Nota de la autora: Respecto a llamarla Hana, fue mi error, como ya dije, es mi primer KibaNabi.

Perdón si notaron OoC en los personajes, estoy tratando de evitarlo a toda costa. Sin mas aquí esta el capitulo. Gracias por leer^^


Capitulo 3: Añoranza.

¿La extrañas? Te preguntas. ¿Se ha ido? Levantas tu cabeza para asegurarte y ves el lado vacío de la cama. ¿Sientes angustia? No, debía ser así, te convences. ¿Qué harás ahora? Nada. ¿La dejaras ir sin más? Ya es tarde. ¿Crees que aun te quiera? No lo sabes.

Tu subconsciente no para de hacerte preguntas a las cuales no sabes que contestar. La extrañas, es cierto que has pasado una semana magnifica, pero el tal Takeshi ha vuelto, y con el, ella se ha ido.

No viste su rostro cuando se fue, te dejó, tal y como la última vez que estuvieron juntos, justo tres días antes de su casamiento.

¿Te arrepientes de lo que has hecho? Demasiado. ¿Por qué? Ese tipo no se merecía la infidelidad de Hanabi, lo detestabas, pero sabias que el matrimonio había sido arreglado. Por otra parte, ahora no te la podrás olvidar, jamás.

Te despiertas en la mañana, desayunas y te preparas para ir al trabajo. Bajas las escaleras de tu apartamento y te diriges al estacionamiento. Entras a tu auto y comienzas el camino hacia Hyuga`s Corp. Que ironía. Piensas.

Estacionas tu auto en el lugar de siempre y te diriges a la entrada de ese magnifico edificio de doce pisos.

Saludas a la recepcionista y subes hasta el décimo piso, la primera junta de la mañana esta por comenzar.

Hiashi Hyuga te envía una mirada fría al entrar a la oficina seguido de una persona no tan agradable para tu vista, Takeshi Nimura entra a la sala y el Hyuga mayor lo presenta como un nuevo asociado en la empresa. Genial. Tendrás que soportarlo quien sabe cuanto tiempo.


Seis meses, seis malditos meses han pasado desde la última vez que la viste. Escuchaste por parte de Hinata que se mudó junto a su marido a otro país, quien por supuesto, casi maneja toda la empresa Hyuga desde Italia.

Por un lado te sientes bien el saber que la has "olvidado" te reconforta, y que ella sea feliz es lo que más te importa. Pero... ¿Es ella en verdad feliz? No lo sabes, solo lo supones.

Le diste una oportunidad a Sari aquella exótica pelirroja: no era justo que estés de luto durante toda la vida. Aun así, ella no logró complacerte, y sabes que nunca lo hará.

Fue entonces, dos meses mas tarde, Hanabi apareció en tu puerta. Faltaban un mes y medio aproximadamente para que se cumpla el aniversario de su casamiento.

Pero no ella esta ahí, con una maleta en su mano mirándote expectante con sus ojos grises, apagados.

La dejas pasar por motivos de educación, ella asiente y pasa a la sala de estar, se sienta en el sofá y deja su bolso a su lado, observando detenidamente la habitación. La sigues y tomas asiento frente a ella, esperando una explicación.

Ella abre la boca aspirando una bocanada de aire y pronuncia:

-Me divorcié de Takeshi- lo dicho te deja con la boca abierta, la miras y sus ojos perlas esperan una respuesta.

No sabes que responder, tan solo...no puede venir un día de la nada y decirte eso ¿o si?

-No espero que me perdones- dijo con voz fría, sabes que en su interior esta totalmente dolida- No quiero que sea tan fácil, solo...quería contártelo- Hanabi forzó una leve sonrisa.

Astuta. Pensaste. Sabias que todo era un plan de ella, y como un idiota habías caído. Ella sabia que al venir divorciada, siendo repudiada por su familia y sin tener un lugar donde ir, tú le ofrecerías alojamiento.

Y así fue, ahora están los dos conviviendo en el mismo apartamento desde hace dos semanas.

No la tocaste claro que no hasta ahora, ustedes no son nada, ya no.

Ella no muestra señales de que lo quiera, solo se dedicaba a realizar todos los quehaceres de la casa como muestra de agradecimiento y visitar a su hermana, quien vivía en una hermosa casa dos cuadras más adelante del edificio.


Fue una noche, en que sentiste que un lado de tu cama se movía, era ella, Hanabi. Un trueno alumbró el cielo y ella dio un respingo. Le sonreíste y le hiciste un espacio en tu cama, donde ella lo usó sin dudarlo. Esa noche ambos durmieron plácidamente, abrazados, compartiendo su calor.

Despertaste solo en tu cama, vislumbraste la luz de la cocina prendida te duchaste y fuiste hacia ella. Ese era tu día libre del trabajo, por lo que no planeabas salir de tu casa.

Hanabi te miro mientras le daba otro sorbo a su té, te pido que te sentaras frente a ella y te miro fijamente.

-Tenemos que hablar- pronuncio Hanabi- Esto no puede seguir así-

-¿Así como?- preguntaste ingenuamente-

-No te hagas el tonto Kiba- replicó Hanabi, tu no respondiste- Esta tarde me voy a la casa de Hinata. La ayudaré con Naomi-chan, viviré con ella de ahora en adelante, al menos hasta que encuentre un lugar propio-

-Si es por que te sientes incomoda yo...-

-Eso es lo de menos Kiba. No podemos seguir así- repitió- Creo que lo mejor...-

NO- la interrumpiste- Te dejé ir una vez, pero dos ya no- dijiste un poco mas calmado- Hanabi te miraba un poco confundida-

-¿Y que sugieres?- preguntó Hanabi-

-Que te quedes y...-

-¿Y...?-

-Que te cases conmigo- Hanabi abrió los ojos sorprendida, no tenias ningún anillo ni nada por el estilo. No venias preparado para esto, solo...surgió en el momento y no te arrepientes de ello.

-Yo...bueno...yo...-

-Solo di que si- dijiste firmemente-

Hanabi dio un sorbo nerviosamente a su te mientras te miraba con detenimiento, podías jurar que sus ojos perlas chispeaban de la felicidad.

Claro que si- respondió Hanabi con una sonrisa. Tú te acercaste lentamente a ella y la abrazaste.

Ella te correspondió con fuerza el abrazo, mientras hundía su rostro en tu pecho.

Aun así la seguías amando, y ahora estabas seguro de que serias el hombre más feliz del mundo.


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Me despido.

Sou-senpai.