Un Seguidor Más
Capítulo Tres
Regular
Advertencias para este capítulo: Nuestros dos idiotas favoritos siguen teniendo un vocabulario digno de una princesa Europea cofsonianevermindcof, la inminente tensión sexual, mención de JeanMarco y Eren sigue siendo una gran diva.
"...Y luego, el imbécil del mesero fue lo suficientemente descarado como para amenazarme. ¡A mí! ¡A Eren Jaeger!" prácticamente gritó esto en el recibidor de su teléfono, con un semblante entre serio y molesto. "...Ah. Sí, ya te dije que se apellidaba Ackerman- No, Mikasa, no creo que sea tu pariente o algo. No es como si la tuya fuese la única familia con ese apellido, ya sabes. Aparte, ¡Era un completo cretino! O sea, me llamó 'pequeño Omega'. ¿Tienes idea de cuánto le dolió eso a mi ego? Sí, sé que te lo dije como quince veces, pero... Sí, está bien. Hasta luego."
Un suspiro escapó sus delgados labios mientras se recostó en el amplio sofá que estaba en su camerino, posando su antebrazo sobre sus ojos, con el celular aún en la mano. Eran las siete de la mañana, y la filmación no había comenzado. ¡Ya tenía una hora esperando! "El tarado de Jean se ha de haber quedado dormido otra vez." Murmuró para sí mismo, a la par que guardo su móvil en el bolsillo de sus pantalones. "Necesito un café..." Pero aún no había llegado el staff, a quienes trataba como sus sirvientes personales. "Scheiße, creo que tendré que ir por él yo mismo."
Muchas cosas habían cambiado en los últimos seis años; ya no era aquel mocoso quinceañero que hacía vídeos pornográficos por la adrenalina que le provocaba hacer algo ilegal, mucho más para un menor como él. Eren Jaeger ahora era un actor, hecho y derecho, quien iba a filmar su primer rol protagónico para la pantalla grande. Antes de eso había trabajado como un personaje con pocas apariencias en un show televisivo diurno, como protagonista de comerciales, o como extra en películas. ¡Pero esto, esto era lo que lo lanzaría directamente al estrellato!
Jean Kirschtein tampoco era el adolescente idiota que le ayudaba en años pasados; había sido molestado por su novio Marco para seguir su sueño de ser un director de películas, o al menos eso era lo que le había contado a Jaeger. Y ahora iba a dirigir una película basada en un libro escrito por su pareja, el anterior mencionado Marco Bodt. Estaban muy optimistas al respecto; y aunque Kirschtein y Jaeger casi siempre tenían desacuerdos, eso no borraba todos los años de amistad entre ellos.
Mientras tanto, en una cafetería a quince minutos de ese lugar, un azabache de mirada fulminante estaba cruzando la puerta de entrada. "Buenos días, Levi," Lo saludó Sasha, con una bandeja plateada llena de pâtisseries en su mano izquierda. "¡Petra acaba de cocinar estos pasteles estilo Francés! ¿Gustas?"
Ackerman sacudió su cabeza en respuesta, a lo que Sasha sonrió. Él podría apostar todas sus pertenencias a que la chica patata- se había ganado ese apodo porque en su primer día de trabajo, había llegado comiendo una patata hervida -estaba pensado 'Oh, ¡Qué bueno que no quiso! ¡Así más para mí!'. Levi dejó salir un suspiro, y mientras tomaba el medio delantal negro que estaba colgado en un gancho, dijo, "Recuerda que esos se pagan con tu sueldo." Con esto dicho, el ojigris amarró su delantal alrededor de su cintura, y se fue al cuarto de descanso. De seguro, si llegaban clientes, Sasha podría dejar de ser una completa inútil y atenderlos...
O al menos esto pensó hasta que alrededor de veinte minutos después, ésta asomó su cabeza por la puerta. "¡Hey, Levi! El lugar realmente se está empezando a llenar, y necesito ayuda con las mesas." Ackerman quería responderle que no, que de una vez por todas sirviera para algo, pero, para su mala fortuna, en ese mismo instante, su jefe pensó que sería una buena idea hacer una aparición.
El viejo Pixis, como le conocían los empleados, sonrió y le puso una mano en el hombro al pelinegro. Demasiado amistoso. ¡Alerta de gérmenes! ¡Alerta de gérmenes! "Ve a ayudarla, para eso te pago."
De mala gana Levi se paró de su asiento, y salió hacia el salón principal. "Encárgate de las mesas siete y ocho, ¿Sí?" Le dijo Sasha, dándole una amistosa palmada en la espalda antes de desaparecer.
"Tsk; no me digas qué hacer." Murmuró Ackerman para sí mismo, antes de dirigirse a la mesa siete.
"Buenos días, bienvenido. ¿En qué le puedo ayudar hoy?" Se forzó a mantenerse lo más educado posible, aunque su paciencia lentamente se comenzó a esfumar cuando el ciudadano mayor ocupando la mesa simplemente se quedó observando su menú por tres largos minutos, aunque a Levi le parecieron como cinco largas horas pre-su ejecución.
"Tráeme un café Americano con crema, si no es mucha la molestia."
Sí, si es mucha la molestia. ¿Tanto te cuesta conseguirte un café por ti mismo? "Claro. Enseguida." Con un suspiro se dio la vuelta en sus talones, dirigiéndose hacia la barista. Comunicó la orden, y en cuestión de unos cuantos minutos, ya llevaba la bebida humeante sobre una bandeja en dirección a la mesa. "Tenga un buen día." Dijo antes de dirigirse a la mesa número ocho.
Repitió el mensaje de bienvenida que ya era parte de su memoria a largo plazo, y observó como el cliente mantenía su rostro cubierto por el menú. Cuando lo bajó para colocarlo en la mesa, Levi se sintió molesto, profundamente irritado, como un niño pequeño después de perder en un videojuego cuando estaba a punto de derrotar al jefe final.
"¿Me extrañaste?" Preguntó el mismísimo Eren Jaeger, dándole una sonrisa burlona. Rodando los ojos en respuesta, el pelinegro logró ver como Sasha se reía mientras conversaba con Petra. Sí, sería mejor que no olvidara ahorcarla con sus propios intestinos cuando llegara la hora del descanso.
"¿Qué vas a ordenar?" Ackerman habló, completamente ignorando la pregunta del otro. Sacó un pequeño bloc de notas con hojas amarillas y una pluma negra de su bolsillo, encontrando las rayas azules en el papel exageradamente interesantes.
"Un bubble tea." Respondió, lo cual el mesero rápidamente anotó.
"Más te vale no convertirte en un cliente regular." Y con esto, se desvaneció. La amenaza no se veía tan intimidante si sólo considerabas las palabras que había usado, pero si añadías el tono frío que había usado y la sutil mirada asesina que le dio al joven actor a la mezcla y lo cocinabas a cuatrocientos grados Fahrenheit por una hora, obtendrías un rico y saludable estofado de odio en su más puro punto.
Una vez que el té de burbujas estaba listo, Levi no se molestó en desearle un buen día, ni siquiera en verlo. Simplemente dejo el vaso en la mesa, pero antes de irse, pudo escuchar algo como, "¡Volveré mañana!"
Y son tiempos como esos en los que Ackerman se pregunta cual es la manera menos dolorosa de acabar con su miseria; si con una soga, un bote de pastillas- o trescientos-, o parándose en medio de la calle principal en el distrito Rose.
Meh, un poco corto, pero... Creo que está bien. Bueno, en realidad odié como quedó este capítulo, pero por más que intenté arreglarlo no pude. ¡Perdón! Sé que esto fue una gran decepción para todos ustedes, pero, ¡Las reviews son geniales! Hablando de ello, gracias a Adeline Ainsworth y a Quimera Lectora por dejarlas en el capítulo anterior. ¡Gracias por leer!
