Disclaimer: Todo reconocible de Harry Potter es propiedad de J.K Rowling.
Sí, ya saben, yo que me la vivo de desocupada por la vida. Durmiendo, comiendo y escribiendo.
Sí, la verdad esto es vida, aun con todo y que me regañen por desobligada, pero por eso ahorita iré a preparar la comida así.
^^ Espero que mientras yo ando de chacha, les guste este cumple de la princesita.
Feliz cumpleaños princesa
24 de Abril de 1990.
Ahí estaba la pequeña Greengrass con su nariz arrugada y los labios apretados, negándose a reír. De hecho, desde hace tres meses atrás se negaba a reír, a sonreír o siquiera a hablar por culpa de Daphne, quien la molestaba por su sonrisa incompleta. Su boquita de ocho años cubría unos dientes que no tenían nada que envidiarle al piano sin teclas que guardaban en el desván.
Vale, que a su hermana y amigos también les faltaban algunos dientes, pero no eran justamente los de enfrente.
—Querida, sonríe aunque sea un poco, es tu cumpleaños —le dice su padre, rubio como Daphne, pero con los ojos verdes de Astoria. La pequeña solo niega con la cabeza, sabe que cualquier mueca que haga será captada por esa acusadora cámara y su hermana no perderá oportunidad para burlarse más de lo que ya ha hecho.
Sus padres se resignan y tras varias fotos donde la pequeña sigue negándose a sonreír, la dejan que se valla por ahí a esconderse. Menuda forma de pasar su cumpleaños. Realmente habría que plantearse si valía la pena gastar tanto en el evento cuando Astoria siempre parecía tener algo mejor que hacer que celebrar. Si no esperaba en la puerta como una estatua, se escabullía por ahí hasta que casi todo terminaba.
La pequeña castaña de dentadura blanca pero incompleta no dudó un segundo en salir y abandonar su propia fiesta. Era suficientemente malo que no hubiera muchos de su edad y que por ahí solo anduvieran adultos que en su mayoría no se dignaban a bajar la vista para verla. Maldito metro y quince centímetros que no la ponían a la altura de los demás. Pero eso no era tan malo como que los únicos niños que por ahí andaban fueran su hermana y los amigos de esta, que ahora la molestaban por culpa de Daphne.
—¿A donde vas Cindy? —dice una voz chillona a sus espaldas y la pequeña hizo una mueca como si estuviera comiendo limón. La insoportable amiga de Daphne había optado por llamarla "Cindy" por eso de estar "Sin Dientes." Los ojitos verdes se llenaban muy fácil de lagrimas al recordar la humillación de cuando le había explicado el porque el cambio de nombre, sobre todo porque cierto rubio de ojos grises se había reído con fuerza y había alagado a la tonta de Pansy.
—No te importa, fea —le insulta la más pequeña, apresurando sus corto pasitos. No quiere que esa niña de pelo negro y corto la deje en ridículo ante Draco y vaya que se ha esforzado últimamente en eso.
Camina de prisa, sin levantar la vista, solo esquivando las piernas o faldas que por ahí ve. Si los adultos no se dignan a mirar hacia abajo, ella no se dignara a mirar hacia arriba. Llega por fin a los jardines solitarios, donde una tenue lluvia ha provocado varios charcos en el césped y algo de lodo donde solo hay tierra.
No le importa mojarse, la verdad es mejor obtener un resfriado que echarse de nuevo a llorar, especialmente porque cuando llora abre la boca y no quiere que todos ahí vean sus dientes incompletos. Odia eso.
—Te vas a enfermar —le advierte alguien que la toma del brazo, pero ella se niega a hacer caso, solo hasta que cae en cuenta de quien se trata.
Astoria se gira y lo ve. Él no parece estar muy emocionado de estar ahí, de hecho, jamás luce emocionado cuando se trata solo de ella, porque cuando Pansy es la que bromea o cuando anda hablando de dragones o cuando decide volar en su escoba, solo entonces Draco Malfoy muestra una sonrisa.
—No me importa —responde, cubriéndose la boca, no le dará oportunidad de que se ría a sus costillas, no de esa forma.
—Te traje un regalo, si sales no lo vas a ver —añade él, arrastrando un poco las vocales con toda la arrogancia y superioridad que puede dar un niño de diez.
—Tú nunca me traes regalo —acusa la menor, aún con sus manitas delante de su boca.— Los regalos son de tus papás, porque un niño no regala vestidos —aclara ella y con buenos fundamentos, ya que los últimos ocho regalos de los Malfoy han sido ropa y muy linda, por ende duda que sea Draco quien la escoja.
—Este regalo si es mío —insiste él, haciendo une mueca de disgusto ante la acusación.
—Está bien —acepta ella, dándole una mirada perdonavidas al rubio quien sonríe con algo de burla, pero no es como las atrás veces, ¿o sí? No, no es como cuando se está burlando de ella por culpa de su hermana o Pansy.
El rubio la toma del brazo y la guía hacia la mesa de regalos, donde hay un montón de paquetes de colores. Draco tomaba uno color rosa y pequeño, sí, muy pequeño como para que Astoria piense que ahí hay un buen regalo, porque según la castaña los buenos regalos vienen en paquetes más grandes, pero aún así lo toma y lo abre con ansias porque se lo ha dado él.
—¿Qué es esto? —pregunta extrañada, sacando lo que parece ser una pelusa color amarilla. ¿Qué a caso le ha regalado un pedazo de su cabello? Arruga su nariz y su boquita en señal de molestia.
—Es un Micropuff —le regaña él, algo ofendido, porque esperaba que la pequeña sonriera y se emocionara, como cuando le había regalado colores mágicos a Pansy. ¿Donde está su beso en la mejilla? El rubio quiere un beso en la mejilla de la niña linda, quiere que la niña linda lo alague igual que lo hace Pansy. No se vale que la bonita de Daphne le de toda su atención al rarito de Theodore, mientras él tiene solo a Pansy con los ojos muy pequeños y el mentón muy cuadrado. Quiere a la niña linda y tierna.
—Un Micropuff —murmura la pequeña, notando que la pelusa amarilla tiene ojos y una lengua rosada que se desliza por su rostro y la hace reír. Sí, se ríe con la boca abierta, olvidando que Draco está frente a ella y puede ver su dentadura incompleta.— Es muy lindo, gracias —añade, empinándose para darle un besito en la mejilla al rubio, quien sonríe satisfecho.
—De nada —contesta el niño rubio y se rasca un poco la barbilla, justo como ha visto hacer a su padre cuando está nervioso.— Y...y... —carraspea.— Te ves tierna sin un diente —añade antes de irse y actuar como si no hubiera dicho nada. Porque un niño no es cursi como una niña y no admitirá casi nunca que una niña le parece linda, sobre todo cuando a dicha niña le falta un diente y ese niño es Malfoy.
Astoria sonríe, sus labios se curvan formando una luna menguante en su rostro. Sus dientes blancos relucen, aún con ese espacio oscuro al frente. Vale, Pansy y Daphne se pueden burlar lo que quieran, ella está segura de que Draco jamás las ha llamado tiernas a ellas y solo por eso permite que un flash estalle en su rostro, perpetuando el momento. Esa sonrisa de ocho años sin un diente que Draco le causó.
¿Qué tal les pareció? ¿Les gustó? ¿No les gustó? ¿Me dejan review? ¿Me dan galletitas? ¿Ranitas de chocolate? ¿Cruciatus? ¿Avadas? ¿Algo? No duden en decir que les pareció :3
Saben que cualquier cosa es bien recibida y se agradece el simple hecho de que me leyeran ^^ ¡Un beso, gracias por leer!
