Los personajes no me pertenecen, solo los uso para esparcimiento y diversión, son propiedad intelectual de su creadora. La familia Volkov por el contrario si es mía.
CAPITULO 3
EL VIAJE
Apago su cigarrillo en la copa de la noche anterior, se levanto y camino hasta la biblioteca donde tomo un falso libro del cual saco lo que parecía un comunicador de pulsera. Lo miro un instante y suspiro resignado. Salió del cuarto y se dirigió hasta el comedor donde sabía que estaban los demás. Ya en el Ellen y Milda sonrieron, mientras que Kenneth lo saludo con un movimiento de cabeza. El se acerca a Ellen y le da el comunicador.
- Me harías el favor de repararlo. – Dice Steven y ella lo mira detenidamente.
- ¿Es para comunicarte con esas mujeres? – Cuestiona la más inteligente de la familia.
- En efecto, es la única forma que recuerdo para hacerlo. – Responde tomando asiento en su lugar en la mesa.
- Porque no llamas al Parnavazi, allí se hospedan. – Interrumpe Milda de manera muy natural mientras llevaba su taza de té a la boca y automáticamente se dio cuenta de su error al sentir la severa mirada de Kenneth.
- Veo que están al tanto de todo… – Suspira y toma una taza para servirse café, tras llenarla toma asiento en la cabecera de la mesa y continua – Como ya están al tanto de todo es hora de que sepan que fui uno de los pocos guardias personales del Soberano de Tokio Cristal. En esa época fui su mano derecha en diversos asuntos y algunos menesteres personales. Durante esos años conviví con las señoritas que conocieron ayer. Por ente fueron amigas mías. Pero hubo un malentendido y fui excluido de mis deberes y solo porque la Neo Reina Serenity es extremadamente bondadosa no me costo la cabeza, además el Rey supo que no le mentía… – Toma un sorbo de su café – El tema es que me fui y jure no volver, pero por suerte en el camino los conocí y ahora son la familia que nunca pensé tener cuando era joven y que ahora no sabría cómo vivir sin ustedes.
- ¿Entonces nos iremos a conocer Tokio Cristal? – Dice Milda esperanzada.
- No, solo viajare yo, no hay motivo para que hagan tal viaje. – Responde de manera calmada pero firme.
- Pero padre, me encantaría ver las tiendas que hay allí, los salones de belleza y de moda…
- Y las tiendas de tecnología, debe haber grandes cosas allí. – Dice Ellen sorprendiendo a todos.
- Si piensas irte sin nosotros estas equivocado. – Afirma Lila entrando al comedor.
- Es algo que tengo que resolver lo más rápido posible. No quiero que se involucren en algo del pasado.
- Nosotros venimos de ese pasado, creo que deberíamos ver nuestra tierra natal. ¿No te parece Steven? – Cuestiona Kenneth
- No me obliguen a ordenárselos… además una vez que vea a los Reyes tratare de regresar lo más rápido posible.
Todos suspiraron sabiendo que cuando Steven no quería algo ellos no lo hacían cambiar de idea.
- Esta bien, pero trae algún suvenir. – Dice Milda desilusionada.
- Si los dientes de la mujer de ayer. – Pide Lila con una sonrisa.
- Veré lo que hago – Kenneth miro a Steven sin decir nada. – Pero algo les traer de allí. – asegura terminando su café.
Continuaron su desayuno sin hablar del tema nuevamente. Cuando este término el llamo al hotel. Por teléfono acordó reunirse en el Hall de este para entrevistarse con las guardianas en unas horas. El colgó el teléfono y se acerco a Kenneth el cual estaba leyendo un libro.
- ¿Me acompañarías a la entrevista?
- Pensé que irías solo, pero claro, voy a preparar el auto. – Responde dejando el libro en la mesa.
- El que seas mayor no va a lograr que manejes el convertible. – Responde con una sonrisa.
- Pero el dia esta agradable y pensé…
- No voy a impresionarla si voy con un chofer en un bonito auto. Además prefiero la camioneta, no quiero que Ariel se entere que manejamos su auto.
- Está bien – Responde de mala gana – Voy por mi campera.
- Podrás manejarla al menos. – Dice con gracia.
Minutos más tarde Steven y Kenneth salían con rumbo al hotel al encuentro con su pasado. Casi una hora tardaron en llegar al céntrico lugar, dejaron la camioneta estacionada detrás del edificio como de un plan B se tratara. Entraron caminando y el recibidor lo reconoció de inmediato. Este le indico que lo esperaban en el Salón de Conferencias. Él agradeció con la cabeza y camino por el pasillo que conocía. Ingresaron al lugar y se encontraron que no los esperaban, la rubia estaba parada detrás del púlpito de vidrio haciendo que daba una conferencia, la amable chica de pelo corto estaba leyendo un libro totalmente ajena al ridículo espectáculo de Mina. Rei por el contrario, estaba abochornada y molesta por el actuar de esta mientras tomaba un café, era evidente que no durmió muy bien en la noche ya que llevaba lentes de sol, una costumbre que tenía para que no vieran sus ojeras. Pero de la castaña ni noticia. Se acerco hasta un par de metros sin que se dieran cuenta, por lo que golpeo su bastón en el piso para que lo notaran.
- Veo que ha venido después de todo. – Dice Ami cerrando su libro y quitándose sus lentes.
- Yo suelo cumplir mi palabra después de todo. – Responde con tranquilidad.
- ¿Quieren tomar algo? – Ofrece Mina saltando del escenario.
- No nos quedaremos mucho tiempo más, así que hablen. – Afirma apoyándose en su bastón.
- Solo hablaremos contigo. – Dice Rei dejando su taza a un lado.
- Pueden hablar delante de él, es mi hijo y mi hombre de confianza. – Responde sin bajar su mirada.
Rei se quedo petrificada con la declaración, observo al joven detenidamente y pudo apreciar sus ojos. Un fuerte impulso de salir a su encuentro oprimió su pecho, pero no entendió porque. Kenneth por el contrario solo la miro con seriedad y a pesar de que llevaba lentes de sol, algo dentro de él le decía que esa mujer era importante. Steven pudo notar la expresión de Rei en ese momento, por lo que decidió continuar la charla para no dilatarlo con asuntos que no eran necesarios.
- Cual es el misterioso asunto por el cual los soberanos quieren verme ahora, después de tanto tiempo.
- Eso se lo tendrá que preguntar a ellos, nosotros solo vinimos a comunicártelo en persona, fue un pedido directo de la Reina. – Responde Ami con su característica cortesía.
- ¿Qué raro que no mando a la bruja de la puerta? Es más rápida que ustedes. – Cuestiona solo para molestar a Rei.
- Hacemos lo que se nos pide. – Responde tratando de no mostrarse molesta.
- Claro lo olvidaba. ¿Ya te enseño a buscar la pelota y a dar la mano? – Se burla con tono sarcástico.
Antes de que Rei diga nada, la sonora carcajada de Mina resonó en el Salón ante la atónita mirada de todos. La furiosa mirada de la Regente de Marte hiso que la rubia callara casi de inmediato.
- Es que siempre me divirtió verlos pelear. – Se defiende en tono infantil.
- Es bueno ver que al menos siguen siendo ustedes. – Responde con nostalgia y cambiando el tono de vos por uno más serio continúa. – Entonces debo ir con ustedes al Palacio. – Mas que una pregunta fue una afirmación,
- Si, viajaras con nostras y te escoltaremos con la Reina. – Responde Ami con cortesía. – Pero solo a ti y a nadie más. – Finaliza mirando a Kenneth.
- Como dije antes, ellos son mi gente de confianza. Pero estoy de acuerdo. – Kenneth lo mira antes esa afirmación. – ¿Cuando partimos?
- Hoy mismo si quiere. – Contesta Rei.
- En la noche. Tengo que dejar un par de cosas solucionadas antes.
- Perfecto, te esperaremos a las 21 en el aeropuerto, hangar…
- 7, el más alejado, Empresa Aérea Privada Aino. – Interrumpe Steven.
- Veo que no cambiaste, sigues investigando todo. – Afirma Ami con una sonrisa.
- Tú también ya lo has hecho hace una semana, cuando investigaste todo lo referido a mis cuentas bancarias, seguridad y quienes trabajaban y vivían en la casa. – Responde con tranquilidad. – Una de mis pequeñas descubrió la pista desde tres lugares hasta dar con un complejo hospitalario en las afueras de Tokio.
- Es buena, nadie jamás ha encontrado mi rastro. – Afirma impresionada.
- Es una de las mejores… – Baja la cabeza y sonríe. – Como esa, nos vemos en la pista mas tarde. - Finaliza y se da la vuelta y camina hacia la puerta.
Salen del lugar y sin hablar hasta llegar a la camioneta, pero se sorprendieron al ver a una mujer apoyada en la puerta. Se acercan y el se para frente a ella.
- ¿Me dejaría subir a mi vehículo Señora? – Pregunta Steven.
- No hasta que hablemos. – Responde con seriedad.
- No tenemos nada que hablar Princesa, así que muévete. – Pero ella lo miro desafiante sin inmutarse.
- Ya le dijo que no tiene nada que hablar Señora. – Dice Kenneth abriendo la puerta del conductor.
- Dile al niño que no moleste cuando los adultos hablan. – Responde dirigiéndose a Steven casi ignorándolo.
- ¡Que le pasa a esta mujer! – Levanta la vos alterado azotando la puerta y acercándose amenazante hacia la castaña, se para delante de la mujer y sacándose los lentes la mira a los ojos. – ¡Cual es su problema Señora! ¡No entiende cuando se le habla!
Lita quedo sorprendida por el carácter y principalmente por los ojos amatistas del joven Kenneth, mas su color de cabello, miro al joven y luego a Steven un par de veces hasta que este la corrió de la puerta. Él con una mirada a su hijo volvió a subir al vehículo. Una vez dentro bajo el vidrio y mirándola le dijo.
- En el avión o en Tokio hablaremos tranquilos, ni aquí, ni ahora. – Finalizo subiendo el vidrio del auto y saliendo del lugar.
Mientras el joven sale con el vehículo hacia su hogar, él mira unas nubes en el horizonte que amenazaban con una tormenta y con una sonrisa recordó algo parecido.
Recuerdo.
Los Soberanos habían regresado a la Tierra y tras el banquete de bienvenida todos fueron a sus respectivas habitaciones, salvo Steven que prefirió dar una vuelta más para ver que todo estuviera en su lugar. Cuando entro al castillo en el camino se encontró con la hermosa princesa de Júpiter la cual bajaba las escaleras centrales. Ambos se miraron y ella giro la cara para ignorarlo. Aun así con la molestia que le causaba su presencia, el vestido verde encajado al cuerpo que traía y la luz de luna que entraba por los ventanales la hizo ver increíblemente hermosa, que por un momento olvido sus rencillas, pero solo un momento. Ya era más de medianoche y el decidió pasar por la cocina antes de ir a dormir. Dentro ya no había nadie en el lugar por lo que decidió tomar una copa de vino. El se sirve de una fina botella de vino blanco y tras guardarla tomo con tranquilidad asiento en la mesa.
- No se supone que no debería tomar en su horario de servicio. – Argumenta una vos en las sombras.
- Se supone que no debería espiar los hábitos de un hombre en las sombras. – Responde sin mirar a quien le hablaba.
- Tengo más autoridad que usted, no pude andar por ahí alcoholizado como escolta.
- Y usted debería meterse en sus asuntos, lo que haga en mi tiempo libre es asunto mío y solo mío.
- Que puede saber un ruso del deber. – Responde con desdén y camina hacia la puerta.
- Soy georgiano – Contesta tomando un trago – Ahora entiendo porque está soltera…
- ¡Como se atreve! ¡Tengo un deber, una obligación! – Contesta conteniendo su rabia.
- Lo que la hace irritable con alguien que solo quiere llevarse bien. – Se levanta y tras tomar el contenido deja la copa en el lavado. – Así que con su permiso. – Agrega poniéndose frente a la guerrera que estaba con los brazos en jarra en el acceso al pasillo.
- ¿Y si no quiero que moverme? – Amenaza la guerrera.
- Encima de malhumorada, infantil… Por favor, podría quitarse de mi camino. – Finaliza con falsos modales tomando su capa con molestia.
- Usted tiene un problema de actitud. – Dice la princesa amenazante.
- Y usted se cree más que un simple mortal. – Él la mira con determinación a los ojos, era un poco más alta que ella, pero con los tacos que tenía esa noche quedaban casi a la misma altura. – Por última vez, podría dejarme pasar.
- Ya le dije que no. – Responde con determinación.
- Como quiera Princesa…
El se mueve un poco a la izquierda y cuando ella intenta bloquearlo él se mueve tan rápido que ella no llega a notarlo y sin que se dé cuenta camino dos pasos detrás de ella. La princesa gira sin entender que fue lo que paso y como se movió tan rápido como para que no pudiera detenerlo. Ahora si detestaba a ese sujeto.
Fin del Recuerdo.
Lita quedo sorprendida en el lugar mirando alejarse la camioneta mientras que apretaba sus manos con fuerza. Camino molesta hasta el hotel donde se cruzo con Rei que salía del Salón de Conferencia, la observo molesta y le quito los lentes para mirarla directamente a los ojos.
- ¿Qué rayos te pasa Lita? – Pregunta molesta al ver la actitud de su compañera.
- ¿Tu también lo viste? – Ella bajo la vista y sin poder articular palabra salió a su cuarto. – Entonces es cierto… – Finaliza apenada y sale caminando a su cuarto.
Rei no entendía la actitud de su compañera, pero en ese momento un recuerdo llego a la mente, uno borroso casi como si no hubiera pasado, pero a la vez real, pero solo una parte de un dialogo que no encuadraba en nada.
Recuerdo
Ella estaba llorando desconsolada en su Templo, solo un hombre estaba a su lado y vestía ropas normales.
- No me pidas que haga algo así. – Dice la sacerdotisa llorando.
- No tenemos otra opción…
- ¡Siempre hay opciones! - Responde sollozando.
- Ya está todo hablado a su regreso…
- Tenemos que decir la verdad, ella entenderá, lo sé. - Suplica tomando sus manos.
- No podemos, no se debe… no tendríamos que haberlo hecho… - Se reprocha el hombre.
- Sabes que te amo…
- Y yo…
Fin del recuerdo.
Ella se tomo la cabeza al tiempo que comenzaba a darle una fuerte jaqueca, peso en ir a su cuarto a buscar algún medicamento. Pero Rei se dirigió al bar del hotel donde pidió cualquier cosa para tomar, empezó a beber con tristeza, casi al borde de las lágrimas. Se quedo mirando una vela y quedo hipnotizada con su danzar. Algo siguió oprimiendo su corazón y sus lágrimas no pudieron evitar salir. Esta escena no paso desapercibida por Ami que la miro con pena y no entendía el dolor que ocultaba la más dura de las Inners
Mientras que en el camino ambos hombres no hablaron hasta que estaciono en las cocheras. El sale del auto y camina hacia la casa. Cuando entro el resto de sus hijas lo esperaban ansioso. En sus rostros podía ver preocupación, pero también que algo más había detrás de sus angelicales rostros.
- ¿Todo está bien? – Pregunto sabiendo que algo estaban o ya tramaron.
- Si padre, porque lo preguntas. – Responde Milda de manera inocente y pensó "traman algo"
- Por nada hija, por nada. – Toma asiento en su lugar de la mesa y tras dejar su bastón a un lado. – Esta noche viajare con las Sailors a Tokio. – Lila abre la boca pero antes de que diga algo su padre con la mano le indica que calle – Se que no les gusta la idea, pero tengo que sacarme esto de encima, se un favor para un viejo amigo, en unos días estaré de nuevo con ustedes. – Afirma con seguridad.
- Tú sabes bien que te seguiríamos hasta el fin del mundo. – Asegura Milda.
- Lo sé, pero no las quiero exponer a nada. Es por eso que iré solo. ¡Créanme, estaré bien! – Aclara al ver sus caras al mirarse entre ellas. - ¿Qué sucede?
- Es que… encontré un archivo que fue oculto y borrado, me costó mucho pero lo encontré, está relacionado al porque te expulsaron de la Guardia del Rey. - Dice tímidamente Ellen.
- ¿El mismo habla de una traición por parte de un hombre de confianza? – Consulta apoyando su cabeza en una de sus manos sobre la mesa.
- En efecto, además hablan que los responsables fueron castigados, pero no especifica cómo ni donde están. - Finaliza algo preocupada.
- Yo tuve mi castigo cuando las cosas salieron mal, pero todo lo que hice fue por mi Rey y amigo, no tengo nada que arrepentirme. – Asegura mirándolas a la cara – Así que no se preocupen. Estaré bien. – Suspira al ver que no las convencía – Las llamare cada seis horas, si no contesto pueden planear lo que quieran. ¿De acuerdo?
El se da cuenta de que no muy convencidos sus hijos acceden a su petición, pero aun así sabe que algo tramaron. Se levanta de la mesa y camina hacia las escaleras, cuando llega al primer escalón agrega.
- Preparare algunas cosas, a las 21 horas tengo que estar en la pista, así que cenare con ustedes. – Finaliza guiñando su ojo despreocupado.
Todos se miran entre ellos y sin decir nada cada uno va a su cuarto, con excepción de Lila que va a la cocina a preparar temprano algo especial para la cena. Kenneth permaneció en su habitación y como había descubierto hace años el fuego le daba tranquilidad. Prendió una vela y se quedo observándola en silencio y en la oscuridad del lugar. Relajo su mente y algunas imágenes llegaron a su mente, imágenes que podía relacionar a algo o a alguien, pero era obvio que eran clave con su futuro. Entre tantas imágenes un rostro de una mujer lo detuvo, no pudo ver la totalidad de su rostro, solo sus ojos cerrados. Intento fijarlos hasta que estos solo se abrieron mostrando que eran dos amatistas perfectas, pero llevaban con sigo una tristeza que lo sobrecogió y logro transmitírsela con un sentimiento que no logro precisar. Abrió los ojos y se encontró en su habitación transpirado y sorprendido. Pensando que era lo que había pasado y que eran esos ojos que lo llamaron y principalmente que significaban par él. Se fue a dar un baño y luego se concentro en lo próximo que vendría.
Mientras que Steven estaba en su cuarto empaco un par de cosas y miro entre sus bastones cual era el mejor para llevar, opto por uno que no solía usar, era un poco más pesado, pero sabía que era posible que lo necesitara. Busco dentro de su armario y saco una bolsa con un traje dentro que hacía casi veinte años que no usaba. Se apoyo sobre el escritorio y miro la carta de Endimión, la observo y pensó "¿Fue correcto lo que hicimos?". Un recuerdo lo invadió nuevamente.
Recuerdo
Steven estaba en su cuarto cambiando sus vendajes, mientras el Rey estaba apoyado en la puerta con los brazos cruzados.
- No me parece correcto, tienes que hacerte cargo. – Increpa Steven furioso.
-Tú no lo entenderías. – Responde parándose.
- No puedo hacerle esto, no ahora, no me pidas eso.
- ¿Y cuanto crees que va a durar nuestro secreto? – Cuestiona el Soberano.
- ¿Me estas extorsionando? – Pregunta amenazante mientras se ponía de pie sin importar que su herida sangrara.
- Jamás lo haría amigo, pero Haruka y Setsuna están detrás de ti hace años. Es cuestión de tiempo.
- Me niego a lastimarla… no puedo hacerlo… – Se dice apretando los puños.
- Solo te pido que lo pienses.
El Soberano se retiro del cuarto y el quedo parado al lado de la cama. Una de sus heridas comenzó a sangrar nuevamente, pero a estas alturas ya no le importaban.
Fin del Recuerdo.
Con sus cosas listas salió hacia la puerta para dejarlas en la entrada. Mientras que los demás preparaban la mesa para cenar. Durante la cena nadie hablo, nadie sabía que decir al respecto y por supuesto los jóvenes tenían miedo de las posible consecuencias de lo que podría pasar en Tokio o más bien cuál sería su castigo si su padre se enteraba de cuáles eran sus planes. Cuando terminaron de comer el simplemente se levanto y saludo con un beso a cada uno de ellos
- En unos días nos veremos, no pongan esas caras. – Dice Steven con una sonrisa.
- Solo ten cuidado. – Pide Lila preocupada.
- Lo tendré, y en mi ausencia nada de sacar el convertible. – Le dice a Kenneth. – y ustedes no se desvelen. – Al resto.
- ¿Enserio no quieres que te lleve? – Pregunta Kenneth.
- No, ya el Taxi está en la puerta. Y es tarde para que manejes solo hasta aquí. Nos vemos en unos días.
Steven saluda con su mano y sale por la puesta con su bolso al hombro. Al subir al taxi y mira hacia la ventana donde sus hijos estaban mirándolo preocupado por lo que les sonríe. Algo dentro de él le decía que ellos no se pensaban quedar quietos.
Mientras tanto en la pista un grupo de mujeres vestidas con traje y pilotos para el frio miraban como un solitario hombre caminaba apoyado en su bastón con sus cosas al hombro.
- ¿Qué podrá ser lo que quieren los Reyes con él? – Piensa Mina en vos alta.
- Ya lo hablamos, no nos concierne. – Responde cortante Lita.
- Si todo sale mal, ya saben lo que tienen que hacer. – Dice Rei mirando a Lita directamente.
- No creo que será necesario, si no lo hizo en su momento no será necesario ahora. – Finaliza Ami antes de que el recién llegado se acercara a escuchar.
- Buenas Noches. – Saluda Steven al grupo.
- Si como digas. – Responde Lita de mala gana caminando a la escalera al avión.
- Saludaba a los pilotos en realidad. – Responde también encaminado a la escalera.
Ambos llegan al mismo punto, Steven empuja con su hombro a Lita que se molesta por la actitud.
- ¡Se supone que las damas Primero! – Dice molesta parándose detrás.
- Es cierto lo olvide. – Mira a ambos lados y luego mira a Lita. – Pero no hay damas presentes. – y luego termina de subir al avión.
- Primero quiero ver si traes armas a bordo. – Dice Rei entrando tras Lita y antes de que se siente.
- Si lo que quieres es tocarme, primero una copa. – Dice con una media sonrisa. – Ya lo hizo Ami con sus lentes, no traigo nada aparte de mi bastón, así que despiértenme cuando lleguemos. – Finaliza sentándose al fondo y reclinando la butaca cruzándose de brazos.
Rei iba a confrontarlo pero Ami la detiene.
- El tiene razón, está limpio. Aparte es un viaje largo, no quiero contratiempos. – Da por finalizado Ami, dejando a Rei molesta la cual se deja caer en su lugar.
El resto de las chicas hacen lo mismo, casi de inmediato el avion comienza el carreteo hacia la pista de despeque previamente asignada y pocos minutos después el avión estaba en el aire. Una a una las guerreras se van quedando dormidas. Solo Lita se mantuvo despierta, la cual miro por la ventanilla donde la Luna llamo su atención, ella cerro sus ojos y sin proponerlo un recuerdo la invadió.
Recuerdo
Lita estaba mirando la Luna por los enormes ventanales del palacio cuando ve una figura caminado por la oscuridad, como si no quisiera ser visto. Ella sin siquiera llamar la atención de sus compañeras corre para investigar quien era el posible intruso. Camino lo más rápido posible hacia donde había visto la figura cuando esta la escucha una espada que se desenvaina detrás de ella tomándola por sorpresa.
- ¡Le ordeno que se quede quieto! – Amenaza la voz del hombre que ya no le gustaba ver cerca.
- ¡Tú no puedes ordenarme nada! Así que baja tu espada antes de que te lastimes. – Advierte la regente del trueno.
- Primero. – Guarda su espada en la vaina. – ¿Que hace a esta hora en la oscuridad?
- Vi a alguien escondido en las sombras. – Declara la guerrera - ¿Usted también lo vio?
- No, era yo. Estaba buscando algo. – Responde con tranquilidad.
- Que puede estar buscando un hombre como usted en la oscuridad, de seguro a alguna mujer. – Dice con desprecio. – Son todos iguales. – Finaliza y se da la vuelta para caminar al castillo.
- Piense lo que quiera, como si me importara algo su opinión. – Gira en dirección contraria y sigue buscando por la oscuridad.
En ese momento siente un ruido y la guerrera se pone en guardia lista para atacar cuando el llego y tomo su mano para que se calmara.
- Puede calmarse, déjeme este asunto a mí o la va a asustar. – Aclara el Guardia Real con vos calma.
- Lo ve, es una mujer, lo voy a tener que reportar con la Neo Reina. – Responde separando su mano bruscamente.
- Haga lo que quiera, en realidad estoy buscando un cachorro que le doy de comer por las mañanas y por las noches. – Contesta de mala gana. – Y la Reina lo sabe. - Chasquea sus dedos y un pequeño perro se acerca al encuentro del Comandante
- ¿Como que sabe que mantiene un animal en los terrenos del castillo? – Dice alarmada.
- Lo encontró la Pequeña Dama y desde entonces lo cuido yo. – El se agacha y le da la comida al cachorro que estaba debajo de un banco. – Fueron los consejeros los que por obvias razones no quieren el perro en el castillo.
Lita se quedo sin palabras, había juzgado muy mal al hombre delante suyo simplemente porque no le caía bien. No sabía cómo disculparse ni como que decir al respecto.
- Comandante Volkov, yo…
- No tiene que disculparse, yo tampoco he sido amable con usted. – Acaricia el animal y se levanta pasando por al lado de ella sin decir más nada.
- Por cierto, cual era la segunda. – Cuestiona intrigada.
- Que dudo mucho que salga lastimado, a lo sumo usted, pero no peleo con princesas. Buenas noches. – Contesta sin darse vuelta saludando con su mano.
Ella se queda viendo al hombre confundida. Una sonrisa se dibujo en su rostro pensando cual es la verdadera persona que esconde el enigmático sujeto.
Fin del Recuerdo
Por extraño que le pareciera a Lita ella se durmió pensando en el odioso hombre que tenía a su lado.
Cerca de media mañana el avión de la empresa de la familia de Mina aterrizaba en la pista de la base militar de Fussa a 60 kilómetros de Tokio, donde dos autos los estaban esperando. A estas alturas nadie dijo nada y las caras serias ya eran moneda corriente. Cuando la comitiva llego al palacio los Reyes estaban en una reunión con jefes de estado de varios países que integraban la OTAN, por lo que aprovecharon para ir a tomar un baño y cambiarse de ropa.
Steven estaba en su cuarto con una toalla en la cintura, mientras preparaba la ropa que había traído. En ese momento Lita que fue la primera en estar lista para la reunión paso por la puerta del cuarto asignado al visitante, la cual estaba apenas entreabierta. Ella no pudo evitar mirar por el espacio y lo que vio la horrorizo, su espalda y parte de su pecho esta surcado por muchas cicatrices y su pierna derecha era de otro color, lo que explicaba el uso del bastón y esa mínima renguera al caminar. Por un momento sintió pena por él, pero fue más fuerte la pregunta ¿Quién pudo hacerle algo así a un guerrero como él? Pero estando inversa en sus pensamientos no se dio cuenta cuando Steven le cerró la puerta en la cara. El no se molesto en mirar quien estaba detrás de la puerta, su perfume la había delatado, estaba grabado en su memoria como pocas cosas en la vida lo habían hecho. Por el contrario ella se alejo y giro a ver la puerta de esa habitación, mientras que el hizo lo mismo, ambos suspiraron y casi sin proponérselo recordaron lo mismo.
Recuerdo.
Era de tarde y el turno había terminado temprano, por lo que decidió ir a caminar por la costa. La temperatura era algo fresca, pero para el que proviene de un país frió llevaba poca ropa, su campera en el hombro y una gorra negra, llego hasta un parque en donde muchas parejas se juntaban generalmente a pasear. Era uno de los parques más lindos de la ciudad, lleno de cerezos y muy colorido. Siguió caminado por el lugar hasta llegar a una fuente y se quedo mirando su reflejo, se quedo largo rato mirándolo hasta que un pétalo de cerezo rompió el reflejo, el sonrió y lo levanto del agua y se lo quedo mirando, fue cuando sus ojos quedaron fijos en otros que lo miraban en silencio, una mujer de pelo largo castaño suelto, sus esmeraldas brillaban con el reflejo del agua, vestía un remera holgada y una pollera, aun así marcaba bien su delicada figura. Ambos no pudieron evitar sonreír al verse, no sabían si era el lugar o que estaban solos en ese momento, simplemente no pudieron evitarse.
- Cualquiera diría que me sigue. – Comienza Steven con una sonrisa.
- Por un momento pensé lo mismo. – Responde con simpatía la castaña.
- Bueno no la molesto. – Se excusa tocando su gorra en señal de respeto.
- A veces no es una presencia molesta. – Ella estornuda espontáneamente.
- No debería salir en otoño con tan poca ropa, aun cuando le quede bonito. – Ella no pudo evitar ruborizarse, mientras el camino y se coloco a su lado. – Puede ser indestructible, pero no deja de ser una delicada mujer. – Y dicho esto cubrió sus hombros con la campera, sin querer el delicado perfume floral invadió sus sentidos perdiéndose por unos segundos aun con sus manos sobre ella. Cuando regreso simplemente comenzó a caminar.
- ¿Pero usted no la necesitara? – Logra articular sorprendida por la acción.
- De donde vengo este es un día de verano. Nos veremos en el castillo. – Responde mirándola por su hombro con una sonrisa.
Ella queda mirando como se alejaba, mientras se aferraba a la campera como abrazándola para que no se vaya. Sin poder impedirlo el perfume del joven despertó algo que la guerrera tenida dormido hacía mucho tiempo.
Fin del recuero.
Una comitiva de guardias reales llamaron a la puerta, su encuentro con los Soberanos de Tokio Cristal estaba cerca.
Espero que les haya gustado este capitulo...
Kamisumi Shirohoshi: Se que quizás es un poco lenta, pero se va a poner mejor. Gracias y espero no decepcionar!
Alejasmin: Gracias por la honestidad! JEJEJEJE me alegra que lo empieces y espero que te guste!
Al lector anónimo que está por allí, espero que también lo disfrute!
Saludos!
