Cap 2: Bienvenidos a la fábrica.

1 Febrero.

Esa fue la fecha elegida por Wonka,¿por qué ese día? Preguntale a él.

10 en punto p.m. cientos de personas se congregaron a las puertas de la fábrica esperando ver a los niños entrar en ella con sus acompañantes. Soportaban el frío apretujandose los unos con los otros y con la emoción de poder ver al famoso fabricante de dulces del cual poco o nada se sabía salvo lo excéntrico que podía llegar a ser.

Sin embargo los más nervioso eran quizás los niños, era la primera vez que se permitía la entrada de niños en la fábrica, pero no sería la última hasta años después; por lo tanto la emoción invadía el corazón de la pequeña Liesel que acompañada de padre esperaba expectante a que se abrieran las puertas. Sin embargo en los otros casos…..

-Papá quiero entrar a la de ya. Abre la puerta- Jennifer ponía morros a su padre y le tironeaba de la manga para que el hombre hiciese algo que obviamente no estaba en su poder.

-Lo siento cariño pero aún falta un minuto debemos esperar.-Lo único que obtuvo de respuesta fue el bufido de su hija.

-¿Todos los americanos son así de impacientes?-Esta vez fue la voz de Ayumi la que cortó el aire.

-Tú solo concentrate en el premio hija- La pequeña y delgada figura de su madre sonrió a su hija para después echar una ojeada al resto. Cosa que al joven español Miguel le desagradó y que arregló sacando groseramente la lengua, recibiendo a cambio un pellizco de su padre.

El único que permanecía impasible era Absalon que desde que llegaron no había dejado de comer dulces.

Hasta que…un crujido y una voz metálica les indicó que pasasen y que se acercasen. Tras esto las puertas de la verja metálica se cerraron tras de sí dejándoles dentro del recinto. Al padre de Liesel no le pasó desapercibido que pareciese que los acabasen de encerrar en una jaula. Y bueno algo de razón tenía.

Al llegar al pie de las esaleras unos soldaditos de chocolate articulados les indicaron que esperasen al señor Wonka cerraron sus bocas articuladas e inmediatamente después sonó una musiquilla animada y unos fuegos artificiales emergieron del techo iluminando un rótulo que ponía en letras brillantes WILLY WONKA.

Sin embargo quizás lo peor fue cuando una chispa prendió a uno de los soldados e inmediatamente después al resto. Fue francamente horrible ver a los dos soldados arder, su cuerpo se derretía poco a poco haciendo que su boca ojos boca y demás se deformasen hasta quedar en una horrible mueca deformada mostrando por distintas partes articulaciones robóticas que a Ayumi le parecieron esqueletos.

-Ché, un buen número de circo, pero penoso a fin de cuentas.-Al comentario de Miguel, Jenny y Ayumi asintieron.

-Peroqué dices? Ha sido magnífico, la verdad tenía dudas sobre el fuego pero ahora que lo he visto desde aquí¡ ha sido espectacular!

Un sobresalto por parte de todos y hasta de mí misma al percartarnos de la presencia de un extraño individuo envuelto en un abrigo oscuro y con sombrero de copa adornado con una cinta roja y con unas enormes gafas de sol que cubrían sus ojos.

Si, aquel extraño personaje que sonreía de manera casi artificial era nada más y nada menos que el mayor fabricante de dulces del mundo. Willy Wonka.