hey! nuevo capitulo:) (mas largo que los anteriores) espero que les guste porque a mi me encanta escribir.
A partir de aquí y en cada capítulo habrá algunos recuerdos de Kurt y Blaine (estarán en cursiva) espero que los disfruten:)
Disculpen los errores de ortografía.
Advertencias: sebastian (?) hehe
3 My heart stops when you look at me
Octubre 2019
Mierda.
Faltaban solo 15 minutos para las siete, y aún no estaba listo para su cita. Suspiró. Estaba demasiada silencioso su departamento como para que este no resonara en todas las habitaciones.
El septiembre pasado se habían cumplido 6 años de la muerte de su novio y aun dolía demasiado su partida. Las cosas se habían salido de control en los dos primeros años, pero a pesar de todo había logrado superar poco a poco su dolor y tratar de mitigarlo con el quehacer diario y con su trabajo. Ahora después de 6 años sin salir con nadie, estaba más nervioso que nada por la cita que tendría esa noche. En realidad no buscaba nada serio. Solo lo había hecho por la insistencia de su mejor amigo. La voz de este todavía retumbaba en su mente, que ante tal insistencia solo había atinado a darle la razón para que lo dejara de molestar.
No quería salir con nadie. Solo quería que nada de lo que había sucedido hace 6 años hubiera pasado y en realidad estuviera arreglándose para una cita con su marido. Claro que hubiera sido Blaine.
Un suspiro más fuerte, casi como un sollozo se escapó de sus labios. No podría romperse a llorar en estos momentos, menos si estaba a punto de salir con otro chico.
Otro chico. Él no quería otro. Quería a su Blaine.
Sintió como sus ojos comenzaron a humedecerse rápidamente, pero un sonido lo sobresalto y corrió a su mesita de noche por su celular.
"Aló" contestó aclarando un poco su voz.
"Hey! Dime por favor que no estabas a punto de cancelar tu cita para en vez de eso quedarte en casa comiendo helado, pay de queso o preparar galletas?" la voz al otro lado del teléfono trataba de sonar molesta, pero Kurt lo conocía bien y sabia que también había preocupación en ella.
"Seb" dijo arrastrando la e haciéndola sonar como un plegaria.
"No me vengas con tu 'seeeeb' " trato de imitarlo haciéndolo casi a la perfección. "ya discutimos ésto, no es como si te fueras a casar o a comprometer" se arrepintió inmediatamente después de haber dicho eso "solo no pierdes nada con salir un poco, bailar, divertirte… pareciera que eres una mujer amargada en plena menopausia y en realidad solo tienes 25"
"Lo sé… pero yo no quiero…."
"Kurt, solo detente. Ya se lo que vas a decir, ya tuvimos esta discusión antes, solo quiero lo mejor para ti y él también lo hubiera querido"
Con esa frase, la gente que lo conocía bien y no trataba de usarla para aprovecharse, lograban tener a un Kurt callado y obediente. Lo que más deseaba era tenerlo a su lado. Pero como eso sería imposible lo único que tenia era tratar de hacer su vida, lo mas normal posible, y caminar con vida por la vida y no como si fuera un zombie. Blaine así lo hubiera querido. Pensó con nostalgia.
"Sabes que eres un gran amigo Kurt, y es momento de abrir tus alas mi pequeña mariposa" rió un poco ante el comentario. Por eso Sebastian había entrado tan rápido a su corazón, porque lo conocía, sabia que decir y siempre le ponía una sonrisa cuando la necesitaba.
"Eso no se escucho para nada gay" rió otro poco antes de voltear a ver el reloj en la pared frente a su cama y soltar un grito. Mierda. Solo faltaban 5 minutos.
"Kurt ¿estas bien?" preguntó Sebastian alarmado.
"Si solo que mi cabello me esta dando mucha lata hoy y solo quedan 5 minutos para que Ethan llegue"
"Ian" corrigió Seb al otro lado de la línea conteniendo la risa "tu cita se llama Ian, no lo olvides para cuando estés gritando su nombre cuando su boca este en tu…."
"Seb!" gritó escandalizado, amaba a su amigo por sus bromas, pero odiaba cuando se ponía todo pervertido "me tengo que ir bye"
"Suerte Kur te quiero"
"Yo también Seb, muchas gracias" colgó, guardó su celular en su bolsillo trasero y corrió al baño a terminar de arreglarse.
"No tienes que hacer esto" dijo el castaño, por enésima vez a su novio. Novio. Gritó internamente, ahora tenia novio. Y se sonrojó un poco al sentir la mirada del moreno en él.
"Kurt" su nombre sonaba tan dulce viniendo de los labios del moreno "ya te dije, cumplimos dos semanas mañana y no te he llevado a una cita apropiada" dijo este conteniendo su emoción por su cita.
"Bueno esta bien, ¿a donde me llevarás?" Kurt no podía esconder su emoción y hasta sus ojos brillaban.
"No te diré es una sorpresa" le sonrió, con esa sonrisa que solo le regalaba a Kurt.
"Por favoooor blaineeey" insistió tomando sus manos mientras caminaban al auto de Kurt. Blaine solo se rió ante su nuevo sobrenombre.
"Solo llevamos dos semanas y ya me pusiste un apodo?" preguntó realmente intrigado, pero en realidad estaba encantado por ello "entonces… yo te puedo llamar cielo o kurtsie?"
Kurt solo se rió, y estaba a punto de subirse al asiento de piloto cuando su novio lo detuvo y lo llevo hasta el otro lado de la camioneta y corrió a subirse para que el moreno pudiera conducir.
"Hey, ni siquiera tienes licencia de conducir" dijo preocupado.
"No te preocupes. ¿Confías en mi?" y lo miró directamente a los ojos. Y ahí estaba. La mirada más profunda y sincera que nunca nadie le había regalado en su vida. Sintió como el aire salio rápido de su pecho y solo asintió levemente con la cabeza. Blaine poco a poco se acercó a él y le besó dulcemente los labios. Se separaron después de unos segundos ambos sin aliento y el moreno fue el primero en recuperarse.
"No te llevare muy lejos. Gracias por confiar en mi"
Después de 10 minutos de camino, llegaron a una hermosa casa. Era enorme. Blanca, con toques antiguos y un gran garaje con un par de autos lujosos fuera. Ésta no podía ser... Respiró hondo en lo que Blaine bajo del auto, para abrirle la puerta, como todo un caballero. Lo había llevado a su...
"Bienvenido a mi casa" dijo con la sonrisa más grande que tenia al abrirle la puerta principal.
"Blaine" le dijo sin aliento, observando lo hermosa que era su casa por dentro.
"Bueno, yo le pedí permiso a tú papá de venir aquí, por supuesto, y ésta noche te preparare la cena más deliciosa que hayas tenido en tu vida" dijo coquetamente mientras le pedía al castaño que lo siguiera.
Le dio un pequeño tour por su mansión. Definitivamente era una mansión. Y bueno su cuarto era de las cosas mas hermosas de la casa. Con una cama matrimonial, un escritorio, una televisión enorme con una consola de videojuegos bajo ella. Pero lo mas genial era su colección de libros, junto con su colección de musicales. Quedó maravillado al verlos.
"Elige uno, para verlo después de la cena" sonrió el moreno y se dirigió hacia el primer piso para comenzar a preparar la cena. Le tomó un tiempo recuperarse del asombro y quiso quedarse un rato divagando y husmeando su cuarto, después de unos 10 minutos bajó, dirigiéndose a la cocina. Llevaba consigo una copia de su película favorita. La habitación ya olía delicioso.
"Hey ¿qué preparas?"
"Em.. solo es un poco de espagueti con albóndigas" dijo muy concentrado en lo que hacia "es algo simple pero espero que te guste" sonrió y le tomó otros 5 minutos terminar la cena "¿qué te gustaría de tomar? tengo vino, coca light y té"
"Coca light esta bien, muchas gracias" tomó los platos y los coloco en el comedor principal, el cual era enorme. El castaño se sentó y el moreno seguía acomodando todo en la mesa.
"¿Quieres que te ayude en algo?" le preguntó al verlo muy cargado.
"No esta bien. Tu eres el invitado"le guiñó el ojo y volvió con las bebidas. El castaño se había sonrojado.
"¿Qué película elegiste?" dijo al sentarse y servir un poco de coca light en dos vasos y pasándole el plato de espagueti para que se sirviera.
"Em…" la verdad no sabia si había hecho una buena elección porque siempre había amado esa película, y había soñado en cantar Come what may en su boda. Se sonrojó ante el pensamiento, porque había imaginado su boda. Con Blaine. Él no puede leer tus pensamientos. O si contesta. "Moline rouge" se apresuró a decir tratando de despistar que se había perdido en su pensamientos.
" ¿De-e v-verdad?" tartamudeo un poco y se sonrojó. "Amo esa película. Siento que es la mejor…"
"Historia de amor jamás contada" dijeron al mismo tiempo, sonrojándose aún mas, y riéndose un poco de nervios evitando mirarse a los ojos.
"Bueno, emm yo…tengo dos opciones, em... le pedí permiso a tu papá y nos podemos quedar aquí a dormir" apresurándose a aclarar por lo mal que eso se había escuchado en su mente "a dormir, solo a dormir" carraspeando un poco prosiguió "o podemos volver a Dalton, en donde pedí permiso para salir ésta noche" sonrió "bueno en realidad falsifique la firma de mi padre en el permiso para poder salir" rió un poco nervioso.
"Quien diría que el señor Anderson sería corrompido por nadie mas que por Kurt Hummel. No entiendo Blaine te da miedo sacara una A- pero no lo piensas dos veces al falsificar la firma de tu padre para así poder dormir a escondidas con tu novio" todo lo había dicho en broma, pero no se di cuenta de como había sonado hasta que vió el sonrojo que recorría toda la piel de la cara y el cuello del moreno.
"yo.. e .. esa.. no era mi….. le pedí permiso a tu papá" trato de explicarse, pero visiblemente fallando.
"Blaine" lo miró a los ojos "esta bien, podemos quedarnos aquí a dormir. Lo sé solo dormir, y éste espagueti esta delicioso" le besó la mejilla y la cena fluyó tranquilamente, y perfectamente como para ser real.
Al terminar fueron al cuarto a ver la película. Justo al llegar al final de ésta, había lagrimas en los ojos de los dos muchachos. Voltearon a verse. El castaño una vez mas se abrumo por la forma en que el moreno le miraba. Y se besaron. Solo de la forma que el moreno sabia hacerlo. Los brazos de Blaine rodearon la cintura del castaño. Solo de la forma que él podía hacerlo.
Y ese momento fue perfecto. El castaño supo que por solo un momento su novio podía leerle el pensamiento. Come what may sonaba de fondo. Esa sería la canción de su boda. Su boda. Y nada fue más perfecto que eso.
París.
La cuidad del romance, del amor. Después de que había decidido ir a estudiar diseño a NY había pasado otra etapa muy difícil. Y estaba cayendo en depresión nuevamente. Cada lugar, aunque nunca hubiera ido ahí con Blaine, le recordaba al moreno, y le recordaba los planes que tenían. Esperar la graduación de Blaine, buscar un departamento, vivir juntos, casarse. Familia. Eternidad.
Y por un accidente en Lima Bean, todos sus sueños había sido truncados. Y la vida de su amado novio. Así es que se esforzó lo más que pudo, para sacar alguna beca en el extranjero, como intercambio, y la vida, desde su punto de vista, por primera vez le había sonreído.
Rachel por supuesto había estado enfadada por su abandono, pero comprendía totalmente que no soportaba estar ahí por más tiempo. Su padre fue el que más tardo en darle permiso. No que lo necesitara, era mayor de edad y podía tomar sus propias decisiones. Pero no por eso quería irse sin su aprobación. La mayor preocupación de su padre era que la depresión volviera, sobre todo en las fechas de aniversario de la defunción de Blaine, y no quería de Kurt estuviera solo pasando por todo eso.
Fue cuando Kurt decidió contactar a la única persona que conocía en París. Sebastian Smythe. El castaño jamas olvidaría, que este le había salvado la vida, evitando que entrara de nuevo al establecimiento, que segundos más tarde había quedado consumido en llamas. Se lo habían topado en un par de ocasiones cuando aún vivía en Ohio. Y siempre que lo veía recordaba ese día. Una y otra vez pasaban los sucesos en su cabeza, como si hubieran sido ayer. Pero si quería ir a París, tenía que hablar con él para que lo ayudara a convencer a su papá.
Claro, el castaño lo pensó muchas veces ya que su relación no era del todo buena, después de que había intentado dejarlo ciego, siendo Blaine quien lo rescatar, y después de lo de David las cosas no eran todo miel sobre hojuelas. Pero definitivamente después del acontecimiento en mayo del 2013, Kurt le debía la vida. En ocasiones se preguntaba porque él no había muerto junto con Blaine. Pero desprendía esos pensamientos de su cabeza. No lo ayudaban para nada a superar su depresión.
Así es que había conseguido su número telefónico, y después de un par de minutos de silencios incómodos, le había contado la razón de su llamada, y en realidad la verdadera razón. Lo mataba cada vez que tenia un recuerdo sobre el futuro que había planeado con el amor de su vida en NY, y quería salir de ahí lo antes posible. Así es que con eso Sebastian había hablado con su papá, y le dijo que él se haría cargo de su hijo . Que él lo cuidaría.
Burt Hummel, sabía que todo esto lo había planeado Kurt, recordaba claramente como su hijo odiaba al otro castaño, después de habérsele insinuado a Blaine. Pero supo hasta mucho tiempo después, que éste le había salvado la vida a su hijo aquella tarde de mayo, y no podía estar más agradecido. Así es que aceptó.
La primera vez que se vieron, después de casi 4 años, fue una semana después de la llegada de Kurt a París. Se quedaron de ver en un establecimiento muy lindo donde vendían café y almuerzos, muy cerca de la casa del castaño.
Lo primero que había notado el mayor, era lo mucho que había cambiado Kurt. Sus facciones ya no parecían de un niño, su cuerpo había cambiado, ahora estaba más fuerte, mas tonificado. Pero sus ojos seguían siendo casi los mismos. Más tarde se dio cuenta que estos también habían cambiado.
Desde la primera vez que había visto a Kurt en The Lima Bean, cuando estaba teniendo una reunión con Blaine, había quedado fascinado con sus ojos. Y con su presencia, era tan diferente, tan única. Pero como en esos momentos solo andaba tras el moreno no hizo mas que insultarlo. Pero definitivamente le parecía hermoso.
Después de un par de tropiezos en su relación, finalmente se disculpó con la pareja, después de los sucesos con David, y fue entonces cuando los vió realmente. Ellos dos se amaban. Y no solamente era esa típica relación adolescente. Eran almas gemelas, destinadas a estar juntas. Y pues la verdad les tuvo un poco de envidia. ¿Alguna vez él encontraría eso?
"Sebastian muchas gracias por haber hablado con mi papá, sin eso no creo que hubiera querido que viniera acá" y me sonrió, claro solo era el fantasma de la sonrisa que tenia antes, hace 4 años, tan llena de vida, de felicidad.
"Bueno, te diría que para esos son los amigos, em… pero no creo…"
"Tienes razón, pero yo creo que podemos ser amigos Sebastian, pero por favor no intentes quitarme a mi próximo novio" y con ese principio medio incómodo comenzaron su amistad.
Comenzaron a platicar sobre temas superficiales, nada muy pesado. Que hacían. Cuando seria su primer día de escuela. En que trabajaba el mayor. Tenia novio. Cuantas revolcones había tenido ese ultimo año.
"¿De verdad? No te creo nada" dijo no muy convencido el castaño.
"Lo sé , en la preparatoria era muy… promiscuo. Bueno o eso hacía creerle a todo el mundo"
"¿Y no lo eras?" ahora no había mas que curiosidad en su voz.
"Bueno, no, me gustaba bailar, divertirme, besarme con algunos tipos, pero hasta ahí"
En un par de momentos de silencio, donde ninguno supo que decir, Kurt se empezó a meter más en sus pensamientos y pronto tuvo los ojos húmedos.
"Hey, Kurt ¿estas bien?" y supo que no era la pregunta correcta, se acercó mas a la silla del castaño, esperando para consolarlo, no muy seguro de ello.
Kurt solo lo veía, y de pronto el mayor estuvo muy cerca de él, y no pudo evitar, volver a insultarlo. Como lo solían hacer.
"Aleja tu cara de suricata de mi!" se sorprendió, y se quedo con la boca entreabierta del asombro. Y ahí algo cambio. Algo hizo clic. Y Sebastian se comenzó a reír incontrolablemente, junto con su ahora nuevo amigo, Kurt. Pasaron por lo menos 10 minutos riéndose el uno del otro, por los apodos que se habían hecho. Después de eso siguieron platicando, más abiertamente. Se quedaron de ver en un par de días para conocerse mas, y para conocer el lugar de Sebastian.
Esa noche Kurt se dio cuenta que no había reído tanto desde la muerte de Blaine. Se sintió triste por que no lo tenia. Pero feliz porque ahora no estaría solo en eso. Había conseguido un nuevo amigo.
La puerta sonó, y casi se le sale el corazón del susto. Esta aquí. Em… Ethan ya llego. No Ian. Ian. Ian. Que no se te olvide.
Todo había sido idea de Seb, había intentado que saliera más. Claro que lo hacia un poco, pero solo con amigo. Así es que había un chico nuevo en el trabajo del mayor, Ian, y pues Sebastian se moría por salir con él pero se lo había cedido a Kurt para que tuviera una cita.
"Que encanto, cediéndome tus revolcones. De seguro te enteraste que tiene gonorrea o algo así" dijo el castaño con irritación en su voz.
"No kurtsie, quiero que salgas, anda el tipo esta bueno, tiene un lindo trasero, y es jóven y tiene los ojos miel" el castaño se quedo pensando un momento.
"No seb, solo déjame en paz, no saldré con nadie"
Y así habían sido las siguientes 3 semanas. Con la ferviente insistencia del mayor.
"Ándale kurtsie, ándale, ándale, él es guapo y su voz es hermosa, y gritaría perfecto tu nombre cuando tuviera tu…."
"Aaaa, yaa! Seb ESTA BIEN! Saldré con él" y se arrepintió, pero las palabras ya habían salido de su boca y con seb no podías retractarte de nada.
"Gracias" le beso la mejilla y habló rápido "tu cita es el sábado a las 7. Él pasara por ti" sonrió y sin más se fue.
Los odiaba en ocasiones, pero era su mejor amigo, así es lo tenia que aguantar.
Camino hacia la puerta dando respiraciones profundas para tranquilizarse, sus manos ya estaban sudando, estaba muy nervioso. Abrió la puerta. Wow, realmente el tipo está bueno.
Unos centímetros más alto que él. Cabello rubio, acomodado ligeramente hacia arriba, dientes perfectamente acomodados, sonrisa hermosa, una nariz muy proporcional. Y sus ojos. Color miel. No se parecían para nada a los de Blaine. Blaine ya no está. Ya no está. Se dijo en su interior, tratando de desviar sus pensamientos. ¿Qué esperabas? Un tipo bajito, cabello negro, con gel, y los ojos color miel mas expresivos del planeta?. Blaine ya no está. Se regañó internamente.
"Hey Kurt" él tipo tenia la voz más sensual del planeta. Pero Kurt no lo notó.
"Hey, tu debe ser Ethan" mierda. "Ian, Ian. mucho gusto" se corrijo inmediatamente sonrojado "quieres pasar o mejor nos vamos"
"Mejor nos vamos" dijo el tipo divertido "hice una reservación, y deberíamos apurarnos si no queremos llegar tarde"
Y en el camino, a pie, se enfrascaron en una conversación ligera, típica de una primera cita. O esa creía el castaño. Solo había estado en dos primeras citas en su vida, y la primera con el amor de su vida había sido la descripción de una perfecta primera cita, tímida, con sonrojos. En cambio la otra con Adam había sido un poco incómoda, pero agradable. Solo esperaba que esto no saliera desastroso.
Llegaron al restaurant y Kurt se dio cuenta de lo familiar que era. Le recordaba a Callbacks. Suspiro, y se dejo llevar por el momento. Es una nueva etapa, hay que empezar de nuevo. Y ya deja de pensar en Blaine.
"Pasen por aquí" les indicó la anfitriona. Llegaron hasta un lugar un poco apartado, tranquilo, no muy lejos de ahí había una barra, pero el lugar estaba repleto y al parecer también había un escenario, con un piano. Ian como todo un caballero le abrió la silla al castaño para que se sentara.
"Gracias" dijo apenas con un susurro.
"De nada" sonrió, con la que supuso era la mejor sonrisa del rubio. Y ordenaron su comida y una par de bebidas.
"Y... ¿de donde eres Kurt?"
"Soy originario de Ohio, pero después fui a estudiar diseño a NY, y conseguí una beca aquí, y pues me quede trabajando aquí en una revista" la conversación estaba tranquila y el ambiente era agradable. "¿Y tú?"
"Yo nací en Indiana, y mis padres me regalaron un viaje aquí, yo estaba estudiando leyes y pues me gustó tanto la cuidada que después volví con mi propio dinero y conseguí trabajo. Y aquí me quede, tengo 3 años ya viviendo aquí"
"Que bien" y pues no podía evitar sentirse incómodo. Ese lugar era demasiado familiar, y le traía recuerdos. La cena siguió un poco con silencios incómodos, y no era que no le agradar el chico, si no que no se sentía listo para esto, y mejor se la había pasado viendo a su alrededor, a la gente. Estaba muy lleno el lugar y se imagino que tal vez invitaría a Rachel las próximas vacaciones que fuera a visitarlo, le encantaría, y aparte también había karaoke. Recordó que ya no cantaba más, pero se imagino cantando ahí en algún momento.
Entonces las cosas pasaron muy rápido. En el fondo comenzó a sonar una canción ya muy vieja. What makes you beautiful de 1D, y vió algo entre la multitud. Una cabeza, que muy apenas se veía entre la gente, que debía ser de una persona de baja estatura, con cabello chino, alborotado, corto, casi afro. Blaine, todos sus sentidos gritaron su nombre.
"Ee, voy al baño" se apresuro a decirle a Ian. Y corrió, tras esa cabeza, su corazón estaba acelerado, su respiración se le estaba dificultando, pero eso lo le impidió correr tras el tipo. Blaine. Blaine. Gritaba en su mente con cada paso que daba, empujo a un par de sujetos, y a una que otra mujer. Estaba tan cerca de su objetivo. No se dio cuenta de que estaba gritando su nombre, no solo en su cabeza.
"BLAINE!" y tocó la espalda del sujeto. Juro que su corazón se detuvo por un segundo. El tipo al sentir que le tocaban la espalda volteó.
No era Blaine. No tenia sus ojos miel. Eran azules. No tenia su sonrisa, sus diente perfectamente desacomodados, en cambio estaba perfectos, blancos, relucientes. No tenia sus cejas triangulares, estas estaban delgadas, pero muy negras. Su piel no era morena, era mas clara, pero hermosa. Su cara no estaba limpia, estaba llena de vello, una barba muy bien peinada adornaba su facciones. Su nariz no era grande, mas bien era fina, parecía operada. Y unos enormes lentes delante de sus ojos. El definitivamente no era Blaine. Blaine murió. Se dijo por enésima vez esa noche. El no está. Se fue.
Sintió como el hombre le miraba esperando que le dijera algo. Pues Kurt se había pasado el último minuto contemplándolo. Al darse cuenta, el castaño, se ruborizo.
"Em… lo si-iento" tartamudeo, el nunca tartamudeaba, pero al ver la belleza del tipo que había seguido, no había podido evitar sentirse pequeño. "pensé, que eras alguien más" lo miro directo a los ojos y no había juicio en ellos, mas bien veía los ojo mas sinceros que había visto en siglos. Blaine. Pensó una vez más.
"Oh, no te preocupes, debió ser alguien que no veías hace mucho, porque escuche tus gritos desesperados, solo que no sabía que me hablabas a mi. Debe ser por este cabello, por el me han confundido un millón de ocasiones."
"Si, yo pensé que eras alguien… pero no… em, debería irme…." Se volteo decidido a irse.
"Espera, que tal si te invito un trago como disculpa por no ser quien esperabas" sonrió hermosamente. Mierda es hermoso.
"Em, esta bien" se sentaron en la sillas mas cercanas, en el bar. "Oh, mi nombre es Kurt, mucho gusto" le tendió la mano, aun con un poco de pena.
"Yo soy Dereck, y el gusto es mio" tomo su mano con tal seguridad que le transmitió seguridad al castaño, y de pronto ya no se sintió apenado. Mas bien seguro. "y dime ¿con quien me confundiste?" Dereck realmente estaba interesado en saber. En cambio Kurt, que había olvidado por completo eso, no supo si decirle la verdad. Decidió por decir solamente una parte.
"Em... un ex-novio… su nombre es Blaine, pero si su cabello era muy parecido al tuyo"
"Te digo este cabello tiene la culpa, pero me gusta, me hace verme mas alto" sonrió de nuevo y se entablaron en una conversación muy agradable. Su lugar de procedencia, cuanto tiempo tenían viviendo en París, donde vivían, como habían hecho para acostumbrase a la cuidad, ya que ambos eran americanos.
El celular del castaño vibró, y eso lo devolvió a la realidad. Eran casi las 10. Tenia que volver a casa, porque tendría una llamada con su padre. Dejó su celular en la barrita y se pudo de pie.
"Fue un gusto conocerte Dereck, pero de verdad tengo que irme, se hace tarde"
"Insisto, el gusto fue mío Kurt." se pudo de pie de igual manera. Y se despidió de él dándola un abrazo. El castaño se sorprendió, pero rápido se lo devolvió.
"Nos vemos Dereck"
"Adiós Kurt." Y se fue. Justo antes de salir del lugar volteo a verlo, y este seguía mirándolo. Se sonrojó de nuevo y se apresuro a llegar a su casa.
La cuidad del amor. Ahora lo compendia. Se sentía en las nubes. Ese sujeto le había movido algo que hace mucho no pasaba. Y pensar que la noche había empezado de no una muy buena manera.
Sebastian, debería marcarle para decirle como fue mi cita….
Mierda mi celular. No estaba en su bolsillo trasero. Mierda Ian. Lo había dejado en la mesa solo. Se había olvidado completamente de él.
Mierda.
Ya casi había llegado a su departamento. No se devolvería por su celular. No se devolvería por Ian.
Solo llego, y se quito la ropa lo mas rápido que pudo,se acostó y durmió. Olvidando por completo a su padre también.
