Hola gente! Ayer tuve bastante tiempo (mi hija estaba en un pijama party) y me puse a trabajar en el capi de Dean, ya que sé que hay muchas de ustedes ansiosas por saber qué fue de Dean apenas se separó de Sam (mejor dicho, Sam se fue). Bueno, aquí comienza a develarse el misterio. Espero que les esté gustando por dónde va la historia y patriwinchester, 3r, greeneyes, gracias por sus reviews. Ya les responderé a todos, ténganme paciencia, por favor.


III.

DEAN – SOLEDAD Y SILENCIO

El camino a casa de Bobby se le hacía eterno al rubio conductor de un destartalado y vetusto vehículo que en otra época había sido azul. Había probado a escuchar Metallica, Zeppelín y cualquier otra banda que normalmente le apasionaba oír sonar en la carretera, pero en ese momento, por razones que no podía definir del todo, se le hacía sumamente tedioso.

Iba a detenerse por tercera vez en menos de siete horas. Todo un record para él que era capaz de conducir sin descanso ni interrupciones por horas y horas.

La primera vez se había detenido cerca de Polk City, Iowa apenas unos minutos después de que Sam siguiera su camino. Sólo había parado en una licorería y había comprado lo suficiente para llenar su petaca de vodka; supuso sin equivocarse que la iba a necesitar durante su trayecto.

En ese momento la tristeza y la angustia lo invadían por completo pero no era sólo eso: se sentía además de culpable (que siempre se había sentido), preocupado por el hermano que se había ido así y por el modo en que había que tenido que enterarse de la historia de Amy. La verdad era que estaba perdido, sin saber qué hacer y necesitaba urgentemente un consejo de la única persona en este mundo en quien aún confiaba: Bobby Singer.

Así que emprendió el largo viaje hacia la cabaña de Rufus.

Las horas habían transcurrido monótonas y silenciosas. Cuando vio un cartel que anunciaba las "mejores hamburguesas de todo EEUU" se detuvo, más movido por la costumbre que por el apetito. Pidió la hamburguesa de la casa, pero pese a sus esfuerzos, no fue capaz de darle más de dos mordiscos. Pagó y compró un café doble para llevar. Condujo mientras la caliente bebida iba metiéndose en su sistema, reconfortándolo un poco. La sensación de bienestar duró sólo un breve periodo.

Dos horas después sintió la necesidad de detenerse otra vez. Llamó a Sam a su celular, que obviamente no le respondió, probó a dejarle un mensaje que decía: "Lo siento, Sammy. Sólo dime si estás bien, por favor." No obtuvo respuesta. Un rato después llamó a Bobby, que le indicó que lo esperaría despierto, ya que calculaba que cerca de las dos de la madrugada el rubio podría estar llegando a su casa.

Un poco más tranquilo, Dean se detuvo cerca de un bar de carretera y aparcando el carro en un rincón del estacionamiento, se dirigió al lugar, eligió la mesa más apartada, lejos de las miradas de los curiosos y cuando la camarera –una cuarentona bastante sugerente para sus años- se le acercó con su típico "¿Qué tomas, dulzura?", Dean puso su mejor cara de recio, su sonrisa de medio lado y pidió un whisky doble.

La mujer asintió guiñándole un ojo y se retiró.

El rubio se distrajo mirando por la ventana y su pensamiento viajó muy lejos, tratando de conectar con su hermano, intentó imaginar adónde habría ido el chico, qué podría estar haciendo, pero en esos momentos debía reconocer que no tenía la menor idea, por eso era importante que llegara a casa de Bobby y que juntos trataran de hallar a Sam.

"¿Y si le sucede algo? ¿Si tiene otro ataque de esos en los que Lucifer lo deja fuera de combate?" – pensó angustiadísimo el pecoso. A su horrible impotencia, se sumaban su sentimiento de culpa y su desesperación por no saber nada de su hermano.

El gris desfile de pensamientos negativos por su cabeza fue interrumpido por la camarera que gentilmente le había traído su bebida y ahora lo miraba interrogativa. "¿Quieres algo más, lindo? – preguntó con voz melosa.

Dean le devolvió la mirada y le ordenó que dejara la botella. Pagó por adelantado, con una abundante propina y sólo agregó: "Y que me dejen en paz". La mujer lo miró extrañada, se encogió de hombros y murmuró un "lo que digas" antes de irse a servir otra mesa.

Había pasado ya bastante tiempo y Dean volvió a llenar su vaso por cuarta vez, sentía todo su cuerpo tembloroso, la bebida comenzaba a hacerle efecto y él mismo se daba cuenta que en esas condiciones le iba a ser bastante dificultoso conducir, cosa que implicaría más tiempo para llegar a casa de Bobby.

Maldijo en voz baja por su estupidez de detenerse a beber en esas circunstancias. Terminó su trago y tambaleándose ligeramente se encaminó hacia su vehículo.

Tardó más de lo acostumbrado en coordinar sus movimientos pero finalmente se puso en marcha. Tenía que reconocer que estaba bastante mareado, pero no era la primera vez que conducía así, de modo que en silencio –un horrible silencio sólo quebrado por el ronronear de un motor que no era el de su amado Impala- se encaminó hacia la carretera interestatal.

Unos pocos kilómetros más adelante se detuvo, incapaz de continuar. Aparcó el vehículo y comenzó a golpear el volante con sus manos, maldiciendo en voz alta. Luego, ya más calmado, siguió adelante por la solitaria carretera.

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- ¿Se puede saber dónde has estado, muchacho? –dijo el barbado cazador visiblemente molesto. –Creí que estarías aquí cerca de las dos, te he estado esperando. ¡Son casi las siete, muchacho! ¿Qué no sabes que existen los malditos teléfonos? ¿Porqué mierda no respondías? –soltó molesto el hombre.

Al acercarse al Winchester percibió un fuerte aliento a alcohol.

- Sam se ha ido –fue la lacónica contestación del rubio y luego en voz casi inaudible agregó: -voy a ducharme, Bobby. No me siento bien.

Bobby se quedó allí parado, mesándose la barba, asintió preocupado y luego se encaminó a la cocina.

Unos momentos más tarde, el joven salió del baño y con rostro inexpresivo se sentó a la mesa de la cocina. Parecía como si el peso del mundo entero descansara sobre sus hombros.

Bobby siguió haciendo lo suyo simulando no haber reparado en el chico. Luego, le tendió una taza de café muy negro y cargado.

- Bebe, te hará falta –fueron sus indicaciones.

- Gracias, Bobby –respondió el rubio bajando la mirada hacia su taza.

- ¿Me vas a contar qué es lo que ha sucedido o tendré que deducirlo, idiota? –le comentó el hombre, mientras tomaba asiento frente al cazador, con su propia taza de café.

- Sam se ha ido, Bobby. Y es mi culpa. Todo es mi culpa, siempre lo ha sido y ahora ese chico está perdido y no sé si estará bien y tal vez…

- Hey, hey, hey. ¡Detente princesa! Deja de hacer el papel de víctima y dime desde el principio qué fue lo que sucedió. ¿Ustedes dos han discutido de nuevo?

Dean meneó la cabeza mientras terminaba de dar un sorbo al fortísimo brebaje que le había preparado su amigo.

- Es que lo que tú no sabes es que los leviatanes cuando toman tu forma física toman también lo que tienes en tu mente, tus recuerdos y sentimientos así que…

- Ahórrame el discursito, ya lo sé, hijo. El que teníamos aquí en mi sótano se convirtió en mí mismo –le contestó Bobby acomodándose la gorra.

- Vaya, guau. No… yo no...bien, pues entonces, el que se había convertido en mí le contó a Sam sobre Amy y lo que yo le hice –dijo el mayor de los Winchester.

- Te sigo, te sigo. ¿Me vas a decir qué fue lo que le hiciste a Amy? –dijo el cazador alzando una ceja.

- Bien, el caso es que… yo… aunque le prometí a Sam dejarla vivir, pues, no se… no … yo… no…

- La mataste y se lo ocultaste. Y ahora Sam lo supo por tu doble ¿me equivoco? –preguntó Singer.

El rubio asintió, con gran pesar.

- Mira Dean tú y yo somos cazadores y sabemos cómo es el negocio. Pero tu hermano no piensa siempre como nosotros. El es más… sentimental.

Creía que en todos estos años habías aprendido a conocerlo y comprenderlo.

Lo peor que has hecho es ocultarle lo que sucedió. Sam está furioso por eso, ¿verdad?

- Ajá. Y se fue, Bobby, se fue solo por ahí. Y tú sabes que no sé cómo está en realidad. No sabemos cuándo volverá a atacar Lucifer con su show.

- Sí, es verdad. Pero lo primero que tienes que hacer es calmarte, dejar de sentirte culpable por todo.

En cuanto a Amy, hiciste lo que creías correcto. Déjalo así. Cuando Sam se calme también, podrán hablarlo y tal vez puedan entenderse. Ustedes dos saben bien cómo arreglar sus diferencias –comentó el hombre mayor.

–Ahora descansa un rato, yo me pondré a investigar y trataré de hallar el rastro de Sam. Vete a dormir, hijo, porque parece que vienes de una reunión de adolescentes en donde hubo mucho alcohol gratis –le dijo mirándolo inquisitivamente.

Dean sólo lo miró, sonrió tristemente y se tendió en el sillón de la sala mientras encendía la televisión.

Unos minutos después, dormía profundamente mientras Bobby tecleaba en la computadora unos metros más allá.

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Continuará...