INESTABLE,
Capítulo 3: Insolente
Al llegar al café ninguno de los dos pidió algo más que sólo café, nos sentamos a hablar y yo, cada segundo que pasaba dejaba mi imaginación volar cuan ave migratoria. Esta vez no estaba distraído, ¿Para qué mentir? ¡Sí lo estaba! ¡¿Cómo diablos evitar perderse en esos malditos ojos tan perfectos?! Empecé a sentir un poco de calor, llevaba todo el día usando mi abrigo y decidí remangar el abrigo dejando mis brazos descubiertos.
Y para mala suerte mía, estaba tan distraído que olvidé que en mis muñecas aún continuaban algunas cicatrices de antes de ayer... James rápidamente vio eso y yo deseé morir en ese instante.
"¿Kendall... Estás... bien?" preguntó observándome como si hubiera hecho algo horrible, sé que realmente lo hice, pero ya tengo experiencia en eso.
"Sí..." respondí secamente bajando las mangas del abrigo devolviéndolo a su posición original.
"Kendall, eso es peligroso..." dijo observándome a los ojos con ¿Miedo?
"No te preocupes... No soy lo suficientemente valiente para intentar suicidarme... No... No lo hago profundamente" dije como si no fuera nada, tomando un sorbo de mi café y esperando que inventara una excusa para irse.
"¡Kendall!" dijo mirándome con más ¿Miedo?
Entonces ambos estuvimos en silencio mientras yo volvía a mis pensamientos, "¿Se está preocupando por tí?" por primera vez en mi vida la vocecita en mi cabeza parecía dudar al igual que yo, por primera vez no me recordó que soy un fracasado o que no puedo hacer algo bien, pero sentí como se retractó y salió de su duda. "No se preocupa por tí, ¡Cree que eres un adefesio!" me dijo aquella voz tan similar a la mía y yo, como siempre le creí, aterrado de mis pensamientos grité en voz alta saliendo de la calma.
"¡No soy un adefesio!" grité mientras él aún me observaba con ¿Miedo?
"No dije que eras un adefesio" dijo intentando calmarme.
"Lo siento tanto... Sé que me odias, me tengo que ir..." dije tratando de levantarme pero fui detenido por su fuerte brazo.
"¡No te odio!, Quédate!" me dijo mientras yo volvía a sentarme "Cálmate..." me dijo con un tono tranquilizador que seguí.
Después de un incómodo silencio de varios minutos, en él que yo divagaba sobre todo a nuestro alrededor evitando su mirada fija en mí que me intimidaba, él decidió hablar.
"¿Por qué haces esto?" me preguntó mientras yo me estremecí, parecía que me tenía lástima; Cosa que odio... "¡Odio cuando me tienen lástima!"
"Es tan complicado..." le dije con voz temblorosa algo quejumbroso.
"Tengo toda la tarde para escucharte" dijo mientras se acomodaba más en su asiento.
"James no..."
"¡Realmente quiero saber!" dijo con sinceridad, pude notarlo en sus ojos.
Y me quedé en silencio, él era la primera persona que sabía eso que yo hacía y a pesar de tantas veces que lo he hecho me siento ¿Avergonzado? Él esperó pacientemente por mi respuesta y después de unos minutos, respondí.
"Lo hago desde poco más de dos años..." comencé mientras el me miraba con esa mezcla de lástima e interés. "... No recuerdo bien como comenzó todo pero sé que sólo lo hice por experimentar... Pero continué y continué y de alguna manera lo mezclé con el dolor de mi día a día..." callé esperando su respuesta, pero seguía mirándome ¿Queriendo saber más? entonces continué "... Hay tantas cosas que me duelen, cosas que me lastiman y no encuentro otra manera de Dejar de hacerlo" di eso por terminado y esperé su respuesta.
"Esa no es la solución." dijo con seguridad.
"Para mí lo es."
"Pero... aún no me dices con exactitud porque lo haces..."
"Todo a su tiempo, James, todo a su tiempo" le dije mientras él estudiaba cada una de mis palabras.
"Prométeme algo..." dijo después de un corto silencio mientras yo tragué en seco, sé lo que quiere que le prometa. "... Dime que no lo harás otra vez."
"No puedo..." le dije sin quitar la vista de un punto fijo de mi taza.
"Sí puedes" me dijo con voz baja.
"¡No puedo!" levanté la cabeza y sentí como mis ojos se cristalizaban y como él empezaba a ponerse tenso.
"¡No sabes lo difícil que es vivir mi vida! ¡No sabes lo mal que se siente saber que no eres importante para NADIE" dije mientras gestaulicé la última parte "Mi padre nos abandonó, mi madre pasa todo el día en una maldita oficina y mi hermana menor vive bajo el mismo techo que yo y apenas sabe que existo!" "¿Y qué crees? ¡¿Que tengo amigas!? ¡Te informo que sólo estoy con ellas para que seamos suficientes para contar hasta tres! ¡No soy NADA en este universo!, toda mi vida he tenido la duda existencial del porqué de mi existencia, ¡Sólo quiero morir!" me desahogué y descargué todo en él, y él sólo me observaba con una que otra lágrima en sus ojos y me dí cuenta de lo que hice.
"Lo siento" dije después de meditar unos minutos "Te grité y sólo intentabas ayudarme... Lo siento tanto" dije aguantando las lágrimas, pero la más rebelde bajaba por mi rostro mientras yo volví a al punto fijo en mi taza.
"No llores, por favor." me dijo mientras él secaba sus ojos.
"Intento no hacerlo" dije recostando mi cabeza sobre la mesa.
Estuvimos ambos en silencio, que yo aproveché para observar el lugar donde estábamos, no había nadie más que la chica que nos atendió y nosotros. Para suerte mía ella no había escuchado nada porque escuchaba música con auriculares mientras leía una revista.
Entonces recorrí la mirada por el lugar divagando, las mesas eran todas color café con el logo del local en el centro y los asientos eran color verde, eran esos asientos de cafetería de los años 60's pero verdes en vez de color rojo. El piso, como café normal era como un tablero de ajedrez blanco y negro y las paredes verdes con un mosaico con el logo del local, era un lugar bonito, por un momento pensé que iba a quebrar por la ausencia de clientes pero recordé la hora que era y a esta hora todo el mundo en el pueblo trabajaba, Sí, eso era.
"Le importas a una persona" me dijo James repentinamente como si durante esos minutos de silencio meditaba sobre cada una mis palabras.
"¿Disculpa?" dije haciéndome el que no escuchó.
"Me importas, Kendall, quiero ayudarte" me dijo mientras me estremecí, sentí como el corazón me salía por la boca y como los pulmones se me congelaban, permanecí en silencio celebrando en mi interior, "¿Eso significa que le gusto?" me pregunté a mí mismo y la voz dentro de mí me contradijo; "Sólo te tiene lástima".
"No quiero que me tengas lástima, es lo último que desearía" le dije mientras el rápidamente contestó.
"No te tengo lástima, realmente quiero ayudarte a superar esto"
"Pero es que yo no..."
"¡No pongas excusas, por favor!" dijo interrumpiéndome.
"James, realmente aprecio que quieras ayudarme pero..."
"¡Kendall! ¡No me marcharé de aquí hasta que me des un sí como respuesta!" odio que me insistan, ¿Pero como odiar algo de James Diamond?
"No te prometo nada" le dije insolentemente, dándole a entender que acepté, y yo, realmente lo hice.
(A/N): ¿Y bien? ¿Cómo estuvo? ._.
Besito, Liz.
