Bueno aquí el segundo (tercer) capítulo que les traigo, por cierto Love Live! no me pertenece todo es propiedad de Lantis y Sunrise, si fuera mío abría más yuri.


- Y este, es el jardín.

Decía una chica de cabellera guinda.

- Vaya, parece que este lugar esconde muchas cosas.

- Um, sí, te sorprenderías al ver todo lo que oculta. ¿Seguimos?

Esta vez habló una castaña.

- Bueno.

Maki se encontraba siguiendo a Erena ya que tenía curiosidad acerca del lugar, inicialmente había quedado con Zoe después de clases pero en su lugar apareció Erena informándole que la pelinegra le había encomendado esa tarea, iba acompañada de una castaña que a su parecer era muy enérgica, en este pequeño encuentro se enteró de más cosas acerca de la peli-guinda, su nombre era Yagami Erena, hija de la poderosa familia que comandaba una de las más grandes estaciones de trenes de todo el país, una familia que había desaparecido misteriosamente hace dos años, muchos noticieros dijeron que habían muerto en un accidente de avión otros que en uno automovilístico, lo que hasta el momento no pudieron encontrar habían sido los cuerpos de la familia, una pequeña porción de periodistas afirmaba que el yate de la familia se había hundido causando la muerte de sus tripulantes pero no habían podido demostrar nada, y sin embargo en este momento, frente a ella se encontraba la única hija y posiblemente la única que sabía toda la verdad acerca de la desaparición de su familia.

- Como dijo Tsubasa este lugar oculta varias cosas y yo soy una de ellas, pero tengo mis motivos, motivos que podrás conocer cuando estés lista, lo cual, a este paso, debería ser pronto.

- No te entiendo.

Dijo preocupada la pelirroja, desde que había sido transferida solo se encontraba con cosas que le resultaban extrañas y a la vez le hacían sentirse incómoda.

- Es normal, Erena siempre habla en clave pero no te preocupes, ya verás que pronto le agarras el ritmo. -Le consoló Tsubasa.

- Por cierto, ¿qué te dijo el director?

Habían llegado a la azotea y esta parecía vacía, el lugar perfecto para hablar.

- Algo sobre que tuviera cuidado con un chico llamado Hanabusa. ¿Le conocen?

- Hanabusa, Hanabusa, -se tomó el mentón en un gesto que indicaba que se encontraba pensando- ¡ah sí!, es el chico más amable que he conocido-

- Y pareciera que no tiene nada que hacer más que coquetear con media escuela -le interrumpió Erena- de ahí en fuera es una buena persona.

- ¡Hey!, ¡no hables así de él!

- Lo dices solo porque es su hermana.

- ¡No es por eso! Además es su prima, no su hermana.

- Lo que sea.

Maki solo estaba expectante en aquella conversación, ese ambiente de alguna forma le resultaba familiar…

Se encontraban dentro de la pequeña cabaña refugiándose de la tormenta que se había desatado hace unos momentos una joven vestida con su camisa, pantalón, botas, completamente de negro, y la otra con ropas ligeras, ambas se encontraban empapadas pero en la mayor era más porque sus ropas tampoco le eran de mucha ayuda y lo que era peor desde que se habían dirigido allí lo único que hacían era pelear.

- ENTONCES ME ACOGISTE SOLO PORQUE ERA PARECIDA A MI MADRE.

- ¡QUE NO!, ¿cuántas veces debo decirte que lo hice por ti, sin importar quién eras?

- Y COMO EXPLICAS LO QUE DIJISTE EL PRIMER DÍA.

- Solo estaba confundida.

Maki trataba por todos los medios posibles -habidos y por haber- de no alterarse, respiraba hondo, ¡esa enana sí que era testaruda!

- A ver Nico, escúchame, si te permití quedarte no fue porque te parecieras a tu madre, sino porque…

No sabía si continuar, de seguro la pelinegra se burlaría de ella si se enteraba de lo demás, en cambio Nico estaba esperando a que continuara, y esperaba cualquier respuesta que no fuera "porque se lo debo a tu madre", esperaba que la amabilidad que le mostraba no fuera debido a eso porque entonces sí que no lo soportaría, le gustaba Maki sí, lo admitía, pero lo que no le gustaba era que en las noches cuando ella le abrazara estuviese pensando en otra persona, y se sentía mal porque tenía celos, celos de su madre, se sentía mal porque no quería que la viera como un reemplazo.

- Porque ¿qué?, Maki.

- …Porque eras diferente a las demás, de alguna forma me había encariñado contigo y no quise que algo malo te sucediera.

Había ido disminuyendo la voz de tal forma que lo último se escuchó como un susurro.

- Ya, ¿estás feliz ahora?

El semblante de Nico había cambiado de uno molesto a uno completamente feliz.

-¡Sí!, porque has admitido que estabas preocupada por mí.

Dijo, tenía frío pero que más daba, si la había oído decir que se preocupaba por ella.

- ¡Yo no dije eso!

- ¡Por supuesto que sí!

- ¡Que no!

- ¡Que sí!

- Ah, por eso no quería decirte.

- Lo siento, es solo que estoy feliz.

- Se nota.

No podía molestarse con ella, esa chica muy a menudo la sacaba de sus casillas pero aun así tampoco quería estar peleada con ella y más cuando la causa de todo era por su culpa, lo admitía, si la pelinegra se mostraba insegura con sus acciones era porque ella tampoco se explicaba, un día estaba afuera muriéndose de frío y al siguiente amanecía cubierta, un día la corría y al otro ya la aceptaba en su casa, no diría ni una sola palabra más sobre el tema pero la verdad era que desde que la había visto fuera de su casa negándose a marcharse le había recordado a su madre, era tan parecidas las dos pero ella, Nico, tenía algo que no había visto antes, era fuerte, valiente, y tenía un lado adorable que aún conservaba a pesar de haber vivido en aquella aldea, esa molesta aldea que ella tanto odiaba, quien diría que de allí podrían llegar a salir personas como ella, de repente sintió como la pelinegra le abrazaba y se tensó, no quería lastimarla, era muy preciada para ella.

- Hey, sabes que no puedo controlarlo ¿cierto?

- Lo olvide, perdón pero sé que tú no me harías daño.

- ¿Cómo puedes estar tan tranquila?

- Je.

"Porque soy importante para ti pero eres tan cabeza dura como para aceptarlo" Pensó Nico.

- Hey Nishikino ¿estás bien?

Preguntó Tsubasa haciendo reaccionar a la pelirroja.

- Sí, ¿qué paso?

- Eso mismo me pregunto yo.

- Estás segura que te encuentras bien.

Esta vez preguntó Erena.

- Ya les dije que sí -contestó esta vez molesta- si ya no hay nada más que hacer me retiro.

Se dio la vuelta y se alejó del lugar.

- Hey Erena, ¿habrá sabido de quien estábamos hablando?

- No lo creo, mejor vámonos que de seguro Zoe nos debe estar esperando.

- Sí, tienes razón.

Ambas bajaron de la azotea y al terminar de bajar las escaleras Erena detuvo su paso.

- Si sigues actuando así de sospechosa querrá respuestas antes de lo planeado.

Dijo sin voltear.

- Lo sé, pero al igual que yo quieres dárselas aún antes de que pregunte algo, ¿no?

Se escuchó una voz proveniente de la azotea.

Ninguna dijo nada y en silencio caminaron hasta la salida de la escuela, ya estaba atardeciendo, la peli-guinda quería saber la razón por la cual Maki se había quedado perdida por un rato y esperaba que fuera buena pero no la presionaría, dejaría que las cosas sucedieran a su debido tiempo e intervendría cuando lo necesitara pero por el momento tal vez Maki tuviera que arreglar las cosa por su cuenta, Tsubasa se encontraba muy incómoda cada vez que mencionaban el tema de Zoe, no es que le molestara la pelinegra, de hecho le agradaba pero el problema era que temía terminar hablando de más y echándose de cabeza, se apresuró a alcanzar a Erena que ya se había adelantado mientras ella divagaba, sacudió la cabeza, tenía que despejar su mente antes de que alguien se diera cuenta.

.

En un callejón no muy lejos de la escuela Otonokizaka se encontraban un grupo de personas rodeando a un hombre herido.

- ¡No, por favor déjenme ir!

Unas personas encapuchadas se acercaron a él joven que poseía pelo castaño oscuro y unos ojos violetas sujetándolo de la camisa mientras uno de ellos sacaba una navaja y se la incrustaba en el estómago ignorando su anterior súplica.

- Bien, tomare en cuenta tu pedido pero tienes que cooperar, así que dime, ¿sabes algo acerca de ella?

Dijo una figura desde las sombras e inmediatamente uno de los encapuchados saco una foto donde una pelinegra con ojos rubí se encontraba sonriendo al lado de una pelirroja y se encontraba remarcada la parte en donde estaba la pelinegra.

- N-no, ya te dije todo lo que sé, s-si quieres tal vez *cof,cof* mi socio-

- Ese inútil, fue… inútil, -le interrumpió- no nos sirvió de mucho al igual que tú pero sabes, podrías servir para algo, mis amigos no han comido el día de hoy -sonrió de forma maliciosa- así que chicos… es todo suyo.

- ¡No, por favor!

Gritó pero fue ignorado. El joven salió acercándose a una zona iluminada en donde se pudo notar su cabellera rubia y sus ojos brillando en un oscuro color carmesí.

- Bien, ya deja de seguirme. -Le dijo a una chica peli-azul que se encontraba a unos pocos metros lejos de él.

- Senju es mía. -Hablo de forma seria.

Los gritos del hombre aún se lograban escuchar, siguió caminando un poco más hasta alejarse.

- Ja, que no se supone que ustedes eran amigas. -Preguntó dándose media vuelta y encarándola.

- Si alguien le hace daño a la persona que quiero le haré pagar, no me importara quien sea… aunque hayamos sido amigas en el pasado.

- Bueno primita mía, entonces déjala disfrutar de su teatrito un poco más, no hagas ningún movimiento aún.

- Estaré mucho más tranquila si dejas de coquetear con ella.

- Umm, sabes que es imposible ¿verdad?, por cierto, ¿cuándo dejaras de usar ese traje?

- Hasta que ella me lo pida.

- Bien en realidad no me importa, te dejo, mañana tengo que ir a la escuela y empezar mi movimiento.

- ¿Yo no puedo hacer nada pero tú sí?

- Por supuesto. -Le guiñó el ojo.

- Eres incorregible Aidou.

- Lo sabes mejor que nadie.

Ambos tomaron rumbos diferentes, la peli-azul se dirigió a una casa que si bien no conocía del todo, si conocía a la persona que vivía allí, se subió a un árbol que se encontraba cerca de la residencia para poder observar mejor, allí se encontraba la pelirroja junto con otras dos chicas a las cuáles reconoció de inmediato, se trataban de nada más y nada menos que de Hoshizora Rin y Koizumi Hanayo, sentía un poco de lástima por la castaña ya que su hermano acaba de morir hace unos cuantos minutos pero igual y ella no podía hacer nada para salvarlo, él tenía la culpa por involucrarse con Senju, de seguro y usaría a la castaña para acercarse a su chica y hacerle daño, no, más valía prevenir que lamentar aunque tratándose de Senju mejor haría que lamentara por estar en un papel que no le correspondía a nadie más que a ella, aunque por el momento se sentía feliz, no había hablado con Maki pero al menos la veía y se aseguraba de que estuviera bien, aquel tipo había dicho la verdad con respecto a la pelirroja así que no le importaba tener que portar con una maldición solo para volver a verla.

- Muy pronto podre estar a tu lado mi Maki-chan. -Susurró en medio de la fría noche.

Por su parte la pelirroja volteo a ver hacia la ventana sin poder divisar nada más que la oscuridad.

- ¿Qué sucede Maki-chan, nya?

- Em, no, nada, mejor ya vámonos a acostar que ya es tarde.

- ¡Claro que sí, hoy dormiré con Kayochin y Maki-chan, nya!

- Es-espera Rin-chan.

Maki sonrió al ver el comportamiento de la peli-naranja y decido seguirla hasta su habitación, hoy había sido un largo día y sin saber muy bien porque sintió escalofríos.

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En otro lugar un poco más alejado de donde estaba la casa de la familia Nishikino se encontraban varias personas en lo que parecía ser un hotel abandonado y teniendo lo que cualquiera reconocería como una… orgía.

- Sucu-chan, ven aquí, hace tiempo que no hacia esto.

Una peli morada semidesnuda se acercó hacia ella.

- Ah, mi querida mascota, muy pronto toda esta farsa acabara.

Hablo la pelinegra antes de morder con ferocidad el cuello de su acompañante.

- Y te veré suplicando por mi causa.

Se relamió los labios.

- Disfrutare el verte sufrir, mi querida bitch-chan…


Em, no sé cómo se volvió de esta forma, ¿alguien pensó que Zoe sería buena?, ¿quién creen que se vea más sospechoso, Aidou o Zoe?, yo los veo a ambos sospechosos, pero pues ya tenemos un nuevo personaje que ha hecho su aparición, jeje, nos vemos en la próxima actualización.