Notas:Canción para el capítulo "Inside of you" de Hoobastank ( watch?v=O6oF4YCoODw )
Addicted to you
…
Capítulo III : Inside of you
…
"What do I have to do to get inside of you?"
...
Aquella semana fue un completo desespero continuo. Hiciera lo que hiciera no podían pasar más de dos minutos sin que una creciente vergüenza me carcomiera por dentro, haciéndome sentir abochornado y ridículo. No podía parar de pensar en aquella gigantesca metedura de pata que había cometido el sábado anterior… ¡Como se me había podido ocurrir todo aquello, tenía que haber seguido caminando con mi paraguas en la mano, regresar a casa y una vez allí, haberme quedando pensando y suspirando con la letra de la última canción de Alfred! ¡Nada más!
— Soy patético. Patético — Mustiaba tirado sobre la cama, desmoronado como alma en pena. Alfred de seguro tenía que pensar a aquellas alturas de que era un pequeño psicópata obsesivo y mentiroso ¡De seguro! Agarré una almohada, ahogando mis farfullares sin sentido. Era sábado por la tarde, y como ritual semanal tendría que estar terminando de cambiarme para asistir a los ensayos de la banda, pero me había prometido a mi mismo no volver a hacerlo. No podía imaginar que cara debía ponerle cuando me topara con aquel par de profundos ojos azul cielo. No tenia ni la más remota idea…
Una parte de mi me pedía que fuera. Que fuera, me sentara en cualquier otro lugar que no fuera mi silla habitual y allí, disfrutar de la noche. Y obviamente, lo más importante, salir corriendo antes de que Alfred pudiera verme entre el público ¿Pero y si me veía? ¿Y si nos cruzabamos? ¿Y si…? ¿Y si...?¡Ah!
Mi cabeza iba a estallar, mientas me levantaba de la cama y me arrastraba por la habitación. No podía dejar de pensar en la cara de duda de Al. De incomprensión cuando encontró el paraguas y, sin poder evitarlo, volví a enrojecer por completo ¡Había sido tan desafortunado! Ambos se estaban empezando a llevar medianamente bien. Bueno, todo lo bien que se pueden llevar dos personas que apenas se conocen y habían hablado algunas veces. Incluso había descubierto que Alfred tenía un par de cosas "negativas" que desconocía antes de montar en aquel coche rojo. Era más ruidoso de lo que jamás pude imaginar. Su tono de voz y su risa eran incluso más desacordes que su poca melodiosa voz ante el micrófono, con un deje infantil. Era bromista, quizás demasiado. Y algo idiota e incordiante, me decía a mi mismo mientras me ponía el primer suéter que encontré en el armario. Pero… Era amable. Y sumamente dulce. Era tan infantil que me hacia enrojecer con solo un par de bromas estúpidas. Su aroma a café se me antojaba increíblemente delicioso, aun que no soportara aquel asqueroso y sucio brebaje aguado…
— Mierda… — Mascullé al cerrar los ojos y llevarme una mano a la cabeza, rascando con ansiedad la nuca, como hacia cada vez que estaba sumamente nervioso. Ya no solo me gustaba Alfred por su atractivo físico que me dejaba sin aliento en el escenario. Me atraía demasiado como era interiormente, a pesar de sus estupideces y sus tonterías. Y aquello solamente empeoraba muchísimo más la situación, si cabía…
…
No podía terminar de creerlo pero allí estaba de nuevo. Entrando al local, con un nudo de nerviosismo en la garganta y un ligero temblor en las rodillas a causa de la carrera y del nerviosismo. Aun que, para mi beneficio, no me preocupaba ya el hecho de encontrarme con el rubio ojiazul antes de la actuación dado que debido a mis dudas, me había retrasado bastante y seguramente la sala estaría ya al completo. La gente se escuchaba callada e incluso podía escuchar los rasgueos de guitarra y un par de golpes de batería, precalentando los instrumentos. La banda estaría ya seguramente sobre el escenario, así que no ocurriría nada…
Lentamente, ente en la sala y, efectivamente, la sala estaba llena. Y como siempre, tenuemente iluminada con las luces bajas y los chicos en el escenario. Alfred estaba a la derecha, con la guitarra colgando y preparándose el micrófono ¿Iba a cantar? ¿Una canción nueva o algo antiguo? Temblé ligeramente, maldiciendo un instante aquella reacción y oteando el lugar, buscando algún sitio donde sentarme, pero para mi mala suerte estaba todo a rebosar. Con el ceño fruncido me moví ligeramente hacia la derecha, apoyándome en la pared y cruzando los brazos delante del pecho, preparándome para escuchar el ensayo de pie. El norteamericano probó el micrófono. La guitarra comenzó a sonar, junto a unos golpes fuertes de batería. Y en menos de unos segundos, me teletransporté junto con la música a aquella galaxia lejana, tal y como ocurría siempre que escuchaba la voz del estadounidense.
"It seems so obvious
Theres something up with us
I swear I feel it
From across the room..."
¿Qué era aquel tono tan... tan…? Me quede parado mirando con la cara sofocada al escenario, donde en el centro, buscando una palabra que definiera en su totalidad la forma lasciva con la cual Alfred estaba cantando. Se regodeaba agarrado al micrófono y dejándose la garganta mientras que claramente oteaba entre la gente, como buscando algo ¿Qué…? Me mordí los labios desde dentro, ansioso y con un golpe de pena en la boca del estomago. Seguramente buscaba la persona de la cual me había hablado la semana anterior. Chasqueé la lengua, tratando de disfrutar de su voz, su tono, sus palabras subidas de tono todo lo que pudiera…
"...So can I ask you this?
Not to be forward, miss,
But I think I'd kill myself
If I never knew...
What do I have to do
To get inside of you?"
Abrí los ojos ante aquel comienzo de estribillo tan… Completamente explicito. Sentí, muy a mi pesar, la nuca sofocada y las manos sudorosas. Empezó a palpitarme la sien a un ritmo enloquecedor y, casi al mismo tiempo, un calambre en la zona baja del vientre. La entrepierna se despertaba y emocionaba con solo aquellas notas y tonos bien elegidos, mezclados con una letra provocativa y sugerente… ¡Mierda! Me encogí sobre mi mismo, tratando de no arder allí mismo, respirando bajo y entrecortado.
Mi mundo de fantasías, aun que me había prohibido a mi mismo volver a entrar en el, cobro vida una vez más y, como pasaba desde que había estado más cerca de Al, podía imaginar perfectamente su piel nacarada entre mis dedos y el olor que desprendía mientras cantaba cerca, muy cerca de mi oido.
Era delirante…
"...To get inside of you?
Cuz I love the way you move,
When I'm inside of you.
When I'm inside of you..."
"...Just ask and I will do
Anything you want me to
There is no limit
To how far I will go..
And I´m sure I can pretend
To be a gentlemen..
But before I begin,
I just gotta know,
I just gotta know,
I just gotta know..."
Estaba enloqueciendo. Ya no es que su voz me hubiera teletransportado a otro universo, si no que me había apuñalado, excitado y encendido con aquella puñetera canción. Alfred nunca había cantado con aquel sentimiento, aquellas ganas. Aquella voz rasgada y llena de pasión. Y si a todo eso le sumábamos el grado de perversión de la letra, todo mejoraba y empeoraba al mismo tiempo… Sentía palpitaciones y sudoración fría por todo el cuerpo. Lo que me hacía sentir ya era antinatural...
Tiritando, dirigí mi vista al escenario, chocando con aquel par de zafiros brillantes y cargados de energía. Y, seguramente producto de mi mente, sonrieron cuando el contacto se produjo. Alfred me estaba mirando, o eso pensaba yo en mi calenturienta y excitada imaginación en aquel momento. Las ensoñaciones del norteamericano arrancándome la ropa, haciéndome gemir, sudar y gozar con el roce de su piel fueron cambiadas por su rostro en el escenario, mirándome y sonriéndome. A mí… Solo a mí. Aun que sabia que aquello no era posible…
"What do I have to do
To get inside of you?
To get inside of you?
Cuz I love the way you move,
When I'm inside of you.
When I'm inside of you...For now I'll play the game
And I'm waiting for your move
But I've got to say
That I never lose...What do I have to do
To get inside of you?
To get inside of you?
What do I have to do
To get inside of you?
To get inside of you?
Cuz I love the way you move,
When Im inside of you.
When Im inside of you...
When I'm inside of you"
No podía evitar sentirme como me sentía. Alfred me había mirado a los ojos directamente desde que los encontró y yo no tuve la suficiente fuerza de voluntad para retirar la mirada, completamente capturado por sus orbes azul zafiro brillantes por los focos del escenario. Y él, a su vez, no había desviado la vista en ningún instante…
Nada tenia sentido, no llegaba a comprender el motivo por el cual el estadounidense había hecho aquello ¿A que venia no quitarme los ojos de encima en ningun momento? ¡Aquello era una locura! ¡Una completa y estúpida locura! La voz de Alfred dejo de sonar mientras que una docena de chillidos inundaban la sala, las chicas estaban como locas gritándole. Jamás las había visto tan alteradas, aun que de cierta forma las entendía. El ojiazul había estado impresionante…
El ensayo siguió, y continuaron tocando viejas canciones. Pero yo ya solamente tenía ojos para Alfred. No me podía hacer daño si estaba tan lejos y teníamos la oscuridad y la sala entre nosotros, ¿Cierto?
···
Salí del concierto como alma que llevaba el diablo. Alfred me había visto desde el escenario completamente embelesado con su canción y no quería encontrármelo, no había necesidad para ello. Antes de abandonar la sala, me percaté de que el ojiazul ya no estaba sobre el escenario, pero no me pare a mirar donde estaba. Quizás estaba en uno de los laterales. Quizás estaba hablando con alguna de las chicas. Quizás… ¡Qué más daba! ¡No me importaba, no me importaba lo más mínimo!
Sin darme tiempo a pensar o toparme con alguien en la puerta, comencé a correr en dirección a casa, bajando el tortuoso ritmo cuando doble un par de esquinas, donde ya no pudieran verme desde la entrada del local. Lo había conseguido, había podido asistir al ensayo y no toparme con la razón de mis húmedas y afiebradas ensoñaciones. Era mejor así, me repetía mientras que, con la mano en los bolsillos de la gabardina, continuaba el camino a casa, pero esta vez a un paso lento y sin apresuramientos.
···········
Todo había salido bien. Demasiado bien incluso, o aquello era lo que pensaba yo convenciéndome a mi mismo, cuando a pocos metros de casa me di cuenta de que no era así…
— ¿A-Alfred? — Tartamudeé mientras abría los ojos por completo. No podía ser cierto, pero allí estaba el norteamericano, apoyado sobre la carrocería de su viejo coche, aparcado justo delante de mi casa. Sentí que mi cara pasaba de su siempre tono pálido y a veces algo insano a un intenso tono escarlata, mientras mi cerebro trataba de aceptar aquel dato y procesarlo ¡Alfred estaba allí! Pero… ¿¡Que diablos hacia allí!? — Pero tú… ¿Q-que haces…?
— Te estaba esperando — Me corto con una sonrisa en el rostro y trate de tragar saliva para aclararme la garganta, seca por completo ¿Me esperaba? ¿Pero como era posible que estuviera allí si había salido casi corriendo del concierto? — La semana pasada huiste del coche y… Vine un par de veces esta semana, pero no te veía llegar. Y no sabía que decir si tocaba tu timbre. Además, podías fingir que no estabas en casa… — Aclaró mientras que yo seguía tratando de entender porque estaba en frente de su casa aquel muchacho ¿Quería reírse de mi por la metedura de pata de la semana anterior? — Así que cuando te vi en el concierto, pensé en abordarte antes de que te metieras ahí de nuevo…
— Pe-pero yo… — Trague saliva, pidiéndome a mi mismo controlar las emociones ¡Nada de tartamudeos! — No tengo nada que decirte — Dictaminé, quizás demasiado brusco, pero no me hacia ninguna gracia que quisieran reírse de mi, en realidad ¡Había sido una pésima idea salir de casa aquella noche! ¡Idiota, idiota, idiota!
— Si tienes cosas que decirme. Quiero saber que hacia ese paraguas en tu bolso — Mierda, de nuevo mis mejillas ardieron. Me cruce de brazos sobre el pecho y mire discretamente la puerta de mi casa, a unos cuantos pasos atravesando el pequeño jardín delantero que tenia ¿Si corría me daría tiempo a llegar, cerrar la puerta y esconderme?
Pero una parte de mi me decía que no se iría sin una respuesta — Simplemente… Olvide que lo tenia — Mascullé aquella mentira, mientras que miraba intermitentemente a la puerta y al muchacho. Ojala se cansara pronto…
— No sé porque, pero no te creo — Su voz era divertida como siempre, pero tenia un tono sereno poco habitual, al menos de mis cortas charlas con él — Y ahora quiero decirte yo algo. Solo quiero saber la razón por la cual escondiste el paraguas. No he dicho en ningún momento que eso me haya molestado…
Sus palabras resonaron en mis oídos, pero simplemente fruncí las cejas, sin comprender del todo lo que quería decir ¿Cómo que no…? — ¿Y como tengo que tomarme eso? — Espeté, tratando de sonar desganado, aunque por dentro me carcomía el ansia al mismo tiempo que empezaba a sentir las manos sudorosas.
— ¡Vamos! Tampoco es tan difícil entenderlo, ¿no? — Me quise decir a mi mismo que me había equivocado y que las mejillas de Alfred no estaban ligeramente coloreadas por un rubor casi rosado que le daban un aspecto adorable. Trague saliva, sin poder despegar los ojos de su rostro — No me molesto ver que tenías el paraguas. Ni nada por el estilo. Es más… — Su rostro siguió tiñéndose de rojo y mi nerviosismo aumentaba paulatinamente con él — Una parte de mi se alegró de verlo.
Aquello no era lo que esperaba y, para no dejar de ser fiel a mis costumbres, fruncí la boca y ladeé la cabeza, sin comprender muy bien lo que quería decir — ¿Qué te alegró verlo? ¿Por qué…? — Aquello era verdaderamente absurdo y no tenia demasiado sentido
— Porque en mi cabeza todo el rato me repetía que era solamente una casualidad que te recogiera allí y pudiera traerte a casa. Pero entonces me di cuenta de que tú eras el que quería que pasara… Y me sentí muy feliz… — Aquello era completamente surrealista. Completamente ilógico… — No tenía ni idea de cómo acercarme a ti. Desde hace tiempo, ha sido mi rompecabezas, ¿Sabes? Como acercarme y decirte "hola" sin que me mandaras a paseo… O te fueras…
— U-un momento… — Tartamudeé completamente confuso, ¿Alfred estaba riéndose de mí o… siendo sincero? — ¿Y por qué mierdas querías acercarte a mi?
Los ojos del norteamericano se abrieron de par en par durante unos segundos y luego se echo a reír, de manera escandalosa y, pude notarlo brevemente, aliviada — ¿De que te ríes, idiota? — Casi chillé, sintiendo como mis mejillas empezaban poco a poco a teñirse de rojo ¡No, no, ahora no!
— L-lo siento… — Comenzó a disculparse entre lagrimas de risa, secando sus ojos mientras se acercaba un poco y las limpiaba lentamente — Es que yo pensé… Verás… — Nunca, jamás reconocería lo adorable que se veía un poco nervioso. Jamás… — Pensé que había sido demasiado obvio estos sábados anteriores, cuando te traía… Y como ahora preguntaste eso… Me di cuenta de que no lo había sido tanto como yo creía.
— ¿Obvio? ¿Obvio el que? ¡Solamente me trajiste por el compromiso de haberme empapado la primera noche! — Balbuceé, rogando que mi madre no estuviera asomada a ninguna ventana en ese instante — Eso es todo…
— Como te dije, llevaba ya demasiado tiempo buscando la manera de acercarme a ti. Y cuando vi que eras tú la persona a la que había mojado… — Su cara se torno roja unos instantes, dándole un aire infantil que lo volvía irresistible. No pude abrir la boca, solo mirarle en silencio — Sentí que me desinflaba de felicidad. Te metí en mi coche y… trate de ser simpático, gracioso. De insinuarme de una forma clara, pero…
— ¿Insinuarte? ¿Te insinuaste? — A cada palabra que decía, todo perdía el sentido.
Alfred asintió lentamente, mientras que me dedicaba una de sus miradas que mataban por dentro. Sus ojos estaban afiebrados y brillantes, más que nunca — Me insinúe, quise gustarte de todas las formas posibles… — Quería taparme los oídos, era imposible que aquello fuera cierto, de ninguna de las maneras ¡Estaba tomándome el pelo, seguro!… — Tu me gustas, me gustas muchísimo Arthur. Desde hace meses, una noche te vi desde el escenario y… Bueno…
No podía ser posible. Alfred F. Jones no podía estar declarándoseme de aquella forma, en la calle, frente a mi casa, después de yo creer durante una semana que había estado haciendo el idiota por dejar que me llevara en su coche. Ahora resultaba que Al había querido hacerlo, que él le gustaba al norteamericano, que… — ¿Esto es una broma? — Murmuré por lo bajo, dejando de mirarle. Era lo único que tenia sentido. Alfred era guapo, encantador, brillante, tenía éxito con las chicas… Vale, si, era un infantil y un idiota redomado y hasta la medula, pero aquello solamente acrecentaba y acentuaba sus cosas buenas ¿Por qué iba a gustarle él…?
— ¡Cl-claro que no es una broma! — Se defendió, ahora completamente azorado y sonrojado, dejándome con la boca abierta — ¡No bromearía con eso, Arthur! ¡Me gustas, me gustas muchísimo!
— Ya, pero… — No sabia que decir para pasar aquel momento, que se me antojo demasiado incomodo ¡Mierda! — Sabes que… ¿Pareces un niño pequeño en estos momentos? — Fue lo único que pude murmurar, ante mi asombro y perplejidad por sus palabras. Aun no podía creer que fuera del todo verdad.
— ¿Eso es… malo? — Era increíble lo adorable, y sumamente azorado que se veía en ese momento. Alfred parecía tan seguro de si mismo sobre un escenario con el micrófono y la guitarra en la mano o al volante de su coche y ahora estaba allí… Sonrojado, con las manos en los bolsillos, jugando lentamente con sus pies en el suelo. Me sentía derretir por dentro a cada segundo que pasaba…
— Supongo… Supongo que no — No lo era para nada. Pero no quería ceder tan pronto, aun no podía creerlo…
— ¡Entonces eso es bueno! — E ilumino todo con su sonrisa, aun que seguía sonrosado, me dedico una sonrisa dulce, empalagosa… Embobante y única, como todo él — Y… Bueno… ¿Qué piensas de lo que te dije?
Carraspeé lentamente, tratando de no abrir la boca como un idiota al mirarlo ¡Mierda, se veía tan mono y adorable...! — Pues… Creo que esta bien. Si, esta bien…
— ¡OH, vamos! Acabo de decirte que me gustas, ¿No dirás nada más? — El norteamericano hizo un mohín de enfado, mientras me miraba de arriba a abajo, como evaluándome. Perdió la sonrisa levemente, y pude sentir como el corazón me daba un pinchazo ante aquello. No quería que perdiera la sonrisa… Negando lentamente, apreté los ojos unos segundos.
— ¡Te dije que esta bien, me parece bien! ¿No? ¿Qué mas quieres?— Espeté, sonrojándome yo también. Sabia perfectamente que podía decirle mil cosas mejores que "Me parece bien" Quería decirle que el también me gustaba desde hacia demasiado, que estaba presente en mi mente a cada minuto y que era enloquecedor hiciera lo que hiciera. Pero solo pude mirarlo con los labios temblorosos mientras me los mordía lentamente. No sabía como decírselo sin sonar absurdo y obsesionado, aun que era un poco como me sentía…
— Podrías decirme si estoy loco o no. Y si yo también te gusto… — Pidió, mirando de repente la punta de sus converse, como si fueran las cosas mas interesantes del mundo. Podía notar el calor que irradiaba su cara aun que estuviéramos a cierta distancia… — Estaría muy… bien saberlo…
Me pedía demasiado, ¿Cómo iba yo…? ¿¡Como iba yo a decirle que me gustaba!? Seria confesarme, aun que el ya lo había hecho. Tragando saliva y respirando apresuradamente, hice de tripas corazón. Cerré los ojos y asentí lentamente — Si, me gustas. Un poco… Bueno, más que un poco… — Vi su sonrisa brillante aparecer mientras alzaba la cabeza y de repente me sentí morir — ¡Un poco! ¡No es como si estuviera enamorado o embobado contigo, no es eso!
Lo estaba, y más que eso. Pero me sentía tan frágil al reconocerlo… Mi respiración se intensifico y me dolía el pecho por el nerviosismo. Alfred no dejo de sonreír en ningún instante, como ilusionado ante mis palabras — ¿Te gusto? — Su voz derrochaba felicidad, mientras se acercaba lentamente a mí, con las manos aun en los bolsillos. Temblé ligeramente, apretando la boca al mismo tiempo.
— Un poco… Te lo acabo de decir — Volví a aclarar, como si aquel "un poco" fuera sumamente importante, logrando resguardarme detrás de él. Si le decía todo lo que sentía por él seguramente me daría algo… No estaba preparado para aquello…
Alfred se termino acercando más a mí, a lo que mis manos comenzaron a transpirar a un ritmo más que acelerado, al igual que todo yo. A cada paso que el avanzaba, yo me derretía mas por dentro. Y cuando lo tuve lo suficientemente cerca como para poder percibir con total claridad aquel aroma que me atormentaba en sueños, cerré los ojos. Preparándome para lo siguiente. Para el sabor de sus labios, que tanto y tantas veces había ansiado…
···
— Pero dijiste que menos la canción de la semana pasada, ninguna otra canción estaba dedicada — Mi voz tenía un deje de enfado mientras me revolvía en el interior de su coche. Después de besarnos largamente, abrazarnos, comernos los labios y beber el aire de la boca del otro, comenzó a llover de una forma torrencial, empapándonos en cuestión de segundos. Pero aquel momento era demasiado mágico y no había querido entrar en casa y dejar a Alfred fuera. Así que ambos se metieron en la parte trasera del coche y allí estaban, abrazados, charlando y con la radio puesta. Devorándose la boca mientras que el norteamericano lo tapaba con su chaqueta cuando pensaba que tenía frío. Y mientras me abrazaba de lado me confeso que todas y cada una de las canciones que había cantado desde hacia meses eran pensando en mi.
— Y-yo… Yo te dije que ninguna estaba dedicada. Eran pensando en ti, pero no… Bueno… ¡Yo me entiendo! — Exclamo mientras depositaba una serie de besos cortos en mi mejilla, haciéndome sonreír — La canción de la semana pasada y esta si que eran diferentes. Porque si que quería que captaras el mensaje, las cantaba mirándote, esperando a que te dieras cuenta de que eras tú.
— Siento no ser tan listo como para poder… Un momento ¿La de esta noche también era para mí? — Mi voz se perdió mientras notaba que mi nuca empezaba poco a poco a sofocarse mientras recordaba el calenturiento estribillo "To get inside of you"… De repente, las mismas ensoñaciones que hacia horas inundaron mi mente de manera rápida, entumeciéndome ligeramente — ¿D-de veras…?
— Claro que si… ¿Te gusto? — Su sonrisa era brillante, y casi inocente, ¿No era una canción algo… sucia para aquella dulzura? Asentí, como si no estuviera calentándome ante el recuerdo de su voz rasgada e insinuante durante la canción — ¿De verdad? ¡Es fantástico! Pensé que no quedaría nada bien conmigo, ¡Pero me alegra que te gustara! Eso demuestra lo asombrosa que es mi voz, y que puedo cantar lo que sea — Se clavo a su mismo mientras yo ponía los ojos en blanco. Rompió a reír alto, haciéndome negar con la cabeza. Aquella suma prepotencia no le quedaba nada bien, era más adorable cuando era tímido e inseguro respecto a sus actuaciones
— Sabes que no cantas nada bien, ¿cierto? — Ronroneé mientras sentía sus manos en las caderas, llevándome hacia él poco a poco, reposando los labios muy cerca del cuello... Temblé lento, no podía hacer nada por evitarlo. Ni quería, tampoco.
— Lo sé — Admitió, con un mohín para luego comenzar a acariciarme con los pulgares, cariñoso — Bueno, no cantaré como un ángel — Reconoció, mientras me dedicaba una de sus sonrisas de lado que me cortaban la respiración. Maldito estadounidense… — Pero sé de alguien que venia a verme exclusivamente a los conciertos…
Enrojecí ante su acusación indirecta, arrugando el ceño y negando con la cabeza fuerte — ¡Eso no es cierto! — Me defendí mientras sentía como mi cara ardía de pura vergüenza — ¿¡Qué te hace pensar eso!? ¡No te creas que…!
— Vamos Arthur, no tiene nada de malo que lo reconozcas — No perdió la sonrisa mientras se acercaba y yo me sentí ahogado por su fragancia a café y chocolate. Tan única, y tan embriagadora. Tan deseada, al mismo tiempo Pero aun así no quería dar mi brazo a torcer, y no desfruncí el ceño en ningún momento.
— Pero no venia exclusivamente por ti… — Musite cual niño, casi haciendo un mohín. No quería reconocerlo ¡Antes muerto! — ¡Para nada, no pienso decirlo! — Su mirada suplicante no era rival para mi cabezonería ¡No iba a decírselo! Ni por muchas miradas ni mordiscos que me diera en el cuello, soplando para hacerme reír y molestarme al mismo tiempo — ¡Pa-para Al, no voy a decírtelo!
— Vamos, solo una vez… — Rogó, con ojos de cachorro abandonado. Trague salvia desviando la vista, para que no me hiciera aquel chantaje emocional. Lo que no evito que se deslizara lento hasta mi oído, respirándome allí — Sé que no soy el mejor cantando. Lo sé… Pero si que quiero serlo para ti. Ser el mejor para ti… — Confeso, mientras besaba el lóbulo de mi oreja, estirándolo y besándolo, ronroneando con un claro nerviosismo. Y aquellas palabras, tan simples, me desarmaron.
Lentamente me giré, mirando sus ojos brillantes y su rostro completamente rojo, claramente nervioso y azorado por aquella confesión. Mordiéndome los labios, suspiré y le sonreí ligeramente. Al se estaba soltando, acababa de confesarle aquello ¿No se merecía… un poco de sinceridad? Lento me acerque a él, besándole la nariz lentamente y viendo como el ojiazul se sonrojaba muchísimo más — Me encanta como cantas Al… Eras la razón por la que iba a los conciertos — Reconocí dulce, pegando completamente nuestros cuerpos. La sonrisa que me dedico me mato por dentro, obligándome a suspirar — Eres el mejor… Y me gustas muchísimo… — Mi voz era un susurro bajo y ronco, apagado por los labios contrarios, que después de aquello, se abalanzaron sobre los míos, devorándome lentamente y cariñoso, abrazándome por completo. Me deje llevar, encantado por aquella efusividad, por aquel arrebato. Me había sincerado un poco y sentía mi corazón bailando de felicidad.
Alfred comenzó a susurrarme palabras de amor, entremezcladas con letras de sus canciones cantadas en voz baja, lentas y en mi oído. Haciéndome temblar de felicidad, obligándome a apoyarme en su pecho y reposar la cabeza en su hombro. Alfred me llenaba de una felicidad que casi me asustaba, pero no pensaba dejarlo ir nunca, ahora que podía tenerlo para mí.
FIN(?)
¡Dios mio, deben odiarme tantísimo! :'D Llevo meses sin actualizar, y la causa ha sido muchas cosas. Enfermedades, perdida del pc, vagancia. Soy la reina de las vagas, eso ya deben saberlo ¡Pero espero que esta subida masiva les guste! 3
Este fin ha llegado a su fin -técnicamente- pero lo cambie a M por que estoy con un capítulo extra a modo de compensación bastante subido de tono (Tranquilos, no será solo porno, también tendrán su momento de vomitar arco iris y de morirse de dulzura), así que esperen nada, un par de días y tendrán su extra (: ¡Y espero que les haya gustado este fic!
Agradezco hasta el infinito sus Reviews, a cada cual me hacen sentir más feliz y al mismo tiempo, más irresponsable. Ya que ustedes se toman la molestia de leer y comentar... ¡Yo debería ponerme al día con mis subidas y esas cosas! Muchísimas gracias a todos, de verdad~
