Cuando desperté al otro día, me vestí rápidamente y bajé a desayunar, afortunadamente no estaba la mujer del día anterior, y me encontré con Arely, la chica que me había llevado a mi habitación y después de haber tomado un buen desayuno, decidí comenzar con mis investigaciones, y ¿Por qué no? Empezar por preguntarle a ella.
-Em… oye ¿puedo hacerte una pregunta?
-Si claro- me dijo muy sonriente.
-Bueno, estoy buscando a alguien, se llama Shión Aries y tengo entendido que es el Patriarca de éste lugar…
-¡Oh! No, el no es el Patriarca de Rodorio, el es Patriarca de El Santuario
-¿El Santuario?
-Si, El Santuario de Atenea
-Um… ¿Y eso está cerca de aquí?
-Si, si quiere puedo decirle a mi hermano Andreas que la acerque a la entrada
-Si, por favor- no creí que fuera tan fácil y rápido conseguir información aquí, en Italia hubiera tardado una semana o más- ¿Donde esta el?
-El viene aquí mañana
-¿¡Mañana?!- ya decía yo que era demasiado fácil
-Si es que casi no lo dejan salir- ¿Salir? ¿De donde?
-Mmm… bueno, entonces saldré a conocer el pueblo.
-Si señorita, ¿vendrá a comer?
-Si, por supuesto- oh que equivocada estaba al dar esa respuesta
Aquella mañana salí dispuesta a turistear, y nunca me imagine con lo que me iba a encontrar. Pues bien, andaba caminando por lo que parecía ser la calle principal, viendo lo pintoresco que parecía todo, algunos puestos con frutas y verduras, otros con toda clase de cosas, alfarería y toda curiosidad que se puede encontrar en un pueblo pequeño. Me dí cuenta que el lugar estaba rodeado de una especie de acantilado, a lo lejos se veía una enorme pared de roca y nada más, ya que en lo alto se unía con el cielo y no se veía nada de lo que estaba arriba o detrás.
Seguí caminando, hasta casi llegar al final del pueblo cuando un ligero destello llamo mi atención, este destello se produjo en lo alto del acantilado, y fue cuando descubrí una grieta en la pared de roca, lo que despertó en mi una curiosidad por saber lo que había en esa grieta por lo que empecé a correr hacia ahí. Al llegar al pie del acantilado descubrí que la grieta tenía como 4 metros de ancho, así que decidí caminar a través de ella.
El tiempo pasaba y yo seguía caminando mientras el camino se iba ensanchando cada vez más y más, de pronto empece a escuchar unos ruidos, que aunque lejanos, podía distinguir como golpes. Fue cuando descubrí que estaba cansada y que era más o menos la hora de comer, así que decidí volver, pero sentí una brisa muy fresca, que no tenía nada que ver con el abrazador calor que sentía hacía tan solo unos segundos antes. Y fue cuando lo vi: delante de mí, a unos metros y acercándose, un hombre enfundado en lo que parecía una armadura hecha de oro, pues resplandecía como tal, a su espalda ondeaba una blanquisima capa. Pero el aire se me fue totalmente cuando contemple su hermoso rostro, aunque un serio gesto lo adornaba, no dejaba de ser guapísimo y sus ojos… ver sus ojos era como sumirse en un pozo de agua helada, eran de un azul grisaseo que se asemejaban a las aguas congeladas de los lagos en los fríos inviernos de Italia del norte.
Sin embargo, todo pensamiento desapareció cuando hablo con esa profunda voz, tan llena de carácter pero a la vez tan sensual
-Qui êtes-vous? (¿Quién eres?)- me dijo en un perfecto francés, que aunque no lo hablaba, lo sabía reconocer.
-¿Eh?- comence a salir de mi ensueño
-Poios eísai esý? Ti káneis edó̱? (¿Quién eres? ¿Qué haces aquí?)- de nuevo en un idioma que no conocía, pero que intuí que era griego.
-¿Qué dices?- el español me había funcionado antes, así que lo intenté
-¿Quién eres? ¿Qué haces aquí? ¿Qué quieres?
-Oh vaya, así ya te entiendo- y cuando me di cuenta ya me tenia agarrada por el cuello con una mano, mientras que en la otra aparecia una extraña luz azul, tras lo cual empecé a sentir frio y me comenzaba a faltar el aire, solo atine a cerrar los ojos esperando mi fin, ya que algo me dijo que este era mi fin. Empezaba a desvanecerme, cuando escuche otra voz en hablando en griego
-Afí̱ste to sto enydreío móni̱ ti̱s, den boreí na aistháneste óti eínai akíndyno? (Déjala en paz acuario, ¿que no sientes que es inofensiva?)- despues me solto y me quede sentada en el piso, sin saber que sobarme primero, si el cuello o el trasero.
De pronto, una mano envuelta en ese material dorado, apareció frente a mis ojos, yo levante la vista encontrándome con unos amables ojos verdes sobre los cuales habían unos curiosos puntos en lugar de cejas…
Me levante de un salto y lo vi bien, tenía el cabello largo de color lila y al igual que el otro estaba enfundado en una armadura, que no ocultaba que eran fuertes, muy fuertes… entonces regrese a los puntos en la frente y pregunté
-¿Shion Aries?- pero algo no encajaba con la descripción de la anciana madre superiora.
-Shion? O̱, óchi, af̱tós eínai o dáskalós mou, eímai Kriós Mu (¿Shión? oh no, el es mi maestro, yo soy Mu de Aries)- me dijo, pero yo no entendí nada.
-Háblale en español, no entiende griego- le dijo el otro, que descubrí que tenía el cabello largo y de un color turquesa muy interesante.
-¿Eres española?
-No, soy italiana
-Entonces el único que te entendería sería Mascara, por cierto me vuelvo a presentar, soy Mu de Aries, Shión es mi maestro, y el –señaló al otro sujeto- es Camus de Acuario
-Ah… mmm… yo soy Ailin Caligieri -¿Camus? ¿Cómo Albert Camus?, no ese nombre yo lo había escuchado en otro lado… claro, Camus Boulanger, otro de los chicos adoptados por el tal Shión.
-Mucho gusto, supongo que te quedas en Rodório, espera un momento, que voy a buscar a alguien para que te lleve –iba a darse la vuelta cuando yo intervine
-¡No! Veras soy detective y estoy buscando a una persona
-¿A Shión?- pregunto el llamado Camus alzando una ceja inquisidoramente
-Si, bueno no, bueno también a un chico -ellos se miraron entre sí y luego me miraron invitándome a seguir – se llama Miguel Angello Di Santi.
Después fue un tanto confuso lo que paso, ya que, el hasta el momento serio rostro de Camus se vio un poco distorsionado por algo que pareció una sonrisa, para después carraspear y recuperar su serio gesto, mientras que a Mu le dio un repentino ataque de tos.
-Será mejor que te llevemos con Shión –dijo Camus, que fue el primero en recuperarse
Y así empezó otra larga caminata en silencio, yo iba caminando entre los dos, así que de vez en cuando los veía de reojo. Una de esas veces vi sonreír a Mu y a Camus girar los ojos, después mire a mí alrededor, pero no encontré nada que generara esos gestos, por lo que asumí que era por mí.
Después de un rato de caminar llegamos a una explanada, donde había algunas columnas, unas rotas, otras en pie; pero lo que me asombro fue el panorama: de un lado y a lo lejos se veía una construcción enorme, que reconocí como una especie de coliseo o algo parecido, del otro lado había una serie de templos conectados entre sí por lo que me pareció, eran escaleras hasta llegar a un templo más grande detrás del cual había una gran estatua, probablemente de un Dios, o Diosa ya que Arely había dicho algo del Santuario de Atenea. En medio de el coliseo y los templos se podían ver construcciones pequeñas que parecían casas o cabañas.
-¿Vienes? –interrumpió mis pensamientos Mu
-Emm… si… -dude un poco antes de seguir- ¿Este es el Santuario de Atenea?- ellos simplemente asintieron con la cabeza, y con un suspiro los seguí. Y para mi sorpresa se dirigieron a la enorme serie de templos, yo rogaba por que no me hicieran subir hasta el último, por qué sino, no llegaría nunca.
Las traducciones están hechas con el traductor de Google, no se si estén bien n.n
