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.:II:.
"Chica Buena / Chico Malo"

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— ¿Es cierto lo que dicen los rumores, Kim Ly?

— ¿Rumores? — la vietnamita miró a Maricela por encima del sándwich de huevo al cual le había sacado unos cuantos bocados — ¿Cuáles rumores?

— Hoy en la mañana pasé al baño para arreglarme el cabello. Las chicas de nuestra clase estaban comentándolo con las del otro salón…

— Y luego hablaron con nuestros compañeros de aula, y ellos tampoco podían creerlo— intervino Xiao Mei, apretando entre sus manos la lata de zumo de naranja a medio consumir.

— Incluso algunos maestros están sorprendidos. Es que…— la filipina se mordió el labio inferior — Es que… ¡Oh, ni siquiera yo puedo creerlo!

— ¡Sabemos que no serías capaz de eso, Kim!

— Esperen un momento, ¿sí? No las estoy entendiendo— dijo Kim Ly — ¿Y si mejor me dicen qué es lo que dicen esos rumores?

— Imposible, ¡todos lo están comentando, te señalan y murmuran descaradamente a tus espaldas…! ¿No los has escuchado? — el aluminio de la lata se abolló bajo los dedos de la taiwanesa.

— Tranquila, tranquila, Mei…— susurró Maricela — Kim… ¿Es verdad que tú… tú…?

— ¿Yo?

— ¿Qué estás…?— la voz de la isleña se cortó en un chillido exasperado — ¡Ay, no! ¡No puedo decirlo! Mei, hazlo tú, por favor.

— Bien, aquí voy…— Xiao Mei inhaló profundamente por la boca, miró a todos lados, y masculló algo entre dientes que la vietnamita no consiguió entender. Fuera lo que fuera, Kim Ly pensaba que no debía ser tan grave como para que sus amigas estuviesen montando semejante drama, y comenzó a impacientarse.

— ¿Qué?

— Que estás… que tú…

— ¡¿Yo qué…?!

— ¡QUEESTÁSSALIENDOCONIMHYUNGSOO!

La lata de jugo colapsó entre las delicadas manitos de la taiwanesa, derramando su contenido. Tanto el grito de la chica como el ruido metálico del recipiente doblándose llamaron la atención de los alumnos que almorzaban en las mesas contiguas a la que el trío de asiáticas ocupaba.

— ¿Él y yo…? ¿De dónde sacaron eso? — preguntó la vietnamita con extrañeza.

— Te vieron ayer, caminando con él… dicen…— Maricela tragó espesamente — Dicen que… ambos compartieron un mismo paraguas…

— Y que incluso cambiaste tu bolso de lugar… ¡para tomarlo del brazo! — gimió espantada Xiao Mei.

Kim Ly estuvo a punto de echarse a reír. No solo sus amigas habían sido lo suficientemente ingenuas para dejarse engañar por un rumor tan absurdo, sino que estaban comportándose como si se tratara de algo grave, casi un crimen. Estuvo a punto de corregir a sus compañeras cuando la filipina la interrumpió, a la vez que juntaba sus manos delante de la nariz como si estuviese rezando.

— Por favor, Kim Ly… ¡Dinos que eso es mentira! ¡Dinos que jamás te fijarías en el chico más antipático y conflictivo de la escuela!

Las palabras que la vietnamita había contenido en su boca se fundieron en una masa amarga que tuvo que tragarse para evitar escupirlas en la cara de Maricela. Lo que al principio parecía una broma, se había convertido en un disparate de muy mal gusto. Se sintió furiosa.

— No puedo creer que estén haciendo semejante ridículo por un chisme que oyeron en el baño de mujeres— gruñó la aludida — Sí, Hyung y yo caminamos juntos ayer en la tarde después de la escuela. Estaba lloviendo y yo…

— ¡¿La oíste, Maricela?! ¡Hasta lo llama por su primer nombre! — exclamó Xiao Mei en un gritito ahogado, llevándose ambas manos a la boca. Luego, añadió con indignación — ¿Desde cuándo eres la novia de ese delincuente, y por qué no nos habías dicho nada?

— ¡Sabes que está entre "Las Doce Reglas de las Mejores Amigas" que debes consultar con nosotras primero antes de optar por salir con un chico!

— Es la número nueve, para ser más precisa.

— Si él no tiene nuestra aprobación, no puedes…

— ¡¿Pueden escucharme un momento y dejar de decir estupideces?! — rugió la vietnamita, dejando caer en resto de su sándwich en la bandeja del almuerzo — No estamos saliendo. Yo olvidé mi paraguas en casa y…

— ¿Por qué no me llamaste para que yo te acompañara? ¡Podría haberle dicho a mi padre que esperara un poco! ¡Se trataba de algo urgente! — dijo la taiwanesa.

— ¡Bueno, no pensé en eso antes! Y él estaba allí… ¿Saben qué creo? Están asustadas por ese estúpido rumor porque tienen un mal concepto de quién es Hyung realmente— las dos chicas se estremecieron.

— Kim, por favor, deja de nombrarlo…

— ¡Vamos, Mei, no exageres; es nuestro compañero de clase, no Lord Voldemort! — bufó exasperada Kim Ly — A lo que voy: aunque no lo crean, él puede ser un chico agradable. Ni siquiera se lo pedí, él se ofreció a ayudarme. ¿Por qué eso es tan alarmante? Apuesto a que si hubiese sido cualquier otro muchacho el que se hubiese portado de una manera tan amable conmigo, se habría producido el mismo rumor de que estoy saliendo con él, pero ustedes dos se lo habrían tomado de forma distinta. ¿Por qué con Hyung tiene que ser necesariamente algo perverso?

— Lo es, Kim Ly, porque el rollo del "chico malo" y la "chica buena" solo es lindo en las películas. En la vida real es de lo más problemático — explicó Maricela con preocupación —Ese sociópata[2] no es amable con nadie. Y que ayer lo haya sido contigo es demasiado comprometedor. Te aconsejo cuidar tus juntas para mantener intacta tu reputación, ¿vale?

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Notas:

[2]Trastorno de personalidad antisocial (o llamado también "sociopatía"): Patología psiquiátrica en que las personas pierden la noción de la importancia de las normas sociales (por ejemplo, leyes y derechos individuales). Normalmente rehúyen estas normas preestablecidas al no saber o no poder adaptarse a ellas. A pesar de que saben discernir cuándo estás haciendo un mal, actúan impulsivamente para alcanzar lo que desean, incluso llegan a cometer delitos graves.
Otros síntomas son: ausencia relativa de empatía y remordimiento, distorsión de la autoestima, deshumanización de sus víctimas, falta de preocupación por las consecuencias de sus actos, egocentrismo, megalomanía (fantasías delirantes de poder a causa de una elevada autoestima), altos niveles de impulsividad y conductas de aislamiento para evitar relacionarse con exigencias sociales, lo cual despierta el rechazo de sus pares.
Estas personas sufren de una lucha constante consigo mismos (entre el deseo de socializar, el temor de hacerlo y las frustraciones que puedan significarles en caso de que fracasen) pues buscan expandirse socialmente, pero solo se relacionan con aquellos individuos por los que logren sentir cierta empatía.

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Notas de la Autora:

¡Qué tal!

Cumpliendo con lo prometido en el primer capítulo que subí, he aquí la tercera y última actualización de esta semana. ¡Espero que la hayan disfrutado, porque no sabrán de esta historia hasta el día lunes(?)!

Hoy es viernes y mi cuerpo lo sabe. Estoy REVENTADA. Comencé a hacer mi práctica progresiva en un colegio y a eso súmenle los exámenes de la universidad, el calor de los mil demonios que hace en Santiago (todavía no se entera que es otoño en Chile...), dormir poco a causa de estudios y trabajos y el desgaste físico del entrenamiento.
¡Ya no quiero más guerra! X_X

Dejando mis lloriqueos de lado, quiero agradecer a las personas que se dieron el tiempo de comentar el capítulo anterior: GinYang98, Julchen awesome Beilschmidt y Dazaru Kanchu. ¡Chicas, en verdad que son grandiosas! *las llena de besos*

¡Espero tengan un provechoso fin de semana!

¡Nos leemos!