Hola que tal! vengo con este nuevo Fic, que espero que les guste!
Quisiera agradecer a I love Kittens too y a Cristal Violeta, por decirme el nombre del tipo odioso que se transformó en Mordida de Araña. Voy a corregir el capi.
Me gusta imaginar a las Tortuguitas como niños, asi que en la mayoria de los capitulos habrá alguna mencion de dicha epoca en los chicos.
Lamento la tardanza, pero prometo actualizar pronto este y mis otros fics. Es en serio, que se muera el mosquito que me esta picando los pies si no es cierto... chin, lo mate... bueno, ustedes comprenden...
Disclaimer: Las tortugas ninja no me pertenecen, ojala fuera asi, son propiedad de sus creadores y de la cadena Nickelodeon.
Sin mas, espero disfruten el fic!
Ocho años atrás...
-Muchachos, muchachos, vengan a ver lo que construí en mi laboratorio! –
Un pequeño Donatello de unos siete años corria emocionado a la sala, donde sus dos hermanos mayores jugaban cartas.
-¿Tienes un siete, Rapha? – Leonardo asomó su carita por encima de su mazo de cartas.
-Ve a pescar, Leo – dijo Rapha también oculto tras sus cartas.
-Chicos! – gritó el tercer hermano, molesto porque lo habían ignorado.
-¡¿Qué?! – preguntaron ambos mayores con molestia.
-Que vengan a ver lo que hice en mi laboratorio – dijo Donie recobrando su emoción inicial.
-¿Laboratorio? – preguntó Leonardo.
-¿Qué no es, la bodega de trebejos de papá? – secundó Raphael aguantándose la risa.
-Si, pero papá dijo que podía usarla para jugar y armar cosas siempre que tuviera cuidado y lo he tenido, ahora, vengan – Donie no esperó más, tomó a Leonardo del brazo y salió corriendo con su hermano.
-Ya que – dijo Raphael resignado.
Donatello ignoró a su hermanito menor, el cual estaba al fondo, coloreando un viejo libro con algunos gastados crayones. Sin embargo, pese a no ser invitado, la curiosidad de Miguel Angel lo llevó a seguir a sus hermanos para ver el nuevo artefacto de Donatello. Su hermano a pesar de ser pequeño, ya llevaba varias creaciones y todas divertidas.
-Taraaaaaan! – Donatello mostró con sus manos su nueva invención - ¿A poco no es increíble? Lo llamo el "Tortu-tren"-
Leonardo y Raphael se quedaron boquiabiertos un segundo, para luego comenzar a reir mientras ambos se abrazaban.
Lo que Donatello les mostraba era lo que parecía ser un trenecito, elaborado con un bote de basura como locomotora, el cual tenía atado un cochecito rojo con algunos dibujos demasiado infantiles como animalitos en color pastel, nubecitas de colores y hasta biberones.
-Bonito cochecito, "Bebé" – le dijo Raphael con sarcasmo.
-No soy un bebé – se defendió Donatello enfadado. – Fue lo único que encontré que podía servir como vagon –
-Ya, Rapha, no hagas enojar a Donie,… - comenzó Leonardo.
-Gracias, Leo, la verdad es que…- Donie por un momento creyó que su hermano lo defendía, pero luego Leo continuó.
-¡No vaya a ser que se ponga a llorar! Jajajajaja – Leo comenzó a reírse, y Raphael lo imitó.
-Y luego moje su pañal – Raphael le celebró la broma.
-Y luego va a querer su biberón…- Leonardo ahora se abrazaba a su hermano de rojo para seguir con la burla.
-Basta – gritó exasperado Donatello, para luego comenzar a empujar a sus hermanos fuera de su laboratorio - ¡Fuera, fuera, fuera de aquí! ¡Largo de mi laboratorio! –
-Querrás decir tu bodega de trebejos.- dijo Raphael con rumbo a la sala.
-Ya, Rapha, vamos a seguir jugando, ya estoy por ganarte – Dijo Leonardo.
-Eso quisieras, yo te voy a ganar.- Tanto Raphael como Leonardo corrieron para continuar con su juego, dejando a Donatello algo triste por lo acontecido.
-Ni siquiera pude mostrárselos, par de bobos – Donie parecía abatido, se sentó en el suelo y no notó como su hermanito menor se le acercaba.
-A mi me gusta – dijo Miguel Angel admirando el trabajo de su hermano.
-Vete – fue la respuesta de su hermano.
-A mi me gusta – volvió a insistir el menor.
-A ti te gusta todo lo que hago – dijo Donatello con pesar.
-Es que todo lo que haces es increíble, amigo – dijo Mickey sentándose al lado de su hermano.
-¿Porqué me dices "amigo"? Somos hermanos – Donatello estaba confundido, su hermanito siempre le decía Donie, o hermano, nunca le había dicho "amigo".
-Bueno, somos hermanos a la "fuerza", al igual que Leo y Rapha, pero somos amigos porque quiero – dijo con inocencia el menor de los Hamato.
Donie se quedó pasmado al comprender lo que su hermanito quería decir. Eran hermanos, si, pero eso no quería decir que tuvieran que llevarse bien. Él no se llevaba muy bien con Leo y Rapha muchas veces, pero Mickey, siempre estaba ahí con él, cuando sus hermanos mayores no querían jugar con él por considerarlo "mas débil", o cuando lo hacían sentir mal como en esa ocasión. Donie levantó la vista para ver a su hermanito menor, el cual le dirigía una de sus mejores sonrisas.
-¿Y? – Mickey señaló el pequeño trenecito - ¿Cómo funciona? –
-Mira, ven – Donie ayudó a Miguel Angel a subir al cochecito que serviría como vagón en su pequeño tren, al cual le había acondicionado un cinturón y un cojín para que el ocupante se sentara seguro y cómodo – Tu te sientas aquí, y yo me siento adelante, le adapté un motor a la locomotora que nos permitirá ir a…-
Donatello no terminó, no esperaba que su pequeño invento fuera tan rápido, pero lo hizo.
-Yuuuujuuuuuuuu! – gritó con emoción Miguel Angel desde la parte de atrás – más rápido, Donie, más rápido.
-Como digas! – Donie aumentó la velocidad, saliendo del laboratorio y pasando por la sala donde jugaban sus hermanos, los cuales, de la impresión, dejaron su juego de cartas.
-Oooorale – exclamaron Leonardo y Raphael al mismo tiempo.
-Adioooooos! – gritó Mickey desde la parte trasera.
-Esperen, queremos subir – dijo Leonardo comenzando a correr tras sus hermanos.
-Donie, detente, también queremos pasear – Rapha alcanzó a su hermano y ambos comenzaron a perseguir a los mas chicos.
Splinter, que estaba meditando, escuchó el escándalo, y suspirando, comenzó a avanzar a la sala para ver que nueva travesura estarían haciendo sus pequeños.
Cuando llegó, vio como Donie venía de frente en un extraño aparato, y no parecía tener intenciones de detenerse.
-Donie, ¡Papá! – Mickey le señaló lo obvio a su hermano, pero Donatello parecía tener problemas con su trenecito.
-No frena, no frena, Mickey, sostente – Donatello viró a tiempo antes de golpear a su padre, pero se dirigían a gran velocidad a una pared.
-Donie, tu tren hará que atravesemos las paredes? – preguntó el menor con inocencia.
-No, Mickey, salta – gritó Donatello saltando de la locomotora.
-No puedo, estoy amarrado – Miguel Angel vio como su hermano saltaba, pero no pudo seguirlo, ya que no pudo desatar el cinturón de seguridad.
-MICKEY! – Gritó Donatello cerrando los ojos, no quería ver lo que le sucedería a su hermanito y todo por su culpa. Leonardo y Raphael también cerraron los ojos con miedo a ver lo que sucedería. Escucharon el golpe del artefacto al estrellarse. Pero de repente también escucharon la voz de Miguel Angel, y no parecía quejarse.
-¡Wiiiii! ¡Otra vez, otra vez! – Miguel Angel estaba en brazos de Splinter, que haciendo gala de su habilidad de ninja, lo había sacado a tiempo del vagon evitando que se lastimara, pero ahora miraba con severidad al pequeño, que no pudo evitar sentir un escalofrío al ver la cara severa de su padre - ¿O no? –
-Donatello, - llamó Splinter con voz seria.
-Hai, Sensei – dijo el niño con un hilito de voz.
-Tu, Miguel Angel y yo, vamos a ir a mi habitación y vamos a tener una pequeña charla acerca de hacer cosas que los pueden lastimar. – Splinter aun sostenía a Mickey en sus brazos y le señalaba a Donie la dirección que quería que siguiera.
-Hai, Sensei – con pesadumbre, Donie obedeció. Sabía que su padre lo regañaría y lo castigaría, pero lo importante es que Mickey estaba bien. Se sentía mal de haber puesto en peligro a su hermanito, y también de meterlo en problemas, pero cuando alzó la vista y vio a Miguel Angel aún en brazos de su padre, éste le dirigió una sonrisa feliz, con la que Donie sentía que le decía: Yo estoy contigo.
TIEMPO ACTUAL...
Miguel Angel caminaba por el alcantarillado sujetándose de las paredes. Le dolían los pies, también el lugar donde tenía colocada la intravenosa. Sentia la boca seca y amarga. Habia vomitado en dos ocasiones desde que había salido huyendo de la enfermería de su casa. Tambien seguía teniendo visiones horribles. Ya no podía reconocer que era real y que no. Era como si sus peores pesadillas se hubieran materializado y lo estuvieran persiguiendo.
De repente, aparecieron ante sus ojos Leonardo y Raphael. Sus hermanos mayores comenzaron a empujarlo como si fuera una pelota, mientras se reian de él cruelmente.
-Mira, es el tonto de Mickey – decía su hermano Leonardo.
-Basta, chicos, déjenme en paz, me lastiman – lloró Miguel Angel perdiendo el equilibrio. No estaba seguro de si habían sido sus hermanos quienes lo habían agredido, pero se sentía demasiado real.
-Cállate, descerebrado – dijo Raphael empujándolo mas fuerte.
Miguel Angel comenzó a avanzar más rápido, tenía miedo y frio. Mas adelante encontró a Bradford, en su forma humana. El castaño se le acercó con semblante maligno, mientras sus rasgos se convertían en lo que actualmente Mickey conocía como "Perrera".
-Mira quien está aquí – dijo el corpulento monstruo – el fenómeno que pretendía ser mi mejor amigo… -
-Perrera, aléjate de mi – dijo el niño de naranja, alejándose difícilmente –
-Tu realmente creiste que eras mi amigo? Mírate! Eres un maldito fenómeno – dijo el mutante en tono burlón.
-No te has visto últimamente en un espejo? – dijo Miguel Angel, tratando de sentirse más valiente de lo que en realidad era.
-No lo digo por ser mutante, idiota - Bradford se acercó al mas joven de los Hamato, -¿No te has dado cuenta de que ni tus hermanos te soportan? -
Miguel Angel sintió un nudo en la garganta. Volteó la mirada y vio a sus hermanos. Estaban ahí otra vez. Leonardo y Raphael jugando con el arcade. Donatello en la computadora. De pronto, escuchó el ruido de cuchillas arañando las paredes. Detrás de él vio como Destructor se acercaba amenazante.
-¡Leo, Rapha, Donie! - gritó Miguel Angel - Destructor, vámonos -
Pero Destructor se venia acercando peligrosamente, y sus hermanos parecían ni siquiera notarlo, pues no se movían de su lugar.
-¡Chicos! - Miguel Angel volvió a voltear, Destructor estaba a un par de metros de distancia, pero cuando giró para ver de nuevo a sus hermanos, estos se iban dejándolo solo.
Miguel Angel iba a gritar, pero podía escuchar a Destructor pisándole los talones. Comenzó a correr, todo lo que le era posible. Pero no tenía mucho a donde ir. Alcanzó a ver una salida, y subió por ella, al menos esperaba que en la superficie tuviera mas oportunidad de escapar.
Por otro lado, Raphael, Leonardo y Donatello habían salido a buscar a Miguel Angel. Abril se había quedado en la guarida, esperando que ya sea Mickey o Splinter aparecieran con alguna noticia. Donatello caminaba al frente lámpara en mano, pues estaba oscureciendo, y había falta la luz, pero había notado lo nervioso que Miguel Angel se ponía con las luces fuertes desde que empezara su enfermedad, así que trataba de ser cuidadoso, pero estaba muy preocupado por su hermano menor.
-Mickey, me escuchas? - llamaba el joven genio mirando en cada rincón, en espera de poder encontrar a su hermanito.
-Oigan, tal vez Splinter lo encontró, estará a salvo - dijo Leonardo luego de un rato.
-Si claro, "Todopoderoso Splinter salvarà el dia de nuevo, ¿Hasta cuando te vas a dar cuenta de que Splinter no va a regresar? -Raphael pasó por el lado de Leonardo, el cual lo miró con odio y lágrimas en los ojos.
-No empieces de nuevo, Rapha – Leo sentía que su voz iba a quebrarse, pero no se permitiría ver débil ante su hermano.
-Mira, tonto, yo no tengo la culpa de que tu…-
Ninguno de los dos pudo terminar, ya que recibieron un golpe cortesía del bo de Donatello.
-Oye, que te…- Rapha se le iba a ir encima a su hermano, pero Leo lo detuvo, y fue cuando ambos notaron como el tercer Hamato estaba llorando.
-Donie – Leo se acercó al joven genio, que lo apartó de un manotazo.
-Son unos idiotas los dos – lloró con fuerza Donatello. – ustedes,… ustedes siempre están pensando solo en ustedes, no les importa lo que le pase a Mickey, ¡Él está muy enfermo y a ustedes no les importa!-
-Donie, cálmate – pidió Leo. – Claro que nos importa –
-¡No es cierto!- Donatello le dio la espalda a su hermano y continuó llorando. – ustedes siempre lo subestiman, siempre lo hacen sentir mal, y siempre lo ignoran –
-Tu también lo haces! – se defendió Raphael.
-Es cierto, pero de mi no lo merece – Donie no pudo más y cayó de rodillas llorando con mayor intensidad.- él… él siempre está conmigo, desde niños, él siempre me apoya, él me dice amigo en lugar de hermano, y yo… y yo… lo trato tan mal,… y le he fallado –
-Donie – Leo se arrodilló junto a su hermano, que no dejaba de llorar.
-No he podido encontrar exactamente qué es lo que tiene... – los sollozos de Donatello eran cada vez mas violentos – Tal vez si hubiera hecho los análisis días atrás, si tan solo yo…-
-Pero Donie, ¿De qué hablas?- pidió saber Leonardo.
-Que hace días, cuando Mickey se sintió mal durante el entrenamiento, yo… él… - Donie paró, parecía que lo que tenía que decir le resultaba demasiado difícil.
-¿Qué fue lo que pasó, Donie? – lo animó a seguir su hermano Leonardo.
-Él me miró con lágrimas en los ojos… y puso sus ojos grandes y me pidió que… que… que no le hiciera los análisis, que solo estaba resfriado, y yo… yo le hice caso, no tomé la muestra y dije que si lo había hecho, si hubiera hecho lo que debía Mickey estaría bien –
-Eso no puedes saberlo, Genio – le dijo Raphael tratando de calmar al chico de bandana morada. –Digo, no soy experto como tu, pero si ahora que su enfermedad muestra más síntomas no encuentras nada, hace una semana que no se manifestaba, tal vez tampoco lo habrías hecho.
-Rapha tiene razón, Donie, además, Mickey con su mirada es capaz de convencer a cualquiera – Leo apoyó a su hermano de rojo, pero Donie lo quitó de un manotazo.
-NO es eso! – gritó Donatello exasperado – No quise hacerlos porque pasaría todo el dia haciendo análisis y yo, y yo… yo quería estar con Abril, yo… le he fallado a mi hermanito –
Ambos mayores se miraron, Donie lloraba con más fuerza y la verdad nunca lo habían visto así. Fue Leonardo quien tomó la palabra.
-Perdónanos, Donie – Leonardo le puso la mano en el hombro a su hermano- A veces olvidamos que… tienes nuestra misma edad, y te presionamos demasiado.-
-De que hablas, Leo – preguntó el joven genio.
-Que llevas en tus hombros la pesada carga del mantenimiento de la guarida, pero también la de ser nuestro doctor, Donie, no te sientas mal, no había manera de que supieras que lo que tenía Mickey es tan grave –
-Pero yo…- comenzó a decir, pero fue Raphael quien le tocó el otro hombro.
-Pero nada, "Cerebrito", Leo tiene razón, ahora lo importante es encontrar a Mickey, y una vez que lo encontremos, sabemos que lo vas a curar, porque es lo que haces-
-¿Pero si no puedo? – Donatello comenzó a decir estas palabras con dolor de admitirlas.
-Podrás,- comenzó a decir Leo.
-Además, estoy seguro de que Splinter también está preocupado – dijo Raphael bajando la mirada – él… él también buscará ayuda a como de lugar –
-Rapha – dijo Leonardo. Su segundo hermano parecía decir esto mas que nada para convencerse a si mismo.
-Ahora lo importante es… encontrar a Mickey…-
Los tres se levantaron y continuaron su búsqueda.
Perdonen que lo deje hasta aquí por ahora, prometo actualizar pronto... Gracias a todas por sus reviews, y por cierto, espero que Mikemasters no me odie, pero voy a tratar un poquito más mal a Mickey próximamente...
Saludis,
Iukarey*
