Teenage Mutant Ninja Turtles no me pertenece, y esto solo es un intento de Fic (¬¬) pero con mucha onda.

¡Gente bonita del Fandom! Voy aprovechar este espacio para promocionar el fic de mi amiga personal Pulpomolcagetero que esta centrado en mi personaje favorito de TMNT: Donatello, llamado RD: Renacimiento de Hamato Donatello. Si buscan drama y emociones fuertes, este es su fic, no dejen de leerlo y comentarlo :)

Ahora continuemos con la historia :3

Cinco centímetros más de responsabilidad

Michelangelo estaba confundido.

Trató de concentrarse en la explicación que el padre de April le estaba ofreciendo sobre el problema que tenía su familia, pero casi no logró captar nada. Hubiera deseado que Donnie estuviera en condiciones para ayudarlo a entender...

No, no podía pensar en eso. Su hermano tenía apenas cuatro años y no podía darse el lujo de cargarlo con semejante responsabilidad, y ni hablar de su padre, que parecía estar adaptándose a su cuerpo de rata mutante. Para su suerte, Yoshi no parecía que fuera a tener una crisis nerviosa.

Pero eso no quitaba que le estuviera costando trabajo de asimilar todo ese sermón sobre el ADN y las células del cuerpo que se regeneran, y bla, bla, bla. Era demasiado confuso y demasiado aburrido. Mikey estaba perdiendo la concentración sobre ese tema, tanto que se agarró la cabeza con las manos y se golpeo la frente contra la mesa para evitar dispersarse.

-¿Mikey?- April se asusta al ver semejante acción de parte de su amigo, pero este dice que estaba bien.

-No entiendo nada- Confiesa apenado el joven ninja.

-Sé que suena complicado Mikey, pero no es tan difícil como parece- April trata de simplificar la explicación de su padre para ayudar a su amigo a entender los que estaba sucediendo –Ese líquido amarillo que está en las alcantarillas hace que las personas vuelvan a ser niños pequeños, al igual que le pasó a tu familia-

-Además está actuando de manera limitada- Kirby estaba concentrado en su computadora, tratando de registrar todos los sitios donde se produjeron incidentes similares –Según esto, los fenómenos de rejuvenecimiento se circunscriben en un radio de no más de veinte cuadras desde el centro de la ciudad-

-Y eso significa...- Mikey mira a April, buscando una traducción.

-Que el alcance de los efectos son limitados, tal vez porque es un líquido y debes estar en contacto con él para que te rejuvenezca-

-Entonces para que no me afecte ¿No debo tocarlo?- Mikey finalmente pudo entender algo, y se quedó aliviado al ver como April asiente satisfecha de que haya llegado a esa conclusión por su propia cuenta. Era complicado para él darse una idea de algo así. Pensar y planear sus próximos movimientos pertenecía al departamento de Leo. Mikey solo se limitaba a seguirle la corriente al resto del grupo.

-O´Neil-san ¿Puede hacer una cura mágica para esto?- Mikey no podía dejar a su familia así, era peligroso para todos ellos -Donnie no está disponible para usar su ciencia y de todos los científicos que conocemos, usted es el único que no quiere hacernos sopa de tortuga-

-Podría hacer una cura...- Kirby se rasca su poblada barba, haciendo un gesto de preocupación después de pensarlo detenidamente–Pero necesito una muestra de ese líquido amarillo, sin saber de qué está compuesto no podre sintetizar una cura efectiva-

-¿Qué dijo?- Mikey se había perdido desde la palabra muestra.

-Necesitamos un poco de ese líquido que hay en las alcantarillas para hacer la cura- Le explica con paciencia April.

-Ya veo... Entonces iré a buscar un poco- Mikey estaba más animado, eso era algo que podía hacer para ayudar. Se le ocurre una idea y mira a Yoshi que estaba un junto con los demás niños mirando la televisión –Yoshi-san te vienes conmigo-

-Pero yo...- Yoshi quería negarse pero Mikey no se la iba a dejar tan fácil.

-Solo iremos por un poco de ese líquido, no creo que vayamos a tener muchos problemas- Mikey mira a sus hermanos que estaban preocupados por su partida, pero trata de parecer tranquilo –Voy a estar bien, ustedes quédense aquí y pórtense bien con April y el señor O´Neil-

-Buena suerte, Mikey- Dice Leonardo mientras saluda a su hermano.

-Gracias, hare la cena cuando regrese- Mikey sale de la casa junto con Yoshi para dirigirse a las oscuras calles de la ciudad. La noche era joven y tenían poco tiempo para cumplir con su misión.

(…)

-Así que... ¿Ese tal Splinter te enseñó a ser ninja?-

La voz de Yoshi sonaba dolorosamente tímida para el gusto de Mikey. Acostumbrado a lo firme y seguro que era su padre, este aspecto de su personalidad le hacía sentir un tanto incómodo.

-Sí, Splinter me enseñó todo lo que sé- Responde Mikey con una ligera sonrisa.

-Y ¿Pertenece a la familia Hamato?-

-Si-

-¿Y su nombre es Yoshi?-

Michelangelo se quedó mirando a Yoshi, esperando que no pierda la compostura nuevamente. Estaban caminando en el alcantarillado, tratando de evitar el líquido amarillo. Estaba por todas partes, ellos dos trataban de llegar a la guarida para buscar una muestra de la sustancia que les afectó a todos.

-Sí, su nombre es Hamato Yoshi, nosotros le llamamos Splinter-

-¿Y seré... digo, él es un buen maestro?-

-El mejor de todos, y bueno, también es un gran padre, aunque es un poco estricto- Explica apenado Mikey al ver la cara de escepticismo de Yoshi. El joven roedor se quedó callado, asimilando la noticia, pero finalmente negó con la cabeza.

-No es posible que seamos la misma persona-

Michelangelo esperó que Yoshi dijera algo más, pero el chico volvió a encerrarse en sí mismo. Él no podía entender que le había pasado a su padre durante su infancia. Ni se hubiera imaginado que su padre había tenido tantos problemas con su confianza ¿Alguien más de su familia se habría dado cuenta de esto? Como le gustaría preguntarle si todo estaba bien en su casa o si alguien lo molestaba, pero no creía que eso fuera ayudar, si no sabía que hacer al respecto.

Mikey tampoco creía que podía pedirle a Yoshi que fuera seguro de sí mismo, si él no lo era. Ni siquiera sabía si merecía usar la cinta de chunin que le había dado el maestro Splinter cuando él y sus hermanos cumplieron los quince años de edad.

No era el momento de pensar en eso, Mikey debía concentrarse y encontrar la sustancia que había provocado que su familia rejuvenezca, para llevársela al padre de April.

-Falta poco para que lleguemos...- Anuncia Michelangelo un poco taciturno. De repente, escucha un ruido muy leve y Yoshi se le prende de su antebrazo, un tanto nervioso.

-Algo grande se aproxima- dice en voz baja Yoshi.

Mikey frunció el ceño, y le indica a Yoshi que guarde silencio. Miró atentamente hacía la oscuridad, pero no logró distinguir nada. Se adelantó por el túnel mientras sacaba sus nunchakus y levantaba su guardia. No podía dejar que lo siguieran hasta la guarida, así que tenía encargarse de sus misteriosos acosadores.

Un par de shurikens surgieron del fondo del túnel, volando hacía su cabeza. Mikey uso sus nunchakus para desviarlos. Pero ese solo fue el comienzo del ataque, ya que un pequeño grupo de ninjas se abalanzaron sin tregua sobre ellos dos.

-Ponte a salvo, Yoshi- Mikey no duda en atacar a sus oponentes, despachando a gran velocidad a los hombres que emergían de las sombras. Yoshi estaba un tanto asustado, pero cuando uno de los ninjas trató de apresarlo con unas cadenas, reaccionó por instinto casi animal y desvió el ataque. Las cadenas se desviaron y se atoraron en una cañería cercana.

Para su suerte, al ser mitad rata, sus sentidos habían aumentado considerablemente, y también sus reflejos. Contaba con mucha más flexibilidad en sus ataques, hasta su cola lograba asestarle golpes a uno de los ninjas que trató de atacarlo por la espalda. Decidió asistir a Mikey y sacó su kunai para frenar el shuriken que iba directo a la cabeza de su senpai.

-Tengo más reflejos así- Exclama Yoshi con una enorme sonrisa que no estaba acorde a la situación.

-¿Cómo así?- Mikey deja inconsciente a otro ninja con el certero golpe del nunchaku que sostenía con su mano derecha y dobla su cuerpo rápidamente para deshacerse del que venía por Yoshi –¡Ah! Te refieres a ser mitad rata-

-No lo había considerado cuando me transformé- Yoshi golpea al otro ninja con una patada y mira a Mikey entusiasmado –Los roedores tienen sentidos muy sensibles en su cabeza, como los ojos, las orejas, el olfato y lo bigotes, prácticamente puedo anticipar los ataques ¡Es genial!-

-Ya suenas como Donnie- Dice algo divertido Mikey.

-¿Cómo quién?- Yoshi es sujetado por Mikey, levanta las patas y golpea con fuerza al último ninja.

-Mi hermano mayor, el cerebro de la familia- Aclara Mikey, respirando con fuerza al notar que los ninjas se habían acabado. Para su suerte no eran tantos.

-A mí me gusta leer, por lo menos los libros no me golpean y no se burlan de mi estatura- Yoshi se sonroja al decir esto último y parecía lamentar haberse ido en palabras.

Mikey le da una palmada en su cabeza y le sonríe.

-Aun así, sigues siendo un muy buen peleador, gracias por la ayuda-

-De nada- La sonrisa de Yoshi fue sincera, tal así que Mikey no pudo evitar sentirse aliviado. De repente, el joven roedor mueve sus orejas y gira la cabeza hacía él para susurrarle:

-Algo grande se aproxima-

Mikey siente como el túnel entero se estremecía mientras algo enorme avanzaba hacia ellos. Empuja a Yoshi hacía un rincón, ocultándolo a la vista, y esquiva el primer puñetazo de Dogpound en el mismo movimiento. El enorme perro mutante rugió al ver que no logró asestarle un golpe mortal a Michelangelo.

Yoshi estaba aterrado ante semejante aparición, era la segunda vez que veía a ese sujeto y no podía evitar temblar por el miedo. No podía entender como su senpai no le temía y se atrevía a enfrentarlo.

-¡Maldito seas! Voy a destruirte de una buena vez- Aquellas palabras sonaban terribles entre los gruñidos de Dogpound. Mikey se le quedo mirando con algo de resentimiento y se colocó en posición de ataque.

-No tengo tiempo para lidiar contigo, Chris-

El perro humanoide se quedó impávido. No supo porque se sintió tan incómodo al escuchar a Michelangelo decir su nombre, y agradeció que no lo llamara por el apodo que le había dado cuando se conocieron. Si seguía presionándolo, Bradford creía que iba a perder la poca cordura que le quedaba.

No. Tenía que superarlo. Michelangelo tal vez sea su enemigo, pero debía capturar a Yoshi y demostrarle su valida a Shredder. Así que Bradford decidió ignorar al quelonio para atrapar al joven roedor que estaba paralizado por el medio. Era solo un mocoso, y como había manifestado su maestro, iba a ser muy fácil capturarlo si se concentraba solo en él.

-Este es el final del camino, Hamato Yoshi- Le amenaza Dogpound antes de extender su enorme mano hacía Yoshi parecía estar a punto de cumplirse.

El joven roedor miro con sus enormes ojos rojos a la bestia que estaba listo para aplastarlo con su enorme puño derecho. No sabía qué hacer, ni cómo reaccionar. El monstruo lo había acorralado, casi respiraba el mismo aire que él.

-¿Qué pasa Rad-Brad?- Mikey trata de llamar la atención de Bradford, para que se olvide por el momento de Yoshi -¿Es que me tienes miedo?-

Dogpound sintió su sangre hervir al escuchar la burla de Michelangelo. Giró para encontrarse con la tortuga que estaba sujetando su kusarigama, haciendo girar la parte afilada por encima de su cabeza.

-¡No te tengo miedo maldito engendro!-

La rabia cegó a Bradford por completo. Su parte animal lo estaba controlando en ese momento y se lanzó encima de Michelangelo con la intención de aniquilarlo. Estaba ignorando por completo su misión de atrapar a Yoshi y tampoco se dio cuenta que la afilada punta de la kusarigama se había clavado en su lomo.

Mikey tiró de la cadena y saltó encima de la cabeza de Dogpound, listo para asestar un golpe noqueador con sus nunchakus, pero su oponente fue más rápido y uso su brazo más delgado para sujetarlo de una pierna.

Tal vez ese brazo no era tan fuerte como para dañar a Mikey por la presión, pero eso no evitó que lo arrojara hacia el piso para castigarlo con fuerza, azotándolo sin piedad.

-¡Michelangelo-senpai!- exclama asustado Yoshi, sin saber qué hacer para detener al terrible oponente que los estaba atacando.

-Esto se termina, viejo amigo- La horrible sonrisa de Dogpound no pudo ocultar su terrible intento asesino, pero no estaba interesado en seguir golpeando a Mikey. Tenía la intención de destrozarlo con sus dientes, porque abrió sus fauces a medida que se acercaba a él.

El mundo se había vuelto anaranjado para Mikey, por la sangre que caía desde su sien hasta su ojo izquierdo. Su vista estaba borrosa y el gusto metálico de su propia sangre invadía su boca. Cuando estaba por levantarse, miró a Dogpound con una furia no propia de su naturaleza.

-Nunca fuimos amigos, Bradford- Declara con veneno el joven quelonio.

En ese momento, un horrible rugido emergió desde las sombras, pero Dogpound estaba demasiado concentrado en destrozar a Mikey con sus dientes para preocuparse por eso. Cuando iba a darle un terrible mordisco al quelonio adolescente, algo lo tacleo y lo lanzó lejos de Mikey, haciéndole caer en el medio del líquido amarillo que estaba escurriéndose por el alcantarillado.

-¡Leatherhead!- Mikey vio a su enorme amigo reptil, alegrándose de que estuviera cerca de allí, y le dedicó una sonrisa radiante. El enorme cocodrilo se giró para mirarlo y parecía sonreírle con su enorme boca –Gracias por sacarme del apuro-

-Michelangelo-senpai ¿está bien?- Yoshi se acerca a los dos y se queda mirando temeroso al enorme reptil verde que lo miraba un tanto curioso.

-Claro que si, Leatherhead vino ayudarnos-

-Estaba preocupado por ti y tu familia- Dice Leatherhead, haciendo que Yoshi se oculte detrás de Mikey por lo profunda y cavernosa que sonaba su voz –Desde que vi el residuo alfa invadiendo todo el alcantarillado, pensé que estarían envenenados-

-¿Envenenados?- Exclama alterado Mikey.

-Tengo un poco de información sobre esta sustancia, aunque en tu mundo no tiene el mismo efecto que en la dimensión de los Krang-

Mikey debía que suponerlo. Si había un químico misterioso que le afectaba a las personas y a los mutantes por igual, de seguro debía provenir de ellos.

Mientras se alejaban de allí, un par de ninjas del clan del Pie buscaron entre el líquido amarillo, un pequeño cachorro mutante de Dogpound, que no dejaba de gemir por el miedo.

(...)

April miró algo indecisa a la pequeña contienda que se había armado en su sala. Su padre estaba demasiado ocupado para vigilar a los tres niños mutantes, y parecía que el cansancio les había puesto de un humor terrible.

Raph y Leo estaban peleándose de una forma muy violenta, mientras Donnie lloraba porque habían destrozado el juguete que le había prestado para que jugara. Con algo de paciencia, April tomó a Donnie entre sus brazos y lo llevó al sillón para darle uno de sus juguetes coleccionables, no era a pilas pero por lo menos se mantendría entretenido mientras separaba a Raph y Leo. No sabía que ellos dos compartieran opiniones tan diferentes de cuál era el mejor programa para ver en la televisión, pero de seguro que solo se peleaban porque estaban más nerviosos por no saber dónde estaba el maestro Splinter y no tener noticias de Mikey.

-¡Basta los dos, dejen de pelear o voy a apagar la televisión!- Exclama April.

Ellos dos la miraron por un momento, pero no le hicieron caso y siguieron revolcándose en el suelo, tratando de hacerse daño y lanzando insultos infantiles sin sentido. April no tenía mucha experiencia con niños, pero tuvo que recordar lo que su amiga Irma le había explicado sobre su trabajo de niñera.

Ella apagó la televisión, sumiendo la sala en un silencio que solo era interrumpido por el murmullo constante de Donatello mientras jugaba con su figura de acción. April supuso que podría regalarle una a su amigo más adelante, pero ahora tenía que entretener a sus hermanos.

-Hey, chicos, ¿Qué tal si hacemos algo divertido?-

-¿Cómo qué?- Pregunta con un tono demandante Raph, que sonaba demasiado adorable para sentirse molesta, debido a lo aguda que era su voz. Leo lo miró enojado porque estaba comportándose de forma desagradable con April, solo porque era una extraña y el maestro Splinter no estaba para reprenderlo.

-Este... podemos dibujar y colorear- April busca en un cajón unos papeles en blanco y marcadores de varios colores -¿Qué les parece?-

-¡Son marcadores!- Leo estaba impresionado, y parecía Raph también. Era demasiado raro para ellos tener marcadores que funcionaran en la guarida. Los lápices y los crayones estaban bien, pero los marcadores eran toda una novedad.

Raph se olvidó de su pelea con Leo al verlos, y Donnie se había olvidado de su figura de acción, para unirse a sus hermanos para dibujar.

-Arigato April-san- Dice muy serio Leo antes de agarrar un marcador rojo y empezar a dibujar en su hoja. Donnie y Raph también estaban disputándose los colores, pero finalmente llegaron a un acuerdo de turnarse, para no dañar a los marcadores.

-¿Por qué no dibujas con nosotros?- Raph sonaba un poco mandón, pero había perdido su expresión desconfiada.

-Si April, es divertido- Exclama Donnie, con una radiante sonrisa enseñándole el espacio que había entre sus dientes.

-Oh, está bien- Ella trata de integrarse al pequeño grupo de artistas que estaba en su sala. Después de unos cuantos minutos, todos estaban comentando sus dibujos y explicando porque las flores podían ser rojas y no verdes.

Esa situación era rara para April. Siendo hija única, no estaba segura de poder congeniar fácilmente con niños. Pero se dio cuenta que desde esta perspectiva, no hubiera sido tan malo tener hermanos pequeños como Raph, Leo y Donnie.

Aunque estaba segura de que debían regresar a la normalidad, no dejaba de ser una experiencia por demás interesante.

(...)

-¿Esta cosa amarilla es un desecho de los Krang?- Mikey estaba sorprendido con esa información mientras Leatherhead le acompañaba a la guarida. Yoshi los seguía, un tanto rezagado, pero menos asustado que antes.

-Así es, se llama residuo alfa, es un remanente que proviene de la fórmula del mutágeno, entre más tiempo transcurre sin reaccionar adecuadamente, más se produce- Leatherhead toma un poco con sus manos ante la mirada impresionada de Mikey –Tranquilo, soy inmune, los Krang me sometieron a experimentos con este veneno hasta que mi cuerpo comenzó a desarrollar inmunidad...-

La mano de Mikey se posó de repente sobre el antebrazo de Leatherhead. El cocodrilo sintió por un momento que la ira lo iba a invadir, pero respiró con calma al ver los enormes ojos color cian de su amigo. Estaba agradecido con él por aceptarlo y no temerle a pesar de sus defectos. Pero no podía negar que aún le asustaba perder el control y lastimarlo... de nuevo.

Al llegar a la guarida de los Hamato, a Leatherhead le llamó la atención los moretones que tenía Mikey en sus brazos, pero lo que más le alteró fue ver a la luz lo malherido que estaba. La sangre de su joven amigo manaba desde la comisura de su boca y también de su cabeza.

-Michelangelo, estás herido...- Leatherhead tocó con cuidado la mejilla de Mikey para inspeccionar su rostro. Lucía cansado y un tanto nervioso, pero no parecía tener una contusión -...Tienes que curarte y descansar un poco-

Mikey se separa un poco de Leatherhead y mira hacia un punto vacío de la guarida.

-Estaré bien- El joven quelonio agrega con terquedad –No puedo descansar, mis hermanos me necesitan-

-¿Está bien que llevemos esto como muestra?- Yoshi los interrumpe, enseñándole a los dos que había conseguido un frasco y había cargado un poco de líquido amarillo. Mikey y Leatherhead le sonríen con vehemencia y asienten. Sin pensarlo dos veces, el cocodrilo mutante le pide al joven roedor que busque otro frasco para que les pueda dar un poco de su sangre.

-Mis escamas y mi sangre posee una sustancia que neutraliza los efectos, tal vez puedan producir un antídoto-

-Eso espero... ¡Aaah!- Mikey gritó impresionado cuando Leatherhead lo tomó desprevenido y lo levantó con facilidad, para sentarlo en una mesa. El cocodrilo mutante busco la toalla más limpia que pudo encontrar y un poco de agua, y comenzó a limpiarle las heridas a Mikey, sin importarle la cara de fastidio que pusiera.

-Tu banda esta manchada con sangre- Señala con aire casual Leatherhead.

-¿Si? Creo que hay otra en mi habitación- Mikey quería levantarse, pero su amigo lo mira un poco taciturno y se detuvo. Derrotado, dejo que Leatherhead terminara de limpiarle las heridas.

-Forzarte no volverá a tus hermanos a la normalidad-

-Lo sé, pero no sé qué más hacer, yo no soy tan disciplinado como Leo, o tan fuerte como Raph, mucho menos tan inteligente como Donnie-

-Pero eres un habilidoso ninja y tienes un gran corazón- Leatherhead mira a su amigo con intensidad, y este suspira levemente.

-A veces tener un buen corazón no es suficiente para hacer que las misiones sean exitosas- Confiesa apenado Mikey.

La falta de confianza que tenía Michelangelo en sí mismo era notable, Leatherhead no sabía si era normal, pero por la forma en que sus hermanos lo trataban y su carácter tan suave, era muy probable que le cueste trabajo resaltar entre ellos, más cuando tiene que ver con actividades tan violentas como aprender ninjutsu.

-Ve por tu banda y luego ayuda a tus hermanos, más tarde discutiremos sobre esto- Leatherhead no esperaba que Mikey quiera seguir tratando aquel tema más adelante, pero como su amigo debía extenderle la oferta.

-Sí, y con un buen tazón de ramen- Mikey le sonríe a Leatherhead un poco más animado de poder cambiar de tema –Tienes que probarlo, la sopa combina perfectamente con los fideos-

-Eso suena muy bien-

(...)

Mikey se sintió mejor después de hablar con Leatherhead, como siempre. Tal vez era porque no se impacientaba con él cuándo perdía la concentración, o porque siempre lo escuchaba con atención a pesar de que a veces sus conversaciones no eran tan interesantes. Era complicado tener que hablar con sus hermanos de lo pequeño que se sentía sus logros si los comparaba con los suyos, pero con Leatherhead era diferente...

Mikey sacudió su cabeza enérgicamente, tratando de enfocarse en buscar una máscara anaranjada de repuesto, y dejar de pensar en cosas que no venían al caso. Para su horror se dio cuenta que casi todo estaba manchado con el líquido amarillo, y no podía tocarlo. Entonces, recordó que aún tenía su nueva mascara de chunin guardada en una cajita de madera sobre el respaldo de su cama.

Sacó la pequeña caja de la repisa, y se la quedó mirando un poco ansioso. Tocó el grabado sobre la superficie de la tapa, el cual su padre se había tomado la molestia de hacer, de seguro con su kunai. El símbolo de su familia estaba allí, y le provocó una rara sensación en el estómago. Sus hermanos tal vez se sentían seguros de usar su banda de chunin, pero él nunca creyó merecérselo. Pero ahora todo había cambiado y era el momento de aceptarla. Tomó la máscara entre sus manos y se la ajusto en la cabeza, sintiéndose extraño que fuera más larga que la anterior.

Mikey salió de su habitación sintiéndose un poco mareado. Notó que Leatherhead se había cortado un par de escamas y las había colocado en un frasco, junto con un poco de su sangre.

-Ve con tus hermanos y cúralos- Leatherhead dice esto con una ligera sonrisa, ocultando su herida de Mikey. Este suspira resignado ante la actitud de su amigo, pero luego le sonríe levemente, asintiendo.

-¿Hay una forma de retirar este líquido de las alcantarillas?- Pregunta con algo de duda Yoshi, al darse cuenta que todavía había mucho de este en toda la guarida.

-Sí, hay un químico en los laboratorios de los krang que lo convierte en un gas inocuo al entrar en contacto con este- Explica con calma Leatherhead, mientras Yoshi asiente conforme.

-¿Qué quiere decir inocuo?- Mikey sonríe apenado por no entender lo que pasaba.

-Significa que no es letal- Dice Yoshi con calma, y luego agrega un poco más animado –Sería la mejor opción-

-Bien, primero vamos a curarte a ti y a los chicos, y luego nos ocuparemos del líquido- Mikey junta las armas de sus hermanos en una bolsa, y le da una cartuchera de shurikens y kunais a Yoshi.

Leatherhead se queda a su lado para ayudarlo, sin decirle nada, pero cuando terminaron, el cocodrilo le toca con cuidado la tela de su máscara anaranjada que caía sobre su caparazón. Mikey se gira para mirarlo, y nota que el cocodrilo le sonríe.

-Es más larga que la anterior- Señala Leatherhead con calma.

-Sí, son como cinco centímetros más de responsabilidad- Mikey hace una mueca de fastidio a lo que Leatherhead agrega.

-Te la mereces-

-Gr...Gracias...- Mikey siente que sus mejillas se ponen calientes por la vergüenza y agrega de inmediato -...por confiar en mí-

-Por nada, ahora solo falta que tú confíes en ti-

(...)

N/A: Me gusta mucho la relación que tienen Mikey y Leatherhead en la versión TMNT 2012. Es una amistad un tanto particular, porque los dos parecen necesitar el uno al otro, Mikey necesitaba un amigo más allá de su familia que lo acepte y Leatherhead necesitaba de alguien que no lo considerara un monstruo y no le tema. Espero no molestar a nadie con este capitulo :)

Saludos y gracias por leer desde ya :)