Segunda y última secuela de 'Vínculo', original de Anna Fugazzi

Traducción de Dulzura Letal

Personajes y universo de JKRowling

Tres capítulos. Línea de tiempo: el primer aniversario

Para Acantha-27, Lunatica Drake Dark y lisicarmela

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Aniversario- III

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Para cuando llegaron a la habitación del hotel, ya estaba completamente oscuro. Harry apreció el cuarto, decorado con buen gusto, en castaño y negro.

-¡Guau! Este lugar sí que es elegante. El último hotel donde estuve tenía cucarachas.

Draco se estremeció. -¿Sabes que no es necesario que compartas esos detalles conmigo?

-Lo siento-. Harry rio. -¿Sabes que no hubiese creído que salir a volar era posible en una cita? Pero funcionó-. Atrajo a Draco hacia sí, y Draco se felicitó mentalmente por la idea. Había salido bastante bien, y fue aún mejor lo simultáneamente relajados y energizados que terminaron los dos.

-Desafortunadamente, el vuelo nos sacó un poco el efecto del vino que tomamos con la cena-. Observó Draco. –Me hubiese gustado disfrutarlo.

-Creo que las habitaciones de este tipo vienen equipadas con bebidas-. Harry examinó los alrededores y abrió una pequeña heladera. –Sí, aquí están. ¡Ah, tienen whiskey escocés!

-Todavía no puedo creer que me guste más el whiskey muggle que el Icegin. Probablemente, mi padre se comería su propio hígado(i)si me oyera decir algo así.

-Cierto-. Harry convocó la botella, Draco los vasos y Harry señaló un pequeño sofá.

-Mm, esto es agradable-. Dijo Draco, tomando un trago de whiskey.

Con una expresión concentrada, Harry movió la varita.

-¿Qué estás haciendo?

-Poniendo música.

-¿Al final, aprendiste un hechizo para poner música? ¡Tranquilo corazón!

-Me lo enseñó Hermione-. Los suaves compases de una melodía vagamente familiar se oyeron en la habitación.

-¿Eso es?

-Sí, es lo nuevo de los Eldritches-. Dijo Harry, reprimiendo una sonrisa orgullosa, y lográndolo a medias.

-¿Cómo supiste que me gustaban?

-No le sé, será que me lo contaste en varias de tus cartas-. Harry se acercó y Draco le tomó la boca en un beso. Mm, sí, muy agradable: el sabor y el olor agudo del whiskey mezclándose con sus besos. Se separaron y Draco suspiró. Apoyaron los vasos y Harry lo acercó más para besarlo, mientras la música sonaba de fondo. Las manos de Harry le recorrieron el cabello y Draco debió esforzarse para no ronronear.

-Por fin, el color del hechizo casi desapareció, ¿no?- Dijo Harry, acariciando un mechón de cabello de Draco y pasándolo entre sus dedos, cambiando completamente el ambiente.

Draco puso los ojos en blanco y se acomodó, apoyando la cabeza sobre el hombro de Harry, para que pudiera seguir acariciándole el cabello. –Por fin. No voy a volver a escuchar a mi prima.

-Sabes que no fue culpa de Tonks. Normalmente, el hechizo dura un mes, y ella ya lo había usado en otras personas que la Orden quiso ocultar.

-Ya lo sé, pero cuando acepté ocultarme y someterme a un hechizo, honestamente creí que iba a poder elegir cómo lucir. Además, en verdad, no creí que el encargado del hechizo iba a tropezar con sus propios pies, ni que movería la varita con demasiada energía y duplicaría su potencia.

-Estaba apurada.

-Debería haberme preguntado ¡Vamos, no puedes decirme que fue una coincidencia que eligiera un pelirrojo!

Harry rio. –Bueno, no.

-Tuve que soportar este color espantoso durante seis meses jodidos. Solo me faltaban las pecas para completar mi dicha. Weasley no paraba de reír cada vez que me veía.

-Yo tampoco-. Harry sonrió y lo besó. –Casi desapareció. Por suerte, no necesitarás usarlo nunca más.

-Gracias a Dios-. Draco dejó caer la cabeza hacia atrás, mientras Harry le daba masajes, aparentemente tratando de consolarlo y logrando un éxito considerable.

-¿Te gusta?

-Mm…sí.

-Por cierto, ¿por qué estamos aquí?- Preguntó Harry, mirando alrededor con curiosidad. –Quiero decir, ¿por qué no estamos en casa?

-Bueno, Granger mencionó que se ofrecería a liberar nuestro departamento esta noche, pero señaló que nos encontraríamos con ella y con nosotros mismos. Recuerda que en este momento estás yendo a la cama tú solo y yo me quedé con la poción pimentónica…o tal vez ya estoy hablando con Granger.

Hubo un largo silencio. Harry se rascó la nuca y Draco se dejó llevar por la ola de calidez del whiskey, de la música, la cena y la cercanía de Harry.

-Me encantó que hicieras todo esto por mí. Gracias-. Dijo Harry, tímidamente.

Draco decidió quedarse con los ojos cerrados, recordando agradecido que la luz era tenue y Harry no podía ver su rubor. –Mm… de nada.

-Vamos…vamos a hacerlo más veces en el año-. Sugirió Harry. –Sería…bueno.

-No vamos a celebrar nuestro aniversario todos los meses-. Rio Draco.

-¡No quise decir eso, pendejo! Quiero decir, salgamos.

-Seguro. Eso sería lindo.

-Y salir cada aniversario también sería lindo.

-Sí, está bien.

De repente, Harry sonrió. –Mucho mejor de lo que dijiste que ibas a hacer, la primera vez que lo hablamos.

-¿Qué hablamos de qué?

-De nuestro aniversario.

-¿Hablamos de nuestro aniversario?

-No, realmente no lo hicimos, solo fue al pasar. Me prometiste que ibas a señalarme y a reírte de mí en cada aniversario.

-¿En serio?- Draco rio.

-Te estabas burlando porque yo me había olvidado las nuevas reglas de quidditch, las que discutíamos cuando nos golpeó el primer hechizo de unión. ¿No lo recuerdas?

-Para nada. Aunque, no creo que deba reservar las burlas para ocasiones especiales, diría que burlarme de ti es una necesidad diaria.

Harry rodó los ojos. –Sí, yo también te amo-. Lo besó, y Draco-un tanto sorprendido-, lo besó a su vez, dejando de lado la réplica en favor de profundizar el beso.

-Todavía no puedo creer que hicieras todo esto-. Dijo Harry.

-¿Por qué? No es tan raro en mí, ¿no?- Pensó un momento. –Bueno, tal vez sí lo es.

-No, no es eso, es que…

-¿Qué?

Harry respiró hondo. –Es que…yo comprendería si no quisieras celebrarlo.

-¿Por qué no? Tú sabes que yo elegí estar contigo.

-Sí, lo hiciste. Pero, ahora no tienes más elección que quedarte conmigo.

-¿Por qué no tengo?

Harry carraspeó y se separó un poco de Draco. Hubo una larga pausa durante la que jugó con la costura de su pantalón y pareció buscar las palabras. –No tienes a donde ir, Draco-. Dijo, finalmente, de mala gana. –Dejaste atrás toda tu vida para estar conmigo.

Draco frunció el ceño. -¿Ah, sí? ¿Por qué, qué harías si te dejara? ¿Me arrojarías a la calle con mi parte de los Black, a merced de los Mortífagos?

-No, por supuesto que no.

-Entonces, ¿qué harías si nos separáramos?

-¿Estamos hablando de divorcio en nuestro aniversario?

Draco sonrió. –No cambies de tema. ¿Qué harías?

-No te dejaría en la calle.

-Me darías algo de dinero para empezar, ¿verdad? ¿Aunque te engañara con otro, aunque te mintiera, aunque te jurara que solo llamaría a Granger con la palabra con s por el resto de mi vida?

Harry puso los ojos en blanco, con impaciencia. –Sí, por supuesto.

-Hablo en serio. ¿Qué harías si yo te hiciera todo eso?

-Me aseguraría de que estuvieras bien. No necesito todo el dinero que tengo.

-¿Te asegurarías de que yo tuviera lo suficiente?

-¿Qué sería suficiente?

-¿Qué crees tú que sería suficiente?- Replicó.

-¡No lo sé, Draco!- Dijo Harry, impaciente. -¿La mitad de mis bóvedas en Gringotts?

Draco se dio cuenta de que se había quedado con la boca abierta, y la cerró. -¿Eso sería para mí; o para mí, para el limpiador de piscinas por el que te habría dejado, para varios parásitos y varias mujeres de múltiples tallas de pechos?

-¿Qué?

-Está claro que la Aritmancia nunca será una de tus materias favoritas, Harry. Esa sería una suma ridículamente grande.

-¡Pero, eres un Malfoy! tuviste mucho-

-¡Buen Dios! Sé que mi padre compró las escobas Nimbus 2001 para el equipo de quidditch de Slytherin, pero una suma así sería ridícula. No éramos tan ricos, ¿sabes?

-¿De veras?

-Sí, de veras.

-Pensé que tenías que recibir la mitad de mis bienes si nos divorciábamos.

-¡Qué bueno que no puedas casarte con una bruja sangre pura! Sería una locura.

-No lo sabía. Además, ¿por qué no la mitad?

-Piensa por un momento en los Malfoy. ¿Crees que les quedaría algo si cada vez que una esposa se fuera se llevara la mitad de la fortuna?

-Tal vez, asumí que se equilibraría con las hijas mercenarias de los Malfoy, que aportarían la mitad de los bienes de sus ricos ex maridos cuando regresaran a la familia.

-Mm, bien pensado-. Admitió Draco. –De todos modos, no es así como funciona.

-Muy bien, muy bien. ¡No puedo creer que estemos discutiendo porque soy muy generoso con mi idea de cuota alimentaria! ¿Qué crees que debería darte?

-No lo sé, suficiente como para seguir con mi vida sin tener que trabajar ni pagar para esconderme de tu enloquecido club de fans o de los mortífagos.

-Cierto.

-Entonces, ¿por qué piensas que sigo contigo?

-Bueno, no tienes-

-Acabamos de establecer que sí tengo donde ir. Podría tomar tu cuota alimentaria generosa, comprarme un lindo departamento, buscarme una belleza pechugona y empezar a tener hijos.

-Supongo que sí.

-Entonces, ¿por qué sigo contigo, Harry? No sé si lo notaste, pero nuestro departamento no tiene la mejor de las vistas; además, carece de bellezas pechugonas.

Harry sonrió suavemente. -¿Con quién pasarías el tiempo?

-Para empezar, no sería con Granger y Weasley-. Dijo Draco, ácidamente. -Tampoco tendría que lidiar con la poción matalobos todos los meses, ni con el incesante trajinar de Molly Weasley, ni con los gemelos terribles que convierten nuestra casa en un pantano cada vez que tú los invitas a cenar…- Se detuvo.

Hubo un silencio breve. -¿En qué piensas?

-Me pregunto qué mierda sigo haciendo contigo, de hecho. Solo evitar las bromas de los gemelos suena celestial.

Harry rio. –Probablemente te quedas por el sexo.

-¡Ah, sí, por eso!

-Y porque evitas las cosas que te molestan de las chicas.

Draco sonrió. –Ese es un plus: nada de corazoncitos y flores.

-Ir a La Barbe en lugar de a Madam Puddifoot-. Dijo Harry, sonriendo para sí mismo.

-¡Ajjj!

-Especialmente el día de San Valentín. Allí fue donde Cho quiso que fuéramos en la única cita que tuvimos.

-¡Ay, Dios! El vómito de corazones, lo llamaba Pansy; ella podía ser increíblemente femenina, pero ese lugar excedía sus límites-. Harry rio. –Era casi tan nauseabundo como los gatitos de Umbridge.

-Pensé que te agradaba Umbridge.

-Mm, bueno, me agradaba que nos diera vía libre a los Slytherin, pero esos gatitos que tenía en las paredes eran horrorosos. Casi me oriné del susto la primera vez que los vi. Y es mucho decir, considerando cómo me criaron.

Harry levantó el vaso. –Porque no haya gatitos.

-Sin gatitos y sin carpetitas tejidas al crochet.

-Y sin querubines.

-Y sin Pygmy Puffs, ni lechucitas diminutas hiperactivas.

-Pigwidgeon es de Ron-. Apuntó Harry.

-No vas a decirme que es un animal masculino.

-Bueno, no.

-Y sin color rosa. Pero, el chocolate es bueno, aunque tenga forma de corazón.

-Si no, siempre te queda la solución de darle forma de serpiente.

Los ojos de Draco refulgieron. –Y tú podrías hablarle en pársel.

Harry gruñó. –Ah, por supuesto que yo tenía que terminar con alguien a quien le excita la lengua pársel.

-¿Preferirías que saliera corriendo cada vez que lo hablas?

-No, por cierto. Pero…

-Considérate afortunado.

-Lo soy-. Harry le dio un beso rápido. –Aunque no tenga gatitos.

Draco dudó por un momento. -¿Y a ti no te molesta no…no saber cómo es con una chica?

-No-. Harry se paró y extendió la mano hacia Draco.- Ven, vamos a la cama.

-Vamos-. Draco se dejó llevar y comenzó a desabotonar su camisa, y Harry se encaminó al baño, luego se detuvo junto a la puerta.

-Mm…yo…siento no haber pensado en hacer nada para el día de hoy-. Dijo, en voz baja. Draco lo miró, sorprendido, y sonrió.

-No te preocupes, no lo hubiese esperado.

Harry frunció el ceño. -¿Por qué no?

Draco negó con la cabeza y desvió la mirada. –Estás ocupado-. Dijo, restándole importancia.

-Igualmente, podría haber preparado algo.

-No te preocupes-. Respondió Draco, de pronto, muy incómodo.

-¿Por qué no?

-Estás ocupado.

-No te me vuelvas una chica, ahora-. Dijo Harry, con suavidad, después de una pausa.

Draco suspiró y miró a Harry a los ojos. Bien. Harry fue honesto con él, tal vez debería regresarle el favor, aunque la honestidad le dejara un sabor amargo.

-Porque yo puedo escoger dejarte; pude hacerlo antes de casarme contigo. En ese entonces, tú no tenías opción, y tampoco la tienes ahora.

Harry lo miró fijamente. -¿Qué quieres decir con que no tengo opción?

Draco sonrió amargamente. -¡Vamos! Lo dijiste tú mismo: yo no tengo adonde ir, y tú eres demasiado noble como para dejarme, después de que yo dejé todo para estar contigo-. Terminó de desabotonar su camisa y le dio la espalda a Harry, sintiéndose un tanto vacío. ¡Maldita honestidad conyugal! Pensó, sacándose la camisa. Realmente, no había nada mejor para matar cualquier inicio de excitación.

De repente, Harry se paró justo detrás de él, lo envolvió con sus brazos, lo atrajo contra su pecho y le acarició el cuello con la nariz y la mejilla, hasta la oreja; vaciló un momento y lo giró dentro de sus brazos para unir sus labios. El beso se hizo más ardiente y Draco gimió, tomándose un momento para maravillarse por lo rápido que podía cambiar el ambiente cuando Harry se lo proponía.

Harry lo empujó contra la cama y tironeó de la hebilla del cinturón. Draco comenzó con los botones de la camisa de Harry. Esto era mejor que cualquier conversación, ¡Merlín, Harry era intenso cuando se ponía así! Todo desaparecía: el lugar extraño, el whiskey, lo que carajo fuera que estuvieron hablando, absolutamente todo. Jadeó. Harry soltó el cinturón y empezó a trabajar con los pantalones; Draco redobló sus esfuerzos para quitar la camisa de Harry, a pesar de las cosas alucinantes que los dedos de Harry le hacían.

Repentinamente, Harry se detuvo. Draco gruñó, frustrado, pero jadeó cuando sintió el aliento de Harry en el oído y la lengua le lamió el lóbulo.

-No soy tan noble-. Susurró Harry, con un gemido. Draco cerró los ojos y se estremeció, porque las manos de Harry le recorrieron el cabello. –Yo también estoy aquí porque quiero. Me importa un carajo que creas que no.

Presionó a Draco contra la cama y se encargó de quitarle todas las dudas.

Fin

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Ha sido un gusto compartir la historia y sus secuelas con todos ustedes.

Les hago una imaginaria reverencia y me despido… ¡nos seguimos leyendo!

Xxxxxxxx Dulzura Letal, 12 de noviembre xxxxx

(i) En el original 'spleen': bazo, decidí reemplazarlo por hígado, que no modifica ningún sentido y evita errores de comprensión por la homofonía-bazo/vaso-.