(Len Kagamine)
Girl,
You lived your life like a sleeping swan
your time has come
to go deeper
Todo está terminando. Mil pañuelos no alcanzan para acoger nuestras lágrimas. Un destino triste se veía venir. Odio tener que ser yo quien lo admita, pero la hora le había llegado. Nadie lo imaginaba. Es decir, ¿ella?
Tan sólo imaginar el vacío que dejará en nuestras vidas me pone muy triste.
Girl
Close your eyes for the one last time
Sleepless nights
from here to eternity
Debemos aprovechar los últimos minutos que nos quedaban a su lado, antes de que desaparezca de la faz de la tierra. Tomé la mano de mi hermana gemela, quien no deja de mirar al niño de los ojos azules.
Ahora que me fijo, esos ojos azules daban mucho en qué pensar. Recuerdo que mi hermana me había dicho que protegería al de los ojos azules con su alma. Y, ahora que yo también lo miro, se me parte el alma al verlo lagrimear, y cómo se aferra al cuerpo casi inerte que yacía sobre la cama, conectado a un tubo, ya casi no puede respirar. Yo, Len Kagamine, también voy a proteger con todo mi corazón al pequeño.
Aunque olvide su nombre, o me den ganas de pegarlo como a su padre cada vez que lo vea.
(N/A: Continuación directa del Capítulo Anterior.)
Camino a la escuela, luego de aquella noche sin dormir, nuestra principal preocupación era el paradero de Kaito. Si en ese momento lo veía en la calle, lo más probable es que haya corrido hasta él para romperle la cara. ¿QUÉ TENÍA EN SU CABEZA, HELADO?
Estaba muy cabreado, y casi ni atendí en las clases. En realidad, aunque fuera el mejor día de mi vida, no habría prestado atención. No era lo mío.
Las clases terminaron con rapidez. Rin y yo caminamos hasta la residencia de Meiko y Miku cuando Miku, gracias a Dios, se encontraba aún en la escuela.
La pelirroja gritó que la puerta estaba abierta, y cuando entramos, la vimos sentada en la silla, con una botella enorme de Sake frente a ella. Miraba la botella con deseo, odio y tristeza, todo se reflejaba en sus ojos, y eso que ni siquiera nos miró al entrar, lo cual me dio una MUY mala primera impresión.
-¿No es triste? He bebido alcohol desde que tengo memoria, y justo ahora, que lo necesito en realidad, no puedo tomarlo porque tengo algo creciendo dentro de mí.
Yo sentí tristeza por ella, me conmovieron sus palabras, mientras Rin ya se sentaba a su lado y empezaba a conversar con ella sobre cosas de bebés y mamás. Yo me quedé viéndolas un rato, mucho no me interesaba el tema, pero a Rin se la notaba muy impaciente por que el bebé salga de ahí. Como no conocimos a nuestra madre, ella se mostraba sensible y protectora, mientras la pelirroja aún debatía la remota opción de abortar. Y remota porque aunque mi gemela apenas la conocía, no le iba a permitir ni siquiera sobre su cadáver.
-¡Len! ¿Por qué no vas y le preparas a Meiko la cena? Las mujeres embarazadas no deben hacer esfuerzos…
-Pero yo apenas llevo cuatro semanas.
-¡Sin "peros"! Len, ¡a la cocina!
Esa era mi señal, debía preparar la cena en un lugar que no conocía, para una mujer adicta al alcohol, mientras mi hermana estaba sola con una extraña con problemas hormonales. Genial.
Entré a la cocina, me puse un delantal, y cuando abrí la heladera me encontré con una sorpresa: La heladera SOLO contenía botellas de alcohol.
Curioseé un poco, y tras uno de esos packs de 6x5, se encontraba un cartón de leche (Que luego comprobé que estaba cortada, agria y asquerosa), unos tomates medio mordidos, rodajas de pan duro y muchos, muchos negis (hojas de cebolla).
Miré la parte de la congeladora y vi un mundo de helados. Me pregunté cómo semejante reserva de helado podía caber en un refrigerador tamaño promedio. Agarré sin pensar una compotera y serví dos porciones.
Cuando se lo llevé a la mujer, empezó a lagrimear (Lo que empeoró mi impresión de ella) y la rubia me dirigió miradas de "Te haré sufrir por esto, baka".
Finalmente accedieron a beber el helado, esas dos comieron como bestias. Se tragaron toda la heladería y Meiko quedó dormida en el sofá no mucho después, mientras veían una película.
Miku se les había unido, y estaba inusualmente cerca de Rin, lo cual me hizo reír, hasta donde yo sabía, mi princesa no soportaba a la peliverde.
Antes de irnos, Rin y yo quitamos todo el líquido sucio de la heladera, y lo dejamos en los basureros (Sí que fue un desperdicio, pero qué se le va a hacer).
Mientras caminábamos hacia nuestro hogar, Rin no dejaba de hablar de la familia y los hijos, pero la verdad es que lo hacía de una manera muy extraña, como insinuando algo…
No le entendí el truco, por lo que abandonó la conversación, frustrada.
Los siguientes días fueron parecidos, con la diferencia de que compramos a la heladera de esa casa comida de verdad e hicimos la limpieza en los cuartos. También discutimos sobre cuál sería el cuarto del bebé. Meiko decía que el cuarto de Kaito, mi hermana insistía con el ático viejo, y yo tenía clavada la idea de un sótano-estudio de grabación bajo tierra para un niño pequeño. Creo que luego de horas de discusión, salí victorioso.
Meiko ya casi ni se acordaba de Kaito, salvo una que otra ocasión, esa semana pasó muy rápido, y ya se empezaba a ver la pancita de embarazada, bastante parecida a la "pancita de cervecero", pero a la vez completamente diferente.
Una tarde, recibo una llamada entrante en el momento MENOS esperado (Mientras me duchaba):
-¡Len! Te estuve llamando todo el día, pero me decían que tu número era el de una Lavandería en Timbuctú. De cualquier manera, regreso pasado mañana de mi viaje.
-¿VIAJE?
-Si Len, te dejé una notita pegada a uno de mis helados. Aquí está: "Fui de viaje por negocios, vuelvo el viernes". ¿Ves?
-Kaito…
-¿Sí?
-¡¿CÓMO ESPERAS QUE LO HAYA LEÍDO SI TE LO LLEVASTE CONTIGO?!
-Etto, yo…
Rin también estaba oyendo la conversación desde la puerta. No tengo idea de qué hacía frente al baño pero desde ella afuera, y yo al lado del móvil, iniciamos nuestra orquesta de insultos surtidos y muy variados hacia el peliazul, insultos que en realidad no vale la pena mencionar.
No Fear
Destination Darkness
No Fear
Destination Darkness
No Fear
