Había pasado una semana desde que Edogawa Conan o Shinichi Kudou, haya visto a su alma gemela. Un chico joven de pelo café y ojos violetas, cuyo nombre… no conocía. Gracias a un desafortunado evento, Conan se había desmayado justo después de verlo. Lo que le impidió preguntarle su nombre o cualquier cosa en realidad.
Al inició se había sentido un poco desanimado por lo sucedido, pero después se había decidido a encontrarlo. Para eso, comenzó a juntar lo que ya sabía; sabía que su alma gemela era un chico bastante joven, probablemente su edad rondaba los diecisiete años, como él. Además de que Shinichi estaba seguro de que el chico vivía en Ekoda, no sólo porque su encuentro haya sido en ese lugar, ya que existía la posibilidad de que sólo hubiera sido un visitante como él, pero su misteriosa alma gemela traía uniforme escolar. Lo que descarta por completo que viniera desde cualquier otra prefectura.
El uniforme que traía puesto era tipo gakuran color negro. Así que si asumimos que usaba esa ruta camino a casa o hacía otro lugar cercano, la escuela tenía que estar cerca del lugar del asesinato, ya que él tuvo que estar caminando para poder escuchar el ruido dentro de la construcción; esa información nos ayudaba a asegurar que el lugar de la escuela estaba lo suficientemente cerca del lugar al que se dirigía para no tener que utilizar el transporte público. Considerando lo que es una cantidad razonable para caminar, los cuales eran unos tres kilómetros y medio alrededor del lugar, trazó una circunferencia en la zona donde el accidente tuvo lugar.
Dentro de esa área habían 5 escuelas, de las cuales 2 no eran preparatorias, lo que lo dejaba con 3 opciones. Después de una pequeña búsqueda, determinó cuáles de esas preparatorias utilizaban un tipo de uniforme gakuran y no el tsumeneri.
Lo que lo dejaba con 2 opciones: Higashi y la escuela oficial de Ekoda.
Una vez reducidas las opciones necesitaba la segunda parte de su plan. Alguien que lo llevara, ya que no le quería decir nada a Ran todavía.
Y ya tenía la opción indicada.
.
.
.
Les conto todo lo sucedido a Haibara y a Hakase-sensei, al inicio se veían bastantes sorprendidos y aunque por supuesto que Haibara se burló, sabía que ambos lo apoyarían completamente.
Con ellos dos de su lado, tenía una manera de escapar de Ran para poder ir a buscar a su alma gemela. Y eso fue lo que hizo, el viernes próximo, Hakase-sensei invito a Conan a una visita a una exposición en donde iba a exponer uno de sus inventos y Ran no opuso resistencia.
Llegados ahí, el plan: "¡Encontrar a mi alma gemela con la tan poca información que tengo!" inició, el cual consistía en visitar las dos escuelas preparatorias y preguntar por un tipo de ojos violetas. Ya que no todos podían ver los colores, en parte se basaría sólo en maestros. Por dos razones, es más probable que ellos puedan ver los colores por su edad y también conocían a una mayor cantidad de alumnos de diferentes grados.
Comenzaron con la escuela preparatoria Higashi, entraron al lugar y se separaron para preguntar, pero no tuvieron suerte, ninguno de los maestros que encontraron conocían a un alumno así. Para ese momento Conan aún seguía animado.
Luego llegaron a la segunda escuela, la preparatoria oficial de Ekoda, quedaba solo media hora para la hora de salida de los estudiantes. Así probaron suerte nuevamente. Encontraron a tres maestros diferentes y aunque los tres le respondieron amablemente, uno de ellos no podía ver los colores y los otros no recordaban esas cualidades en un alumno.
Por un momento Conan se sintió deprimido, se repetía que él podía estar en otra escuela que no considero en sus planes, que siempre pudo haberse equivocado. Aun así no podía evitar imaginar qué, tal vez… nunca encontraría a su alma gemela, que esa sería la única vez que lo vería.
No había querido preguntarse el porqué su alma gemela había decidido no presentarse ese día. Si hubiera querido pudo haberse subido a esa ambulancia, o preguntar a dónde lo llevarían. Tal vez su alma gemela simplemente no lo quería conocer, lo que era como mínimo deprimente.
Después hubo un extenso silencio— Bueno, aún tenemos tiempo, ¿qué les parece si aprovechamos esta oportunidad para ir a una cafetería cercana? —al menos Hakase sí sabía cómo animarlo.
.
.
.
Habían ido a la zona comercial y entraron a la primera cafetería que encontraron. Hacía ya mucho que Shinichi no tomaba una buena taza de café, de verdad lo extrañaba. Extrañaba cuando su vida no era una mentira y podía tomar café libremente, resolver misterios y trabajar con la policía como quisiera. Como él era realmente.
Si hubiera conocido a mi alma gemela siendo Shinichi, ¿esto sería diferente?
Se preguntó al pasar a un lado de una florería en la plaza, sin poder evitar mirar las violetas en amarradas en un ramo dentro y odio un poco a todos, incluyéndose. El color violeta le parecía maravilloso y pensar que ahora, cada vez que lo viera, solo le causaría un mal recuerdo en su cabeza.
— ¿Edogawa-kun? —lo llamaron de pronto, interrumpiendo sus pensamientos—. ¿Qué haces aquí en Ekoda? —volteo sorprendiéndose al ver a Hakuba.
— ¡H-Hakuba-nii san! Eh-h —tartamudeo ya que no sabía que decir.
— ¡Oh! ¿Quién es este lindo pequeño? ¡Me recuerda muchísimo a cuando Kaito era niño! —Dijo una joven aterradoramente parecida a Ran agachándose a verlo.
El rubio suspiro antes de señalar con su mano a la chica— Edogawa Conan, Nakamori Aoko. Nakamori Aoko, Edogawa Conan, un niño de primaria que a veces va a los robos de KID —Explico mientras los ojos de la chica se agrandaban un poco.
— ¡Eres el KID-Killer! ¿No es así? —Pregunto levantándose—. ¡Aoko ha oído muchas cosas sobre ti! Eres muy bueno —Comento alegre.
Conan se rasco tras la oreja— No, no, sólo es causalidad —Comentó como de costumbre.
— Pero regresando al tema, ¿qué haces en Ekoda, Edogawa-kun? —Nuevamente preguntó Hakuba.
— Eh, estoy buscand- —en ese momento noto que la copia de Ran traía puesto un gakuran femenino— Aoko-neesan ¿en qué preparatoria vas? —Preguntó olvidando lo que estaba diciendo.
—Eh-h, ¿yo? En la preparatoria de Ekoda. ¿Por qué?—. Dijo ciertamente sorprendida.
Aun así Conan ignoró su pregunta— ¿Puedes ver los colores? —Fue su siguiente pregunta, tanto Nakamori como Hakuba se sonrojaron y se hicieron para atrás, lo que era un poco raro, pero decidió ignorarlo.
Ella asintió al final— ¿Por qué preguntas? —Repitió.
— Bueno, la verdad es que vine a Ekoda a buscar a una persona que tal vez vaya a tu escuela —Comenzó a explicar— Aunque no sé su nombre.
— Oh, ¿y cómo es? —Cuestionó ella.
— Eh… pues tiene ojos de color violeta.
— ¿Podría ser Kaito? Es el único en mi escuela que tiene los ojos de ese color.
Kaito. ¡Tenía un nombre! ¡Por fin!
Y entre los festejos internos de Conan, no noto que Hakase lo estaba buscando— Shinichi, ¿dónde estabas? —Preguntó jadeando sin notar que Shinichi estaba acompañado, justo después de verlos, retrocedió— D-digo, Conan-kun.
— Estuvimos buscándote —Continúo Habaira.
— ¡Adivinen Chicos! —Conan trató de ocultar el tono feliz en su habla, pero no pudo evitarlo— Hakuba-niisan y Aoko-neesan dicen que conocen a chico con ojos violetas que va en la preparatoria de Ekoda.
Ambos parecieron sorprenderse un poco.
— ¿Qué sucede con Kuroba-kun? ¿Para qué lo están buscando? —Interrumpió Hakuba.
— ¡Ah, sí! —Conan repentinamente recordó lo que estaba haciendo— ¿Saben cómo podría contactar con él? Es un asunto muy importante —dijo haciendo énfasis en el muy, tratando de no sonar muy desesperado, pero que se notara que era bastante importante para él.
— Mmm —Aoko comenzó a pensar, colocando su índice en su labio— Kaito había dicho que hoy estaba ocupado. Pero va a venir a cenar a mi casa, si el asunto de que hablan es tan importante, ¿por qué no vienen? Así podrán verlo —Concluyó.
— ¿De verdad? —Pregunto Conan sorprendido— Eso sería de mucha ayuda.
— No es nada, igual mi papá hizo curry de más. Hakuba y yo ya habíamos acabado aquí, así que íbamos para allá ahora. Kaito no debería tardar demasiado en llegar —Dijo sonriendo, feliz de ayudar.
Después de eso todos fueron a la casa de Aoko. Conan se sorprendió cuando descubrió que era la casa de Nakamori-keibu, aunque eso explicaba porque su apellido le parecía tan familiar. Pero su sorpresa fue mayor al ver a un Nakamori, sonriente, amable y buen padre. Tan diferente a lo que era en los robos. Ese ladrón sí que lo estaba acabando.
En cualquier caso, Conan tuvo que evitar preguntas sobre lo que quería con Kaito mientras que esperaba. Ayudo a preparar la mesa y hablaron un poco sobre KID, tema en común con todos en la mesa, hasta que el timbre sonó.
Y no fue hasta ese instante que Conan entendió que no sabía lo nervioso estaba. Se le hizo un hueco en el estómago mientras que veía a Nakamori ir hacía la puerta. ¿Qué le iba a decir? ¿Cómo iba a reaccionar él? ¿Y si de verdad él no quería verlo? ¿Se asustara por qué Conan haya podido encontrarlo solo de haberlo visto 5 segundos?
¿Qué estoy haciendo aquí?
Se preguntó bajando su cabeza y viendo sus manos, pero no iba a escapar. Shinichi Kudou iba cumplir su palabra y conocer a su alma gemela. Y si luego no resultaba nada de ello, bueno, al menos por su parte lo había intentado.
Con eso en mente, se levantó de su silla y alzó su cabeza.
Kuroba Kaito había tenido una semana complicada. Después de haber salvado a su alma gemela, viendo sus ojos en el proceso, no supo qué hacer cuando había logrado dormir al atacante. Así que llamó a la policía y a una ambulancia mientras que amarraba al sujeto.
Cuando eso ya estaba bien, fue a ver a su pequeña alma gemela, hacía extrañas muecas mientras que dormía. Quitó el flequillo de su frente con su palma, notando que su expresión se tranquilizaba.
Ya había oído que las almas gemelas podían llegar a tener esa clase de efecto, como el chocolate. Y era cierto que Kaito se sentía mucho más tranquilo con Conan a su lado, una parte de él sabía que no se conocían de nada y aunque de verdad quería conocerlo tenía miedo de que de verdad llegará a sentir algo por el menor. Su vida no era para nada normal, un pequeño de sus siete años no merecía estar en metido en una vida así.
Por eso cuando la ambulancia llegó, Kaito no subió a ella. Así Conan no tendría manera de encontrarlo, por ahora.
Aunque por supuesto que se preocupaba que su alma gemela estuviera bien. Se dirigió al hospital a donde lo iban a llevar y se disfrazó de una enfermera que cuidaba del paciente en esa habitación, cuando no había nadie, le dejó un ramo de violetas en la mesa aun lado de él. Un color familiar para él, peino un poco su cabello y se ocultó cuando la puerta se abrió.
Cuando Conan abrió los ojos, Kaito se sintió feliz. Después, oír a su pequeña alma gemela preguntar por él… se le rompía el corazón de alguna manera, sinceramente tenía ganas de salir de su escondite y así evitar que pusiera esa cara, pero no lo haría, no debía hacerlo.
Cuando Conan volteo y noto las violetas, pudo ver cómo sus ojos se agrandaron mientras que parecía recordar algo, luego cerró su mano alrededor del tallo de las flores y miro hacia adelante. Parece que Kaito había alegrado a Conan de alguna manera, pero si la flor le gustaba, era un triunfo para él.
.
.
.
Pasados los días después de eso, Kaito tenía que empezar a planear con Jii-chan el próximo atraco, así que le dijo a Aoko que hoy estaría ocupado todo el día, pero creía que si podría ir a cenar ésta noche.
Después de terminar con los preparativos, fue a su casa a hacer la tarea y a cambiarse de ropa por algo más cómodo. Para cuando se dieron las ocho, salió de su casa, notando el inusual parloteo en la casa de los Nakamori, aunque no le dio mucha importancia y simplemente toco el timbre. Extrañamente en ese momento se creó un silencio dentro del lugar, en donde pudo escuchar las pisadas de alguien acercándose a la puerta.
Cuando entró vio a Nakamori, el cual le sonrió— Oh Kaito, por fin llegaste, pasa —Dijo amable mientras que caminaba al interior de la casa, dejando a puerta abierta como clara invitación a pasar adentro.
Entró a la casa— Tadaima —Anuncio en voz alta mientras se quitaba los zapatos lentamente en la entrada, inevitablemente notando los pares de zapatos que había de más ahí, unos eran de su tamaño, pero en negro, los cuales supuso que eran de Hakuba, había otros más grandes cafés, unas zapatillas de una niña pequeña y… unos tenis igual de pequeños que los anteriores, rojos con blanco, no pudo evitar verlos durante más tiempo que los anteriores, pero es que le parecían conocidos…
— Por fin llegaste, Kaito —Escucho la voz de su amiga desde adentro del comedor, cuando todavía trataba de recordar en donde había visto esos tenis antes—. Estas personas vinieron a verte, Kaito —¿A verme? No pudo evitar preguntarse, ¿por qué si querían verlo venían a la casa de Aoko? Y más importante, ¿quiénes eran y para qué querían verlo? Sabía que resolvería sus dudas con solo entrar, pero todo esto le parecía muy raro.
Cuando se dignó a caminar a la habitación, lo primero que vio fue a un señor con bata y bigote blanco sentado en una de las sillas del comedor, no lo saludo, pero estaba sonriendo; después noto a la pequeña niña justo a un lado de él, ella bebía de un vaso de agua en ese momento, pero cuando lo vio entrar volteo a verlo, si Kaito fuera un poco más paranoico, juraría que lo estaba examinando, hizo una especie de sonido con la boca antes de sonreír y volver a su vaso de agua.
Pero había alguien más, cuando Kaito dio otro paso inevitablemente se sorprendió de ver sentado a su alma gemela en esa misma fila. Se veía apenado, su mirada viajaba de la pared al piso y sus mejillas claramente tenían un tono rosado en ellas.
Se veía lind- no, espera, ¡¿qué estaba haciendo él aquí?! ¿¡Qué estaba haciendo en la habitual cena en casa de su mejor amiga?! Conan no la conocía, ¿o sí? Por supuesto que no. Aoko había dicho que alguien había venido a verlo, ¿se refería a él? Pero eso no tenía sentido, no, Edogawa Conan no tenía manera de encontrar a Kuroba Kaito, lo único que sabía era que vivía en Ekoda y ni siquiera eso era un hecho, no había manera de haberlo encontrado. Es más, Aoko ni siquiera sabía que Kaito había encontrado a su alma gemela, nadie lo sabía, sólo él y Conan.
Entonces, ¿¡qué hacía él aquí?! Esto no podía ser una simple coincidencia.
— Conan-kun dijo que tenía algo de qué hablar contigo Kaito —Aoko interrumpió los pensamientos de Kaito nuevamente, ¿qué iba a hacer ahora? No podía simplemente evitarlo e irse, no, no habría excusa, tampoco podía fingir que no lo conocía o que se había equivocado de persona, ya que no sabía que tanto Conan ya sabía sobre él. Mierda, Kaito estaba en clara desventaja ahora mismo, naturalmente siempre tenía muchos planes preparados para cualquier situación, pero de verdad creía que no había manera de encontrarse con él y mucho menos en la casa de Aoko, tal parece que había subestimado a su pequeña alma gemela, de nuevo.
Así que hizo lo que siempre hacía cuando estaba en desventaja. Se colocó su Poker Face en su rostro y acercó al pequeño— ¿Oh? De nuevo nos vemos, ¿Conan-kun? —Dijo su nombre como si de verdad fuera la primera vez que oía su nombre, aunque claramente no lo era— ¿Cómo has estado? ¿Ya te recuperaste? —preguntó aun cuando él mismo lo vió salir del hospital. Conan pareció no saber si hablar, ¿nervioso? al final volteo a ver a Kaito, y él no pudo evitar sentir un escalofrío escalar por su columna al ver sus grandes ojos azules.
— E-eh… yo, sí —asintió cuando respondió su pregunta, claramente con la intención de decir otra cosa atorada en la garganta, conocía esa sensación, lamentablemente para Conan, Kaito no podía permitir que continuara.
— Me alegra —Y le sonrió despeinando su cabeza, noto como la cara del menor se volvía un poco roja, pero fingió no darse cuenta y se dio la vuelta—. ¿Qué comeremos hoy, Aoko? Me muero de hambre —dijo ignorando por completamente la razón de porqué Conan estaba aquí, cambiando de tema a propósito para evitar que ese tema salga a flote en la mesa.
Se sentó a un lado de Aoko, frente a Conan, sonriendo como si absolutamente nada estuviera pasado aquí. — Mi papá cocino curry, pero no crees qu-
— Genial, me encanta el curry de tu padre —. Interrumpió a Aoko, acomodándose en su silla, como si esperará a que llegara la comida. Con una gran sonrisa en su rostro.
Dentro del comedor, se hizo un gran silencio, Aoko lo miraba sorprendida, como si no entendiera el comportamiento de Kaito. Él conocía tanto a su amiga como ella lo conocía a él, sabía que ella sabía que algo estaba mal, para desfortunio de ella, Kaito no pensaba en decirle lo que sucedía. Hakuba justo al lado de ella, se veía intrigado, tenía ese brillo en sus ojos típico de cuando trataba de resolver un caso, parecía estar a punto de pregurtarle a Conan sobre lo que estaba sucediendo. Seguramente sólo no lo hacía por educación.
También habían ojos sobre él en el otro lado de la mesa, el hombre con bigote blanco se veía confundido, como si no creyera la actitud de Kaito. Y la pequeña niña aun lado del hombre seguía observándolo, juzgando cada uno de los movimientos de Kaito.
Y aunque en general cada uno de los ojos sobre él eran molestos e incomodos, habían un par de ojos que eran especialmente difíciles de afrontar sobre los de todos. Kaito sabía que no debía voltear a ver a Conan, porque entonces perdería esta guerra, pero la presión de las pupilas azules era muy fuerte, con cada segundo que pasaba Kaito sentía que su sonrisa se iba desmoronando y las demás miradas sobre él no hacían más que empeorar la situación.
Pasaron unos momentos más en completo silencio. Cada una de las persona sentadas en esa habitación miraba directamente a Kaito, lo observaban, cada uno con miles de pensamientos diferentes rondando su mente y fue suficiente para él.
Suspiro pesadamente y agacho su cabeza revolviendo su cabello, haciendo un extraño ruido con su garganta, luego volteo hacía el frente. Aun sin ser capaz de mirar directamente a Conan—. Ahh, lo sé, lo sé, —dijo levantándose de pronto de su lugar, le dio la vuelta a la mesa y tomo una de las manos de su alma gemela levantándolo y jalándolo consigo—. De acuerdo, sé que tengo que hablar contigo, ven.
Los dos abandonaron la habitación y nadie supo que decir.
HOLAAAA! Por fín me digne a actulizar, perdón por la tardanza, por eso les traje un capítulo mucho más extenso, por la tardanza, espero y les guste, muchas gracias a todos los que votan y comentan, de verdad lo agradezco.
