Los personajes de Ramma no me pertenecen. .. ¡Ojalá!

SIN MIRAR ATRÁS

Capítulo III

Los rayos de sol iluminaban suavemente la habitación, haciendo que la chica de azulados cabellos despertara suavemente. Se desperezó y estiró como un gato, sintiendo todos sus músculos un poco agarrotados. Al momento, todos los sucesos del día anterior llenaron su cabeza haciéndole sentir un leve mareo.

¡No!, ¡no era posible! No podía estar pasando. Su vida había sufrido un cambio sustancial en apenas unas horas. Se había pasado casi la mitad de la noche llorando. Lo único que verdaderamente le hacia sentirse bien, se lo arrebataban de un golpe. Ya no seria Akane Tendo, la artista marcial. La heredera de la dinastía Tendo. Ahora sería... ¿Qué sería? Esto le lleva a pensar en que pasaría con su vida ahora. Ella no podría hacerse cargo del dojo en un futuro, entonces ... ¿en qué la convertiría eso ahora? ¿Solamente en la futura Sra. Saotome? ¿En una simple ama de casa al servicio de su egocéntrico posible marido? ¡Dios mío! Eso era algo que no había pensado, ¿y Ramma? ¿Qué pensaría él sobre todo esto? ¿Estaría dispuesto a casarse con ella sabiendo que nunca serian compañeros en el trabajo de enseñar en dojo?

La cabeza empezó a dolerle. Necesitaba primero poner en orden sus planes para el futuro. A pesar de la intención de sus respectivos padres de unirlos para seguir con la tradición del combate estilo libre, ella siempre había deseado ir a la universidad para estudiar su otra pasión, la literatura. Pocos en su entorno sabían de sus planes, exceptuando a Kasumi, por supuesto. Quizás esa fuese la solución. Estudiaría y tendría vida propia y no seria nunca más solo "la hija de..." y mucho menos "la esposa de…"

Hoy acaba sus exámenes y dos semanas mas tarde conocería sus calificaciones. Si eran como esperaba, no tendría problemas en conseguir su ansiada beca. Podría ir a la facultad de Tokio al igual que Ramma, solo que estudiarían carreras diferentes. Él por supuesto cursaría Educación física, ¿cuál si no? Y ella Literatura y respecto a su compromiso… bueno...Eso el tiempo lo diría.

Algo más animada se decidió a arreglarse y bajar a desayunar para tener fuerzas para afrontan su último examen. Ramma y su familia estaban ya todos en el comedor y la miraron asombrados cuando la vieron aparecer arreglada y con una deslumbrante sonrisa en su bello rostro.

- Buenos días. – Saludó al entrar en la habitación. Sound la miró con los ojos como platos y Genma casi se atragantó con la comida que habia tomado del plato de su hijo aprovechando su desconcierto al ver a su prometida aparecer por la puerta.

¡Akane! – exclamó Ramma sorprendido

¡Akane! - pregunto Kasumi a su vez acercándose hasta la chica y tomándola del hombro. -¿Qué haces levantada? ¿Te encuentras bien?

¡Hijita! ¡Ya estas bien! ¡Buaa! ¡Que alegría! – Lloraba a moco tendido Sound una vez recuperado de la sorpresa. – Mi bebe ya se ha levantado.

Papa por favor, no dramatices – respondió Akane abochornada ante el espectáculo que estaba dando su padre. Después miró a todos y les dijo con tranquilidad:

Me encuentro perfectamente, gracias. Lo único que tengo es muchísima hambre por eso he bajado a desayunar, pero tengo que apresurarme para no llegar tarde a la escuela.

Nabiki desvió la mirada de su suculento desayuno para enfocarla en su hermana pequeña.

- Pero… ¿vas a ir a la escuela hoy, Akane? ¿No deberías mejor quedarte a descansar?

Hoy Ramma y yo tenemos que examinarnos y no pienso faltar a la escuela. Me juego mucho en este examen y no puedo pemitirme el lujo de fallarlo.

- Akane, ..Si hablas con el profesor quizás lo podrías posponer para otro día cuando te encuentres mejor.. No creo que sea bueno que te agotes mas de la cuenta...– empezó Ramma a decirle tímidamente. No sabia como reaccionaria su prometida ante su comentario. No había cruzado ni una palabra con ella desde el día anterior.

Akane lo miró de una manera extraña, pero el chico no pudo interpretar su mirada aunque por lo menos no parecía estar molesta o enfadada. Respiró algo aliviado hasta que la oyó contestarle.

- Gracias por tu interés Ramma, pero me encuentro perfectamente como ya he dicho, y por favor... – añadió de manera condescendiente mirándolos a todos. - no quiero que me tratéis mas como si fuera una inválida. Tal y como el doctor Tofu me recomendó, voy a seguir con mi vida…y eso incluye seguir con mis estudios e ir a la escuela.

Y diciendo esto cogió una tostada del plato, se bebió de un solo trago un gran vaso de zumo y salió por la puerta sin decir adiós. Al llegar a la puerta principal y sin volver la cabeza preguntó: Ranma, ¿vienes?...

Ramma se levantó de un salto y agradeciendo a su madre y a Kasumi el desayuno, salió como una bala en pos de su prometida.

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Los párpados le pesaban horrores. Por mas que lo intentaba no podía permacer despierto. Aunque se durmió nada mas acostarse, sus sueños llenos de pesadillas no lo habían dejado descansar. Imágenes de Akane con su cuerpo deshidratado muriendo en sus brazos, aparecían sin cesar llevándolo a un estado de angustia total, que le impedía poder conciliar el sueño. Por lo que ahora estaba completamente exhausto.

A medida que avanzaba la mañana el sol iba calentando cada vez mas, produciendo un bochorno insoportable que no ayudaba para sacarle de su estado de completo sopor. Así que mientras esperaba que Akane terminara su examen, había aprovechado el tiempo para intentar descansar un rato bajo la fresquita sombra de un árbol del jardín del instituto. De pronto sintió que le zarandeaban de un hombro, y una voz conocida le llamaba.

- Ran-chan, ¡hey ¡ despierta cariño.

- ¡Ahhh! Ho ..Hola , Uchan. ¿Qué haces aquí? ¿Ya terminaste el examen?

- si, hace unos diez minutos. Te estaba buscando - le respondió la chica que lo miraba sonriente desde apenas unos centímetros de su cara. El joven se puso algo nervioso ante su extrema cercanía y carraspeando con disimulo, se alejó un poco.

- ¿S...sí? ¿Pa...para que?

- Pues.. Quería.. Preguntarte algo... – dijo la chica tímidamente mirándose la manos. Luego alzando la cabeza, clavó sus azules ojos en él fijamente y le preguntó - ¿es cierto lo que he oído sobre Akane? ¿Es verdad que ha perdido su fuerza y nunca más podrá practicar las artes marciales?

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Akane estaba feliz por primera vez después de las horribles últimas 48 horas. El examen le había resultado muy fácil y estaba segura que sacaría la máxima nota y eso facilitaría mucho las cosas. Con diligencia recogió todas sus cosas y salió rápidamente del aula después de despedirse del profesor. Llegó hasta el patio donde sabia tendría que estar Ranma esperándola, y lo buscó con la mirada. Durante unos minutos intentó localizar a su prometido para volver juntos a casa. Hasta que finalmente lo ubicó. Estaba sentado o mejor dicho, casi tirado bajo un árbol aprovechando la sombra de este. La chica frunció el ceño. A su lado como no, pegada como una ventosa se encontraba Ukyo y por la imagen que daban, parecía que ambos estaban muy entretenidos con su amena conversación.

Ahora si que lamentaba no poder usar su mazo de media tonelada para mandar a pasear a su mujeriego prometido de un buen golpe. Refunfuñando por los celos, se acercó despacio hasta ellos pero para su asombro, estaban tan entretenidos que no se percataron de su presencia. Iba a saludarlos para hacerse notar cuando escuchó parte de la conversación y decidió ocultarse para escuchar el resto, ya que estaban hablando de ella.

- … Entonces… ¿es cierto lo que he oído? ¿No puede volver a luchar nunca más? – preguntaba la chica sentada sobre sus talones al lado del joven de la trenza.

- Sí. – Contestó tristemente su prometido - Al parecer sus músculos quedaron dañados y por eso quedó muy delicada….y eso le corta la posibilidad de volver a luchar…

- ¡Vaya! Pues lo siento por ella. Sé que somos en cierta manera rivales, pero no me alegro de que le ocurra nada malo. Ya lo sabes.

Ramma la miró y vio la sinceridad en la mirada de la chica. Con una sonrisa le respondió mientras arrancaba briznas de hierba de forma distraída. – lo sé Uchan, y te agradezco el interés.

Ukyo se miró las manos que tenía sobre su regazo y se atrevió a preguntar lo que le había estado dando vueltas en la cabeza desde que se enteró de la noticia. – Esto.. Ran-chan, y… ¿qué piensas hacer ahora?..

Ramma la miró sin comprender y la chica viendo su desconcierto, tragó saliva y continuó. - Quiero decir, ahora ella…pues… no será la heredera del dojo Tendo, por lo que tú…vaya...tú no tienes la obligación de casarte con ella…

La chica lo miró expectante esperando por su respuesta. Ante su silencio continuó de manera vacilante.

- Lo que quiero decir es…que...tu…tu compromiso ya no es válido realmente. Pu..Puedes renunciar a hacerla tu esposa y nadie podría echártelo en cara. – La chica lo miró nuevamente y esta vez vio la cara de angustiada del joven. Los celos de Ukio al comprender que él en ningún momento se había planteado dejar a su prometida marimacho, la forzaron a decir: - claro esta, siempre que tú no estés enamorado de ella y quieras casarte a pesar de todo.

Akane que estaba escuchando todo, sentía que su corazón se le iba a salir del pecho. Ukyo estaba poniendo en palabras unos de sus grandes miedos, que Ramma decidiese abandonarla por esa causa.

¡¿YO?! ¡QUE DICES! – Ramma agitaba los brazos en un gesto negativo mientras su cara pasaba a un rojo intenso – ¡YO NO ESTOY ENAMORADO DE ELLA! ¿CO.. CO ..COMO SE TE OCURRE ALGO ASI?

-Bueno, pues entonces solo tienes que romper el compromiso y tú y yo seremos libres para poder casarnos – Afirmó felizmente la chica mientras le abrazaba con fuerza.

Ramma se deshizo del abrazo de su prometida bonita, y se separó de ella.

- Uchan. Ahora, justamente ahora, es cuando no puedo romper el compromiso. Akane me necesita. Si no estoy yo ¿quien la protegerá cuando alguno de los muchos locos que parecen perseguirnos siempre aparezca? Cuando nos prometimos yo juré que la cuidaría y protegería; y tengo que cumplir mi promesa.

- Entonces… entonces quieres decir que te casaras con ella por lástima ¿no es así? – Le preguntó la joven con lágrimas en los ojos – te casaras con ella sin amarla, sin siquiera gustarte, solo porque tu honor te lo exige. ¡ERES UN TONTO! ¡RAMMA! – le gritó la chica levantándose rápidamente.

Akane no pudo seguir escuchando. Su corazón literalmente sé partió. Por fin había conocido de la manera más cruel lo que su prometido sentía por ella. No la amaba. Nunca la quiso. Lo que le confeso en Jusenko fue sin duda debido a los remordimientos que sentía y ella como una ilusa enamorada, lo creyó sin dudar.

Las lágrimas caían sin parar de sus ojos mientras corría de vuelta a su casa. No podía dejar de escuchar las palabras de Ukyo "entonces te casaras con ella por lástima ". No, eso jamás iba a pasar, si Ramma no rompía el compromiso, lo haría ella. Su dignidad se lo exigía. Algo mas calmada llegó hasta el parque y se sentó en el mismo banco donde una vez ella le confesó a su prometido que estaba enamorada del doctor Tofu. Sonrío al recordarlo. Entonces no sabia realmente lo que era el amor, y ahora para su desgracia sí.

Pasó más de una hora pensando, planeando como iba a hacerlo. Pero sobre todo preparándose mentalmente para afrontarlo de una manera lo más honrosa posible para ella. Su orgullo había sido pisoteado muchas veces y ahora ella debía seguir con su vida de la manera mas digna posible.

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Espero que os vaya interesando la historia. Si queréis hacer algún comentario al respecto, o bien alguna sugerencia, estaré encantada de recibirla.

Saludos, fern25