NUEVOS CAMINOS
5 AÑOS DESPUÉS
3 PARTE FINAL
Que en el salón de su hogar estuviesen Santana, Brittany, Bette, Beth, Elise , Mathew y la pequeña Megan cuando el reloj apenas marcaba las 10 de la mañana, podría parecer toda una locura, algo difícil de creer, de imaginar en aquel día en el que los únicos planes que pasaban por su mente, eran los de visitar el zoo y salir a merendar con su hija pequeña. Pero allí estaban.
Las risotadas de Elise mientras jugaba con Megan y Mathew sustituían a cualquier plan relacionado con animales, payasos o pasteles para aquel día.
Estaba divirtiéndose, estaba disfrutando con su prima, aunque no llevasen la misma sangre.
Megan nació dos años después de que naciera Elise. Y fue Santana quien decidió llevarla en su vientre durante nueve meses y dar a luz a quien iba a conformar el número cuatro de su familia junto a Brittany.
Mathew, que contaba con 9 años de edad no se quedaba atrás en los juegos y conseguía provocar aún más risotadas, no solo de las dos niñas, sino que también provocaba a quienes estuviesen a su lado.
Era la viva imagen de Brittany, incluido su especial e inocente carácter, aunque Santana se había esmerado en evitar que esa inocencia, pudiese perjudicar al mayor de sus hijos cuando creciera.
A diferencia de Mathew, Megan, su hermana pequeña, había heredado todo de Santana. Su físico y su personalidad eran un plagio de los de su madre. Vivir en casa de los , era toda una odisea, una aventura que no todas las familias podían disfrutar en sus hogares.
También le costaba asimilar que sus mejores amigas, las que no estaban en el país, habían coordinado su día para poder hablar aunque fuesen un par de minutos con ella y les regalasen esas fotografías que evidentemente, estaban relacionadas con el enorme mosaico de marcos que Rachel le había hecho llegar.
Y precisamente Rachel era la única que no estaba allí para hacer que todo fuese real, para conseguir que terminase de asimilar que aquellos comentarios, y las risotadas que provenían del salón, eran reales, que no era parte de un sueño que iba a ser interrumpido por la poderosa voz de su hija pequeña cantándole el cumpleaños feliz.
-Mamá-interrumpió Beth en el interior de la habitación-, te llaman por teléfono-le mostró el dispositivo.
Quinn dejó de buscar el álbum de fotos que tenían guardado en el interior de su armario y se acercó a su hija.
-¿Quién es?
-¿Tú quién crees?-sonrió traviesa.
No podía ser otra. Quinn tomó el teléfono y descubrió la imagen de Rachel en la pantalla del mismo.
-Vamos…déjame a solas, tengo que hablar con ella- susurró mientras tapaba el auricular del teléfono con la palma de su mano.
Beth obedeció sin más y abandonó la habitación dejando a su madre a solas.
Quinn tuvo que tomar una gran bocanada de aire y procuró que el nudo que seguía anclado en su garganta, no la hiciera llorar al escuchar su voz.
-¿Qué más tienes planeado para hoy?-La sonrisa de Rachel se dejó oír tras el altavoz del teléfono.
-Aún hay algo más…pero antes tienes que seguir unas instrucciones.
-¿Instrucciones?, ¿Más órdenes?, Rachel…me has hecho llorar delante de Elise.
-¿Yo?, yo no he hecho nada-se excusó.
-Tú eres la culpable de todo esto, tú eres la que lo ha organizado todo y has metido a Beth en todo esto, es a ti a quien tengo que culpar por hacerme sentir el ser más especial del universo.
-Es que eres lo más especial de mi vida…de mi universo.
-Rachel…-susurró conteniendo la emoción.
-Quinn…me ha dicho Beth que estás en nuestra habitación… ¿No es cierto?
-Sí, así es…-respondió-, estoy buscando el álbum de fotos de la boda de Santana y Britt, creo que voy a utilizar algunas fotos de ese álbum para tu mosaico.
-Abre el segundo cajón de mi mesilla-ordenó- allí encontrarás un sobre que quiero que abras.
-¿Un sobre?-cuestionó al tiempo que se acercaba a la mesilla en cuestión y abría el cajón al que Rachel había hecho referencia-, ¿Qué es?
-Ábrelo-susurró.
-Rachel…apenas te escucho, ¿Puedes hablar más alto?
-Ábrelo, Quinn-volvió a repetir ésta vez de una forma más clara y nítida y la rubia aceptó la orden.
Fotos.
Un montón de fotos más aparecían en el interior junto a una hoja doblada.
-Hay una carta-informó Rachel-, léela.
Ni siquiera respondió. Quinn tomó la hoja entre sus manos y comenzó a leer hasta que el pulso la obligó a detenerse. El temblor de sus manos tras haber leído las primeras palabras y las lágrimas evitaron que pudiese continuar y Quinn se ahogó en un llanto lleno de angustia.
-Quinn…
-Rachel…no, no me puedes hacer esto…no…no puedo leer esto sin ti.
-Yo te ayudo…-respondió segundos antes de colgar la llamada.
-¿Rachel?... ¿Rachel estás?-miró incrédula hacia el teléfono. Pero la respuesta que buscaba no llegó desde el mismo, sino desde la puerta de entrada de su habitación-, no…-susurró al descubrir a su chica junto a la misma.
-Feliz cumpleaños princesa-respondió Rachel regalándole una de sus sonrisas, la que le demostraba que estaba a punto de llorar por culpa de la emoción, pero que sin dudas, tenía que evitarlo como fuese.
Quinn no respondió, ni dijo nada. Dejó caer la carta sobre la cama y se abalanzó sobre ella para abrazarla, para sentirla entre sus brazos y ser consciente por fin, de que todo era real.
-¿Qué haces aquí?, ¿Qué haces aquí?-repitió sin deshacer el abrazo.
-¿De verdad pensabas que me iba a quedar en Kansas en el día del cumpleaños de mi hija y de mi mujer? Quinn… ¿Acaso no me conoces?-la miró emocionada-, no me pierdo esto por nada en el mundo.
-Pero Rachel…tu trabajo, ¿Cómo has llegado hasta aquí?
-¿Qué importa eso?, lo único que importa es que hoy estoy aquí contigo, que vamos a disfrutar con nuestra familia y nuestras amigas y que ésta noche…ésta noche tú y yo vamos a olvidarnos de todo, ah…y que en mi contrato hay una cláusula de libertad en el día 5 de Noviembre.
-Cielo…-susurró tras dejar un delicado y suave beso en los labios de Rachel-, ¿Por qué me haces esto?, sabes que no me gustan las sorpresas pero…pero no puedo enfadarme contigo.
-Quinn-tiró de ella hasta llevarla a los pies de la cama donde la obligó a sentarse-, soy consciente de todo lo que nos ha pasado en éstos meses, soy consciente de que no te apetecía ni querías nada por tu cumpleaños, y lo entiendo…entiendo absolutamente todo-comenzó a acariciar su mejilla-, pero no podía quedarme de brazos cruzados. No podía dejar que pensaras que estabas sola.
-Yo…yo no pienso que esté sola, Rachel. Te tengo a ti, tengo a Elise a Beth…
-Pero también las tienes a ellas-interrumpió-, todas están contigo…Santana, Ash, Britt, Spencer, Bette…Shane…todas. Tienes a Shelby, tienes a Catherine y tienes a Puck. Tienes a todos cuando lo necesites y no puedes olvidarte de eso, mi amor. Ellos quieren estar contigo y tú tienes que estar con ellos.
-No quiero involucrarlos en mis penas, Rachel…tampoco quiero que cada día que te levantas, te sientas mal por tener que dejarme aquí…por creer que estoy hundida.
-Me siento mal porque quiero quedarme contigo para siempre, me siento mal porque si por mí fuera, no me levantaba de esta cama y no me desprendía de tus brazos…nunca. Quinn, eres mi mundo…nada en mi vida tendría sentido sin ti. No tendría nada sin ti…ni a Beth, ni a Elise…no tendría nada, por eso me siento mal. Porque necesito ver que sigues adelante, que vas a superar esto y necesitas a tus amigos para hacerlo.
Yo solo quiero que seas consciente de eso, que sepas que todos y cada uno de ellos piensan en ti y están dispuestos a ayudarte…da igual el continente en el que estén, da igual las circunstancias que nos mantengan alejadas…Quinn, yo necesito que cuentes con ellas, que cuentes conmigo y no solo están las que hoy han podido recordártelo, también está Puck, o Aiden, Glen…Molly. Todos ellos han querido demostrarte que no estás sola…te lo demostraron cuando pasó lo de Judy y si están en los malos momentos, estarán siempre en los buenos.
-Lo sé-balbuceó sin poder contener el llanto-, pero…pero…
-No hay peros…Quinn, no tienes que demostrar que eres la más fuerte, porque todos sabemos que eres la más fuerte…y todos sabemos que a veces se necesita un respiro, y un hombro en el que apoyarse. Yo siempre voy a estar a tu lado, eso lo sabes…pero recuerda que también tienes a más personas dispuestas a apoyarte cuando sea necesario, al igual que tú haces con ellos. ¿De acuerdo?
Asintió, no porque no tuviese palabras, sino porque no podía pronunciar sin dejar que el sollozo interrumpiera su voz.
-Quería que tuvieses ese mosaico con las fotos de quienes formamos tu familia para que siempre lo recuerdes…y yo misma me he tomado la libertad de elegir las nuestras-señaló hacia el sobre-. Ya has visto que las chicas te han enviado las suyas…están todas perfectamente ordenadas para que coincidan en los marcos-sonrió orgullosa-, ésta vez no podrás decir de mí que soy un desastre organizándome-bromeó y Quinn dejó escapar una leve sonrisa.
-¿Y esa carta? ¿De dónde la has sacado?
-Me la envió Catherine cuando le comenté lo que pretendía hacer. Judy la tenía guardada en un libro y me dijo que te pertenecía.
-Es…esa carta es una nota que mi madre solía dejarme en la puerta de mi habitación cuando era pequeña. Cada vez que me daba el beso de buenas noches, me dejaba una nota y yo me quedaba tranquila, no…no sé por qué, pero lo conseguía.
-Lo sé-respondió Rachel- Catherine me lo contó y por eso está aquí…uno de esos marcos está esperando a que coloques esa nota y la veas cada vez que entras o sales de casa-explicó-, no necesitarás imágenes de tu madre para saber lo que se siente al estar en casa, al estar segura, bastará con que leas esa nota y sepas que ella te cuida, que todos te cuidaremos.
-Gracias Rachel-volvió a abrazarla-, gracias por todo…no sé qué haría sin ti.
-Sin mí harías muchas cosas-susurró-, la cuestión es… ¿Qué harías si el regalo que Beth le ha traído a Elise, no te gusta?
-¿Qué?-volvió a mirarla tras deshacer el abrazo-, ¿Qué regalo?, me ha dicho que aún no había podido traerlo…
-Espera aquí un momento…prefiero que tomemos la decisión aquí, solo nosotras…porque seguro que Santana y Brittany te convencen.
-Pero…-balbuceó tras ver como Rachel abría la puerta e invitaba a Elise y a Beth a que accedieran al interior.
El rostro de Beth ya puso en alerta a Quinn, que rápidamente buscó la presencia de su hija pequeña que caminaba tras ella.
-Oh dios-susurró tras descubrir entre los brazos de Elise un pequeño cachorro de buldog francés-, oh dios…¿No…no me digas que le has regalado un perro?- Miró a Beth que asintió sin dudas-Dios…Beth- se levantó-, sabes lo que opino de los perros, sabes que…
-Yo se lo he dicho-interrumpió Rachel-, pero creo que esta vez tiene una buena excusa para convencerte.
-¿Excusa?
-Mamá…a mí me gusta-musitó Elise algo apenada, sabedora de lo reacia que se mostraba su madre a tener algún animal de compañía en la casa.
-Lo sé cielo, pero tener un perro en casa es un problema-respondió Quinn arrodillándose ante la pequeña y observando al animal.
-Mamá- habló Beth-, sé que no quieres perros, ni gatos ni nada, porque no quieres que vuelva a suceder lo que le sucedió a Nemo…pero quiero que mires bien a ese perro y me digas si no le ves algo especial.
-¿Algo especial?-cuestionó confusa-, es un Buldog francés, es igual que Nemo…éste cachorro lo único que va a conseguir es que me sienta peor si le sucede algo…Beth, te dije que…
-Míralo bien-ordenó de nuevo-, míralo a los ojos y dime si no reconoces algo.
-¿Reconocer?...no entiendo, Rachel…¿De qué habla?
-A mí no me mires- se excusó la morena-, yo solo lo he traído desde donde Beth me dijo que fuera a recogerlo, nada más.
-¿Lo has traído desde Kansas?
-No…desde…
-Eso no importa-interrumpió Beth-, lo único que importa es la sangre de ese perro…es de nuestra familia y tú no querrás que ningún miembro de nuestra familia se quede lejos, ¿Verdad?
-¿Nuestra familia?, Beth…no entiendo nada de lo que dices y me estoy poniendo nerviosa…
-¿Recuerdas a la señora Sullivan de Los Ángeles?
-Eh…sí-miró a Rachel un tanto confusa-, era nuestra vecina de enfrente, ¿No es cierto?- Rachel asintió.
-Bien, pues resulta que una de sus nietas…estaba estudiando conmigo en la universidad. Yo no tenía ni idea de quien era hasta que una noche, estando en su habitación vi una foto de Nemo.
-¿Qué?-Quinn se levantó rápidamente-, ¿Cómo una foto de Nemo?, ¿Cómo que estando en su habitación una noche?
-Eh…sí, una foto de Nemo-respondió a la primera de las peguntas, evitando ponerse nerviosa por su pequeña confesión-, tenía varias fotos y en una de ellas estaba Nemo. Le…le pregunté que qué hacía con aquella fotografía y me dijo que su abuela tenía una perrita y que ese perro era culpable de toda la camada de perros que había tenido.
-¿Camada?, un momento…espera-trató de ordenar los recuerdos-, la señora Sullivan nos ofrecía a su perrita, creo que se llamaba…Sidney, para que Nemo…bueno ya sabéis, para que se desahogara…pero nunca nos dijo que había tenido crías.
-Pues las tuvo…y éste perro-señaló al animal que seguía acurrucado entre los brazos de Elise-, es hijo de una de esas crías…por lo que lo convierte en nieto de Nemo.
-¡No!-exclamó volviendo a dejarse caer de rodillas frente a su hija y el animal-, no me lo puedo creer.
-Le dije a Jennifer que cuando tuviese crías, me avisase porque yo le compraba una…pensando en Elise y en ti, por supuesto. Creí que será la mejor de las ideas…es…ese perro lleva la sangre de Nemo-añadió-, y es vuestro cumpleaños…no sé, él se fue también un cinco de Noviembre y creo que estaría contento de tener un nuevo compañero si aún viviese.
-Oh dios…-balbuceó acariciando la cabeza del animal-, eres como Nemo.
-¿Puedo quedármelo, mamá?-preguntó Elise con la esperanza de recibir una respuesta afirmativa. Quinn la miró y segundos más tardes desvió la mirada hacia Rachel.
-¿Crees que una Berry podrá cuidar de él?
Rachel sonrió y simplemente asintió, sin dudas, completamente convencida.
-Bien…mamá dice que podrás cuidar de él, ¿Podrás?-preguntó a Elise.
-Lo cuidaré mejor que a nada en el mundo, te lo prometo-aseguró a punto de estallar de la emoción.
-Ok…pues entonces…habrá que buscarle un nombre al nuevo miembro de la familia-sonrió emocionada.
-¡Skimbleshanks…se va a llamar Skimbleshanks!- exclamó sorprendiendo por completo a su hermana y a sus madres.
-¿Qué?- dijo Beth-, ¿Qué clase de nombre es ese?
-Skimbleshanks- volvió a repetir mientras abrazaba al animal
-Es un personaje de Cats-informó Rachel que no podía evitar contener la carcajada por las ocurrencias de su hija.
-Oh dios- musitó Quinn-, primero fue el oso ese al que llama Aspara…Aspara…como sea que se llame, y ahora quiere llamar al perro así…Rachel-miró a la morena-, me temo que vas a tener que hablar con ella.
-¿Yo?...lo siento, pero ella ha decidido y no pienso debatirle sus gustos musicales.
-Pero…yo no sé pronunciar ese nombre- intervino Beth tras ver como Elise abandonaba la habitación entre gritos de emoción.
-Pues más te vale que vayas practicando- respondió Rachel- vamos…será mejor que la calmes un poco antes de que estrangule a ese pequeño por culpa de la emoción.
-Un momento Rachel- la detuvo Beth tras ver como intentaba abandonar la habitación-, yo también tengo algo que comentaros…
-¿Algo que comentarnos?-repitió Quinn-, ¿Más sorpresas?, ¿O acaso me vas a explicar por qué duermes con la nieta de la señora Sullivan?-ironizó.
-No…de mi vida privada no pienso hablar-respondió desviando la mirada-, solo quería deciros que me han ofrecido un nuevo proyecto, pero necesito que me deis vuestra opinión y vuestra aceptación.
-¿Qué ocurre Beth?-se interesó Rachel.
-Pues…pues-balbuceó-, hace unos meses me llamaron de la editorial, por el tema del libro…
-¿Mas ventas?, ¿Se ha vendido en otros países?-cuestionó impaciente.
-No…no es eso, es otro tema…algo que va a dar más que hablar y que probablemente me haga ganar mucho más dinero.
-Beth…¿Puedes hablar de una vez y dejar el misterio?- insistió Quinn al ver como su hija alargaba la situación.
-Hay una productora interesada en llevar a la televisión vuestra historia-respondió sin pensar- una serie en la que vosotras seríais las protagonistas.
-¿Qué?-cuestionó Quinn.
-¿A la televisión?- añadió Rachel completamente sorprendida.
-Sí…así es…el éxito del libro no les ha pasado en vano y apuesta fuerte por hacer una serie…eso sí, yo he dicho que si acepto, tengo que estar presente…no quiero que hagan o deshagan a su antojo…tienen que tener mi consentimiento con todo.
-Oh dios…pero…dios-balbuceó Quinn sin saber qué decir-, hija…Rachel no se puede ver involucrada en eso, no puedes hablar de la vida personal de alguien que es actriz de Broadway.
-No…no, evidentemente todo sería como en el libro, otros nombres y nada que os influya negativamente, os lo aseguro…solo es una serie…con actores pero con vuestra historia...
-¿Una serie?-repitió Rachel incrédula.
-Serie…nuevos caminos-balbuceó Beth dejando escapar una media sonrisa de satisfacción-, pensároslo…aún no he dado mi respuesta a la productora, ¿Ok?- miró a Quinn antes de abandonar la habitación-vosotras tomaros el tiempo que necesitéis para asimilarlo y tomar la decisión…yo la aceptaré sea cual sea…
-¿Sea cual sea?-murmuró Quinn tras ver como su hija las dejaba a solas intentando asimilar aquella noticia.
-¿Qué piensas Quinn?-fue Rachel la que interrumpió los pensamientos de Quinn.
-¿Yo?, ¿Y tú?, ¿Qué piensas?
-Pues…yo pienso que…voy a tener que estar presente en los castings…porque no voy a permitir que cualquiera me interprete -bromeó.
-Eso es un sí-susurró segundos antes de sentir como los labios de la morena se posaban sobre los suyos y volvían a devolverle aquella sensación que adoraba, aquel mar de cosquilleos que sentía con cada beso de su mujer y que, en contra de todo pronóstico, aumentaba con el paso de los años.
-Eso es un…me muero por ver cómo te volvías loca cada vez que yo te ignoraba…
-Eso es un golpe bajo…-respondió besándola-, también tendrías que ver como enloquecías después de haber recibido mi primer beso en la fiesta, ¿Lo recuerdas?
-No…no lo recuerdo-bromeó-, ¿Por qué no me lo recuerdas ahora?
-Mmmm…mejor ésta noche- susurró a escasos centímetros de sus labios-, ahora
tenemos que dar de comer a nuestra familia…y a Skimbles….oh dios, no voy a poder pronunciar su nombre nunca-se quejó.
-Es lo interesante de ser una Berry-bromeó tomando a Quinn de la mano y tirando de ella hacia la puerta-, que pase lo que pase, sea como sea…siempre tendrá su encanto.
-De eso no tengo dudas…
-Por cierto Quinn- se detuvo antes de salir de la habitación-, Feliz cumpleaños…
-Gracias Berry, ¿Te he dicho hoy que te quiero?
-Mmmm…no, hoy aún no.
FIN
