Hasta luego, Islas del Sur


Hans se encontraba empacando, ya que el siguiente día tenía que marcharse a Arendelle. Mientras el recogía todas sus vestimentas y útiles, no paraba de pensar en lo que podría ocurrir en Arendelle, como lo tratarían, observarían y hablarían de el.

Su padre entró a la habitación, la cual se encontraba sola, ya que todos sus hermanos estaban almorzando.

-¿Todo bien Hans?

-Eh, si. Pero… ¿Haz visto mi camisa blanca de seda? , no la encuentro.

Su padre buscó entre los otros muebles de la habitación, y la encontró, al parecer uno de sus hermanos la había tomado.

-Aquí esta.

-Gracias.

-¿Y, cómo te sientes?, te ves un poco agotado. –Preguntó su padre-

-No estaría seguro, pero me siento muy nervioso aún. –Contestó Hans a su padre, lo cual no lo observó, ya que se encontraba aún muy concentrado empacando-

-Estarás bien, Te lo aseguro.

Hans lo volteó a ver y le hizo una sonrisa falsa, su padre estaba seguro de que el no quería ir.

-Estaremos en el comedor por si necesitas algo…

-Gracias, pero no tengo hambre, tal vez al rato.-Dijo Hans-

Su padre salió de la habitación. Y Hans terminando de empacar, decidió ir con Sitrón para verlo por última vez antes de que se fuera, siempre consideró a Sitrón como su amigo, lo iba a extrañar.

Pasó la tarde, ya era de noche y Hans tenía que prepararse para dormir, se vistió antes que todos sus hermanos, tenía que despertar temprano, Ya que el viaje era algo largo. Se acostó e intento pensar en otra cosa que lo pudiera relajar para dormir. No lo lograba.

2 de sus hermanos llegaron a la habitación y lo vieron, Empezaron a molestarlo y no lo dejaban dormir. Hans intentó ignorarlos pero no pudo, sin pensarlo gritó.

-¡Maldita sea! ¡Déjenme!

Los dos rieron, pero al darse cuenta de que su padre estaba en la puerta de la habitación, callaron. Y salieron de la habitación. Hans intentó hacerse el dormido, pero se dio cuenta de que su padre estaba entrando a la habitación.

Abrió los ojos y el estaba frente de él. Se levantó y Hans preguntó:

-¿Qué pasa?, necesitas algo?

-Vi que no te dejan dormir, ¿Quieres dormir en otra habitación?

-Por favor… -Dijo Hans con una cara de alivio-

De no ser que su padre estuviera pasando por las puertas del castillo, Hans no hubiera dormido bien.


Elsa estaba increíblemente nerviosa, no sabía que iba a lograr, no tenia nada en mente para Hans ¿Qué haré?.. ¿Qué haré? Era lo único que pasaba por su cabeza.

De ponto Elsa comenzó a congelar un poco la habitación. Al darse cuenta, se asustó más.

No sientas…No sientas, Vamos Elsa no pasará nada. Sólo llegará, se quedará algunas semanas aquí, conversarás con él y quedarán en acuerdos de paz.

Dijo Elsa susurrando a si misma, de pronto la habitación comenzó a descongelarse, Anna tocó la puerta.

-¿Elsa? ¿Estás aquí?

-Si Anna, ¿Qué pasa?

-Kristoff y yo queremos salir al campo por 2 días. ¿Quieres ir? –Pregunto Anna-

-Muchas Gracias Anna, pero tengo que planear todo para la llegada de Hans. Llegará en un día. Aún no se que haré..

-Oh, esta bien, nos iremos mañana, por si cambias de opinión. ¿Estarás bien? ¿No te hará nada? –Preguntó Anna preocupada

Elsa se quedó callada, en realidad no estaba segura de que ocurriría.

-Estaré bien Anna.

-Okay, Kristoff y yo iremos empacando, llámame si necesitas algo.

-Gracias Anna.

Anna salió del cuarto de Elsa y cerró la puerta, Elsa decidió comenzar a preparar y escribir todo lo que haría para cuando Hans estuviera en Arendelle, cómo actuar, que hacer, entre otras cosas. Tenía que estar lista.

Elsa quedó dormida sobre su escritorio.


Al día siguiente en las islas del sur, Hans estaba listo para irse. Ninguno de sus hermanos se despidió. Lo cual no le impresionó, ya lo tenia por seguro.

Hans estaba por subirse al barco, pero escuchó que su padre lo llamaba. El volteó, y su padre lo abrazó y le dijo:

-Buen viaje, hijo.

-Gracias Padre, espero que todo salga bien.

Su padre sonrió.

-Todo saldrá bien, muchas gracias por tu ayuda Hans.

Su padre lo volvió a abrazar, Hans por fin sacó una sonrisa, se sentía aliviado de que su padre se encontrara mejor.

-Adiós-Dijo Hans mientras se subía al barco- ¡Te escribiré!

El barco se alejaba más y más. Hans solo observaba a su padre, podía ver su grande sonrisa de orgullo.

Hans estaba agotado, se dirigió a su alcoba, suspiró y llego a su cama, se durmió al instante, las olas del mar lo relajaban.

¡Hola! Muchas Gracias por sus Reviews, Bienvenidas y visitas, me gustaría que también de vez en cuando me escriban sugerencias o ideas para la historia, en estos pocos días que llevo aquí me he sentido muy bien, ¡Es divertido crear una historia!

Saludos y un abrazo.

-WriterColors