¿Cómo saber si me ama?

Disclaimer: Todos los personajes de InuYasha pertenecen única y exclusivamente a Rumiko Takahashi.

Advertencia: Ninguna.

Pairing: InuYasha/Kagome.

Capítulo tres: Pequeños detalles

- Los pequeños detalles: Él muestra su amor en pequeñas maneras que no puedas notar todo el tiempo, ya sea cuidarte cuando estás enferma, darte la mejor bebida o el mejor asiento…-

—Gomen ne, InuYasha. —se disculpó Kagome, quien yacía en su cama enferma con alta fiebre.

—Keh, no digas tonterías, no es tu culpa. —dijo sentándose al lado en la cama, haciéndole compañía.

—Pero estoy retrasando todo el viaje, sé que es importante para ti.

—Keh, cállate, tu salud es más importante ahora, así que deja de decir tonterías.

La señora Higurashi entró en la habitación llevándole a su hija el desayuno en una bandeja, la cual depositó en la cama con una sonrisa.

—Debo salir con tu abuelo al hospital para su chequeo, y Sôta no volverá hasta después de la escuela, confío en que InuYasha-kun podrá cuidar de ti, ¿cierto cariño? —le preguntó amablemente al hanyô, el cual asintió con un leve sonrojo en las mejillas. —Bueno, hija, te dejo en buenas manos. —le dio un beso en la frente a su hija y luego salió de la habitación para marcharse.

La miko se dispuso a comer, sentándose en la cama con un poco de dificultad, a lo cual el hanyô no tardó en responder ayudándola a sentarse.

— ¿Estás bien? —preguntó dejando la bandeja con comida sobre su regazo.

—Hai, arigato, InuYasha. —ella le dedicó una sonrisa antes de comenzar a comer.

Él la observaba atentamente mientras ella despacio acababa con su desayuno. La miko estaba con fiebre, nada grave, pero aun así eso le quitaba una buena parte de su energía, a pesar de no tener gripe, la fiebre podía detenerla, y él prefería que ella estuviera completamente a salvo en esos momentos, además, no le molestaba estar con ella en lo más mínimo, de hecho, s sentía bien cuidarla y saber que ella lo necesitaba.

— ¿Puedes ponerlo en el escritorio? —le preguntó tendiéndole al hanyô la bandeja. Él asintió y obedeció para luego volver a sentarse en la cama a su lado. —Arigato. —dijo recostándose en su hombro.

El hanyô simplemente se sonrojó levemente y dejó que la miko se acurrucara en él.

—No es necesario que estés aquí, cuidándome.

—Prometí cuidarte y protegerte, Kagome. Lo hago porque quiero.

Ella solo sonrió sin que él se percatara y susurró un "gracias".

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N/A: Avanzando. ¡Nos leemos! :)

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¡Chaito! Tsuki ;)