Capitulo 2

En las próximas semanas Adrien hizo lo imposible para encontrarse con Marinette, ya que ella era aspirante a modista y él modelo hacía que ésta le preparase los atuendos para sus trabajos de modelaje y sesiones de fotografía. Al concluir un arduo día de trabajo se iban a un café a charlar un rato y luego Adrien caballerosamente la acompañaba hasta su casa y se retiraba a la suya.

-Tú plan está llevando demasiado tiempo Adrien- habló una pequeña criaturita negra que salía de la chaqueta de éste.

-Calla Plag, es preciso que no sea demasiado apresurado- comentó el rubio en lo que se iba quitaba la ropa y se dirigía a la ducha.

-¡Vamos ya oíste a Nino! Susúrrale unas palabras seductoras al oído y llévatela a la cama. Ya saben lo que dicen donde hubo fuego cenizas quedan- afirmó con la boca llena de queso al lado de la ducha donde se encontraba el muchacho de ojos verdes.

-¡Plag! ¡No seas guarro!- afirmó asomándose por un costado para mostrarle una mirada fulminante.- No es como tú dices, a las mujeres se les llega por el corazón, o eso creo-susurró metiéndose nuevamente debajo del agua.

-Adrien aquí no hay ninguna cámara, puedes decirme lo que realmente quieres. Sólo intentas apaciguar tus instintos, y tratar de no arrojarte encima de ella cada vez que la ves. Aunque yo te diría que lo hicieras, y rápido-comentó Plag a su amigo que se encontraba empapado y levemente sonrojado ante las palabras que le decía.

¡Tiene razón! Apenas si contengo mis ganas de arrojármele encima, quiero concebir todas las fantasías que tengo y finalmente hacerla mía. Pero no sé si ella sigue enamorada de mí, ha pasado mucho tiempo ya. ¡Tengo que conquistarla!... ¡AAAHHH SUENO TAN CURSI QUE DUDO QUE PUEDA CONQUISTARLA DE ESA FORMA!consideraba sus opciones en lo que golpeaba levemente con el canto de la mano cerrada las paredes de la ducha.

-¡Aaahhh Plag tú no entiendes! Por más ciertas que sean tus palabras no puedo hacerlo. Cada vez que la veo quiero tirármele encima como si fuese un lobo que ataca a su presa, no puedo evitarlo. Pero pronto será el momento para que mis ansias se apacigüen y toda la verdad se descubra- afirmó triunfante mientras se le caía la toalla que cubría su entrepierna.

-Espero que sea lo más pronto posible, porque tu amigo de ahí se muere por participar- susurró en lo que señalaba su masculinidad que se hallaba semi erecta ante los pensamientos que Adrien tenía debido a su conversación.

-¡Calla Plag!- gritó avergonzado y rojo cual tomate.

Más tarde en la semana, el modelo rubio no tuvo oportunidad de poder estar con Marinette, ya que esta tenía otros trabajos que atender debido a la buena publicidad que tuvo al trabajar para él. Éste se encontraba muy ansioso al respecto, al extremo de quitarle el sueño, decidió que si no podía conciliar el sueño saldría como Chat noir a patrullar, con un poco de suerte se encontraría con Ladybug y podrían charlar lo sucedido en aquella maravillosa noche.

Pero su suerte no mejoraba. Un poco triste se dispuso a ir hacia la torre Eiffel. Se sentó en una viga pensativo con sus ojos posados en la ciudad.

-Aaahhh…- dejó salir un suspiro tan largo que pareciera que el alma se le escapaba.

Sin que el felino lo notase era observado por unos ojos en la oscuridad cercanos a él. Ésta sombra no sabía si salir de su escondite o quedarse allí hasta que el gato decidiese irse. Con gran valor salió a la luz, salto hacia donde se encontraba el minino desinflado.

-¡Woow ese fue un gran suspiro! Creo que se te escapo una de tus vidas gatito- habló casi como un susurro la muchacha de atuendo rojo y puntos negros.

-¡WAAAAHHH!- gritó al ser asustado por la muchacha. Al ver de quien se trataba se tranquilizo un poco.- ¡CASI ME MATAS DE UN SUSTO!- reclamó a su compañera.

-¡JAJAJA! L-Lo siento, lo siento Chat- rió en lo que se limpiaba las lagrimas de la risa.- No fue mi intención asustarte- decía mientras contenía unas risas.

-¡Claro ríete, es tan hilarante!-masculló con sarcasmo mientras rodaba los ojos y lleno de vergüenza.- ¡Ya verás, me vengaré de ésta!- mencionó con una sonrisa pícara en sus labios, acercándose a ella lo suficiente para que sus alientos se volvieran uno.

-¿En serio? ¿Y qué harás?- provocó a su compañero acercándose un poco más, casi tocando sus labios. -¿Ehh?

-¡Ni te lo imaginas!-susurró apunto de besarla. Mas no pudo hacer contacto con los hermosos labios de la chica ya que lo había esquivado. -¡Oye! My lady creo que te equivocaste de dirección, mis labios están aquí- habló mientras los señalaba.

-Eso quisieras minino, no te lo haré tan fácil. Lo que has hecho esa noche… fue muy noble al final, y no dejare que lo arruines ahora. Por fin pude volver a encontrarme con el chico que… bueno ya sabes. Y quizá… mmm podría ocurrir algo… solo quería pedirte que no pase nuevamente lo ocurrido en esa noche. Así qué… por fav- fue interrumpida por un dedo suavemente apoyado sobre los labios de la chica. Quitó su dedo y se hinco tomándole de la mano para regalarle un beso, dándole una mirada llena de pasión.

-Dime, ¿lo amas tanto?- cuestionó extrañamente feliz

-¿Por qué lo preguntas? ¿Acaso eres masoquista?- respondió con más preguntas, y nerviosismo al respecto.

-¡Por ti seria cualquier cosa! Pero es mera curiosidad-dijo ansioso.

-Ya sabes lo que les pasa a los gatos y la curiosidad-comentó con una ceja levantada, pero en el rostro de Chat había un gesto de insistencia. –Ahhh…S-Si, estoy enamorada de él desde… ehh ya no sé cuantos años- habló con una tonalidad triste pero esperanzada. -¿Por qué lo quieres saber?-preguntó curiosa.

¡Así que sigue enamorada de mi… de Adrien! Esto va por buen camino meditó feliz. Se paro y con la mano de ella todavía sosteniéndola la hizo girar para quedar con la espalda de Ladybug pegada a su pecho, acabando en un abrazo muy tierno.

-Te diré, yo tengo un problema similar al tuyo-le susurró al oído mirándola de forma pícara.

-¿P-Problema? No sé de qué hablas- mintió.- Se-Será mejor que… que me sueltes- forcejeaba en un intento en vano de liberarse.

-Ni te molestes my lady, te tengo bien sujeta- sonrió.- El problema de amar a dos personas de una forma tan incondicional que hasta duele. Como ya sabes te amo a ti y a una hermosa diseñadora llamada Marinette, ¿te acuerdas de ella? Tuve que protegerla en la lucha contra el demoilustrador.- pronunció lo más pícaro que pudo. Chat sabía perfectamente que se refería a ella, quería ponerla lo más nerviosa que le fuera posible y tratar que se pisara sola. Colocando su boca más cerca de su oído. –Pero My Lady… yo jamás me rendiré contigo- le susurró sensualmente, le hizo una caricia en la mejilla con su nariz y separándose de la muchacha que se encontraba atónita ante tal confesión. Y fue desapareciendo en la oscuridad de la noche.

Dejando atrás a una Ladybug muy confundida, ruborizada y estupefacta.

-¡AAAHHHGG! ¡Gato astuto! Ya verás, no se te hará tan fácil- habló a la noche de parís.

Al pasar un rato, Ladybug se dispuso a volver ya que parecía que nada sucedería. Ya en el techo de su casa, deshizo su transformación mientras entraba por la ventana que la dejaba directo en su cama.

-Ahhh que cansancio, Tikki aquí tienes una galleta. Ve a dormir cuando termines, yo me daré una ducha y luego me acostaré- dicho esto la muchacha de cabellos negros se dirigía hacia su baño, en el trayecto se quitaba la ropa, hasta llegar a la puerta del baño totalmente desnuda.

-Recuerda que hoy que ya te habías bañado, así que no laves tu pelo, ¡que si no te quedaras calva!-mencionó entre risas la kwami roja.

-¡AAAAHHH! ¡Ya lo había olvidado!- gritó en lo que corria nuevamente a su habitación en busca de algo que pueda sostener su, ya largo, cabello. -¡Sí! Aquí encontré algo con que atarlo ¿Cómo me pude olvidar de eso?

-Tal vez sea por la confecion de cierto minino que estas desconcentrada- la miraba a su dueña que se le notaba con excesa claridad que se puso roja de pies a cabeza.- Espero que lo de hoy no te vaya a quitar el sueño como la última vez- comió una galleta en lo que esperaba alguna respuesta.

-¡T-TIKKI! ¿Y tú como sabes eso?- mientras se ataba el pelo pregunto nerviosa.

-Era muuuy obvio Marinette. Incluso hoy estuviste un rato espiándolo antes de salir a la luz- insinuó pícara.

-¡Aaahhh! Tikki ni me lo recuerdes, lo único que podía pensar cuando lo veía era en esa noche y lo mucho que lo disfrute- frustrada y absorta a la vez.- ¿Cuándo me volvi una pervertida?

-Siempre lo has sido Marinette. No vengas a fingir ahora que no lo eres- revoleó los ojos.

-¡Tienes razón! Pero nunca con mi compañero Chat. Sí, he tenido fantasias con Adrien e incluso las sigo teniendo de vez en cuando. Las he tenido con mis exs. Nunca, repito Nunca las tuve con Chat- replicó.

-Hasta ahora…- haciendo un gesto osado.

-Creo que me daré una ducha helada. Si esta conversación continua… ¡aaaaahhhhgggg! nada bueno saldrá- exhaló dejando casi sin aire a sus pulmones. Se termino de recoger el pelo, se miro al espejo y golpeo suavemente sus mejillas con ambas manos.

Mientras se conducía directo a la ducha, sin la necesidad de cerrar la puerta, ya que nadie se encontraba en esa casa excepto por Tikki y ella misma. Lo que Marinette no sabía era que estaba siendo observada desde el tragaluz por una sombra; una vez que la mujer se hallaba en la cama dormida la sombra desapareció.

-¡Dame camembert Adrien! ¡Y que sea mucho! Estoy súper agotado y es porque actuaste como todo un pervertido- bufó la pequeña criatura negra en forma de gato.

-¡Plag no actué como un pervertido!- gruñó como respuesta en lo que le entregaba el queso.- Sólo me aseguraba de que llegase bien a su casa- explicó más tranquilo.

-¡Claaaarooo ahora le dicen así!- masculló sarcásticamente mientras se atracaba con queso.- Y el que la vieras quitándose la ropa en el momento en que te estabas retirando no fue la razón por la cual te quedaste viendo el espectáculo en primera fila- dijo irónicamente.- Sin embargo mi parte favorita fue cuando salió corriendo nuevamente del baño. Eso sí que te encanto ver.

-Ok. Taaaal veeez actué un poco… depravado. ¡En mi defensa es muy difícil quitarle los ojos ante una situación como esa!-explicó el rubio muy avergonzado y apenado ante sus acciones, aunque no se arrepentía.- Seamos sinceros ella tampoco lo hace fácil. ¿Cómo va a salir corriendo de esa forma? Sin mencionar el tiempo que se quedo parada sin ropa alguna… aaaaaaahhhh es tan hermosa, sus preciosas curvas, el arco que se le forma en la espalda cuando se ataba su largo y sedoso cabello, su perfecta y blanquecina piel, y sus irresistibles, bellísimos y redondeados sen-

-¡Si si! ¡Ya entendí! Es la mujer perfecta para ti- ironizó.

-¡Tú mismo la oíste Plag!- mirándolo con cierto enojo.- ¡Yo fui el causante de su falta de sueño! ¡Y hasta confesó haber tenido fantasías conmigo! Es la mejor noche de mi vida- llevo su mirada al techo y enfatizó una sonrisa. Saliendo temporalmente de su trance, volvió a los pensamientos importantes.- Además tenía que corroborar algo…-susurró mucho más serio.

-¡Claro como digas! Será mejor que empieces a apurarte, ¡ya me estas alterando a mí con tus problemas amorosos!- chilló alarmado.- ¡Mira lo que provocas! Ahhhh… de todos tus antecesores tú eres el único que ha logrado quitarme de mis casillas.

-No te preocupes Plag. Ya tengo todo planeado, pronto ocurrirá- expresó con total confianza en sí mismo.

-Pues tú porque ya lo tienes todo en bandeja de plata…-susurró Plag.

En lo que el ojiverde se preparaba para dormir y con ansias se tira en su cama para dar paso al siguiente día, donde pondría en marcha todo su plan.

De pronto a la mitad de la noche se produce una explosión en Notre Dame. El estruendo se escuchó por toda la ciudad alertando de ésta forma a los héroes de París.

-Tikki, ¿oíste eso?- dijo la pelinegro exaltada ante el escándalo.- Creo que es hora de ponernos en marcha.

Antes de que pudiera decir nada, el teléfono de ésta suena, eran los padres de Marinette que exaltados llamaron apresurados corroborando que se encontrara bien y que la explosión no haya sido cerca de ella, ya que Marinette no vivía con sus padres.

-MARINETTE!- exclamó la madre de cabellos negros.- ¿Te encuentras bien? ¿Nada te ha ocurrido?

- Estoy bien mamá, sólo me desperté por el ruido- comentó relajada y así no preocuparlos.- Vayan a ver qué sucede en las noticias, de seguro aparece Ladybug y Chat noir al rescate. Yo volveré a la cama- habló calmadamente.

-De acuerdo. No salgas esta noche- afirmó angustiada.

-Como digas mamá, igual ya te dije que volveré a dormir. No te preocupes- mintió para calmar a sus padres.

-Muy bien, te dejaremos tranquila entonces. Adiós mi amor – colgaron el teléfono al terminar la oración.

-Ufff eso estuvo muy cerca Tikki. Si me llegaba a ir sin contestar iban a salir a buscarme- comentó con alivio.- Tikki tranformame!

Y sin más retrasos salió en busca del causante de tanto escándalo.

A mitad de camino se cruzó con su compañero gatuno.

-Linda noche para ser atacados, ¿no te parece My Lady?- habló con su tono coqueto como siempre, todavía se notaba que estaba medio dormido aún.

-Será mejor que te despabiles cuanto antes, no queremos terminar con más cicatrices- ignoró por completo el comentario del felino.

-¿Sabes? A veces no eres nada divertida- bufó malhumorado el gato.

-Que interrumpan la única noche que pude conciliar el sueño luego de una semana es algo que no me divierte- masculló ante las palabras de su camarada.

En cuanto el gato le iba a contestar vieron como un sujeto salía de Notre Dame y dirigía su mirada hacia el gato y la bicha.

Notaron como el sujeto akumatizado le había tirado un liquido transparente cuando estaban en el aire.

-¿Pero que ray…?- maldijo Ladybug- ¿Qué es esto? ¿Agua?

Chat con su gran olfato lo supo enseguida, eso no era agua, ¡eso era ácido sulfúrico!

-¡My lady… hay que ir ya al agua! -concluyó su frase y la tomó del brazo y la jaló hacia el río Sena que rodeaba la pequeña ile de la Cité.

- ¿Por qué hiciste eso?- cuestionó empapada de pies a cabeza.

-Lo que nos arrojó era ácido sulfúrico. Explicó el felino.

-Entiendo, por eso nos tiraste al agua, al menos así nos lavaríamos neutralizando sus efectos corrosivos… Se ve que no estaba en una gran concentración lo que nos tiró- dijo pensativa al respecto. -¡Bien podemos derrotarlo! Sólo hay que encontrar donde se encuentra el akuma y purificarlo.

Mientras salían del agua y prepararse para enfrentar al akumatizado, Chat no dejaba de observar a su Lady con los ojos como platos y con la boca abierta, perplejo. En cuanto la chica volteó a mirarlo a la cara, lo zarandeó para que reaccionara.

-Chat ¿qué te ocurre? ¿Por qué me ves así?- preguntó molesta ante la mirada que poseía su compañero.

-Creo que debería asesinarlo pero…. Creo que hizo un buen trabajo después de todo- habló casi como un susurro sin quitar sus ojos del cuerpo de su compañera, y hasta casi cayéndosele un hilo de baba.

-¿De qué demonios hablas?- gritó por lo bajo para no ser descubierta. Hasta que decidió ver a donde se dirigía la mirada del felino. Para su sorpresa encontró que el ácido había corroído parte de su ropa. Ahora Ladybug se encontraba con el vientre descubierto, parte de la cadera y se podía visualizar la parte baja de los senos de ésta, también se podía ver parte del muslo de ambas piernas y los antebrazos le habían quedado destrozados por el impacto que recibió del ácido por haberse cubierto el torso y la cara con ellas. -¡POR TODOS LOS PUNTOS! ¿Por qué no dijiste nada?

-L-lo siento, es que no pude evitar contemplar tu belleza- embobado por lo hipnótico del cuerpo del bichito.

Ladybug ante la situación no pudo evitar revolear los ojos, para informarle que el traje de Chat también estaba corroído.

-Emmm Chat…No soy la única-pronunció mientras señalaba su cuerpo.

-¿¡Pero qué…!?- exclamó al verse a sí mismo. Su traje tenía los brazos como Ladybug por haber realizo la misma acción que ella, las rodillas y muslos los tenía al descubierto al igual que uno de sus lados dejando verse las costillas, parte del abdomen y casi exhibiendo sus partes nobles, y por ultimo parte del hombro contrario a sus costillas expuestas.- Aunque podemos solucionar este problema con el akuma y después irnos a un hotel my lady- susurró en tono coqueto y pícaro, ya más calmo, guiñándole un ojo.

-En tus sueños gatito- contestó ante su provocación.

-Un día pasaras de mis sueños a mis brazos- comentó seductoramente.- Y eso está más próximo de lo que crees- susurró para sí.

-Por lo pronto hay que encargarnos de ese sujeto.

Luego de haber planeado el ataque salieron de sus escondites. Chat como la mayoría de las veces era la carnada y debía distraerlo para que Ladybug lo atacara por atrás. Ella ya había convocado a su lucky charm y le había dado una pistola de agua, en lo que el gato luchaba con el que parecía ser un químico, la bichito buscaba donde podría estar el akuma. Cuando lo encontró se puso en marcha el ataque. Con su arma de agua pudo neutralizar los ácidos que le mandaba a ella o a Chat. Éste logro hacer tropezar al químico en lo que Ladybug le arrebataba la bata de laboratorio y caía al río Sena. Rompió la bata en dos y purificó a la mariposa akuma.

-Lo logramos- festejaron y chocaron los puños al mismo tiempo. Pero Chat le agarró la mano, se arrodilló y besó el reverso de ésta.

-Mi oferta sigue en pie my lady- habló casi como un susurro viéndola con una mirada provocativa y una sonrisa pícara.

-Déjate de bromitas y vámonos, que pronto nuestras transformaciones se desvanecerán- comentó fría y cortante.

-Tus deseos son órdenes para mi, my lady. Pero no olvides que yo poseo mis propios deseos y un día ya no los podré contener más, y de ésa no te salvas- comentó manteniendo el gesto anterior.- No falta mucho para eso. La próxima del que te vas a tener que cuidar va ser de mi y no de un akuma, porque yo seré el siguiente en arrancarte la ropa.- gritó en lo que se iba saltando de ese lugar, dejando sola a una Ladybug media desnuda.

-¡Maldito gato! Sigues haciéndome lo mismo- balbució enojada mientras emprendía su camino de vuelta a casa.

Entrando de un salto por la trampilla de su habitación, deshizo su transformación, le dio de comer a su kwami y se encamino hacia la ducha nuevamente.

-Adelántate Tikki, yo me bañare antes. Aaahhgg… así no me duraran las cremas- con frustración en su ser.

-De acuerdo. Buenas noches Marinette.

Durante toda la ducha la pelinegra no pudo quitar de su mente a ese gato que poco a poco le robaba el corazón.

-Aaahhhgg… sólo quítalo de tu cabeza Marinette- se decía casi como un susurro bajo la lluvia de la regadera. Salió se tomo su tiempo en colocarse las cremas corporales y faciales, lavarse los dientes y secarse sin ganas el cabello.

Cuando Marinette salía del baño, agotada por todo su día, ida directo a tirarse en su cama.

Durante la noche algo le parecía extraño. Al voltear se encontró con… ¿CHAT NOIR?