado por Naruto con una tonta sonrisa en el rostro y un sutil sonrojo en sus mejillas.

Tampoco era fácil olvidar aquella primera pelea que habían tenido hace ya tanto tiempo, en la que sin ser muy allegados habían reñido como si de dos viejos conocidos se tratasen.

Cada faceta que conocía de Iruka era nueva y era valorada por el jounin con todo su corazón. Y el que ahora no supiera cómo estaba, lo ponía nervioso, sumamente nervioso, a decir verdad. Para el momento en que aquella figura se coló en la habitación, Kakashi había perdido la cuenta de cuántas botellas de sake había consumido, y fue por esa misma razón, que la voz que oyó pareció salida de un hermoso sueño.

-¿...kashi-sensei?-Alguien lo llamaba-¿Kakashi-sensei?-Volvió a escuchar y fue en ese momento que supo que aquello que sus ojos veían y esa suave voz que sus oídos oían, no eran ninguna alucinación producto del alcohol.

-¿Iruka...sensei?-Preguntó Kakashi, mirándolo con sus ojos brumosos y cansados. Iruka, que se había agachado lo suficiente para ponerse a su altura, lo miraba sonriéndole con una de sus manos apoyada en su hombro.

A Kakashi, ese suave calor que traspasó la tela de su blusa, le supo a gloria y a realidad porque eso le decía que Iruka por fin estaba allí.

-Bien...venido-Le dijo y sonrió con su pequeño ojo cansado, como hacía días no lo hacía.

Iruka, quien no se esperaba eso, no supo cómo tomarlo, pero adjudicó el extraño comportamiento del jounin a las varias botellas de sake vacías que lucía la mesa.

-Creo que es hora de que vayas a casa, Kakashi... Ven, apóyate en mi hombro.

Pero Kakashi no se movió, absorto todavía en aquella nube de tranquilidad que la presencia del otro le proporcionaba. Era en momentos como éste que notaba realmente cuánta falta le hacía saber que Iruka estaba bien. Y fue por algo como esto que al final se había decidido a hablarle aquella vez, luego de que Iruka saliera del hospital. Sabía perfectamente que este sentimiento era unilateral y que no podía esperar que Iruka sintiera lo mismo, así que su felicidad estaba completa mientras pudiera estar a su lado, aunque fuera como amigos.

-No...-negó entonces Kakashi y volvió a sonreírle-¿estás muy cansado Iruka?-Iruka negó.

-He tenido oportunidad de descansar un rato esta tarde antes de llegar así que estoy bien, pero...

-Hace mucho que no tomamos juntos, ¿verdad?-le cortó Kakashi.-Aprovechemos que la noche todavía es joven.

Fue al final de la oración que Kakashi se dio cuenta que había sonado muy al entusiasta de Gai, por lo que ambos comenzaron a reír, cómplices. Entonces Iruka asintió y decidió que no estaría mal relajarse un poco antes de ir por fin a casa.

Fuera de allí ya no quedaban rastros de la tormenta, pero con una nueva ráfaga de viento la lluvia de flores volvía a dar comienzo, trayendo consigo un mal augurio.

Continuará...


Hasta aquí llegamos =), ¿qué les va pareciendo?

¡Hasta la próxima!, ¡nos vemos pronto!