Capítulo 3 tiene 997 palabras
Capítulo 3
– ¡Cordelia! – Grito. – ¿Has visto a Damon? – Marie estaba sumamente alterada.
– No, señora, no lo he visto, pensé que seguía dormido como el niño Stefan – contesto Cordelia mirando hacia abajo.
– ¿Cómo que no lo has visto? No está en su cuarto. – Dijo Marie con cara de preocupación.
– ¿Qué pasa? ¿Por qué tanto alboroto? – pregunto Giuseppe, mientras salía de su cuarto acomodándose la bata y agarrándose la cabeza debido a la terrible resaca que tenía. Cordelia ya había comenzado a movilizar a los criados para buscar a Damon.
– Damon no está en su cuarto y Cordelia dice que no lo ha visto, y como casi es medio día…– comenzó a decir Marie cuando un caballerango entro en la casa.
– ¡Ténèbres no está, desde anoche! – dijo el joven caballerango.
Marie volteo a verle asustada – Ensilla a Artemis – ordeno.
– ¿A dónde vas? – preguntó Giuseppe.
– A buscar a mi hijo – contesto decidida.
– Déjalo el chico regresara solo cuando tenga hambre – le dijo Giuseppe agarrándola del brazo.
– Si a ti no te importa que quizá haya pasado la noche con frio bajo esta tormenta, y teniendo las costillas rotas, a mi sí… ¡por lo que me voy ahora mismo a buscar a MI HIJO! – Grito soltándose de su agarre – ¡Cordelia, prepárame un zurrón de víveres y unas mantas!
Una vez que Cordelia tuvo todo preparado Marie cogió las cosas y salió cabalgando a todo galope rumbo al bosque, donde suponía podría estar Damon. No llevaba ni quince minutos cabalgando cuando vio al chico sentado en una roca en un claro, titiritando de frío, empapado. La lluvia caía a torrentes.
Trato de que su caballo corriera más, pero una roca se interpuso en su camino, ocasionando que el caballo perdiera el equilibrio y cayera de lado, sobre ella. Damon vio lo que pasaba. Y cuando el caballo logro incorporase de nuevo, Marie estaba casi inconsciente, quejándose de un inmenso dolor.
Damon como pudo la ayudo a incorporase y subirse de nuevo al caballo que cojeaba, él volvió a montar a su caballo y regreso a casa, gritando que Marie había caído del caballo. Giuseppe salió al encuentro de Damon y Marie, tomo a su esposa en sus brazos, y con cariño la llevo hasta su cuarto.
Cordelia se volvió a encargar de enviar por el doctor Janes al pueblo. El doctor llego lo más pronto que pudo. Marie había comenzado a toser sangre. El doctor comenzó a revisar a Marie, negando con la cabeza y un semblante muy preocupado dijo – No puedo hacer nada, el peso del caballo debe haberle ocasionado daños internos y por eso está tosiendo sangre, solamente puedo ayudarla con el dolor y a estar más cómoda, mientras llega su hora.
Damon comenzó a llorar. Giuseppe lo miro con una mirada asesina – No te des el lujo de llorar, ni siquiera es tu madre – dijo secamente.
Al día siguiente, al medio día, Marie había fallecido. Giuseppe, salió del cuarto con Cordelia, para arreglar el lugar de descanso temporal para Marie, hasta que llegara el ataúd que habían pedido al pueblo. Cuando llego el ataúd y las criadas ya habían arreglado a Marie, que estaba lista ser colocada en el ataúd.
El pequeño Stefan de 6 años comenzaba llorar tomado de la mano de Damon que se estaba mordiendo el labio inferior para aguantarse las ganas de llorar.
Su padre entro en la sala donde estaba el ataúd. Damon soltó a Stefan que corrió al lado de su padre con la cara llena de lágrimas – Tienes que ser fuerte, un luchador – le dijo su padre limpiándole las lágrimas de los ojos.
Ninguno de los dos chicos volvió a llorar durante el funeral, ambos permanecieron serios y calmados incluso durante el cortejo fúnebre rumbo al panteón.
Y ninguno de los dos lloró cuando apenas una semana después de la muerte de su madre, su niñera, Cordelia, comenzó distraídamente a tararear "Doucement s'en va le jour" la canción de cuna francesa que su madre siempre había cantado. Ni tampoco lloraron cuando su padre se llevó el retrato de su madre que había colgado en el sala principal, tal y como había hecho años atrás con el retrato de Nicoletta, la madre de Damon. Ni siquiera lloraron cuando Artemis, caballo favorito de su madre, tuvo que ser sacrificado, esa misma semana.
– ¿Por qué se murió mi mamá? – le pregunto Stefan a Damon el mismo día que sacrificaron a Artemis.
– Por lo mismo que la mía, supongo – contesto Damon recordando las palabras que Marie le había dicho una vez, cuando él le pregunto que si era cierto que ella no era su mamá. Se quedó callado el recuerdo de esa vez invadió su mente.
– Es cierto, mi niño, yo no te di la vida pero eso no implica que no seas mi hijo. Tu mamá y tu hermanita se fueron al cielo porque Dios necesitaba más ángeles que le ayudaran, y nadie más podía hacer el trabajo más que ellas. – Dijo Marie mientras acunaba a un Damon de tres años en sus brazos para dormir.
El niño la miro con sus intensos ojos azules – ¿Entonces no querían quedarse conmigo?
Marie continuo – Claro que querían, pero de verdad que nadie podía hacer el trabajo más que ellas. Dios las necesitaba para que le ayudaran a poner las estrellas por la noche en el cielo, para que ayudaran a otras personas a convertirse en ángeles, y también para que le ayudaran a hacer la lluvia caer-
– ¿Por qué tienen que ayudar a hacer la lluvia caer? – preguntó el pequeño.
– Para que la gente pueda bailar y cantar bajo ella – Respondió Marie, acostó a Damon en su cama y comenzó a cantar "Doucement s'en va le jour" para que el pequeño se durmiera.
– Pero ¿Por qué? – volvió a preguntar Stefan, más ansioso que antes. Haciendo que su hermano volviera a la realidad y saliera de sus recuerdos.
– Porque, Dios necesitaba un ángel más en el cielo – le respondió Damon a Stefan alzando los hombros y con una amplia sonrisa.
Espero les guste me ha sido dificíl por que escribí otros pero los capitulos siempre me salian de mas de 1000 palabras.
