Capítulo 2 - Deplorable

¿Es tan lamentable esperar por ti Sasuke?

Él siempre se había llevado una gran parte de mi dignidad cada vez que lo veía, y no fue la excepción esta última, tal vez ahora si ya empezaba a creer lo que los aldeanos hablaban.

Era cierto, le había rogado para que se quedara la primera vez que declino de la aldea y le había prometido que sería feliz si se quedaba, más aun así se fue, le pedí acompañarlo a su viaje y hasta habría sido capaz de abandonar mi futuro por él, pero a cambio solo obtuve: «Mis pecados no te conciernen» sus palabras eran completamente ilógicas, cómo no me importarían, si todo lo que se tratara de él, era para mí lo más importante.

― ¿Dónde estás Sasuke? ―Suspire pesadamente en voz alta. Estaba sola en este callejón, que más daba hablar en voz alta.

No tenía ningún lugar a donde dirigirme, Ino no era una opción, apenas ella como su madre se estaban recuperando por la muerte del señor Yamanaka, yo solo sería un estorbo, hablar con Naruto solo haría incómoda la situación, aparte de que estaba casado y solo estaría molestando a una pareja de casados.

―Tal vez la clínica―volví a suspirar.

― ¿Sakura? ― escuche una voz detrás de mí.

Bueno no estaba del todo sola.

―Hinata

― ¿Qué haces aquí? ―pregunto acerándose a mí.

Desde que había salido de casa me había dedicado a solo caminar por los callejones, caminaba y caminaba sin detenerme, en realidad no tenía idea de a dónde dirigirme, el día era libre para mi, así que solo me acerque a una banca abandonada.

―Solo tomando aire fresco ― sonreí ― ¿y tú?

―Este es el camino más corto para llegar a la casa de mi padre ― me sonrió gélidamente ― ¿vas a una misión? ―pregunto observando mi mochila a lado.

― ¿eh? No, no en realidad ― negué inmediatamente―, La próxima semana salgo a la aldea de la arena y como tengo mucho trabajo atrasado decidí quedarme en el hospital y adelantarle todo lo posible― comente tranquila, en cierta parte era una posibilidad.

― ¿Vacaciones? ―pregunto curiosa y extrañada

―Ah..., Hinata que más quisiera ― suspire desilusionada, en verdad no me haría mal unas vacaciones y alejarme de todo ― Pero en realidad es relacionado con la nueva clínica que se abrió allá, tengo que ir para ver cómo van las mejorías.

―Oh ―se expresó asombrada y comprensiva Hinata ― Que labor tan grande están haciendo tu e Ino, de verdad las admiro. Por favor, si hay algo en lo que Naruto o yo podamos ayudar, no dudes en decirnos.

Hinata tenía un gran corazón, no me podía negar a su ayuda, eso hace tanta falta a nuestros niños. Un corazón bondadoso.

―Gracias Hinata, lo aprecio mucho y por supuesto cuenta con ello.

Me miro por un rato y luego sus ojos cambiaron a unos brillantes.

―Naruto me comento que hoy es tu cumpleaños, felicidades― me sonrió ― espero te puedas dar un tiempo y poder invitarte a comer ―. Sonrió nuevamente.

―Oh, claro que sí, gracias.

Nos quedamos un momento platicando hasta que ella se levanto.

―Bueno me retiro, quede de ir a visitar a mi padre y ya es tarde.

―no te preocupes Hinata, no quiero detenerte más.

―No, yo digo lo mismo Sakura. Nos vemos

Se despidió de mí y siguió su camino.

Al despedirme de Hinata, decidí que la mejor opción era continuar con mi camino, no podía estar todo el día sentada en una banca.

Avance directo a la clínica, por algún lugar tenía que empezar, tal vez me quedaría ahí unos días, antes de conseguir donde vivir.

Al caminar note como por los alrededores los aldeanos andaban con sonrisas en sus rostros, veía pasar a jóvenes riendo y haciendo bromas, todo esto hacía que recordara que en la aldea, los años también han dado de que hablar.

Después de la guerra, tardamos meses en volver a traer la tranquilidad a la aldea, era difícil ver caminar a niños y a los demás con una tristeza y desolación en sus rostros, pero ahora todo era diferente, aunque aún había temor, también se encontraba la esperanza y la alegría.

Con los meses, no solo había cambios en los aldeanos, sino también, en mis amigos que tenían una nueva faceta en su vida; Hinata y Naruto se habían casado, y no era para nada una sorpresa que lo hiciera después de la misión en la luna que habíamos tenido. Ino por fin le había confeso sus sentimientos a Sai y este le correspondió, definitivamente Ino fue el árbol cornejo florido que tanto hablaba; estaba realmente feliz por ella. Shikamaru y Temari, no les iba tan mal, se sabía por información de Ino, que había algo entre esos dos, oficialmente no se decía nada, pero, tantos viajes que hacía a la aldea de la arena, sabíamos que no eran puros asuntos diplomáticos, y ahora podíamos confirmar nuestra sospechas cuando Temari vino a vivir aquí y formalizaron su relación, mientras que Chōji lleva una linda relación con Karui ¿Quién lo iba a pensar?

Pero la única que no había crecido y madurado era yo, todos mis amigos ya estaban construyendo su vida, pero yo seguía estancada donde mismo, esperando un regreso que posiblemente no llegue y arrastrada a un compromiso que ni siquiera quería.

―Aush.

Sin percibir cómo, algo había topado conmigo, algo realmente duro.

―Lo lamento ¿se encuentra bien? ―dijo una voz masculina.

Alce la vista y mire a un hombre alto, de cabello largo castaño, joven. Un extranjero. Vestía totalmente de negro y lo único que hacía contraste era su haori gris y esos ojos rojizos. A su costado, cargaba con una katana grande. Se notaba que no era de la aldea.

―No se asuste señorita, esto es solamente un adorno― dijo señalando su katana.

Mi mirada parecía de escepticismo ya que lo vi soltar una risita nerviosa.

―Lo prometo ― y empezó a desenfundar la katana mostrándomela ― ve, con esto no haría daño― toco la punta del arma y esperé que ocurriera un sangrado grande, más lo único que percibí en aquellos dedos, fue su callosidad, al parecer el arma no tenia filo.

―No tendrá filo, pero puede usarse como arma ― lo mire directo a los ojos.

Era claro que no era una experta en Katanas, lo único que había utilizado más era cuchillos o kunais, pero tampoco era una ilusa al no reconocerlas a simple vista, y saber que no solo para cortar servían.

―Cierto, usted tiene toda la razón ― acepto sin ningún reproche ― pero tenga la seguridad que no la usare en su presencia.

Mi temor no era que me haga daño, sino por la aldea. Era un extraño.

― Más le vale no utilizar su Katana en esta aldea―. Dije firme —Por favor.

Y como si hubiera dicho algo asombroso se le iluminaron los ojos acompañado de una sonrisa grande.

―No señorita, esa es mi promesa.

Su sonrisa parecía no desvanecerse, era como si fuera parte de una broma personal, así que solo le dirigí una advertencia y salí de su vista y solo alcance a escuchar un murmullo.

―Sorprendente.

Extraño, demasiado extraño.

No quise darle demasiada importancia y apresure mis pasos hacía la clínica.

Al llegar vi a Ino acomodando algunos documentos en la recepción, me acerque y las enfermeras me saludaron, e Ino dirigió su mirada a mí.

―Ey Sakura ¿qué haces aquí? Es muy temprano, pensé que estarías en tu casa.

― hay mucho trabajo y si lo recuerdas la próxima semana salimos de la aldea, tenemos que empezar los avances.

Suspire pesadamente y camine directo a mi oficina aun cargando con la mochila.

―Ey, Espera ¿y esa mochila?― pregunto.

No conteste y seguí hasta llegar a mi cubículo, Ino camino a mi lado.

Entramos a la oficina y acomode mi mochila en el piso y me puse la bata de costumbre acompañándome de los documentos que tome de estante más cercano, sin ni siquiera mirar qué eran.

― ¿Qué sucede? ― pregunto de repente.

― ¿Qué te hace pensar que hago sucede?

Ino tenía una habilidad muy particular cuando se trataba de sacarme información, sin necesitar de algún jutsu especial.

Durante todos estos años, ella había sido mi confidente, mi mejor amiga, al igual que una rival. Se había convertido en la hermana que nunca tuve y tal derecho la hacía ser parte de mi vida y mis pensamientos, ella los conocía, ella me conocía.

― ¿Sabes lo que estás haciendo? ― volvió a cuestionar desde la puerta.

La mire con confusión.

―Esos papeles― volvió a hablar señalando los documentos que traía en la mano ― es la lista de invitados, para la cena de primavera de la clínica.

« ¿Lista de invitados?» « ¿Cena de primavera?» ¿De qué está hablando?

―Si planeas invitar a más personas importantes, dime a tiempo ya que debemos de pedir la comida con anticipación.

Supongo que vio la confusión en mis ojos que continuo:

—¿Recuerdas la cena que habíamos acordado, por los tres años de la clínica?— me miro confundida.

Cierto casi lo olvidaba.

La cena era para festejar los tres años de que abrimos la clínica y habíamos hecho una lista de personas que asistirían a la reunión y ella era la encargada de hacer los últimos detalles de la cena, así que ni sabía dónde había dejado la lista.

―No, no planeo invitar a nadie.

Baje la mirada al escritorio.

―Entonces ¿Qué sucede contigo?

Sabía que a ella no podía ocultarle nada, en cualquier momento se enteraría.

―Ino, se sincera conmigo.

Ella se asombró y se empezó a acercar a mi escritorio.

―Frentona me estas asustando qué sucede.

― Ino, ¿Doy lastima? ― pregunte sin pelos en la lengua.

―Sakura ya lo habíamos hablado, no les hagas caso a los comentarios de las personas, aquellas enfermeras solo estaban pasando el día con chismes.

Sabía que se refería a lo sucedido en la madrugada, pero lo que yo tenía no solo era por eso.

―Pues no solo ellas dicen lo mismo ― volví a cerrar mis ojos ― Mis padres también lo sienten así.

―Espera ¿qué?

―Ino mis padres también creen que soy lamentable, hasta me comprometieron con un hombre.

Ino quedo en silencio.

― ¿cómo?

Alzo la mirada y su rostro parecía consternado.

― ¿Con quién? ― pregunto con voz entre cortada

―No lo sé ― moví mis hombros. ―Ino, ¿y si ellos tienen razón? espero a alguien que toda su vida me ha rechazado y para colmo se dice que viaja con una mujer y yo..., ― no podía terminar de decirlo era doloroso, mis ojos empezaron a nublarse.

―Y a ti qué te pasa ― exaltó la voz ― desde cuando empezaste a sentirte tan insegura, y ser tan débil, si siempre eras la Sakura que no perdía la fe y tienes la solución a todo lo que se te venga en sima.

―Ino

―Sakura, es cierto que ha pasado un largo tiempo y Sasuke no ha regresado, pero sabes que él viaja por sus remordimientos y no salió por simple diversión o a conseguir a una mujer.

―Pero y si se enamoró de alguien ― lo dije en un susurro

― Cálmate, ¿Cómo si fuera sencillo enamorar a Sasuke Uchiha? ― comenzó a sonreírme, algún recuerdo había cruzado por su mente ― aparte, escuche algo que Sai comento sin querer.

La mire derrotada.

―Kakashi sensei recibió una carta de Sasuke, sobre algunas sospechas de ninjas renegados, es posible que regrese o esté cerca de la aldea.

Mis ojos se iluminaron.

―Así que no pierdas las esperanzas, hasta que hables directamente con él― me miro con firmeza ― Por Dios Sakura, no veo a Sasuke con otra mujer que no seas tú.

Mi sonrisa se fue haciendo presente ante sus últimas palabras.

―Ahora dime, ¿Cómo está eso de que te comprometieron con un hombre?

Bufe.

―Es una costumbre extraña que tienen en la aldea de donde es mi padre ― empecé a decirle ― en aquel país el gobernante supremo es el señor feudal no hay nada como Hokage o todos aquellos títulos. Los asuntos políticos lo decide él mismo al igual que al ejército.

»Entonces, se tiene la costumbre de casar al hijo del señor feudal con alguna chica de aquella región o nacionalidad, se les permite a la familia de cada clan del País del Sol, inscribir a sus hijas para ser la futura esposa del hijo del señor feudal.

―Espera, pero tú naciste aquí― comento Ino.

―Sí, pero dentro de sus leyes es como si tuviera doble nacionalidad si uno de mis padres es de ahí, su hija como esposa también lo es.

― ¿y tus padres te inscribieron?

―No ellos exactamente, fue el abuelo.

Le entregue la carta que en la mañana recibí de mis padres.

―Sakura ellos rechazaron a las demás por escogerte a ti, ―Dijo asombrada.

―No es nada para impresionarte Ino, necesito encontrar una solución a esto.

―yo pensé que solo se hacía eso con alguna realeza. ¿Segura que no son de la realeza?—Pregunto aun incrédula.

— ¿Qué debo de hacer?

Ino empezó a caminar de un lado a otro, buscando una solución a mi pregunta, pero cada vez que quería decir algo, callaba y seguía en lo mismo.

— ¡Basta Ino!— le grite — Me desesperas.

—Perdón ― levanto sus manos ―, lo que pasa es que estoy buscando una solución—me dijo — Sai una vez me comento que desobedecer a un Señor Feudal es peligroso y más para nosotros y viendo tu posición, este daimio es de otra aldea, no sabemos qué puede suceder o que lazos este formado con nuestra aldea.

Y tenía razón, nosotros como ninjas solo éramos peones de los señores feudales, nada más que eso.

― ¿Y si hablas con Kakashi sensei? ― comento Ino

― ¿para qué?

―Mira, no sería extraño que él ya sepa sobre esto, estamos hablando que es un señor feudal Sakura, lo más seguro es que Kakashi sensei este enterado o se le informe en cualquier momento.

―Cierto.

―La única solución que ahorita se me ocurre es hablar con él, no creo que quiera dejar a una kunoichi tan a la ligera y en especial a ti.

Lo que decía Ino era una opción viable, tenía a favor que el Hokage era respetado en todas los países, tenía experiencia con señores feudales y en especial había sido mi sensei, algo de ventaja debería de tener.

―Yo hablare con Sai, él encontrara algo en la ley que nos podrá ayudar.

―Espera, no ― alegue de inmediato ― me daría vergüenza que se enterara de esto.

―oh, vamos Sakura, Sai no dirá nada, a parte más cabezas piensan mejor que una, él puede encontrar una forma para liberarte de ese matrimonio.

―De acuerdo ―. Accedí ― Pero Ino tengo algo más para decirte.

Ino se quedó callada para escucharme.

― solo tengo tres días.

― ¿para qué? ―pregunto.

―Para arreglar este asunto, el sujeto que llevo la carta les dijo a mis padres que regresaría en tres día.

―Lo solucionaremos.

Habían pasado las horas después de haber hablado con Ino, y la cual me había mandado a dormir ya que no había tenido ningún momento de descanso, así que la obedecí y fui a descansar, sin embargo, el sonido de mi estómago empezó a dar queja de hambre, y tuve que levantarme.

Al mirar al reloj ya eran más de las tres de la tarde y era tiempo de que visitara al Hokage, pase a comprar algo de comida para el camino y emprendí la marcha.

Cuando llegue a la torre, me prepare mentalmente para hablar con Kakashi sensei, el lugar se encontraba medio habitado, la mayoría del personal había salido a comer y eso era para mí un gran alivio, necesitaba prepararme antes de entrar a su oficina.

Había preparado un monologo antes de visitarlo, aun así, no sabía cómo abordar el tema del compromiso y pedir su ayuda, no obstante, ya era demasiado tarde para echarme para atrás y él era el único que podía darme una solución, o eso era lo que creía.

Agarre todo el valor que conseguí dentro de mí, con los nervios de punta me fui acercando a su oficina. A tres pasos de llegar, respire profundo y me anime a tocar la puerta.

—Adelante.

Se escuchó decir desde adentro, yo fui abriendo la puerta y lo primero que percibí al entrar no era nada que me hubiera imaginado antes.

Una persona que estaba de pie frente al escritorio, dándome la espalda por completo, pero había algo en él que me hacías estremecer de pies a cabeza.

No hace falta que diera la vuelta para saber de quien se trataba.

«Te veré pronto»

«gracias»