Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer. La historia es mía.
Epov
Después de pensarlo bien fui a encontrarme con mi padre.
—Papá puedo hablar contigo—pedí nervioso al llegar a la sala.
Rosalie sollozaba en brazos de mamá y Emmett no estaba por ningún lado, supongo que habrá entrado a ver a su hija.
—Que pasa hijo?Te ves pálido—Inquirió preocupado.—Ven siéntate —Me instó.
Negué con la cabeza.—En privado
Dudoso sobre dejar a mi madre y hermana solas aceptó—Vamos a mi despacho
Una vez llegamos al despacho que mi padre tenía en el hospital, fue a sentarse tras su escritorio y yo me quede de pie frente a él.
—Me ire por un tiempo a América— Solté abruptamente.
Mi padre me observó incrédulo— Enserio Edward? Te vas cuando más te necesita tu hermana aquí?
—Lo se papá, pero es importante.
—Qué es mas importante que tu familia?—Me rebatió molesto.
Frustrado pase la mano por mi cabello, no quería darle demasiados detalles a mi Carlisle.
—Tengo que buscar a alguien
—A quien? No puedes esperar?
—Ya he esperado 6 años—susurre para mi, pero al parecer mi padre me escucho.
—No te estoy entendiendo Edward explícate, no veo que puede ser tan importante si ya esperaste 6 años, no entiendo porque no puedes esperar un tiempo más.
—Refuto cada vez más molesto.
Suspire frustrado.
No podía dejarme ir sin más? Es más que hago pidiendo permiso?
—Por Inet
— gruñi entre dientes
—Que tiene que ver mi nieta?
—Puede que exista un donador de médula compatible con ella...
—Quien...?
—Puede que... puede que talvez tenga un hijo—dije mordiendo mi labio nervioso ante su mirada fulminante.
—De que hab... Maldicion Edward tienes un hijo? Tengo otro nieto y no lo conozco?— preguntó desafiante tomandome de las solapa de la camisa.
En que momento se había puesto de pie? No lo se.
Nunca lo había visto tan furioso, Carlisle siempre era la calma personificada.
—Si... No... Joder no se!— estallé también .—Por eso tengo que ir a América.
Carlisle respiraba agitado. Estaba molesto, lo sabia por la forma en que tenia sus manos en puños.
—Como que no lo sabes?, es fácil tienes un hijo o no. —Desafío severamente— Y porque en América? Tu nunca has ido allí.
Al parecer tendria que explicarle todo, Carlisle no lo dejaria pasar... Doble mierda.
—Hace seis años, cuando estudiaba la universidad conocí a una chica americana...—joder esto es tan incomodo— acababa de pasar lo de Lauren y ella era una castaña muy bonita... Con sus pestañas largas, sus ojos verdes, su piel palida...
—Al punto Edward —corto mis divagaciones.—Te acostaste con ella?
No usaste protección? Se rompió el condon?
Joder que me hubiera encantado acostarme con ella. Pensé.
Tragué saliva—Umn no
—Hijo me estas sacando de quicio
—Me pidió ser donador de esperma?—dije más a modo de pregunta que de afirmación.
—Me estas jodiendo verdad?—exclamó incrédulo.
Cansado restregue la cara en las manos— No...
—Esto quiere decir que aceptaste no? Asi sin mas? Como pudiste?—pregunto decepcionado— Puedo tener un nieto de quien no sabia nada, creciendo sin padre. Talvez teniendo un padre que nunca nos permitirá verlo. Un nieto del que me he perdido sus primeros años de vida... Y por lo que veo, si a Inet no le hubiera pasado nada no lo habrías buscado y no sabríamos nada de él o ella. —Negaba reiteradamente con la cabeza—Me has decepcionado tanto Edward, tu madre y yo no te criamos así.
Cada palabra me dolio, porque eran ciertas.
—Por favor papá no se lo digas a nadie—suplique.—Al menos hasta que tenga noticias.
—No le dire a nadie, pero no por ti, si no porque tu madre y tu hermana no soportarian una noticia asi.—Sin mas salio del despacho dejándome sólo.
Un rato después hablé con el director del hospital y pedi una licencia especial para ausentarme en el trabajo. Despues hable con mamá y Rosalie a quienes solo les dije que era un viaje de trabajo pero no explique nada mas, prometiendo mantenerme en contacto.
La despedida más difícil fue con Inet, al entrar al cuarto en el que estaba la encontré dormida, conectada a varios aparatos, ya no quedaba nada de su hermoso cabello y se veía más pálida que nunca. Mi corazón se rompió como cada vez que la veía, pero contuve el sollozó que quiso salir.
—Hola preciosa—Salude cuando empezó abrir su hermosos ojitos azules, ahora ya faltos del brillo travieso que tenía siempre.
—Tito!
—Como te sientes princesa?
Se encogió de hombros dándome una sonrisa triste.
—Ya no me lele
Tragando grueso cambie de tema.
—Te cuento un secretó? Pero no se lo puedes decir a nadie—susurre conspirativo acercando mi rostro al suyo.
Asintió alegré.
—Lo pometo Tito
—Te acuerdas de la señorita Marie?
—Tu pincesa?
Rodé los ojos.
—Si cariño, mi princesa, la voy a ir a buscar
Abrió su pequeña boquita sorprendida.—Vas a taer a mi tita?
Contuve el bufido que quiso salir. Desde que Inet Grace era un bebé le platicaba de Marie, era mi forma de desahogarme, le hablaba de ella y de su primó/a, sabia que ella no me entendia por lo tanto no podía juzgarme, con el tiempo ella fue creciendo y se hizo costumbre, decía que Marie era mi princesa... Su tita. Lo sorprendente de ella era nunca lo decía cuando había alguien, como si supiera que era un secretó, que nadie debería saberlo.
—Bueno cariño, primero tengo que encontrarla
—Sii! vas a taer a mi tita!
—Shh que es un secretó —la calle poniendo un dedo en su boquita.
Río traviesa. —Lo tento tito
—Tienes que ser una niña fuerte eh?
Asintió
solemne.
—Te prometo que te traeré una sorpresa.—dije pensando en mi posible hijo.
Me quede un rato más con ella acompañándola, al poco tiempo volvió a dormirse, me acerque a ella y deje un beso en su cabecita.
—Te quiero princesa te vas a recuperar, lo prometo—susurre en su oído.
—Te quelo Tito—dijo dormida.
Dejando un último beso en su cabeza salí de la habitación.
Quería a Inet como una hija, quizás en ella veía a mi hijo. Una pequeña muy despierta, perspicaz e inteligente.
Lo primero que hice al llegar a LA fue rentar un auto con GPS, posteriormente me dirigí al departamento amueblado que había rentado vía internet.
Una vez instalado llame a mi madre como había prometido cuando partí.
Al día siguiente de mi llegada contacte con una empresa dedicada a la investigación, hicieron un retrato hablado y prometieron mantenerme informado.
Por mi parte yo también dedique mi tiempo libre a buscarla por toda la ciudad, con una copia del autoretrato en manos, tenia la esperanza que pronto sabré de ella.
5 semanas después tuvo exito mi búsqueda.
Logre encontrar a la hermosa Marie, quien ahora se, se llama Isabella Marie Swan, el problema es acercarme a ella. ¿Que le digo? "Hola soy Edward, nos conocimos hace seis años en Londres y me propusiste ser tu donador de esperma y me gustaría saber si tienes un hijo mío"
O talvez "Hola Marie, soy el padre de tu hijo, porque tienes un hijo verdad?"
Cada idea más absurda que la anterior, pensara que soy un demente. Quizás ni me recuerda. Quizás ni existe ese niño...
