Capítulo 3
EL ABOGADO

MINERVA
Al día siguiente de mi visita a casa de los padres de Twilight, me fui a callejear un poco. Todavía continuaba el mercadillo. Me hubiese gustado llevar a la señorita Sparkle, para que conociera la ciudad, pero su arresto domiciliario no la permitía abandonar la casa. Twilight me preguntó por sus padres. Le respondí que les había entregado la carta, y que me habían invitado a cenar, no le dije nada de la escena del sótano. Ella me preguntó si no habría posibilidad de mandar las cartas mediante el aliento de fuego, como hacía Spike; contesté que eso no era tan sencillo, porque esa habilidad requería que tanto el emisor de la carta como el receptor de la misma, estuviesen conectados mediante un hechizo de contacto. Por mi misma no podía hacer ese hechizo porque no tenía esa habilidad.

TWILIGHT
Minerva me explicó que mis padres estaban preocupados por mí, pero se encontraban físicamente bien. Me dijo que la habían recibido amablemente invitándola a cenar, para hablar sobre mí. Al parecer mi madre había preparado su famoso mus de limón, se le da muy bien. De niños Shining, Spike y yo nos peleábamos por ver quién comía más de aquel postre. Spike… Hacía días que no sabía nada de él. Desde la discusión con mi maestra no paraba de darle vueltas a la cabeza.

Cuando conocí a Spike yo tenía 6 años, mi hermano Shining catorce. Celestia me confió a mí el cuidado del joven dragón, pero una servidora era una potrilla muy joven, en la práctica fueron mis padres quienes criaron a Spike durante sus primeros años. Después conforme fuimos creciendo, comenzó a hacerse necesario el hecho de que el dragoncito recibiese una educación; se trasladó conmigo a la academia de Canterlot, donde curso varias asignaturas salvo magia. Sin embargo, conforme crecimos él se fue convirtiendo poco a poco en mi asistente personal, ni siguiera fue algo planificado. Todo empezó cuando él me ayudó a preparar un examen de matemáticas de bachillerato, después me fue ayudando cada vez más con mis estudios, al final se había convertido en mi ayudante personal. Quizás nunca debí permitir que las cosas acabasen de ese modo, nunca debí consentir que Spike se convirtiese en mi asistente, tal vez mi error fue depender demasiado de él, o que él dependiese de mí; insisto en que no fue algo que se planease, fue algo que sucedió pero no tendría que haber sucedido. Debería haber cortado el asunto desde la raíz, todo debió de quedarse en un simple examen de matemáticas. ¿Tenía razón Arquímedes? ¿Había maltratado a Spike? Si Arquímedes estaba en lo cierto entonces… yo era una persona horrible. Siempre he tenido una mente científica, pero en el fondo soy creyente. Recuerdo que cuando tenía diez años, Spike tenía cuatro, fui un domingo a la iglesia con mis padres, no era la primera vez, pero en el sermón de aquel día hubo una frase que se me quedó gravada, el sacerdote dijo "Nuestros pecados, nuestra malas acciones siempre nos persiguen. A veces tardamos en ser castigados, pero al final lo somos. La diosa Artemisa nunca olvida cobrar sus deudas"¿Asique a eso se reducía todo? ¿Lo que me había sucedido en los últimos días no era fruto de la adversidad? ¿Artemisa me estaba castigando por mis pecados? Si esa era la realidad, si todo era un castigo divino entonces no tenía posibilidad de ganar el juicio, saldría culpable porque esa era la voluntad de la Diosa; pero quería creer que aun había esperanza, que Artemisa no me abandonaría. Lo veía todo muy claro. Si salía inocente era señal de que el paraíso aun no se me había cerrado, pero si salía culpable entonces es que estaba destinada al tártaro. Quise hablar de todo esto con Minerva, pero no me atreví. Ella y sus hermanos tenían una religión distinta, adoraban a una divinidad diferente, no estaba segura de cómo se tomarían el platicar sobre Artemisa.

URANO
Me quedé solo en la casa junto con Twilight, ella estaba en su habitación. Le dije que a medio día vendría a verla su abogado, ella se extraño de la visita porque era domingo, pero le expliqué que se había decidido así porque el letrado quería estar a solas con ella, ese día no tenía ningún otro cliente del que ocuparse.

A medio día se presentó el defensor de Twilight. Se trataba de un dragón de tierra, es decir, sin alas y no volador. Los dragones terrestres no pueden volar, pero tienen mucha fuerza física. Tenía la piel gris, sus garras y escamas eran negras, sus ojos eran verdes; respondía por Flama.

FLAMA
En todos mis años carrera nunca me había topado con un caso como aquel. Jamás había pensado que tendría que representar a una poni. Había vivido la guerra combatiendo en el ejército. Cuando se firmó la paz me juré a mi mismo no volver a luchar. Después de terminar el conflicto dejé las armas para dedicarme al derecho., pero el hecho de que no luchase ni hiciese daño a los equinos, no significaba que me gustasen los ponis. Además Minerva y sus hermanos no podían permitirse mis honorarios. Ella era un profesora de primaria, Urano era un administrativo de un ayuntamiento y Neptuno trabajaba de en una granja. Aunque si usasen el patrimonio de su familia podrían pagarme fácilmente, pero ellos aun no habían sido nombrados herederos de su familia, no podían tocar ese dinero sin el permiso de sus padres, los dichos progenitores… pues digamos que no estaban por la labor de abrir la cartera. En circunstancias normales no hubiese aceptado el caso, pero aquellos tres jovenzuelos me habían pagado ya una parte de mis honorarios, prometiéndome el resto en cuanto pudiesen usar su herencia. Además, no eran unos cualquiera. Su familia era poderosa. Ellos vivían modestamente; en parte por no haber sido reconocidos aun como herederos, también porque les gustaba su estilo de vida sencillo. De modo que no me quedó otro remedio que representar a la señorita Sparkle.

Otra de las razones por las que acepté el caso, fue por motivos políticos. Cualquiera que tuviese dos neuronas podría darse cuenta de que el rey quería que Twilight saliese inocente. Si la declaraban culpable las relaciones con Equestria podrían quedar destrozadas. Si lograba demostrar la inocencia de la yegua, me ganaría una buena publicidad para mi bufete; en el mejor de los casos me ganaría el favor de la corona. Sería un lujo trabajar como abogado oficial de la casa real; creo que estoy empezando a fantasear. Aunque por otro lado, si perdía el pleito me ganaría una mala reputación. Era una apuesta a cara o cruz. ¡Qué Lunarian me guíe!

La ley decía que todos los juicios debían ser llevados a cabo mediante un jurado popular. En este caso se había decidido que el jurado constaría de 10 personas. Lo más vergonzoso es que ejercería de juez Argos, el sobrino de Arquímedes. Seguramente su tío había movido sus contactos para que a su sobrinito le tocase aquel caso. Suponía que Argos haría todo lo posible por obtener una sentencia condenatoria, porque a fin de cuentas eso era lo que quería su tío.

La señorita Sparkle y yo nos reunimos en el salón. Ella me insistió en que la llamase Twilight, me negué. Nunca tuteo a mis clientes, me parece una falta de profesionalidad, algunos de mis colegas lo hacen pero yo no. De modo que me dirigí a ella como señorita Sparkle. Le explique a mi clienta que una parte fundamental en el juicio, era el testimonio de Spike, si la presunta víctima declaraba a favor de ella, entonces tendría muchas posibilidades de ganar, pero si declaraba en contra perdería. Ella me preguntó qué le pasaría si la declaraban culpable, le contesté que en un caso como este no se aplicaría la pena de muerte; pero podrían condenarla a prisión de por vida, o cómo poco a un arresto domiciliario permanente; si le otorgaban el recurso de arresto nacional, podría permanecer en el país como ciudadana, aparte de poder recibir visitas; en cualquier caso no se la permitiría volver a su país. En este último punto, Twilight me preguntó si podía recibir visitas, le respondí que no. Tenía concedido el derecho a correspondencia, pero salvo con sus cuidadores y conmigo no podía mantener contacto con nadie. La visita de la princesa Celestia fue un caso excepcional autorizado por el rey Magma, pero su majestad no podía hacer excepciones todo el tiempo.

De hecho era raro que a mi clienta se le hubiese concedido el derecho de correspondencia, normalmente solo se otorga si el delito es muy leve, y si el acusado tiene hijos o familia que necesiten mantener contacto con él. En este caso concreto, suponiendo que Twilight tuviese familia esta no era originaría de Draconem, ni tampoco residía en el país, por tanto legalmente no contaba; por otra parte su acusación era por malos tratos, lo cual no era un caso leve; por eso pensé que detrás de la concesión del derecho de correspondencia estaban sus cuidadores; o el propio rey implicados, aunque en este último caso la complicidad del monarca sería difícil de demostrar.

CELESTIA
Me encontraba en mi habitación del palacio de Canterlot. Luna había notado que estaba preocupada, le dije que solo era cansancio, que quería estar sola, pero no era verdad. Me encontraba destrozada. Por fin había salido a la luz el secreto que había guardado durante dos milenios, había tenido que confesarle a Twilight que yo comencé la guerra contra Draconem. Conocía a Twili desde que era una niña, la había visto crecer, sabía cómo pensaba, era solo cuestión de tiempo que ella rebelase la verdad a todo el mundo. Tarde o temprano todo saldría a la luz. Tenía miedo y muchas dudas, por un lado quería que Twilight volviese; la echaba de menos, al igual que Cadence, Luna, las portadoras de la armonía y demás; pero por otro lado ahora temía su regreso, su vuelta supondría mi ruina. ¿Cómo reaccionarían Luna y Cadence cuando supiesen la verdad? ¿Cómo se lo tomaría toda Equestria? Quizás fuese mejor que Twiligh Sparkle permaneciese en Draconem, y si se le otorgaba la nacionalidad del país… pero no. Eso era ser egoísta, ella era como mi hija ¿Cómo podía pensar en retenerla en un país extranjero? ¡Me estaba volviendo loca! Cada vez tenía más miedo, a cada minuto me contradecía más a mí misma. Por un lado deseaba con todas mis fuerzas que Twilight regresase a mi lado, pero por otro temía que volviese a Equestria.

TWILIGHT VELVET
Había releído la carta de mi hija muchas veces. Me costaba acertar lo que estaba pasando, mi niña retenida en el extranjero ¿Por qué? ¿Por culpa de una antigua guerra de hace 2000 años? ¿Y Celestia había provocado el conflicto? ¿Celestia? ¿La misma poni que me había ayudado a criar a mi pequeña? Era todo tan horrible. Cada minuto que pasaba me sentía más inútil. Lo único que quería es que mi hija regresase, que volviese con su familia, con sus amigas… Si esos dragones querían una víctima que me llevasen a mí, estaba dispuesta a cambiarme por mi pequeña ¿Por qué no? Ella tenía toda una vida por delante. Night Light aparentaba estar tranquilo y sereno, se hacía el machote; pero conocía bien el carácter de mi marido; aunque él no quisiese exteriorizar sus sentimientos, en el fondo sufría y estaba muy preocupado. Se culpaba a si mismo de lo sucedido con Minerva, diciendo que era el único responsable, pero no era cierto porque yo también tuve mucha culpa.

NIGHT LIGHT
Notaba que mi esposa estaba destrozada, cada día estaba más abatida. Antes Velvet desprendía alegría allá adónde iba, en cambio ahora… Por mi parte también estaba muy preocupado, pero no me permitía a mi mismo flaquear, por dentro lloraba pero por fuera me mantenía sereno. Tenía que aguantar. Si Velvet no podía tomar las riendas entonces las tomaría yo, aunque supusiese convertirme en una piedra sin emociones. Recordaba mi encuentro con Minerva y me avergonzaba de mi mismo, pero era cierto lo último que le dije a la dragona; Velvet no tuvo nada que ver con la escena del sótano, ella se vio implicada pero yo lo hice todo; lo cual era un comportamiento vergonzoso por mi parte. Mi esposa y yo nunca hemos tenido prejuicios, ni hemos pecado de racistas; siempre enseñamos a nuestros hijos a no juzgar a los demás por su apariencia o por su raza, a no precipitarse, a razonar las cosas antes de actuar… No es correcto condenar a toda una raza por los crímenes de unos pocos. Ahora había roto todas mis propias enseñanzas y principios. ¿Se podía caer más bajo? ¿Se podía ser más miserable?

CADENCE
Shining Armor y yo habíamos pensado viajar a Equestria para estar cerca de nuestra familia, pero como regentes del Imperio de Cristal teníamos obligaciones. No hicimos el viaje, de todos modos poco podíamos hacer en Equestria. Enviamos un mensaje al rey Magma, le ofrecíamos la suma de dos millones a cambio de la devolución de Twilight, y la promesa de que los dragones podían residir en el Imperio de Cristal, siempre y cuando mostrasen un carácter pacífico y se integrasen con la población poni. Sabíamos que ellos adoraban a una deidad distinta de Artemisa, eso supondría una dificultad de cara a los ponis más religiosos, pero la ley del Imperio admitía la libertad de culto.

Mi esposo estaba muy preocupado por su hermana, pero también por sus padres. Sabíamos que los señores Sparkle estaban viviendo un momento muy difícil. Le insistí a Armor que fuese a visitarles. No podía ir con él, era impensable marcharnos los dos y dejar el Imperio sin gobernante, pero él debía ir a Canterlot.

SHINING ARMOR
Cadence me insistió en ir a visitar a mis padres; al principio me negué, no porque no quisiese visitarles, pero prefería ir en persona a negociar con el rey Magma. Sin embargo mi esposa se negó, argumentando que al ser yo el hermano de Twilight, estaba demasiado implicado en el caso y eso sería contraproducente. Finalmente accedí a viajar a Canterlot pero primero quise revisar el estado de las tropas del Imperio, además de dar instrucciones a los oficiales, por tanto no partí hasta el día siguiente. Aunque si hubiese sabido lo que ocurriría esa misma mañana en Canterlot hubiese partido de inmediato.

MAGMA
Todavía no había fecha para el juicio, eso me inquietaba. Lo que menos convenía es que la acusada fuese declarada culpable. Celestia me había dicho que Twilight era su protegida y discípula personal, si la condenaban se corría el riesgo de que Equestria rompiese el tratado de Everfree. Aquél día que fui con Neptuno a visitar a la unicornio en las mazmorras, él me pidió que la liberase y la devolviese a su país; posteriormente Minerva me dijo lo mismo, debí haberles escuchado, tenía que haber liberado a la poni cuando tuve la oportunidad; ahora ya no podía, su caso lo llevaba un tribunal.

NEPTUNO
Mientras mi hermano y Twilight estaban en casa, me dirigí al gimnasio, a uno llamado "Casillas". Un gran centro deportivo situado en el centro de la ciudad, era muy conocido. Ese día estaba muy lleno. En un día de diario muchos hubiesen estado trabajando, pero al ser domingo la gente aprovechaba para hacer gimnasia. Me dirigí primero a la sauna, estaba casi llena, para mi sorpresa me encontré en ella a Ceniza, uno de los miembros del Parlamento. Se trataba de un dragón de piel gris, escamas negras, garras rojo oscuro y ojos azules. Rivalizaba con Arquímedes dado que no le gustaban las decisiones y los métodos de este último. Ceniza se levantó y me saludo "Buenos días, Neptuno. ¿Qué tal te va viviendo con una poni?" Le devolví el saludo "Buenos días. Ella se llama Twilight Sparkle es una chica encantadora, aunque me da la impresión de que es algo insegura, pero supongo que es normal después de todo lo que le ha sucedido" Ceniza y yo tomamos asiento como pudimos, apelotonados entre tropecientas personas, la mención de la unicornio había llamado la atención de los presentes. Todos se pusieron a hacerme preguntas, algunas de las cuales eran bastante tontas; hubo uno señor que me preguntó si era cierto que las yeguas no tenían la regla. En cambio otras preguntas fueron más serias, especialmente las planteadas por Ceniza, sobre cómo se estaba adaptando la señorita Sparkle.

Me sorprendió pero muchos de los presentes dudaban de la culpabilidad de la unicornio. Todos sabíamos del carácter de Arquímedes, era uno de esos elitistas que despreciaba a las masas y al pueblo llano. Quizás por eso no solía frecuentar lugares públicos. En la sauna había muchas personas, cada una de ellas era hijo de su padre y de su madre, pero allí estaban sudando y hablando todos juntos. Ceniza tomó la palabra y dijo "Los dragones vivimos varios milenios, por ese motivo muchos protagonizamos la guerra; pero los ponis viven menos de un siglo, salvo la princesa Celestia ninguno de los equinos actuales había nacido en la época del conflicto. No es justo culpar a los ponis actuales por los errores de sus antepasados". Seguidamente habló un dragón verde terrestre. Le conocía ligeramente, era el padre de uno de los alumnos de mi hermana, pero no recordaba su nombre, aquel señor platicó "He vivido la guerra, vi morir a mis padres y a dos de mis cuatro hermanos; pero concuerdo con la opinión de Ceniza. No sería justo culpa a los ponis actuales por los errores de sus antepasados. Además eso es contrario a nuestra fe. Lunarian nos dice que debemos aprender a perdonar a quien nos ofende". Este último dialogo hizo que nos quedáramos en silencio durante un par de minutos hasta que finalmente Ceniza intervino "Ya va siendo hora de superar el pasado. Arquímedes pretende iniciar una nueva guerra. Lo sugirió el otro día en el Parlamento, está loco".

—¿Otra guerra?

—¿No tuvimos bastante con una?

—Ese tipo está loco.

—Ya hubo suficientes muertos.

—Ya perdimos suficiente familia y amigos.

Estos y otros comentarios similares comenzaron a escucharse. Me sentí satisfecho, siempre dude sobre si la población quería otro conflicto o no, o sobre si consideraban culpable o inocente a Twilight. Aquellas personas no querían otra guerra. Yo solo tenía 35 años, no viví aquel horror, pero la gente de la sauna era más mayor, habían vivido en aquella época y no querían repetirla.

MINERVA
Aproveché el mercadillo para hacer unas compras. Me agencie, varias frutas, verduras, legumbres, cereales y demás para las comidas de Twilight. También compré lava fundida y sidra; con esta última bebida tuve suerte, porque encontré una marca que solo fabrican en Saddle Arabia y que está riquísima.

CELESTIA
Desde mi encuentro con Twilight. Seguía hecha un mar de dudas, por un lado no había cosa que desease más que su regreso, ella era para mí como una hija; pero por otra parte preferiría que permaneciese fuera de Equestria. Si ella me delataba mi familia me odiaría, y también me ganaría el rechazo de una gran parte de Equestria.

Aquel día era jueves. Me encontraba en la academia de Canterlot dando clase. Lo cierto es que ahora que Twilight no me necesitaba tanto, en ocasiones había pensado dejar el magisterio, concentrándome solo en mis labores como princesa, pero no me veía capaz; la enseñanza era una parte de mí. Daba clase en primaria pero también en preescolar, dependiendo de los días, de lunes a miércoles me tocaban los de primaria, jueves y viernes los más pequeños. Esperaba un día más bien tranquilo pero no fue así. Nadie se podía imaginar la terrible tragedia que estaba a punto de suceder.

FIN DEL CAPÍTULO 3


Hola bronies y lectores.

Quise experimentar con Twilight, dándole un puntillo religioso. El hecho de que sea una intelectual no significa que no pueda tener fe. Teniendo en cuenta todo lo que la ha sucedido en Draconem es normal que quiera agarrarse a algo. Por otro lado quise explicar cómo Spike acabó convertido en el ayudante de Twilight.

Al principio el capítulo iba a finalizar con el suceso que mencionan Celestia y Shining Armor, pero al final lo dejé para el cuarto episodio, porque era un suceso que no terminaba de encajar con el carácter del capítulo.

La clasificación de los dragones; terrestres, voladores y dragones serpientes está basado en el fic de "La segunda vida de Eclipse y Aurora", de Mr.E's-pen.

El nombre de Casillas, hace referencia a Iker Casillas, el portero del equipo de futbol del Real Madrid.

Un saludo.
Nos leemos.