IMPOSIBLE (CAPITULO FINAL)
Capitulo 3
Ni siquiera supe cuando llegue a la cocina, mis pies parecían moverse solos hacia la estufa donde estaba chillando la tetera, fue hasta que Darren me habló cuando volví a la realidad.
— Chris… ¿estás bien? — preguntó acercándose a mí. — Estás más pálido que de costumbre—.
— Se fue señor… Lea se fue… — fue lo único que pude decir antes de sollozar sin pena alguna, ya no importaba que mi patrón se enterara de mis sentimientos hacia su esposa, ya nada importaba en lo absoluto
— ¿De qué hablas Chris? ¿Cómo que se fue? —.
— Acaba de irse en un taxi con la niña… dijo que se iría lejos de usted… — me maldije por haberle dicho la noticia tan cruda, Darren no esperó ni un segundo después de mi respuesta cuando subió a toda prisa al cuarto de Dagmare para confirmarlo, en la casa retumbaban sus pasos acelerados y sus gritos llamando a su hija. Finalmente lo vi regresar y corrió hacia la entrada de la casa, en ese instante lo seguí sin saber qué hacer.
— ¡Porque! ¡Porque con mi hija! ¡Ella no tuvo la culpa de nada! — no paraba de gritarle al vacio, de rodillas frente al portón de la casa, claramente desesperado ante la decisión de su mujer. Lo tomé de los brazos tratando de levantarlo pero lo único que recibí fue manotazos de su parte.
— Por favor señor… tranquilícese…. — dije con lagrimas a punto de caer en mis ojos, no sabía si eran por Lea o por ver a mi patrón en esas condiciones.
— Todo es mi culpa… jamás debí decirle la verdad… — se repetía en un susurro mientras lloraba recargado en el frio metal que daba a la calle. Finalmente cedió a mi agarre y lo levante como pude, para después llevarlo a la sala y dejarlo en el sofá, totalmente perdido entre sus lágrimas. Sin saber que hacer fui a la cocina y preparé dos tés, ya que yo también no entendía muy bien todo, no entendía porque siempre fui yo, no entendía porque el señor Criss le ocultó algo a Lea, simplemente no entendía nada. Cuando regrese a la sala el señor estaba más tranquilo, bebió su té en silencio y después de eso se encerró en la habitación de Dagmare los siguientes tres días.
Pasaron los meses y Lea, junto con la niña, poco a poco pasaban a ser solo recuerdos para Darren y para mi, ya que ninguno de los dos había obtenido noticias de ellas, poco a poco entendimos que debíamos resignarnos. Eso sí, Darren desde ese día no volvió a ser el mismo, nuestras costumbres desaparecieron y yo solo me dedicaba a mantener la casa en buenos estados, aunque pareciera que ya nadie la habitaba.
Las cosas en el gobierno del país cada vez decaían más y, para el 2000, cuando Darren cumplió 40 años y yo 31 años, el golpe de estado no nos cayó de sorpresa. Los talibanes comenzaron la época del terror, Las mujeres no tenían derecho a estudiar, ni trabajar; debían llevar una túnica que les cubría el cuerpo hasta rozar el suelo, el "chador"; deben bajar la cabeza y caminar varios pasos detrás del hombre. Se nos obligó a los hombres el uso de la barba y del turbante, lo cual fue muy difícil para mí ya que soy muy lampiño, aunque con Darren no hubo mucho problema, era divertido verlo con cabello en la cara, se veía bastante apuesto así. Los residentes eran obligados a rezar a palos. Se decretó la amputación de manos pies a los ladrones y la muerte por lapidación a los adúlteros. Los cirujanos tenían prohibido operar a pacientes del sexo opuesto. Violar a las mujeres era admitido por los líderes guerrilleros, no sólo como una recompensa para sus milicianos, sino como una táctica de conquista territorial.
Hombres y mujeres debían viajar por separado en el transporte público. A la prensa se le prohibió fotografiar a las mujeres. Estaba también prohibido remontar barriletes, jugar al fútbol y ver videos. Básicamente, el país se había ido al carajo y era una prisión total, ya que tampoco se nos permitía salir a los extranjeros.
Bastaron 4 meses para que nos acostumbráramos a todo el encierro que debíamos pasar, ya que nos absteníamos de salir a menos que faltara algo para comer. Darren cada vez estaba más delgado, y la barba prominente que tenia no le ayudaba a verse más joven. Como si leyera mis pensamientos, un día mientras recogía su escritorio, se sentó en su cama y me habló.
— ¿Sabes Chris? Esta barba no me ayuda en nada… — dijo tocándose la cara.
— Pues yo pienso que se ve bastante apuesto señor —. Dije sinceramente, ya que aunque aparentara más edad, la barba no le quedaba mal.
— Solo lo dices por modestia, aprende de mí, yo soy sincero y la verdad es que a ti no te queda la barba, extraño tu piel blanca de porcelana que siempre acompañabas con una sonrisa… — sin poder evitarlo sonreí y, por primera vez en mucho tiempo, escuché reír a mi patrón.
— Yo también extraño mi barbilla sin cabello, pero prefiero estar a salvo de los talibanes si eso implica sacrificar una parte de mi piel —.
— ¿Nunca has pensado en huir, Chris? ¿Irte lejos de este infierno y re hacer tu vida? — preguntó con un tono nostálgico.
— No me iría de aquí sin usted Señor. No lo dejaré solo, porque sé que usted prefiere quedarse a morir aquí que re hacer su vida en algún otro lugar — dije con sinceridad, conocía a Darren y sabía que no lo negaría.
— Pero tú te mereces algo mejor, algo que no implique cuidar a un pobre viejo como yo… — sonrió tristemente.
— Usted siempre ha sido más que mi patrón, personalmente usted siempre ha sido mi amigo, ha sido como mi familia, y no lo dejaré solo. Moriremos juntos o ninguno morirá — dije acercándome a él, me senté al borde de la cama y le tome la mano. — Se que ahora no es el mejor tiempo, pero siempre se puede ser feliz si uno quiere… — le dije sonriendo, Darren me vio con algunas lagrimas en los ojos, y un par de segundos después sus labios estaban sobre los míos, esta vez no me sorprendió mucho, al contrario, una parte de mi deseaba que eso pasara, pocos segundos después se separó de mi, acción que agradecí ya que estaba completamente confundido ante el hecho de que, lo admita o no, el beso fue bastante agradable.
— Chris, necesito que sepas que nada más con conocerte sabía que tú y yo no éramos iguales, que lo que yo deseaba era imposible. Pero me quedaban nuestros paseos matutinos, las excursiones en el auto, y no diré que tuviera suficiente con eso, pero era mejor que perderte. Poco a poco aprendí a conformarme con tu cercanía. — Hizo una pausa, la cual me pareció eterna. — Creo que todo este tiempo has sospechado todo esto Chris, y pensar en que algún día te lo diría hacia que fuera imposible sostenerte la mirada. Pero ahora, ahora necesito decirte, aunque sea solo una vez, que te quiero desde hace mucho, muchísimo tiempo. Chris, por favor, no te enfades —. Después de esas palabras muchas cosas empezaron a tomar sentido, Lea había dicho que siempre había sido yo, y tenía razón, siempre había sido yo el que estaba en el corazón de Darren y no ella, esa era la verdad que había provocado que ella se fuera, esa había sido la causa por la que él me besó la noche de su boda, yo era la razón de su corazón. Con demasiadas cosas en la cabeza, lo único que pude hacer fue salir de la habitación e, inconscientemente, comenzar a llorar.
Después de un par de horas, desperté por ruidos lejanos, y no fue difícil imaginar que era un bombardeo por obra de los talibanes, y agradecía infinitamente que el sonido fuera lejano. Decidí enfrentar mis sentimientos ante Darren, si bien era cierto que no soy gay, a estas alturas tampoco podía negar que le tenía un cariño enorme a mi patrón, tal vez no era amor, tal vez sí, pero a esas alturas ya nada importaba. Al entrar a la habitación lo encontré dormido, dándole la espalda a una caja de madera que estaba en su cama. Sigilosamente me acerqué para tomarla y la abrí, llevándome una enorme sorpresa. En ella estaban los bocetos con los dibujos que alguna vez había hecho Darren, pero lo impresionante era que, absolutamente todos me tenían dibujado. Mis ojos por el espejo retrovisor, en la cocina, con Dagmare, incluso uno que reconocí perfectamente era el que me tenia rodeado de rosas.
— Tu siempre fuiste mi inspiración… — su voz hizo que levantara la mirada, solo sonreí.
— Debo decir que siempre había tenido curiosidad por lo que dibujabas, ahora me doy cuenta de porque nunca me enseñabas algún dibujo — fue lo único que pude decir.
— ¿Estás bien? ¿Estamos bien? — yo solo asentí. — Entonces… ¿Ahora qué? —.
— Ahora todo comenzará a mejorar, aun no es tarde para ser felices… — y entonces, me lancé a sus labios sin pensarlo, tan solo me dedicaría a hacerlo feliz y a disfrutar de su felicidad. Poco a poco nuestro beso se convirtió en pasión, y por mucho que lo haya dudado, fue placentero tener a un hombre desnudo dándome amor y pasión de una forma que me llevaría al éxtasis, lástima que mi promesa duraría tan poco.
Después de dos días en donde prácticamente no nos despegábamos el uno del otro, los bombardeos se escuchaban poco a poco más cerca, y cada vez un miedo crecía dentro de nosotros. Al tercer día de haber hecho el amor con Darren, mientras estábamos recostados en su cama, él abrasándome por la espalda, su dulce voz resonó en mi oído.
— Prométeme que me amarás toda la vida Chris, por favor promételo… — dijo con voz quebrada, preocupado giré para verlo de frente.
— Claro que te lo prometo pero ¿Qué pasa Darren? —.
— Tengo un mal presentimiento Chris, algo que ya veíamos venir — sabía a lo que se refería, pero lo ignoré y me senté encima de sus piernas.
— Te amaré toda la vida Darren, te lo prometo… — dije tomándolo del rostro para después besarlo, inconscientemente comencé a temblar.
— Yo también te amaré de por vida Chris, no lo olvides — dijo llorando, fue hasta ese momento donde me di cuenta que yo no era el que estaba temblando sino el piso y las paredes de nuestro alrededor. Un estruendo había sonado bastante cerca confirmando el presentimiento de Darren, y guiado por el temor, seguí besando por penúltima vez los labios carnosos de mi patrón recordando cada paseo matutino con él, cada mirada, cada caricia, cada gesto, cada parte de él que siempre llevaría en mi corazón. Las lagrimas ya caían por mi rostro cuando se escuchó el segundo estruendo, haciendo vibrar no solo cada parte de la casa, sino también cada parte de nuestros cuerpos. Darren tomó mi camisa y la desabrochó salvajemente, acariciándome el pecho y los brazos, susurrándome miles de "Te Amo" titubeantes, de un momento a otro los labios de Darren ya no estaban pegados a los míos y todo comenzó a dar vueltas. Abrí los ojos y me encontré con los rayos del sol, traté de moverme para ubicarme mejor cuando una punzada de dolor recorrió mi cuerpo, miré hacia abajo y algo cruzaba en mi pecho, tenía sangre en toda mi piel pálida y una sensación de sueño invadió mi cuerpo, pero no me rendiría aquí, no sin él. Giré mi cabeza para buscarlo, y ahí estaba, observándome de lejos con una sonrisa entre lágrimas. Comenzó a arrastrarme hacia él entre los escombros, notando evidentemente que parte de mi pierna ya no existía, estaba temblando aunque no hacia frio, y cuando llegué a su lado me acerqué a sus labios, notando como estos buscaban oxigeno para sus pulmones.
— Te amo… — le dije, para después besar sus labios y ceder todas mis fuerzas a morir abrazándolo, tal como se lo había prometido, o ambos vivíamos, o moriríamos juntos. Con mi último aliento me recargué en su hombro y, mirando hacia el cielo, cerré mis ojos con una sonrisa, pues había pasado mis últimos segundos al lado del hombre que siempre amaría por sobre todas las cosas imposibles de la vida.
FIN
Deosshhhh! Me tomo bastante terminarlo porque no dejaba de temblar al escribir
Soy cruel lo se D': Pero este mini-fic lo empecé con este final en mente, no podia cambiarlo
GRACIAS POR LEERME, esto es un poco diferente a la forma en que regularme escribo (Quienes hayan leido otra obra mia se habrán dado cuenta)
En fin, gracias de verdad por tener la dedicación de seguir esta pequeña historia y dejar un review :3
Acepto amenazas de muerte por el final, hasta yo quiero matarme T_T
El final va dedicado para todas esas personitas que siempre estuvieron al pendiente de la actualización y me apoyaron con esta nueva forma de redacción que traté de explorar
Nos leemos muy pronto
- Alee Karrera
