Nota_ Si entraron a mi perfil saben por qué no pude subirlo ayer. ¡Lo siento! Pero bueno, más vale tarde que nunca u.u Esta vez no responderé reviews porque podría darles spoiler y no, no quiero hacerlo x'D

Así que solo agradeceré, muchas gracias_ Tobey Cooper _ ReginaRyddle _ IPE _ Azucena7 _ Aome-Hime _ ed2735 _

¡Sus comentarios me animan mucho!


—¡Por favor Obaa-chan! —las suplicas del rubio podían escucharla media aldea, y es que prácticamente gritaba que le creyera, ¡No podía quedar así!

—Naruto —la Senju habló con seriedad, lo que le dijo Naruto le pareció un disparate y no estaba dispuesta a apoyarlo—, es casi imposible que sea precisamente ese Akatsuki. Los pergaminos están dañados y los nombres borrosos, no te enviaré en busca de alguien completamente desconocido.

—¡No es un desconocido! —gritó molesto, ¿Qué más pruebas necesitaba? Si bien era verdad que el escrito estaba borroso, coincidía en algunas letras con el nombre del Akatsuki y, además, este tenía los mismos rasgos que él. Si se equivocaba no importaba, tan solo quería confirmarlo, ¿Por qué Tsunade se oponía tanto? ¡Era un ninja y el mejor, no debía ponerle tantas trabas!

—No voy a enviarte a las garras de Akatsuki solo porque tengas una absurda hipótesis —sentenció con la voz más calmada que encontró, estaba comenzando a perder la paciencia.

Naruto apretó los puños formando una línea recta con sus labios, señal de estar conteniéndose. No era una absurda hipótesis, no era algo que él invento, era algo que estaba en el único maldito papel del Clan Uzumaki y lo que podría ser la pista de su único familiar con vida. Si es que lo era, claro.

Comenzaba a sentir odio hacia la Hokage y no quería eso, por lo que murmurando un piénsalo, por favor volteo saliendo del despacho, ya no tenía nada que hacer allí.

—Tsunade-sama… —murmuro Shizune con preocupación, a pedido del Uzumaki se habían quedado para oír la charla.

—Lo sé —respondió en el mismo tono, no podía negarle a Naruto el intentar encontrar a algún familiar, mucho menos en esos momentos que ya sabía quién eran sus padres. ¡Pero no podía enviarlo a las garras de esos criminales! Aunque tal vez aquello debió guardárselo para ella misma, seguramente el Uzumaki estaría creyendo que tan solo significaba un arma para ella, algo al que proteger, algo que no debía meterse en la guerra. Suspiro con cansancio, por culpa de sus palabras… ¿Tendría que cumplir con el capricho del rubio?

No pudo seguir con sus pensamientos, un ave mensajera entro con velocidad por la ventana entreabierta y se posó frente a ella, moviendo sus alas exageradamente para dar a entender la importancia del mensaje.

Con la misma rapidez Shizune se encargó de tomar el recado y leerlo en voz alta, informando a la rubia sobre la situación del Sanbi.

—Envía al equipo 9, ¡No permitan que se escapen, captúrenlos! —ordeno con firmeza, si conseguía a alguno de sus miembros podría obtener información de los mismos, consiguiendo que le dijeran quién era ese tal Deidara para quitarle a Naruto la estúpida idea de que éste tenía algo que ver con él.

Si, era un plan perfecto… O eso esperaba.

En el lago

Cuando llegaron no creyeron que la guardia estuviera aumentada unas cincuenta veces, mucho menos que los Anbu fueran de élite.

Tardaron tres horas en llegar a su destino y, a pesar de querer terminar rápidamente con eso, no les fue posible al encontrarse con casi un ejército de Anbus, fastidioso, cabe destacar.

—¡Tobi! —gritó Deidara, intentando no sonar demasiado preocupado, el idiota de su compañero estaba corriendo alrededor del Sanbi sin preocupación alguna, esquivando a la mayoría de Anbus y dejando fuera de combate a unos cuantos.

Él, por su parte, se encontraba sobre su ave de arcilla, tirando bombazos a diestra y siniestra, explotando a más de uno para su orgullo. Sin embargo eso no impedía que su mirada se desviara hacía el enmascarado cada vez que podía, su estómago ardía y, aunque quisiera, no podía bajar para ayudarlo, además de que su especialidad no era precisamente el Taijutsu.

De un momento a otro y como si ocurriera en cámara lenta una técnica de Suiton chocó fuertemente contra el ave, haciendo que se tambaleara varias veces y obligando a Deidara a abandonarlo de un salto, cayendo sobre el agua.

—Tch, no puede ser — susurro casi con rabia, los Anbus parecían parásitos a su alrededor.

—¡Senpai! —gritó Obito con su fingida voz chillona, llegando misteriosamente a un lado del rubio con gran facilidad. A él también le estaba empezando a irritar la situación, tal vez podría matar a todos sin problema alguno si estuviera solo, sin embargo teniendo la máscara de Tobi no podría actuar como tal.

De pronto todo se tornó aún más oscuro para el Uchiha, su Sharingan divisó perfectamente el grupo de personas que llegaban a una distancia considerable.

El equipo 9 se encontraba acercándose a una velocidad envidiable.

—Senpai, tenemos que irnos —informó, creando una barrera de agua antes de que los Kunais impactaran contra ellos, lo protegería, sin importar qué.

—Aunque lo intentemos no creo que lo logremos, necesitamos deshacernos de ellos, hm —Obito frunció el ceño al oír la respuesta, tenía razón y lo sabía, sin embargo no sería nada bueno para el rubio si los demás llegaran.

Un grito femenino se escuchó y violentas olas de agua se acercaron hacía ellos, un rápido vistazo y el Uchiha supo reconocer la técnica del Bashosen que poseía TenTen en sus manos. Soltó una maldición y de un rápido movimiento tomó a Deidara del brazo, arrastrándolo a su lado y desapareciendo del lugar, sabía por cuenta propia que esas olas perseguían al oponente, ¿Qué mejor que desaparecer entonces?

—¿Tobi, cómo…?

—Senpai, tenemos que irnos —repitió, ignorando la pregunta, habían aparecido detrás del Sanbi, el cual parecía muy entretenido observando la pelea.

—¿Algún plan? —preguntó con sarcasmo, antes de volver a poner su rostro malhumorado—, ¿Por qué parece que quieres huir, hm?

No lo soportó, simplemente no soportaba que Deidara estuviera tan cerca y tan lejos a la vez. Frunció el ceño y, sin pensar muy bien lo que hacía, tomó las mejillas del rubio entre sus manos enguantadas, acercándolo peligrosamente a su rostro y, de no tener la máscara puesta, seguramente podrían sentir sus respiraciones.

—No quiero que te pase nada —su verdadera voz salió a flote, por primera vez no pensó en lo que hacía y tan solo actuó, quería que el rubio entendiera que temía por su seguridad, que temía que algo le pasara, que… lo amaba.

Deidara abrió su ojo completamente sorprendido ante la cercanía, sentía como su respiración se aceleraba sin siquiera tener contacto directo y como la mirada de Tobi parecía atravesarlo. Inconscientemente llevó su mirada al agujero de la máscara, un destello rojo llamó su atención al instante, haciendo que se acercara un poco más para observar mejor el ojo de su compañero. Sin embargo antes de poder percatarse de que poseía el Sharingan Obito lo abrazó, juntando sus cuerpos lo más que podía antes de alzarlo y saltar sobre el Sanbi, comenzando a correr por el cuerpo de éste para esquivar los Kunais que TenTen había lanzado desde su pergamino.

—¡IDIOTA, BÁJAME!, HM —soltó un gruñido, estaba seguro que su rostro estaba completamente rojo desde el momento en el que sintió el aroma del enmascarado. Cuando lo abrazó por sorpresa su corazón latió con frenesí y ni hablar de ese instante, ¡Lo estaba cargando como una princesa! Podría morir en ese momento, no podía creer en la situación en la que se encontraba.

Tobi lo bajo una vez llegaron, el caparazón del tres colas era duro, poseía unos cuantos pinches y, por suerte, no era resbaloso a pesar de estar mojado. Deidara apretó los dientes completamente rojo, volteando hacia abajo solo para ver que el equipo 9 se acercaba con rapidez, mientras Gai y Lee gritaban cosas sobre la juventud que no llegaba a entender.

Desde ese momento todo se tornó confuso, su respiración ya era irregular y unos cortes en sus brazos eran la prueba de las filosas armas de TenTen, se habían dividido y estaba separado de Tobi. Ni siquiera noto cuando lo alejaron de éste, en esos momentos sintió algo que nunca creyó sentir…

Miedo.

Tenía miedo ahora que el enmascarado estaba alejado de él, peleando contra esas dos cosas verdes que no paraban de gritar incoherencias.

—No escaparas —la voz fría de Neji resonó en su mente sacándolo de sus pensamientos, justo cuando su palma se hundía en su estómago con la fuerza característica de los Hyuga, provocando que un hilillo de sangre saliera de sus labios y que un gemido ahogado escapara de los mismos.

Un poco más alejado Obito observo aquello a la perfección, maldiciendo mentalmente a Konoha. ¡¿CÓMO DEMONIOS SE SUPONÍA QUE SABÍAN SU UBICACIÓN?! Chasqueó la lengua justo cuando un puñetazo de Lee lo traspasaba como si nada, pelear sobre el Sanbi no era lo mejor del mundo.

—Son molestos —su voz chillona paro los ataques, una vez quedaron frente a frente se permitió observar con mayor libertad a Deidara, sus ojos parecían querer cerrarse y estaba apretando con fuerza su estómago.

—Podríamos decir lo mismo de ustedes —apuntó Gai, haciendo poses extrañas.

—¿Qué quieren con mi Senpai? —preguntó inocentemente, tendría que ser un idiota para no percatarse que los ataques hacia el rubio eran contenidos y parecían querer dejarlo inconsciente.

La pregunta no fue respondida ya que una gran explosión y el alarido del tres colas captó su atención, tanto Deidara como Neji y Tenten salieron disparados en direcciones opuestas, cayendo con fuerza dentro del agua.

Gai y Lee ni siquiera tuvieron tiempo de pestañear cuando Tobi desapareció de su vista, decidieron aprovechar ese momento para ayudar a su equipo, ya que por las grandes olas que se formaron y la velocidad dedujeron que el golpe no había sido nada suave.

Con el corazón en la boca Obito nadó hacia Deidara, el cual tenía los ojos cerrados y los labios entreabiertos, completamente inconsciente. Tomó su brazo y lo atrajo hacia él, rodeándolo con sus fuertes brazos para nadar hacía la superficie, no quería que se ahogara.

Sobre el agua y cargando a Deidara pudo comprobar que Neji y Tenten se encontraban en el mismo estado, solo tuvo que aplicar un poco de chackra para que el rubio pudiera respirar con normalidad.

—Si no estuvieran estos podría haber sido boca a boca —se lamentó infantilmente, observando los empapados labios del contrario y mordiéndose los propios, realmente se veían … Sacudió la cabeza varias veces, otra vez deberían retirarse, ¿Cómo rayos quedaría Akatsuki?

—¡ENTRADA DINÁMICA! —gritó Lee, lanzando una exagerada y fuerte patada hacia Tobi, el cual solo tuvo que dar un gran salto hacia atrás para esquivarlo, apretando un poco más el cuerpo de Deidara para no dejarlo caer.

De un momento a otro los dos terremotos verdes empezaron a atacarlo sin descanso, llevando la mayoría de sus ataques hacia el rubio con toda la intención de que lo soltara o lo protegiera con su cuerpo. Los Anbus se habían encargado de los otros dos que habían quedado inconscientes y en esos momentos observaban la pelea como si de cazadores esperando la distracción de su presa se trataran.

—¿Qué demonios…? —musitó con sorpresa, Gai había lanzado grandes ataques de Taijutsu e, incluso, abrió tres puertas. En un santiamén, justo cuando estaba esquivando un ataque del mismo, Lee apareció desde atrás. Creyó que intentaría golpearlo, mas éste tomó fuertemente del brazo de Deidara, jalándolo hacía él justo cuando Gai impactaba su puño en el estómago de Tobi.

O eso intento, ya que lo traspaso por completo.

Ahora los papeles estaban al revés, Deidara en los brazos de Lee, el cual estaba siendo protegido por Gai, y Tobi frente a ellos sin hacer ningún movimiento, limitándose a observar con una seriedad de muerte a los dos shinobis.

—Si me lo dan, nadie morirá —aseguró con una voz ultratumba, a la mierda la voz chillona, esos idiotas se iban a enterar si no le devolvían al Akatsuki.

—La llama de la juventud no arde en ti ¿Eh? —bramó Gai con diversión.

Lee observo una vez más la escena antes de empezar a correr a toda velocidad en dirección opuesta, no sabía lo peligroso que podía llegar a ser esa parte no infantil del enemigo y las ordenes de la Godaime eran claras. Capturen al que parezca el líder del equipo.

¿Ese era su objetivo? —pensó Obito con fastidio, no, no lo dejaría ir, los mataría ahí y ahora, capturaría al Sanbi y todo el maldito asunto estaría arreglado.

Solo no contaba con…

Katon: Gōkakyū no Jutsu —una gran bola de fuego pasó a su lado a una gran velocidad, ocasionando que Gai tuviera que hacer varias maniobras para intentar esquivarlo saliendo, de todas maneras, algo herido.

No dijo ni una sola palabra al ver a Itachi, simplemente la voz de Tobi no le salía y ahora que el moreno estaba ahí era peor. Ese maldito era muy inteligente, no podría engañarlo ni, mucho menos, salir corriendo detrás de Deidara como el idiota enamorado que era.

—Pain fue informado y me envió de apoyo —la voz fría del Uchiha se dejó oír—, ¿Deidara? —preguntó, parpadeando un par de veces casi imperceptiblemente al no ver al rubio.

Obito apretó los puños con rabia, ¿Desde cuándo Pain mandaba refuerzos? Todo se estaba tornando oscuro, todo, no podía ser eso, no podían capturarlo.

¡MALDICIÓN NO PODÍAN LLEVARSELO!

¡KATSU!

Una tremenda explosión acompañada de unos cuantos gritos interrumpió sus pensamientos, una mancha verde salió disparada impactando fuertemente contra el Sanbi mientras las aguas se movían con violencia.

—¡No esperaba menos de mi senpai! —gritó pegando saltos alrededor del Uchiha, el cual se mantenía sereno, siguiendo los movimientos del rubio a la distancia.

Deidara respiraba con dificultad, digamos que despertar en los brazos de ese había sido demasiado para su mente. Soltó un suspiro intentando divisar algo entre todo el alboroto que él mismo armo, intentando quitar un poco del agua que hacia sus ropas más pesadas, pegándose demasiado para su gusto.

—Uchiha —susurro sin siquiera voltear, quitando algunos mechones dorados de su cara y, de paso, dejando a la vista la mirilla que llevaba en su ojo izquierdo.

—Terminemos con esto, el Yonbi ha sido capturado —con esa corta oración y, luego de una larga queja por parte de Deidara, se movieron con rapidez.

Del equipo 9 solo Gai se encontraba de pie y los Anbu no podían hacer demasiado frente a tres Akatsuki's, por lo que la captura del Sanbi estaba asegurada.

Y no se habían equivocado.

—¡Senpai! Debió ver como atrape al Sanbi. ¡Ah! ¡También como le di una paliza a ese Anbu! —gritaba Tobi correteando alrededor de Deidara y su ave, habían aterrizado debido a que la noche había caído y necesitaban recuperar fuerzas, al menos el rubio si lo necesitaba.

—Tobi, deja de molestar —siseó con cansancio, le dolía todo pero no diría ni una sola palabra.

—Iré a revisar los alrededores, estamos cerca de Suna —aviso el Uchiha, desapareciendo sin siquiera esperar una respuesta por parte de los presentes.

Una vez estuvieron solos Obito se permitió quedarse quieto, para sorpresa de Deidara, que esperaba que gritara aún más fuerte.

—Me asusto, senpai —susurro con suavidad, desde ese momento pondría en marcha su plan. Sabía que no podía estar con él, pero se encargaría de estar lo más cerca posible y, si eso significaba revelar su verdadera personalidad y más, lo haría.

—No veo por qué tendrías que asustarte, hm —respondió volteando la mirada, sintiendo como un pequeño calor subía a sus mejillas, últimamente su compañero tenía más cambios de humor que él… cambios de humor demasiado tiernos.

Apretó sus labios con suavidad, cruzándose de brazos en un intento de mantener algo de calor. Se había quitado la capa de Akatsuki completamente mojada, dejando tan solo su ropa que, si bien también estaba llena de agua, no pensaba quitarse.

—¿Frío? —murmuro Obito, sentándose a un lado del gran ave de arcilla. Tenía ganas de decirle, ¿No quieres sentarte en mis piernas? Para calentarte; sin embargo eso, además de sonar con doble sentido, haría que saliera volando cortesía del C3, y él lo que quería era estar más cerca, no más lejos a causa de una explosión.

—Estás muy tranquilo, hm —apenas termino de decir eso quiso golpearse contra un árbol, ¿Qué no era eso lo que quería? Aunque si era sincero consigo mismo, esa tranquilidad que Tobi estaba teniendo con él comenzaba a intrigarle.

—Mi senpai necesita silencio. Tobi es un buen chico y va a esperar a que se recupere —recitó moviendo sus manos en un gracioso movimiento explicativo.

Deidara solo suspiro, encogiéndose un poco más debido al frío viento que soplaba y le hacía congelarse aún más. Se apoyó un poco más sobre el ave para poder observar las estrellas, los últimos días de lluvia y nubes estaban siendo recompensados, tal vez al otro día el Sol brillaría sin ninguna interrupción.

Entrecerró los ojos somnoliento, no sentía más frío, ¿Por qué? Algo cálido se deslizo por su pecho y comprendió, Tobi se había quitado la capa para dársela a él. Entreabrió los labios dispuesto a decirle de todo menos bonito cuando el aroma del enmascarado llegó a él; suspiró rindiéndose, podría decir que se estaba durmiendo y su compañero se aprovechó, sí, eso mismo.

—Senpai, ¿Puedo estar cerca de usted? —preguntó en un tono bajo, lentamente y con precaución, aun observando el rostro adormilado del rubio.

—Ya estás cerca, ¿No?, hm —murmuro ladeando un poco más la cabeza, en un intento por acomodarse y, también, intentar ignorar el hecho de que tenía la capa de Tobi cubriéndolo, una grieta en su orgullo, sin duda.

Obito sonrió con algo de amargura, los labios entreabiertos y ligeramente morados debido al frío del rubio parecían llamarlo, mas no podía hacer nada. Una voz en su mente parecía burlarse de él, ¿Otra vez no dirás nada, Obito?

_No pude decirle a Rin que…la amo… _

Se quitó uno de sus guantes con lentitud, el ojo de Deidara comenzaba a parpadear con cansancio, como si estuviera a punto de dormirse. Acercó su mano a la mejilla del rubio, notando lo frío que estaba y su tranquila respiración.

—¿Qué demon…? —Deidara intentó levantarse, completamente confundido ante la acción del enmascarado, sin embargo lo único que atino a hacer fue apartar de una manera pobre su mejilla del tacto del otro. Tenía sueño y su cabeza daba vueltas debido al dolor y al cansancio, su visión era algo borrosa por lo que aún no creía que todo aquello estuviera pasando. ¿Así se sentía… la piel de Tobi? Era suave, demasiado para ser un Ninja clase S y, sobre todo, un hombre.

Obito se vio tentado a susurrarle un Te amo, dios, esas dos palabras luchaban por salir de su garganta, ¡Quería gritarlas! No pudo evitar acercarse un poco más cuando Deidara se apartó levemente, ¿Cómo sabrían sus labios? Llevó una de sus manos a su máscara levantándola con algo de duda, eso sería aprovecharse de la debilidad de su senpai aunque, por otro lado, sabía que tal vez esa era la única vez en la que podría probar los labios del explosivo rubio.

—Tobi… —su voz sonó suplicante, ¿Qué suplicaba? ¿Por qué estaba paralizado?

Parpadeo varias veces, intentando que su visión se acostumbrara al ver el movimiento de su compañero, ¡Se estaba quitando la máscara! Intento incorporarse para corroborar que no era un estúpido sueño, sin embargo Tobi posó su otra mano en su pecho, impidiéndole cualquier movimiento.

—No —frenó, inclinándose sobre el cuerpo del rubio, su corazón latía a mil, ¿En verdad estaba haciendo esa locura?

—¿Qué estás haciendo, hm? —logró preguntar, sintiendo el peso del Uchiha sobre él, calentándolo y haciéndole olvidar el frío que antes le hizo temblar. Levantó la mirada al sentir un aliento chocar contra sus labios, comprobando con sorpresa que la anaranjada máscara se encontraba levantada hasta la nariz, dejando a la vista los tiernos labios de Tobi.

Con solo levantar su mano podría arrancarle esa molesta cosa de un tirón, viendo de una vez por todas el rostro del molesto de su compañero, mas cualquier acción quedo en el olvido cuando los labios contrarios tocaron los suyos, en un movimiento suave y firme a la vez.

Obito contuvo la respiración apenas hizo contacto con los labios de Deidara, estaban fríos y eran carnosos, dulces, aquello que siempre imagino y nunca pudo sentir. La mano que estaba en el pecho del rubio bajo hasta llegar a la cintura del mismo, rodeándola con mimo antes de levantarla con suavidad, acercándolo aún más a su cuerpo.

A pesar de que no podía ver la expresión del otro debido a que su máscara tapaba su visión, pudo sentir a la perfección el temblor de su cuerpo, los labios de Deidara se movieron levemente arrancándole un jadeo, mas no obtuvo otra respuesta por parte de él, por lo que decidió alejarse, separando sus labios de los ajenos aun cuando ese no era su deseo.

Deidara mantenía su ojo entrecerrado, sus mejillas tenían un tono rojizo y sus brazos estaban completamente inmóviles a sus costados, aún sin asimilar lo que había pasado. Casi podía sentir el sabor de Tobi en sus labios entreabiertos, su corazón latía a mil y no sabía si golpearlo o atraerlo para estampar sus bocas nuevamente.

—Lo… siento, senpai —murmuro Obito, colocando su máscara nuevamente en su lugar antes de soltar con cuidado el, ahora cálido, cuerpo del rubio. Se arrepentía de haberse precipitado de esa manera, tal vez por ese impulso que tuvo de calentar los morados labios de Deidara él ya no lo trataría como siempre. ¡Incluso lo explotaría más que antes con tal de mantenerlo alejado!

Se levantó sin esperar respuesta, algo perturbado por sus propios pensamientos. ¿Por qué era todo tan difícil?

—Tobi —la voz de Deidara hizo que cayera en la realidad, volteo completamente nervioso, colocándose el guante con algo de prisa.

—Iré… iré a ver por qué Itachi-san tarda tanto —chilló, casi echándose a correr en dirección opuesta a la que había ido el Uchiha, algo que Deidara no notó por estar más perdido en lo que sentía.

Una vez solo el rubio tocó sus labios, el calor del otro aún podía sentirse y su corazón aún no se tranquilizaba. Sabía bien que desde hacía un tiempo no veía a Tobi de la misma manera, pero no creyó que fuera para tanto ni mucho menos que éste lo besaría.

—Tal vez… se sintió bien, hm —murmuro, tapando su rostro con la capa sin importar que nadie lo vería de todas maneras. ¿Estaría bien pensar más en sus sentimientos?

¿Estaría bien… arriesgarse por alguien al que ni siquiera le había visto el rostro?

/T&D/

Observo a su alrededor sin prestar atención realmente, la excusa de revisar los alrededores era tan estúpida que hasta ese momento se cuestionaba aquello. Chasqueó la lengua con un gesto de irritación, algo nunca antes visto en su cara de Poker, esa que siempre tenía sin importar las circunstancias. La misma que ahora se veía derrumbada por alguien que ni siquiera estaba presente, ¿Desde qué momento comenzó a sentir eso por él? ¡No podía permitirse sentir algo!

Incluso llego a mentir, diciendo que Pain le envió cuando fue él mismo el que se separó de Kisame apenas supo que Deidara estaba cerca con su Sharingan, rodeado de Anbus. Ni siquiera pudo describir lo que sintió al verlo en brazos de otro, lo único que recordaba era que su sangre hirvió, mientras sentía como las aspas del Sharingan se movían furiosas ante lo que ocurría frente a ellas.

Se detuvo apoyándose contra uno de los tantos árboles que había en ese gran bosque, el viento soplo un poco más suave que antes meciendo sus negros cabellos. Era inteligente y no negaría lo que sentía, se había enamorado. ¿Desde cuándo? No tenía idea, pero lo que si debía pensar era en qué hacer con ellos. Sabía que pronto moriría a manos de su hermano, la enfermedad que tenía no hacía demasiada diferencia, entonces… ¿Debería aprovechar el poco tiempo que tenía?

—Conquistarte —susurro al viento, su expresión volvió a ser tan fría como antes, tal vez debía intentar algo, después de todo, el explosivo rubio cada vez le atraía más.

Él era un Sol en toda su oscuridad.

/T&D/

—Vaya, Sasuke-kun, tan eficiente como siempre —siseó Kabuto, viendo casi con fascinación el cuerpo que tenía delante de sus ojos.

—No me interesa, ¿Tienes lo que te pedí? —preguntó con voz neutral, sus compañeros estaban esperando fuera de la cueva por órdenes de él, no quería ningún chismoso.

—Sí, en verdad no creí que me pedirías esto justo a mí —rió con saña, tomando un pequeño frasco de las tantas estanterías que allí habían antes de, literalmente, tirársela al pelinegro.

—No es algo que te interese —sentenció tomando sin ningún problema el pequeño frasco antes de voltear para salir de allí, no le interesaba nada más de esa asquerosa serpiente.

Kabuto solo lo observó con diversión unos segundos más antes de formar una fría expresión, volteando su mirada hacia el cuerpo de Rin, el cual se encontraba descansando sobre la fría mesa de metal. Con aires pensativos paseo sus dedos por la mejilla reconstruida de la joven, pensando en todas las maldades que podría hacer teniéndola revivida y a sus órdenes con el Edo Tensei.

—Obito —canturreó feliz de la vida, su descubrimiento sobre el enmascarado Tobi y la organización Akatsuki fue, en definitiva, lo mejor que le podría haber pasado. Ahora podría utilizar a su antojo al líder de la tan famosa organización con tan solo una niña de 14 años.

Volvió a reír estrepitosamente, tan solo era cuestión de esperar, sí, eso era. Debía tener paciencia, algo que, por suerte, le sobraba. Así, cuando nadie más lo esperara, ¡BOM! Haría su genial aparición, disfrazada de una falsa alianza y con promesas vacías que, claramente, él no cumpliría.

—Cuando la guerra comience —murmuro, dejando de acariciar la mejilla de la castaña para acercarse a sus otros cuerpos—, todo se volverá oscuro~

Completamente oscuro.

A las afueras de Konoha [Amanecer]

—¡Idiotas! —gritó Naruto completamente enojado, sin insultar a nadie en especial, no quería hacerlo y después arrepentirse. No había podido dormir debido a sus constantes pensamientos y la rabia que lo inundaba, por lo que optó por salir e intentar descargar un poco de su dolor transformado en ira.

Volvió a golpear el árbol sin importarle lastimarse en el proceso, seguramente Kyubi luego se encargaría y, si no lo hacía, poco le importaba, necesitaba descargarse de una u otra manera. ¿Por qué era tan difícil? ¡Ya le habían hecho suficiente daño!

Estaba a punto de soltar un puñetazo aún más fuerte cuando una mano lo detuvo a medio camino, apretando su muñeca casi hasta lastimarlo y apartándolo de un tirón del lugar.

—¿Qué haces? —preguntó una fría voz, aquel que había hablado era el mismo que lo había detenido, lo conocía a la perfección.

—Teme —susurro, paralizándose unos segundos debido a la sorpresa antes de volver a su anterior mueca de enfado, apartando la mano del azabache de un manotazo antes de retroceder para tomar distancia —… ¡Te sentí! —bufó enojado.

—Tu mano —fue la seca respuesta de Sasuke, ignorando por completo el berrinche que el rubio le estaba por armar por haberlo ignorado cuando entró de infraganti en la aldea.

—No te importa-ttebayo —siseó resentido, obviamente sintió cuando el Uchiha entró en la Aldea, ¿Cómo no hacerlo? ¡Era su novio! No se hubiera enojado demasiado si éste lo hubiera ido a ver, pero claro, al parecer había algo más importante que él.

—Deja tus berrinches, dobe —rodó los ojos, tal como lo había pensado antes, el Uzumaki se había percatado de su presencia por los dichosos lazos, lo único que le faltaba era tener que darle explicaciones.

Al ver como Naruto se preparaba para replicar nuevamente se acercó con rapidez, tomando con fuerza su muñeca para ver las heridas que se había provocado.

—¿Qué te paso? —directo como siempre, Kyubi ya estaba curando los maltratados nudillos del rubio pero, aun así, se había provocado dolor, cosa que no le gustaba en lo absoluto.

—… La abuela no quiere ayudarme —respondió derrotado, dejando que Sasuke examinara su mano con cuidado.

—No hace falta que te lastimes para eso, usuratonkachi —soltó la mano del contrario luego de soltar un suspiro, no podía estar pasando eso.

—¿Conseguiste eso? —preguntó ignorando el insulto, no tenía mucho tiempo, seguramente Tsunade no le quitaría el ojo de encima después del desplante que armó.

—Sí, solo tengo que encontrar la guarida de Akatsuki.

—Iré contigo —sentenció, dando un paso al frente con determinación.

—No —negó al instante, frunciendo el ceño.

—¡Quiero ver a ese Akatsuki!… Teme —sus ojos azules se entrecerraron suplicantes, estaba a punto de abrazar al Uchiha cuando unos chackras acercándose lo alertaron.

—Tengo que irme —un beso fugaz fue dejado en los labios del Uzumaki antes de que Sasuke desapareciera como si nunca hubiera estado allí.

Naruto solo relamió sus labios con un gesto cansado, lograr que el Uchiha lo llevara con él sería difícil, pero lo haría, quiera o no.

¡Se infiltraría en Akatsuki!