Cpaítulo 3: El Reencuentro

"Podes usar el placar completo para poner todas tu cosas si queres Rach. Yo no traje mucho así que lo voy a dejar en la maleta…"

"Me estás tomando el pelo Sam?" Rachel lo miró incrédula. "Vas a hacer de cuenta como si lo de recién no hubiera pasado?"

"Rach… escuchame, tenés que entender que no te quise mentir…" El rubio la miró con ojos suplicantes mientras trataba de aclararle la situación.

"Pero lo hiciste!" Rachel lo interrumpió alterada. "Me trajiste a tu casa diciendo que me necesitabas, que no podías estar estas dos semanas solo con tu familia y cuando llegamos acá me presentas como tu novia? TU NOVIA! ¿Cómo vas a hacer algo así Sam?"

"Rach, dejame…" Sam trató de continuar con la explicación en vano. La diva lo interrumpió una vez más, completamente inmersa en lo que estaba diciendo.

"Y agradecé! Mira Sam, agradecé que utilicé casi al instante mis habilidades de actuación. Porque, qué pretendías que pasara cuando dijiste que yo era tu novia? No sé qué hubieras hecho si hubiera sido otra y no yo. Ya me doy cuenta porque me trajiste a mí, no creo que nadie más hubiera podido sacar a flote una situación como la de recién." Rachel concluyó con un notable tono de superioridad.

"Exacto Rachel. Vos sos la única que me podía ayudar con esto. Además sos mi mejor amiga y confío cien por ciento en vos, sino nunca te hubiera metido en esto, lo sabes." Las palabras del rubio comenzaban de a poco a ablandar la enfurecida diva.

"De todos modos, no se justifica con nada que me hayas mentido así." Rachel dijo en un tono cortante, haciendo su mejor esfuerzo por no dejar ir el enojo.

"Si yo te hubiera pedido que vinieras conmigo pretendiendo ser mi novia, porque necesitaba que mis padres estén un cien por cien seguros de que soy heterosexual, hubieras dicho que si?"

"No, pero…"

"Ves. No me quedaba otra Rachel, nunca hubieras accedido a venir conmigo."

Rachel resopló y trató de no sentirse aún más irritada. "Igualmente Sam, no está bien que me hayas mentido. Creí que teníamos la confianza suficiente como para no hacernos algo así. Me pusiste en una situación de la que prácticamente no puedo salir. Y sinceramente no puedo creer que hayas pensado que todo esto era una buena idea."

"No, Rach… Sé muy bien que es una mala idea. Pero no podía hacer nada más. Me tenés que entender. Mi padre empezó a preguntar y a preguntar por mi novia, y a decir que la tenía que traer a la boda de Frannie si o si. Y bueno como ya te había comentado que hace un tiempo les había dicho que vos eras mi novia…"

"Si, pero una cosa es decirle a tus padres por teléfono que soy tu novia y otra muy distinta es traerme engañada y presentarme como tal!" De a poco el enojo volvía a brotar en la diva.

"Lo sé, lo sé… y me doy cuenta de que estuvo muy mal lo que hice Rach, muy mal… ni siquiera sé como hice para mentirte… ¿Cómo te pude mentir así? Sos prácticamente una hermana para mí… no sé cómo te pude hacer esto Rach… perdoname." Sam se sentía terrible por haber sido tan egoísta. Por no haber pensado en su amiga antes de meterla en la situación actual. Rachel lo miró comprensiva y se sentó junto a él en la cama.

"Está bien Sam, te entiendo. Imagino que tener padres como los tuyos deber ser una gran presión. Y que quieras o no inconscientemente debes tener algún tipo de sumisión a cumplir con lo que te exigen. Lo único que te pido es que no me vuelvas a mentir con algo así, ok? Vos también sos prácticamente familia para mí. Sos como el hermano que nunca tuve." Rachel le dijo con una sonrisa. "Y si hay algo que en mi familia no se hace es mentir. Yo confío ciegamente en vos, y quiero creer que vos también confias en mi. Así que no hay ninguna necesidad en mentir."

"Te prometo que no te voy a volver a mentir con algo así Rach. Te lo prometo." Sam le dio una sonrisa autentica y envolvió a la diva en un fuerte abrazo.

"Ni con algo así, ni con nada. No más mentiras." Rachel le dijo mientras continuaban abrazados.

"Por supuesto. No más mentiras. Tenés mi palabra." El rubio le aseguró y concluyó el abrazo. "Entonces… esto significa que vas a pretender ser mi novia durante el tiempo que estemos acá? ¿Significa que me vas a ayudar?" Sam inquirió con un tono de esperanza y desesperación en la voz.

Rachel rodo los ojos y respondió con una sonrisa en el rostro. "Si Sam, te voy a ayudar. Aunque todo esto vaya en contra de mis principios. Es decir, todavía estoy en desacuerdo con que ocultes tu sexualidad y más aún en que mientas de esta manera… Pero estoy segura de que estas dos semanas se van a convertir en una gran experiencia para mí. Después de todo voy a tener que poner en práctica mis mejores habilidades de actuación. Pretender ser la novia de tu homosexual mejor amigo en frente de su familia de fanáticos religiosos y de otros potenciales desconocidos que quien sabe qué tipo de principios y valores tengan, que puedan a llegar a modificar mi visión y mis elecciones en cuanto a cómo llevar todo el proceso de actuación, no va a ser fácil. No es algo que se pueda realizar creíblemente sin algún tipo de preparación previa. No te parece?"

Sam la miró perdido, tratando de procesar todo lo que Rachel había dicho. Después de unos segundos optó por asentir con la cabeza, lo que al parecer dejó satisfecha a la diva quien continuó hablando.

"Sin embargo, me queda una simple duda Sam."

"Decime."

"Todo esto, fue idea tuya?"

"No… Puck me dio la idea en realidad." Sam le dijo con una sonrisa culpable.

"Lo sabia! Todo esto gritaba "Puck" desde el momento en el que abriste la boca para presentarme a tus padres. Ugh, Sam, todavía no aprendiste que las ideas de Puck son siempre malas?"

"Lo sé, pero ya te dije que no me quedaba otra."

"Vos sabes que las probabilidades de que todo esto termine bien son muy escasas, no?"

"Si Rach, lo sé… solamente esperemos que la suerte esté de mi lado." Sam respondió tratando de sonreír.

"Esperemos." La diva le dijo con una mirada compasiva.

"Sabés cual era la otra idea de Puck, si vos no accedías a ayudarme?" Dijo Sam tratando de mejorar el humor actual.

"No sé, y tampoco estoy segura de querer saber."

"Contratar a una prostituta para que se hiciera pasar por vos." Le comentó el rubio soltando una breve risa. El rostro de Rachel se transformó instantáneamente a una expresión de puro horror.

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"Todo esto va a terminar mal Kurt. Sé que va a terminar mal." Quinn le comentaba al chico mientras desempacan las maletas en su antigua habitación.

"Si le pones tanta mala onda a la situación seguro que va a terminar mal. A demás, el que tendría que estar entrando en pánico acá, soy yo. Vos viste como me miró tu padre?"

"Y vos también Kurt, como pretendes que te mire?" Dijo Quinn con un resoplo. "¿Tenías necesidad de venir vestido así?" La rubia dijo mirándolo de arriba a abajo. "Te dije que hicieras un esfuerzo por estar un poco mas varonil, un poco nada más."

"Esto es lo que soy Quinn. Además, no tuviste ninguna queja todo este tiempo que estuvimos de novios y vas a empezar ahora?" Kurt le respondió con un tono bromista.

"Bueno, vestiste como quieras. Pero que quede claro que el día de nuestra boda, la que va de vestido soy yo."

"Espero que no tengamos que llegar tan lejos." El chico le respondió con cara de horror.

"Con que sobrevivamos esta semana a mi me alcanza. No te imaginas como me estoy arrepintiendo de todo esto. Ni siquiera sé cómo pude llegar hasta acá. Va a ser un desastre, estoy segura."

"Cariño, tranquilizate. No dijeron tus padres que tu hermano vino con su novia? Pensa en positivo, quizás ellos son aún más disfuncionales que nosotros." Kurt comentó tratando de levantarle el ánimo a su amiga.

"Ugh! ni me hagas acordar de Sam. No lo veo desde que me fui a vivir a New York, y no me hace ningún tipo de gracia tener que volver a convivir con él por dos semanas. Encima mi madre me está insistiendo para que hable con él desde que me llamó para comunicarme todo lo de la boda."

"Un ser tan despreciable es este Sam, que lo odias tanto? Como hablas de él, las pocas veces que lo haces, me lo imagino con cuernos y echando fuego por la boca. La reencarnación de Satán prácticamente." Dijo Kurt en un tono sarcástico.

"Lo es. Y yo si fuera vos, no volvería a pronunciar ese nombre en esta casa."

"Sam?"

"Satán. A mis padres no les gusta demasiado escuchar palabras de ese tipo." Quinn le dijo en forma de advertencia. "Y a Sam trata de no nombrarlo cuando estés a mi alrededor y vamos a estar bien."

"Ugh, ya te salta la zorra controladora de adentro."

"Mira Kurt, quiero que estas dos semanas se hagan lo más llevaderas posibles, para ambos. Y si, desgraciadamente si queremos que eso pase, hay que controlar casi hasta el último detalle de lo que hagamos. Asique te pido por favor que prestes mucha tención a lo que te voy a decir. Y si es posible grabatelo en la cabeza, ok?"

"Si Señorita Fabary." Respondió el chico rodando los ojos y con un tono sarcástico.

"Bien. Es sencillo. Para empezar no hables de sexualidad ni hagas comentarios que tengan algún tipo, por más inocente que sea, de connotación sexual. Si mis padres hacen algún comentario homofóbico, te quedas callado…"

"No sé si voy a poder hacer eso Quinn. Vos sabes que yo soy muy defensivo con ese tipo de cosas." La interrumpió Kurt no queriendo prometer algo que no estaba seguro de poder cumplir.

"Por favor Kurt… si… si te aguantas todos los comentarios sin decir nada… te… te prometo que cuando volvamos a New York, vamos de compras y te dejo elegirme lo que quieras." La rubia le dijo arrepintiéndose al instante de lo que le había ofrecido a su amigo, sabiendo que esa salida sería una tortura.

"Lo que yo quiera, eh?... Y no te vas a quejar ni oponer a nada de lo que yo elija?" Cuestionó con interés.

"Si no me queda otra." Quinn le dijo soltando un largo suspiro.

"Echo." Kurt le dijo con una gran sonrisa.

"Ya me estoy arrepintiendo de haber hecho este trato. Pero bueno, volviendo al tema. Entonces quedamos en que te tenés que aguantar los comentarios. Tampoco hables de religión, aunque conociendo a mis padres el tema va a ser tocado repetidas veces, así que vos trata de permanecer al margen, ok? Demás está decir que lo que dice mi padre es ley prácticamente. Asique tarta de coincidir siempre con él." Quinn estableció, remarcando la palabra "siempre" fuertemente. "Y Por favor no hables de moda." La rubia concluyó y Kurt le respondió con una expresión horrorizada.

"Y se supone que compórtame así va a ser fácil? Pretendes que no hable de moda por dos semanas? Vos estás loca Quinn. Y te aviso que todo esto te va costar mucho más que una salidita al shopping. Porque prácticamente me estas empujando de nuevo al closet, nada más que esta vez ni siquiera puedo espiar lo que hay afuera."

"Kurt no seas exagerado! Son dos semanas nada más. Igual por las dudas sé cuidadoso mientras estás acá."

"Que sea cuidadoso con qué?"

"Ya sabes que mis padres extremistas religiosos. Quien te dice y para cuando volvamos a casa te convirtieron en heterosexual sin que te dieras cuenta." La rubia bromeó soltando una risa.

Kurt la miró divertido. "Lo dudo mucho. Si no funciono con vos definitivamente no va a dar ningún tipo de resultado conmigo."

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"A todo esto, donde está Puck?"

"Dijo que tenía que visitar a unas viejas amigas. Te dije que se la iba a pasar de cama en cama."

"Pero apenas llegamos hace menos de dos horas." Rachel respondió mirando el costoso reloj que colgaba de la pared. "Algún día sentará cabeza ese chico? No puede seguir así para toda la vida."

"Rach, es Puck, está en su naturaleza ser un mujeriego y pensar solo en sexo." El rubio dijo entre risas.

"Si, pero… Sam? Estás bien?" La mini-diva cuestionó preocupada al ver el repentino cambio en el rostro de su amigo. De golpe la sonrisa que el rubio tenia mientras habían estado hablando de Puck se transformo en una expresión completamente seria y dura.

"Quinn." Sam dijo con notable desdén en su tono.

"Sam." Respondió la rubia con desprecio y bajó los últimos escalones hacia el living situándose a una buena distancia del dúo.

"Así que… esta es tu hermana Sam?" Dijo Rachel mirando a la rubia con una sonrisa amable.

Los hermanos que parecían estar teniendo algún tipo de conversación interna con la mirada, dirigieron su atención a la diva cuando la escucharon hablar.

"Si Rach. Esta es Quinn. Mi hermana."

"Un gusto." Rachel dijo extendiendo la mano mientras daba unos pasos hacia la rubia.

Mientras Rachel se acercaba para estrechar su mano, Quinn la examino desconfiada. La rubia no podía dejar de pensar que su hermano al menos tenía muy buen gusto. La mujer era completamente hermosa y definitivamente del tipo de Quinn. Y esa sonrisa, que preciosa sonrisa, pensaba. A simple vista la chica parecía extremadamente amable y simpática. Quinn escucho que alguien se aclaró la garganta y salió repentinamente del trance en el que parecía haber estado. Dándose cuenta de que había estado mirando de arriba a abajo a la novia de su hermano por los últimos dos minutos.

"Así que esta es tu novia?" Preguntó mirando a la diva con desprecio e ignorando la mano ofrecida. La chica era preciosa, de eso no había ninguna duda. Pero era la novia de su hermano, y si había algo que Quinn despreciaba casi tanto como a Sam, era cualquier cosa que tuviera que ver con él.

"Si. Es mi novia." Sam respondió y le dio un medio abrazo protectoramente a Rcahel, quien lucía confundida por la dura reacción de la rubia. Después de todo ella solo estaba intentando ser amable y cortés. Cómo alguien que no la conocía podía tratarla tan mal. Quizás Quinn era exactamente como Sam la pintaba, pensaba la mini-diva.

"Y tu novio? Mamá mencionó que venias con el." Dijo Sam con un tono sobrador.

"Vine con él, pero no es nada que te incumba."

"Bueno, vos le preguntaste si yo era la novia. Creo que corresponde…"

"Y vos con qué derecho te metes en la conversación? Estoy hablando con mi hermano, asique porque mejor no cerras la boca?" Quinn interrumpió a la diva con su mejor actitud de HBIC.

"No te metas con Rachel." Sam dio un paso adelante interponiéndose entre las dos mujeres. Sin embargo Rachel rápidamente movió al rubio y se paró cara a cara con Quinn, sin ningún interes en quedarse callada.

"Disculpáme?" Dijo la diva irritada. "Vos quien te crees que sos, que podes hablarme así y ser tan grosera?"

"Esta es MI casa. Y te metiste en MI conversación. Y ni siquiera te conozco, que te hace pensar que mereces el menor gesto de amabilidad de mi parte?" Mientras Quinn y Rachel continuaban discutiendo, el rubio en vano, intentaba intervenir en la disputa. Cada vez que pretendía avanzar e interponerse entre ambas la diva lo empujaba hacia atrás, no queriendo ser interrumpida.

"Modales se llaman. Simples modales, pero se ve que no sabes mucho de la materia. No debes haber…"

"A mí no quieras venir a darme una clase de nada. Ni siquiera tenes la altura suficiente para discutir conmigo. De donde saliste de un tacho de basura?"

"Eso si que no te lo voy a permitir! Mi altura no interfiere en lo absoluto con mi capacidad intelectual, que se ve que es notablemente mayor que la tuya. No tenes…"

"OH POR DIOS!" El grito de Kurt atrajo la atención del trío, que dirigió la mirada hacia las escaleras al escucharlo.

"OH POR DIOS!" Dijo nuevamente Kurt a los gritos mientras bajaba las escaleras a una velocidad sorprendente.

"Que pasa Kurt?" Quinn cuestionó sumamente irritada con toda la situación.

"Oh por dios! Es Rachel Berry!" Dijo Kurt completamente excitado, ya habiéndose unido al trío en el living. "Quinn, es Rachel Berry!" La expresión de la diva se transformó instantáneamente y le dio una autentica sonrisa al excitado chico.

"La misma." Dijo Rachel acomodándose el cabello sin dejar de sonreír.

Sam y Quinn presenciaban la situación con una expresión confusa casi calcada, después de todo eran familia.

"Rachel Berry, una de las más recientes estrellas de Broadway." Kurt respondió con desesperación, mientras trataba de abanicarse con las manos.

La sonrisa de la diva creció aún más si fuera posible, sintiéndose completamente orgullosa de que la reconocieran por su reciente trabajo. Rachel no era "la estrella" de Broadway, sin embargo era al menos una. Y sin duda este último año había sido altamente exitoso. La obra que había protagonizado sinceramente no era una de las mejores. Sin embargo todas las criticas decían que prácticamente la única razón para ir a ver la obra eran "la Srta. Berry y su sobresaliente interpretación".

"No puedo creer que te estoy viendo en persona." El chico continuaba sumamente excitado.

"Bueno. Yo…"

"Y a mí que me importa quién es Rachel Berry!" Quinn estableció enfurecida ante toda la situación.

"Quinn! Un poco más de respeto por favor. La señorita Berry…"

"No. Me. Interesa. Vamos a la habitación Kurt. Ya!" El chico la miró atónito, dándose cuenta de que probablemente había interrumpido en un mal momento.

"Pero…" Kurt trató de razonar, sin embargo Quinn lo cortó rápidamente.

"Ya. Kurt."

"Así que este es tu novio?" Sam inquirió con un tono escéptico, mirando al afeminado chico.

"Si. Es mi novio. Algún problema?" La rubia respondió duramente no soportando el tono de su hermano. Sam simplemente la miró y optó por no responder. Quinn tomó a Kurt del brazo y prácticamente lo arrastró por las escaleras.

"Perdón por toda la situación de recién Rach. No me imaginé que fuera a pasar algo así."

"Está bien Sam, no fue tu culpa. No te preocu…"

"Vi su última obra señorita Berry. Simplemente maravillosa!" Kurt gritó desde algún lugar en el piso de arriba.

"Cerrá la boca Kurt!" se escucho gritar a la rubia.


Bueno acá empezó bien la historia, los primeros dos capítulos eran más que nada una introducción. Díganme que les pareció, si les gustó o no. Gracias por leer!