¿Qué le paso a la pequeña pecosa Pony?- Su actitud altanera no la reconocías, no creías posible que cambiara tanto en sólo unos cuantos años.
Debe de estar nerviosa por la fiesta de pasado mañana, al parecer ira acompañada del joven Brown y esta muy contenta, lo mejor será que vayas a ver a tus tíos que están en el despacho.- ¿Quién era el joven Brown? ¿Nerviosa? Alguien tendría que tarde muchas explicaciones.
Sí claro, al menos ellos si estarán contentos al verme
Candy también lo está, quizá no te reconoció, te digo que esta nerviosa.
Ya no quisiste seguir con esa plática algo en tu interior se encendió cuando te enteraste que había alguien en la vida de la Pecosa, pero no te dejarías vencer fácilmente.
¡¡¡Pony!!! Puedes venir por favor.- De nuevo la voz de Candy sonó en lo alto de las escaleras ustedes estaban casi frente del despacho así que Pony te dejo y fue con su niña.
A pesar de los años transcurridos el lugar de tío Albert seguía igual, cuando estabas a pocos pasos de tomar el picaporte de la puerta para abrirla aparecieron frente a ti Juliet y Albert, te recibieron de una manera tan afectuosa como Pony e incluso Juliet se negó a dejar de abrazarte hasta que tu tío intervino.
Cuando entraste al despacho y lograste ver todo claramente te maravillo un cuadro que pendía justamente sobre la silla de tu tío, era la familia Andrey pero con una Candy sumamente hermosa, parecía que había sido pintado en fechas similares a estas, el vestido de Juliet era de un verde oscuro que resaltaba la blancura de su piel mientras que Candy lucía un vestido rojo que dejaba al descubierto sus bellos hombros, Albert estaba al lado de ella abrazándola afectuosamente y lucía un Frack negro muy elegante.
Me alegra tenerte de nuevo aquí Terry hacía tiempo que no te veía, ¿qué ha sido de ti sobrino?- Albert sonreía cálidamente cuando te hablaba.
Es cierto Terry ya te extrañaba mucho, la ultima vez que te vimos fue cuando fuimos a visitar a mi hermana en New York, pero tú te negaste a venir a vernos hasta ahora.
Lo siento mucho tíos, pero el trabajo me tenía muy ocupado y me era imposible venir hasta acá, pero ahora me quedare mucho tiempo, la compañía donde trabajo y de la que ahora soy socio decidió tomar un año de vacaciones para poder regresar con una excelente puesta.
Eso es una excelente noticia, seguramente a Candy le encantara tenerte con ella, no sabes lo mucho que ha cambiado, es aún más hermosa y quizá pronto nos de la noticia de su matrimonio.-¿Matrimonio? No sólo existe un hombre en su vida sino que se iba a casar con ese alguien.
Claro Juliet estaré feliz de estar con ella aunque al parecer no tomo mi llegada de buena manera.
Por supuesto que no Terry, ella te aprecia mucho también te ha extrañado tanto como nosotros.
Así es sobrino, Candy te extraña como no tienes una idea además seguramente si llega a darnos la sorpresa de su matrimonio tú serías el primero en quién ella pensaría para que fueras su padrino.- Que ni se le ocurriera hacer semejante locura, antes de dejarla casar la raptarías para que juntos formaran una familia, no la dejarías que se casara con un niño rico londinense cualquiera.
De eso puedes estar seguro Terrence, quién mejor que tú para estar conmigo en un día tan especial, pero no te preocupes no será tan pronto como mis papás creen.- La aparición de la Pecosa te dejo pasmado, se veía sumamente hermosa, lucía un vestido cerrado color rosa junto con un pequeño abrigo de un tono más claro que completaban su atuendo.
Hija, no te parece muy lindo que Terry nos haya venido a visitar, hacía ya mucho que no lo veías no le dices nada.
Claro madre, sabes que estoy muy feliz de verlo recuerda que somos amigos así que tengo muchas cosas de que platicar pero no será ahora, Terrence acaba de llegar y debe de ir a ver a mis tíos, ¿no es así?- El tono de Candy era tan sarcástico que sus palabras parecían más tuyas.
Es verdad Juliet mis padres aún no saben que estoy aquí, pero es que cuando llegue me pareció un lindo gesto pasar a verlos antes de llegar con ellos.- La mirada de Candy era retadora así que antes de que hubiese problemas decidiste salir de ahí aunque después aclararías cuentas con la pequeña Pecosa.
Entiendo sobrino, será mejor que vayas a ver a tus padres, en la noche nosotros iremos a tu casa a cenar con ustedes, aunque Candy podría irse contigo tengo entendido que Eleanor y ella prepararían la cena.- Era la oportunidad perfecta para saber que había pasado con la rubia.
Así es papá, si Terry acepta yo estaré encantada de acompañarlo hasta la casa de tío Richard y tía Eleanor, aunque con su llegada quizá ninguna de las dos estemos para preparar ninguna cena padre, no lo crees.- Si seguía sonriendo de esa manera te ibas a enfermar, que falsa podía ser la niña dulce de la que te enamoraste tiempo atrás.
Quizás tengas razón pequeña, pero aún así podrías hacerle compañía a Terrence con quién tienes tanto que platicar.
Así es Pecosa, creo que tú y yo tenemos mucho de que hablar y yo me muero de ganas porque me cuentes quién es ese caballero que te anda rondando y con el que al parecer tienes intenciones de contraer matrimonio.- Si en la guerra y en el amor todo se vale porque no debías actuar tú de la misma manera en que lo hacía ella.
Entonces no se diga más, Candy y Terry se van juntos y nosotros los alcanzaremos más tarde en casa de los Grandchester.- La sonrisa de Juliet era tan radiante y feliz que ni el sol de ese día se le comparaba.
Aunque el anuncio de nuestra partida juntos no le agrado en lo absoluto a la Pecosa lo soporto como si nada, al parecer sí había cambiado más de lo esperado en esos cinco años, no sólo era más hermosa y sensual, existía algo que la hacía tan interesante.
Tan Albert y Juliet como Pony nos acompañaron a la puerta, Candy iba tomada a mi brazo como si fuéramos una pareja de enamorados, que bien me sentí cuando se acerco a mí de la manera en que lo hizo, era tan cálida, tan electrizante.
A la entrada de la casa se encontraba en bello descapotable negro, aún más bello que él que yo utilizaba en las carreteras de New York, cuando iba a preguntar que era eso la Pecosa soltó mi brazo y corrió a la puerta del conductor, los Andrey solo me vieron con cara de resignación, y yo avance despacio a la puerta del copiloto que ahora se encontraba totalmente abierta para darme paso.
Apresúrate Terrence no quiero llegar tarde y además tú debes de querer ver a tus padres.- Por un momento creíste que la rubia volvía a ser la de antes, últimamente te equivocabas mucho Grandchester.
Subiste como una flecha y enseguida de que cerraras la puerta la Pecosa pisó el acelerador hasta el fondo, no pudiste ver ni siquiera las manos de tus tíos despidiéndose.
Pecosa no tengo prisa por morirme, quieres ir más despacio por favor.- El viento helado chocaba en tu cara, aunque aún no había quitado el capote las ventas iban abiertas.
Ojála así fuera Grandchester, además ya te dije, no quiero llegar tarde y gracias a ti ya voy retrasada.- No te volteaba a ver, eso era un alivio porque era la que conducía, pero por otro lado el frío del viento era casi cálido comparado con el tono de su voz.
Oye que te sucede, acaso quieres que me muera, ¿qué harías tú sin mí Pecosa?- Jugarías un poco con ella talvez con eso se calmaran los ánimos.
Ser feliz, y creo que no sería una mala idea Terry deberías de pensarlo seriamente.- OK, entendido, no estaba para juegos.
En verdad serías feliz sin mí, no me extrañarías ni poquito, unos segundo al día quizás.- Mientras decías esto te acercabas un poco a ella hasta quedar muy pero muy cerca de su oído.
No bromeo Terrence y si no te alejas de mí pensare en hacernos el favor de aventarte del auto en movimiento.- ¿Y el amor de antaño? ¿Dónde esta mi niña dulce? ¿Dónde se perdió mi compañera de juegos?
Perfecto Pecosa, yo sólo pensaba en bromear un poco contigo y hacerte el favor de que alguien como yo, un actor famoso y rico, te hiciera caso; no vas a pensar que me trague ese cuento de que te vas a casar y de que un tan Brown anda tras de ti, ¿o sí?, es ridículo pequeña Tarzán Pecosa.- Cuando terminaste de hablar sólo pudiste sentir que la mejilla te ardía, la rubia te veía como si fueras la peor escoria del mundo, si antes lo hacía indiferente ahora su mirada era de resentimiento.
¿Cómo te atreves a hablarme así? Eres un maldito idiota malcriado que no entiende nada, Anthony existe y no sólo anda tras de mí, me ama y nos vamos a casar MUY pronto Terrence.- No sólo estaba enojada, furiosa la definiría mejor, su pecho no dejaba de subir y bajar agitadamente, pero no te ibas a rendir la ibas a fastidiar.
¿Anthony?¿ Que clase de nombre es ese? Debe de ser un niñito de mami debilucho, creo que deberías preocuparte Candy talvez te busca porque su mamita ya no lo mima como antes.- Mientras una sonrisa sardónica se dibujaba en tu rostro la expresión furiosa de Candy dejaba a paso a una llena de decepción y tristeza.
Anthony no es ningún debilucho ni niño de mami, es un hombre, aunque no me sorprende que tú no lo entiendas Terrence porque tú nunca lo serás, y que tú no puedas quererme porque me crees tan poca cosa no quiere decir que los demás lo piensen, soy alguien muy importante Grandchester no una niña boba cualquiera de la que todo el mundo se aprovecha, además TÚ no tienes ningún derecho a hablarme así ni debes de inmiscuirte en mi vida de esa manera, y sabes que... VETE AL DIABLO.- Antes de que pudieras decir o hacer algo ella salió del auto llevándose consigo las llaves, cuando comenzaron a discutir ella aparco el auto y tú no lo habías notado.
La discusión había tomado un rumbo que tú no deseabas pero que te dejo con muchas dudas, tú no creías poca cosa a la rubia, ¿de dónde había sacado eso?, no entendías muchas cosas, además mientras discutían ella había dejado escapar algunas lágrimas que te dolieron en el alma ¿qué le ocurría a tu Pecosa?
