"Tal vez diez días han sido más de los necesarios. "opinó Sakura para sí misma, mientras caminaba en dirección a la oficina de su maestra.

Ciertamente, en diez días las cosas habían cambiado drásticamente. Para comenzar, Karin había sobrevivido y fue llevada hasta Konoha por Naruto y Kakashi, quienes llegaron a la escena del crimen no mucho después de que Sasuke y Sakura se alejaran de esta. La testigo les informó acerca de todo con gran indignación pues al parecer había sido Sasuke quien realmente le había traicionado y además confirmó que la participación del chico con los Akatsuki, y con Madara Uchiha, era totalmente cierta. Sakura no pareció sorprendida cuando sus compañeros le contaron aquella historia e incluso no tuvo otra opción más que aseverar las palabras de la pelirroja con gran dolor pues parte de ella había esperado que aquello se mantuviese en secreto y egoístamente había deseado que toda la culpa fuese condenada hacia el verdadero villano de la historia.

Pero todo lo relacionado con el encuentro que habían sostenido y la cita que poseía aquel día con el joven…lo mantuvo en silencio. Inicialmente, sabía que ni Naruto ni Kakashi le permitirían hacer algo tan peligroso; ellos eran conscientes de que Sasuke no tenía ninguna intención de regresar después de haber cometido semejante crimen contra la aldea de la hoja y pensarían que se trataba de un encuentro innecesario que terminaría en un derramamiento de sangre. En parte, Sakura pensaba de la misma manera. Si Sasuke llegaba a asistir a semejante reunión, cosa que tampoco veía como muy probable, no sería para ir a casa, sino para intentar alejarse de ella. Su intención de matarla había sido muy clara aquel día y no encontraba razones para que esta hubiese cambiado en diez días.

Sin embargo, había algo.

La chica de ojos brillosos había tomado todo ese tiempo para analizarlo mejor. La mirada que había visto en él no era la de un asesino, aunque tampoco la de un inocente, y eso le bastaba para conservar su luz de esperanza; ahora que Sakura entendía mejor las palabras de su mejor amigo no tenía intenciones de pelear con Sasuke, esa era una batalla que él y Naruto debían cumplir algún día, un destino que se había escrito hacía mucho tiempo. Su papel en la vida de esos dos era diferente, pero siendo honesta con ella misma…aún no sabía cuál era.

Y por esa razón sentía que debía asistir a esa cita. Todos esos años de entrenamiento no habían sido para salvar a Konoha o para luchar contra Madara Uchiha, sino para traer de vuelta a Sasuke; esos eran sus verdaderos sentimientos y lo que le impulsaba a seguir cada día. Sí, era consciente de su obsesión por el chico, la cual no tenía ningún tipo de fundamento considerando que él siempre la había rechazado de forma directa, pero simplemente no podía evitarlo; Sakura no podía evitar soñar con él o sentirse nerviosa cada vez que escuchaba su nombre, no podía evitar enojarse cuando le trataban de asesino y tampoco le gustaba la forma en que la aldea comenzaba a olvidarlo, como si fuese uno más en la masacre del clan Uchiha. Era como si amarlo fuese algo inherente a ella, un instinto natural.

"Maestra, ¿me ha pedido que viniera?" la chica dispersó todos sus pensamientos en cuanto entró a la oficina del Hokage, le hacía bien estar en presencia de la mujer que le había enseñado tanto.

"Sakura, ¿estás bien?"

"¿Eh?" la pregunta de su maestra le había sorprendido. Desde su regreso a Konoha, nadie le había preguntado eso, no era una pregunta habitual para los ninjas médicos y el ambiente había estado muy alterado desde el asesinato de Danzo como para preocuparse por los sentimientos de la chica así que su estado pasó desapercibido; una parte de ella se había sentido aliviada por eso hasta el momento, pero su maestra era alguien que sospecha absolutamente de todo.

"Me enteré de que te encontraste con el Uchiha. ¿Cómo te sientes?"

"¿Cómo…me siento?"

Sakura sabía la respuesta. Estaba asustada, más no era porque había una alta posibilidad de morir aquel día sino porque también era posible que Sasuke muriera en cualquier momento. Pero no podía decirlo, sabía que podía causar sospechas si dejaba la aldea después de declarar que estaba preocupada por Sasuke, así que decidió redondear la pregunta.

"Estoy…triste, supongo. No creí que Sasuke fuese capaz de llegar a ese extremo."

"El odio es una fuente de poder muy grande, Sakura, y el precio es algo que solo un hombre que no tiene nada que perder estaría dispuesto a pagar."

Las palabras de su maestra resonaron en el corazón de la joven con dolor. ¿En verdad aquel chico no poseía más razones para vivir que la venganza? No, no podía ser cierto. Sakura apretó sus puños en señal de desacuerdo; las únicas personas que le habían conocido de verdad habían sido Kakashi, Naruto y ella. Entonces ¿por qué los demás insistían en hablar sobre Sasuke con tanta facilidad? ¿Habían sido ellos quienes habían pasado tantas misiones y recuerdos junto a él? ¿Sabía su maestra de la verdad sobre Itachi Uchiha? De ser así, ¿por qué se atrevía a llamar a Sasuke un asesino?

"Lo sé, pero aún creo que Naruto será capaz de salvarlo."

Creo que seremos capaces de salvarlo, pensó inmediatamente, y su corazón se llenó de valor. La Hokage suspiró con resignación, sabía que en materia del Uchiha no había forma de cambiar la opinión de aquellos dos niños, pero entendía que tenía un deber sobre ellos como representante de la aldea.

"Sabes que intentar protegerlo es un delito, ¿no es así? Aunque intenten salvarlo, Sasuke tendrá que responder por sus delitos ante la aldea de la hoja."

"¡Pero si él…!"

"No me interrumpas, Sakura. No sé qué razones habrá tenido el Uchiha para asesinar a Danzo, ni siquiera yo misma sentía un gran aprecio por ese hombre. Pero era una de las cabezas de la aldea y algún día Sasuke tendrá que explicarnos sus razones, solo entonces decidiremos cuál será su destino."

Sakura tuvo que morder su labio inferior para no comenzar a gritar y llorar en la oficina. Sabía que su maestra tenía razón, que si no fuese de Sasuke de quien hablaban, ella estaría de acuerdo y no tendría problema en aceptar algo tan cruel como la pena de muerte si de un crimen tan grave se trataba. Por ello decidió no hablar más, sus sentimientos estaban al borde del precipicio y la mujer con quien mantenía esa conversación no era una amiga con quien pudiese discutir libremente, estaba claro. Asintió con su cabeza y se dio la vuelta para retirarse, con su alma llena de decisión.

Se dirigió con rapidez hasta su casa solo para buscar sus artículos de viaje esenciales. Medicamentos básicos, kunais, ropa de cambio, un poco de dinero y su capa favorita. Durante todo el tiempo que le tomó recolectar aquellas cosas, pensó en si era una buena idea dejar una carta para sus padres o amigos, pero decidió que eso solo daría sospechas sobre su posible decisión de buscar a Sasuke y no era su intención dejar más culpas sobre su amado.

Comenzaba a atardecer y Sakura hizo todo lo posible por no encontrarse con nadie haciendo uso de callejones poco transitados o saltando uno que otro edificio disimuladamente hasta llegar a las puertas de la aldea, donde los dos típicos guardianes esperaban allí por cualquier extranjero o integrante que llegara o tuviese la intensión de irse. Saludaron a Sakura con tranquilidad y esta hizo lo mismo, incluso mantuvo una fluida plática con ellos y finalmente les informó sobre su salida por motivo de la obtención de nuevas medicinas; el registro quedaría allí como el protocolo lo obligaba, pero decidió añadir que estaría de regreso en la mañana y desde luego, esto no despertó ninguna sospecha de dos individuos que le conocían desde que estaba en la academia.

Así, su viaje comenzó. Su primer viaje.