ESTE FANFIC SERA NARRADO POR UNA PERSONA EN PARTICULAR, BAJO DE CADA TITULO, DE CADA CAPITULO, ESTARÁ EL NOMBRE DEL NARRADOR.
ADVERTENCIA: ESTE CAPITULO HA SIDO EDITADO.
Prometo hacerte decir que la amas
RIN
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Es de día, mis pies ya no están tocando el piso de mi balcón, ni de mi habitación. No estoy descalza, y estoy pisando tierra, bajo una hamaca, donde estoy sentada. Observo mis manos, mas pequeñas de lo que recuerdo. Parecen las de una niña, de aproximadamente seis años de edad. Me observo de pies a cabeza. Llevo puesto un uniforme de colegio, azul noche, pollera de igual color, remera blanca, y por ultimo, zapatos bien lustrados, relucientes en la punta de cada uno de ellas.
Quisiera verme en un espejo. Esto no me puede estar pasando, es imposible... ¿Retrocedí a la edad de seis? Yo quería ver a mis padres, no rejuvenecer.
El parque en el que me encuentro, es muy grande. Debe ser muy temprano, para no haber mucha gente. Solo unos pocos metros de distancia, en frente de mis ojos, veo a tres niños que me dan la espalda, por lo que no logro ver sus caras. Pero si su cabello, es ahí cuando dos de aquellos niños llaman mi atención.
—No puede ser..—quede impactada, intuyendo lo que estaba ocurriendo. El color, el largo del cabello eran el mismo.
Papá nació con un extraño color de pelo plateado. Y como me había mencionado hace ya mucho tiempo, la primera vez que me interese por su extraño color. Me menciono que su hermano menor, había heredado el mismo color. A los dos les crecía demasiado rápido. Se hartaban de ir a la peluquería, asi que tomaron la decisión de dejárselo largo. Igual que una chica, su pelo era lacio y sedoso. Los niños que observaba, lo tenían un poco mas abajo de los hombros. Actualmente, papá lo tiene centímetros más arriba de la cola, ese es su limite. Si lo sobrepasa, va a la peluquería y pide que se lo rebajen hasta ahí.
—No entiendo. Si fueran ellos, quiere decir entonces, que viaje a su época, o ellos viajaron a la mía. O es un caso muy extraño, donde hay dos niños nacidos con el mismo color de cabello que mi papá.
—Primero: tienes razón al decir que viajaste en el tiempo. Segundo: el mas alto de los niños es tu padre. Tercero: la familia de tu padre son los únicos que poseen ese tipo de color.—apareció sentado a mi lado, en la otra hamaca. Se balanceaba y disfrutaba, como si fuera un niño, y tenia la apariencia de un adulto. ¿25 años, tal vez?
Tenia puesto un traje gris. Una camisa blanca sin corbata, y con tres botones desabrochados, dejaban expuesto su pecho de una manera sexy. Zapatos marrones, y medias blancas cortas.
—Prefiero 23.
—¿Qué?
—Tengo 23 años. No 25. Es muy obvio, no se porque calculaste tan mal.—saca un celular táctil del bolsillo de su traje, abre la cámara frontal, usándolo como espejo. Busca ¿arrugas? Lo acerca a cada rincon de su rostro—Doy de 23, claramente.
—¿Eres tu, verdad? Aun no me has dicho tu nombre, ahora que me doy cuenta.
—¡Bravo! ¡Que inteligente!—aplaude, guardando el celular devuelta en su bolsillo—Pense que te asustarías o algo, como antes... Me llamo Shippo.
—No me asuste, solo no me gusta que leas mi mente.—hace esa mirada, la que me hacer sentir que esta leyendo mi mente—Dije que ya no lo hagas, Shippo.—digo molesta.
¡Ya! ¡Deja de mirarme!—¿No te sorprende que ahora, ya no sea un niño?—se columpia, haciéndole caso a mis pensamientos, enfoca sus ojos hacia delante.
—No... Si realmente tengo seis años.
—Tienes seis años.
—Eso dije. Explícame, ¿por qué?
—Bueno, ¿no crees que seria raro, si tu padre de 6 años, y tu madre y tío de 4 años; te vieran a esta edad con tus 14 años, y a sus 17, 15 y 15 años, vuelvan a verte con la misma edad?
—Dices... Que mejor me vean con la misma edad que papá en esta época... Y supongo, que volveré a viajar a sus 17, ¿y me haras esto, nuevamente?
Me mira sorprendido—¿Realmente lo entendiste todo a la primera?
—No, leí tu mente.—digo, sarcástica—Tengo la misma edad que mi padre, voy al mismo colegio de primaria, e iré a la misma secundaria. Pasare mas tiempo con él que con mi madre.—lo veo asentir, confirmando mi teoría.
De seguro, esta situación, un día me va a volver loca. Mi papá de seis años esta junto frente a mi, tengo la oportunidad de conocer una parte de él, que jamas antes hubiese creído posible tener. Esta oportunidad es una en un millón. Si papá adulto lo supiera... Me internaría en un loquero por el resto de mi vida. Y no lo culparía, solo mi personalidad con mente abierta, es capaz de creer en esta locura. O solo sera mi lado optimista, que puede creer fácilmente en lo que sea, con tal de hacer mi sueño realidad.
Podre convertirme en la mejor amiga de la infancia de mi madre. Hacer recuerdos con ella en su niñez y adolescencia. A diferencia suya, yo no la tuve conmigo a ni en la edad que aparento ahora, ni en la edad que verdaderamente tengo. Esto podría recompensar los años en que no pude disfrutar de ella. Tener mi propio punto de vista, y no solo el de papá, de como es mi madre. Podre saber, cuánta razón tenia y no tenia él, en cómo sucedieron realmente las cosas. Ayudarlos a ambos a tener un final feliz. Siento que sera un largo camino por recorren. Pero tengo fe, en que lo lograre. Mi esperanza es que todo salga bien, para todas las partes. Incluso para el tío Inuyasha. No deseo que sufra por mamá. Aunque tampoco voy a estar apoyándolo para que se quede con ella. No, ese derecho es de papá. Él no tiene idea de todo lo que sufrió por ella. Como tuvo que reprimir sus sentimientos, porque ella "no lo amaba". Cuando yo pongo las manos en el fuego, en afirmar que estaba totalmente equivocado. Mis padres se aman, solo necesitan un empujón en su relación, para que mi deseo se haga realidad. Yo sere su mano derecha, su consejera y fiel amiga. Estaré siempre que me necesiten, ya sea para marcarles el camino o para darle un buen golpe si comenten un gravisimo error. Siempre me tendrán para cualquier situación. Siempre...
—No te preocupes, comenzaras a vivir en casa de tu madre.—cambia de tema Shippo, silenciando mis pensamientos—Hablare hoy con sus padres, arreglare las cosas del modo en que pase el tiempo, y ellos no logren olvidarte. Completado ese objetivo, volveremos a viajar unos años más adelante, exactamente, en sus etapas adolescentes.
—¿Quieres que formemos lazos a esta edad?
—Sí, seria un buen comienzo. Tienes que causarles una muy buena impresión. No tienen que olvidarte. Así, cuando vuelvan a reencontrarse en la secundaria, seria bueno que te reconozcan, y quieran ser tus amigos de nuevo, ¿no?
Suspiro—Entiendo. Entonces, tengo que acercarme a ellos ahora.
—Antes, tengo que contarte tu historia.
—¿Mi historia?
—La que les dirás cuando te presentes.
—La inventare en el momento, soy buena mintiendo.
Soy una excelente actriz. Cuando era niña, como ahora. Si las cosas no salían como yo quería, lloraba y no paraba hasta que papá cumpliera mis pedidos. Funcionaba porque él tenia muy poca paciencia, y le hacia pasar vergüenza en el medio de la calle, con todos los que pasaban cerca mirándonos. Algunos se quedaban a ver mi gran berrinche, otros señalaban a mi papá como un mal padre, y en realidad yo era la mala hija. Al crecer, cambie la táctica del llanto, porque ya me estaba dando cuenta que no causaba el efecto esperado en él. Lo cambie por la culpa. La culpa de no tener una madre. Y esa fue mi carta maestra, hasta ayer, en mi cumpleaños, al confesarme que tenia planeado casarse con Kagura. El peor cumpleaños de toda mi existencia.
—¿Y cómo explicaras el gran parecido que tienes con tu madre?—no contesto—Tu padre no te lo había dicho. Pero la verdad, es que ustedes dos.. son idénticas.—coincide que cuando lo dijo, la niña que solo antes podía ver su cabello, unos minutos atrás. Gracias a que se coloca en frente de los dos niños, puedo verla perfectamente.
—No... puede... ser...—lo veo y no lo creo—¡Somos iguales!—me paro de la hamaca.
Tengo buena vista. Sin embargo, no puedo creer lo que veo. Es una copia idéntica de mi misma ¡SOY una copia idéntica de mi madre!
—Idénticas. Parecen gemelas. Aunque, ahora eres una versión, un poco mayor, de ella.
Me vuelvo a sentar en la hamaca como un robot—¿Y có-có-cómo l-l-le exp-p-plico?—no puedo evitar tartamudear—N-n-n-o se q-q-q-qué decir.
—Cálmate, ya tengo ideado un plan. Tendrás que decirle, que eres su prima. Yo tu padre, y tu madre, lamentablemente esta muerta.
—¿M-m-m-me c-c-creerá?
—Si, tu madre es un ángel. Aunque, es brava cuando se enoja. El resto del tiempo, es un completo ángel.
Siento como llegan las lagrimas—Él.. nunca me lo dijo.
—No tienes idea, de como le dolió y emociono, que fueran tan parecidas.
Me seco las lagrimas con mi brazo derecho—Con lo que dijiste, no se si odiarlo menos o terminar perdonándolo.
—Piénsalo luego. Ahora tienes que ser su amiga, no lo ataques. Recuerda que es tímido...
—Parecerá que me esta atacando, pero en realidad no sabe como expresarse correctamente. Lo se.—hago una pausa—Es de mi papá, de quien estamos hablando. Lo conozco mejor que nadie.
Y asi, con paso decidido, me voy acercando al lugar donde mi papá de 6 años, y mi madre de 4, se encuentran con mi tío, también de 4 años. A medio camino, me congelo, mi madre por fin me ve. Ella abre muy grande su boca, sorprendida. Mi mira de arriba a abajo, sabe que somos iguales, salvo por la altura, y que le llevo dos años mas de edad.
—¡Eres yo del futuro!—grita, apuntándome con un dedo—¡Chicos, miren! ¡Mi yo del futuro ha venido a decirme algo!
—¿Qué?—soltamos a la vez, mi papá, mi tío y yo. Mientras que al segundo, se dan vuelta los dos. Observándome igual que ella.
Aguanto la respiración, mi papá de niño es tan adorable y e igual de ceñudo que el actual. No ha cambiado para nada desde que era niño. Mi tío es demasiado tierno, papá tenia razones, en tenerle celos—¡Es verdad!—grita mi tío—¡Seshomaru, tiene tu mismo uniforme!
—Nunca la había visto antes.—bueno, su voz si que no es como su "yo" adulto. Me muero de la ternura.
—Me llamo Rin. Soy prima de... Kagome.—decir su nombre era tan raro. Pero decirle "madre", seria aun mas raro seguro.
—¿Eres mi prima?—pregunta, sin poder creerme del todo. Hasta que parece recordar algo—¡Ah! Mi tía que no conocía mucho, murió la semana pasada, dijeron que tenia una hija... Se llamaba... se llamaba... ¡Rin! ¡Eres tu!—recuerda—Lo siento, por lo de tu madre. Debes estar muy triste, cualquier cosa que necesites, cuenta conmigo.—me abraza. Yo tardo en aceptar su hermoso gesto. No puedo creer que este abrazando a mi madre, y sin darme cuenta, vuelvo a llorar. Ella lo nota, y trata de calmarme—No llores, todo estará bien.—acaricia tiernamente mi cabello—Tienes que aferrarte a los hermosos recuerdos que tenias con ella. Solo aferrate a ellos, y conseguirás regresar a estar bien. Te lo prometo.—yo solo puedo asentir. Me soltó, recién cuando dejo de escucharme gimotear.
—Nosotros también lo sentimos.—dice mi tío, papá solo asiente—Espero que consigas estar mejor. Todos te apoyaremos.
—Gracias, en verdad se los agradezco.—me costaba mentirles. Son tan tiernos conmigo, que me siento casi incapaz de seguir haciéndolo, de engañarlos. No obstante, debo, tengo que seguir con la actuación.
—Cambiando de tema. ¡Sabias mi nombre! ¿Te lo dijo mi tía?
—Sí, ella fue.
—¡Ah! Yo no me presente. Me llamo Inuyasha, tengo 4 años y junto con Kagome, vamos a preescolar.
—Yo me llamo Seshomaru.—dice, menos alegre que mi tío—Y estoy en primer año de primaria. Creo que hoy iban a anunciar a un nuevo compañero. Supongo, que esa eres tú.
¿Tendré que cursar la primaria otra vez?... Bueno, todo sea por cumplir mi sueño. Y conocer a mi madre.
—Sí, soy yo.
—Eso quiere decir que ¿tienes la misma edad que Sesh?—pregunta mi madre.
¡Me muero muerta! Papá jamas me dijo que mi madre lo llamaba asi. Me encataria molestarlo ahora con eso. Se pondría tan avergonzado. ¡Esto es oro puro!
—Te dije que no me gusta que me digas asi.—se queja mi papá.
—Seshomaru es un nombre muy largo. No me gusta llamarte asi.
—Es mi nombre, acéptalo.—se cruza de brazos. Papá siempre toma esa posición cuando cree que una discusión esta terminada. Mi madre parece saberlo, porque se opuso a seguir discutiendo.
—Tengo 6 años, igual que tu.—trato de volver al tema anterior.
—Entonces irán juntos a clases hoy.—dice mi tío—Kagome y yo, tenemos el día libre hoy, por eso no estamos en el jardín. Decimos jugar aquí, hasta que Seshomaru se tenga que ir.
—Que es ahora.—escuchamos las campanas del colegio, que estaba a no mas de una cuadra del parque.
—Entonces, nos vemos en casa cuando salgan.—me invita mi tío—Ven con Seshomaru. Kagome también estará.
—Sí, lo haré.—mi papá se da la vuelta, comienza a caminar dirigiéndose al colegio, sin despedirse de los demás.
Que hipócrita, solía quejarse todo el tiempo, de que no me despidiese de él antes de irme a la escuela. No era que yo no quisiera hacerlo, pasaba que, a veces, iba muy tarde y no podía saludarlo sin terminar por llegar tarde y hacer que me pusieran una media falta. Y para el colmo, tenia que aguantarlo retándome por algo que, en parte, era también su culpa. Ademas, tuve que empezar a ir en colectivo, porque él prefería pasar, en esa hora, momentos románticos con la bruja. ¿Quién cambia a su hija por su novia? Se que la que insistía era ella, pero él le hacia caso, no se oponía. Así que, sigue siendo responsable por mi enojo. Tenia todo el derecho de oponerse, y no lo hizo. Por eso me enfadaba mas con él, que con la bruja. Claro, hubiese sido muy distinta mi reacción, si con quien ocupa esos ratos fuese mi madre. En ese caso, seria yo quien insistiría e insistiría que salgan. Viajen a algún lado, país, no importa. Y que tomen unas maravillosas vacaciones por un mes, si quieren. Solo si me prometen que la próxima vez iremos todos juntos, en familia.
—Él es asi, ya te acostumbraras.—dice mi tío, sonriente. Es tan agradable.
—Lo se.—susurro. Con sus compañeros de trabajo es igual..—No vemos mas tarde.—digo, y corro hasta alcanzar a mi papá.
—Papá, ya te había dicho que deberías cambiar esos modales.—tarde me doy cuenta, que había dicho eso en voz alta.
—¿Dijiste papá?—me mira extrañado.
—P-p-perdón. Estaba pensando en voz alta.—me disculpo rápidamente. ¡Tonta, tonta, tonta! Doy un vistazo hacia atrás, y veo a mi madre. Estábamos al otro lado de la calle, lejos. Pero casi pude notar una cara triste en ella.
Conozco esa mirada. Tiene envidia, celos de que yo pueda pasar mas tiempo con papá, que ella. Es la misma mirada que le hacia a él, cuando lo veía salir de casa, para encontrarse con Kagura.
—¿Por qué te molesta tanto que te llame Sesh?
—No me gusta. Solo no me gusta.
—Esa no es una verdadera respuesta ¿Sabes?
—Es molesto.
—¿Por qué?
—Se siente extraño.
—¿Por qué?
—Por qué sí, ya cállate.
Hago una mueca. Y decido callarme por el momento. No se zafara de mi mas tarde.
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Ya dentro, era la hora de presentarme. La maestra dice mi nombre: Rin Higurashi. Se siente raro, va ser difícil que me acostumbre al apellido, y que me llamen asi formalmente. Cuando me toca el momento de presentarme, casi digo mi verdadero apellido: Taisho. Hubiese sido, un gran, gran error.
Acaba de notar que estoy en Japón. Se que son las verdaderas raíces de papá. Aún asi, yo nunca aprendí el idioma. Cuando me rapto, compro una casa en Argentina. Crecí hablando español. A pesar de este hecho, note que mientras ellos parecían hablarme japones, y en la pizarra habían letras japonesas. Yo entendía a la perfección. El niño, ahora adulto, tenia que ver, de seguro, mucho en esto. Era lo mas probable, que fuera obra suya, de Shippo.
El salón tiene pupitres separados. Con suerte, tuve uno al lado de papá.
Papá no paso desapercibido, mi casi gran error—¿Taisho? ¿Ibas a decir Taisho?
Comencé a reírme, como si fuera la mejor broma que había escuchado en toda mi vida—Silencio allá atrás.—me llamo la atención la maestra.
—¡Lo siento!—quería enterrarme viva en este preciso instante.
—¿No crees que eso fue exagerado?—dice él.
—Sí, lo fue. Lo siento. Soy una persona muy risueña, me fue muy gracioso que creyeras que soy de tu familia.
—No lo creí ni por un segundo. Es imposible que seas de mi familia. Kagome es tu prima.
—¡Sí! ¡Es verdad! ¿Cómo creerías algo así?—me rió, y por subir la voz, la maestra me reto, de nuevo—¡Lo siento!
—Deja de subir la voz. No hace falta que hables tan fuerte.
—Lo siento, papá.—esta vez, lo dije a propósito.
—Y de nuevo vienes con eso. No soy tu padre, ¿sabes?
—No tienes ni idea.
—¿Qué quieres decir con eso?
Estaba tan tentada a confesarle que era mi padre. Seria tan gracioso ver su reacción. Empezaría a tratarme como una lunática. Mientras que yo, sin importarme eso, lo molestaría y disfrutaría verlo enojarse por algo que es completamente cierto. Puede que le haga tener esperanzas, que lo anime a declararle su amor a mamá. Naaa... No puede ser tan fácil como eso. Lo mas lógico, seria que me trate como loca y ya esta. Aunque... tengo pruebas, puedo probarle que soy su hija... ¡No Rin, no puedes! ¡¿Mira si enloquece?!
—No tienes ni idea del parecido que tienes con él.—digo, callando a la voz en mi cabeza—Siempre ceñudo, parece que esta enojado, pero casi nunca lo esta. Es amable, cuando me hago daño, me raspo las rodillas al correr, me abraza hasta que las lagrimas desaparecen.—Entiendo ahora, que esa parte lo copio de mi madre—Cuando no podía dormir, me contaba historias.
—¿Qué tipo de historias?—pregunta con una voz desinteresada. Sin embargo, yo sabia que era todo lo contrario. Papá, tiene el habito de medirse el pelo cuando aparenta no importarle algo—Esta cinco centímetros mas largo.—susurra.
—Ese es otro habito que tienen en común. Papá también, tiene el pelo muy largo. Se obsesiona con eso, cuando esta enojado o triste. O empieza a decir... "este flequillo hace que me i..
—Irrite.—termina la oración y al segundo dice—Son coincidencias.
—Es ademas, un muy insoportable negador.
Multiples eran nuestras peleas por esta personalidad suya. Es lo peor que tiene mi papá de si mismo. La honestidad nunca fue su fuerte. Trataba de cambiar de tema si yo seguía insistiendo en que sea sincero conmigo. Si hubiese sido mas honesto con sus sentimientos... Si hubiese sido mas honesto con mi madre. Apuesto que esa seria la clave para ganarse por completo su corazón. Hay tantas cosas que pudo decir, confesar, para cambiar el curso de las cosas. Así no tendría que estar aquí hoy, para arreglar sus problemas. Errores que en la actualidad lo hacen verse tan triste, tan arrepentido. Excepto en los ratos que pasa conmigo, se que es realmente feliz. Hago lo posible por mantener esa felicidad en sus ojos, de evitar enfadarme con él. Lo que pasa, es que hay ocasiones en que me supera, su manera de actuar, de negar lo que siente. De ocultarme cosas, de negarme el derecho de saber la verdad. ¿Es tan difícil darme un poco de sinceridad de su parte? ¿O es que prefiere mentirme antes que lastimarme con la verdad? ¿Parezco una chica débil?
Reconozco que mi madre también es deshonesta. Lo vi cuando se nos quedaba observando a papá y a mi, alejándonos. Reprime sus sentimientos al igual que él. Me dio la confirmación que necesitaba para mi teoría. Cada uno es el primer amor del otro. Se aman, ¿cómo pueden estar tan ciegos?. ¿Cómo pueden no ver la manera en que miran?. El amor que provoca que brillen sus ojos. Que sus latidos se escuchen a kilómetros y kilómetros de distancia. Entiendo que papá sea inexpresivo, pero mamá es totalmente traslucida. Es muy fácil de leer. Pasa que papá se siente una persona imposible de enamorar a alguien. No entiende que le ven algunas mujeres. Se cree poco hombre, porque nunca tuvo el valor de confesarse a su único amor. La trataba mal, conseguía que hiciera lo que quisiera a la fuerza, no conseguía ser amable con ella. No como lo era Inuyasha, el príncipe de cuento de adas. El que toda chica soñadora quiere como novio. El chico que mamá debía, para él, tener como novio.
Por lo que creo suponer, papá alejo a mamá. Se sentía un mal partido. Una mala persona. Alguien que, una chica tan angelical como ella, no debía tener como pareja. Técnicamente, la entrego en bandeja de plata a su hermano. Quien, ya en ese momento, había sido engañado por ella. Mamá se rindió con papá, y volvió a los brazos de mi tío.
Y si todo eso paso, es porque el señor Sesshomaru Taisho, es un negador.
—Yo no soy un negador.
—¿Dije que lo fueras?
—Así que, te contaba historias para dormir.—cambia de tema—Que infantil, ¿no crees que estas grande para que siguiese haciendo eso?
—Y también cambia de tema, cuando siente que perdió la discusión.—suspiro—No eran cualquier tipo de historia común que se le cuanta a una niña para dormir. Él me hablaba de la época en la que conoció a mi madre. Ya desde muy chico, amaba a mi madre en secreto.
Eso llamo mas su atención que las otras cosas—¿La amaba en secreto?
Sonrío maliciosa—¿Te gusta alguien?
Por unos segundos, se quedo sin decir nada en absoluto—...No.
—Wow, esa fue una gran pausa.
—No me gusta nadie, ¿bien?—trata de ocultar su rostro de mi vista, dejándome solo ver el costado de su cabeza.
—Mmmm.. Kagome es linda, ¿verdad?
—Que i-i-idiotez. Ustedes son iguales.—Awww que tierno, sus oídos están rojos.
—¿Ella te gusta? ¿Cierto? Te gusta.—afirmo.
—N-n-no. Ya te había dicho que nadie me gusta.—me mira, sus mejillas muy sonrojadas. Awwww papá, la amas. ¡Ya te enamoraste de ella!—¿Entiendes?
—No te preocupes, no se lo diré a nadie. Tu secreto esta a salvo conmigo.—digo, con una mano en el corazón y una gran sonrisa.
Su sonrojo aumento, mi sonrisa era igual a la de ella, seguro que eso le costo mas contradecirme—T-t-tú...—no pudo terminar, la primera hora había terminado. Él se levanta, con estrépito—Iré al baño.—casi sale corriendo.
No pude evitar reírme, molestarlo se sentía tan bien. Se lo merece, nunca me confeso el parecido que tenia con mi madre.
Papá, ¿sufrías cada vez que me veías?—Tengo miedo de que sea verdad. Pero... estoy realmente muy feliz por parecerme a ella.—Quiero volver a verla.
Con ese pensamiento, rondando en mi cabeza. Pase las siguientes horas, hasta terminado el primer día de clases. Mientras tanto, seguí molestando a papá con mi madre. Si tan solo mi madre, viese las expresiones que hace, cuando hablo de ella.
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La antigua casa de mi papá era muy grande.
—Una mansión. Es una mansión.—digo, después de ver el interior. Veinte habitaciones, nueve baños, tres pisos con una piscina en la parte de atras—¡Él jamas me lo dijo!
La mansion tenia unas grandes rejas en la entrada. Del tipo que vez en una película de terror. Solo que cuando entras, ves todo muy diferente a lo que te esperas en una película de terror. Lo primero que ves, es una fuente con una escultura de angel. A ambos lados, un hermoso jardín de flores,algunas de las cuales ni siquiera se su nombre, y arbustos cortados con diferentes formas de esculturas famosas.
Papá esta haciendo que empiece una lista mental, de todas las cosas que ha evitado contarme.
He tenido siempre una familia millonaria ¿y nunca lo supe? No es que me importe mucho el dinero. Pero es asombroso enterarse de estas cosas ahora.
Actualmente, papá es escritor. Un muy famoso escritor. Escribe sobre casi todos los géneros, horror, romance, psicológico, terror, aventura, ciencia ficción, etc. Nunca nos preocupamos por el dinero. Él trataba de darme solo lo necesario. Existían veces en que cumplía mis caprichos. Yo no era amante de la tecnología, pero insistió en comprarme un celular para mantenernos comunicados. Soy de las que prefiere salir, tomar aire fresco, viajar con mis amigas... Por eso, si tengo una notebook, es por los trabajos escolares. Ni siquiera tengo una cuenta en facebook, twitter, Instagram, snapchat, etc. Mis amigas me insistían que creara al menos una cuenta en alguna de esas redes sociales, y yo seguía negándome. Prefiero hablar con ellas en persona, y no por una aplicación.
Ver esta enorme mansion me sorprende. Sin embargo, no la deseo.
—¿De quién hablas?—pregunta mi tío, quien veo acercarse solo—Kagome esta en mi habitación.
—No le des importancia. Habla locuras todo el tiempo.
Repitió eso durante todo el horario del colegio. Fue mi culpa, no podía evitar compararlo con su version adulta. Por momentos, se me escapa llamarlo "papá". No lo notaba, él me recriminaba que dejase de llamarlo asi. Si lo hacia, era porque se sentía raro llamarlo por su nombre. A veces, cuando me enojaba con papá, solía usar su apellido para hacerlo enojar mas. Probe decir su apellido, pero cambie de opinion cuando recordé que los japoneses no suelen llamar a sus compañeros por su primer nombre al principio. Creí que le molestaría mas, si lo empezaba a nombrar por su nombre. Y tenia razón.
Soy una chica muy molesta. Y eso me encanta.
Decidí ignorar eso—¿Iremos a tu habitación?
—Sí, claro. Sigueme.
—Yo iré a mi habitación.—dice mi papá.
—¿Por qué? ¿No quieres jugar con nosotros?
—Tenemos tarea que hacer, ¿recuerdas? No hay tiempo para andar jugando.
—Que amargado. Cuando crezcas seras peor.
—¿Sigues comparándome con él?
—No.—Porque tu eres "él" al fin y al cabo...—Solo es una visión futura que tuve sobre ti ahora.—coloco mis dedos en mis sienes, entrecerrando los ojos. Como si realmente estuviera reviviendo una imagen del futuro.
—Deja de decir locuras, ¿quieres?
—¡Te apuesto a que tendré razón!—grito, cuando veo que él se esta alejando mas de mi vista.
Lo oigo reír a mi tío a mis espaldas. Volteo a mirarlo—Eres la segunda, después de Kagome, que hoza enfrentarse a mi hermano.
—Hmph. Seguro.
Me muestra el camino hacia su habitación donde se encontraba mi madre.
La habitación del tío Inuyasha, es gigantesca. Parece el ancho y largo, de mi casa. Tiene muchos juguetes, autitos sobre todo. Una numerosa colección de ellos.
—Me gustan los autos.—dice, respondiendo a mi mirada—Ahorro para tener el mio propio cuando sea mayor.
Mi madre, sentada frente a la televisión, con el mando de videojuegos en manos dice—Eso dices, pero aun le tienes miedo a las bicis.—en la pantalla, se veía un juego de pelea. Era muy buena jugando, tenia mas vida que su adversario.
—E-e-e-eso es mentira.—el tío Inuyasha también, es muy tierno cuando se sonroja—No l-l-l-les t-tengo miedo. ¡Dije que aun era muy pequeño para subirme a una!
—Mientes.
—No miento.—mi madre estaba apunto de matar a su rival, cuando mi tío se interpuso, apagando el televisor.
—¡INU-YA-SHA!—cuando ella volvió a encenderlo, con grandes letras decía "Has perdido", después apareció el nombre del contrincante con un "Ha ganado".
—Rin, sálvame.—se oculto rápidamente, detrás mio. Era cierto que si se enojaba, su carita de ángel se desvanecía.
—Iré a ver a Seshomaru.—salí corriendo lo mas rápido que pude. Los gritos enfurecidos de mi madre daban escalofríos.
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Estuve tocando y abriendo puertas de seis habitaciones. La séptima fue la ganadora.
—Inuyasha, no te ocultaras de nuevo aquí. Kagome no dejara de molestarme sino te entrego.
—No soy Inuyasha, ¿puedo entrar?
—¿Rin?
—Sí.
Le tomo unos segundos tomar una decisión, al final, si me abrió—¿Kagome da miedo a veces, verdad?
—Mucho.—me abrazo a mi misma, sintiendo escalofríos al recordar su mirada apunto de convertirse en una asesina.
—Da escalofríos. Yo siempre evito hacerla enojar.
—Eso no es porque le temas. Es porque la amas.
Se congela, y con esa oportunidad, entro a su habitación—Igual de grande que la de tu hermano.
A diferencia de su hermano. Papá tenia su cuarto correctamente ordenado. Unas cinco repisas repletas de libros, muy anchas cada una, y altas, casi tocando el techo. Algunos libros eran de historia, geografía, ciencias, física, y otras eran novelas, cuentos, de muchos géneros. Soy amante de los libros como él, casi me tiento por tomar uno y comenzar a leerlo.
—No te permití que entraras.
Ignoro su indignación—Dios, eras tan ordenado desde niño ya. Pense que podría molestarte con lo desordenado que eras de niño, asi no podías quejarte mas, por que yo si lo soy.—susurro, sentada frente al computador.
—Deja de susurrar todo el tiempo.
—Dirás que estoy loca si subo el volumen de mi voz.
—Diré que estas mas loca, si sigues susurrando.
Ruedo los ojos—¿Terminaste la tarea?
—Sí, tu también tendrías que hacerla.
—Las hice en clases.
—Mientes.
Aun no me había sacado la mochila, asi que la pongo en mi regazo, saco mi cuaderno, y le muestro mis ejercicios ya hechos—No miento, ¿ves?
—Los resultados son correctos.—mira sorprendido—Entonces, eres inteligente.—dice, como si fuese imposible unos minutos antes.
Pasa que ya había hecho esto, es nivel primario. Demasiado fácil para una chica que ya esta cursando la secundaria—Lo soy, no es para sorprenderse tanto.
—¿Por qué ingresaste hoy, y no el primer día de clases?
—Es un secreto.—hago una pausa. Sonrió maliciosa—Te lo diré... el día que admitas lo que sientes en voz alta, por Kagome. Te diré todo, todo.—repito.
Veo en un sus ojos, curiosidad por lo que oculto, pero en cambio dice—No me importa. No quiero saber tus secretos. Y lo demás que dijiste, ya te conteste que es mentira. No entiendo porqué sigues insistiendo con eso.
Suspiro—¿Por qué te cuesta tanto admitirlo?
—Porque no es verdad. No se que te hizo pensar de esa manera. En ningún momento te di motivos.—esto ultimo, lo dice dudoso, pensativo.
Que quiera convencerme de lo contrario, prueba mas, que tengo razón. Conozco de memoria su historia, y todo contado por él mismo. A mi no me puede mentir. Yo se toda la verdad.
—Si sigues negandolo, Inuyasha te la robara.—eso despertó algo en él. Sabia que su hermano menor sentía lo mismo, ambos la amaban.
—¿Él ya te lo dijo? Que ella le gusta.
Papá describía al tío Inuyasha, como muy obvio. Mamá era quien no podía ver lo tanto que la amaban los hermanos Taisho. Todos sus amigos lo sabían, sus padres lo sabían, el vecindario entero lo sabia. Podían percibir la rivalidad que ambos hermanos se tenían entre si. Mamá era demasiado ciega para no ver lo que generaba en los dos. Mientras que las personas que los rodeaban apostaban por quién se decidiría mi madre, ella seguía sin saber qué hacer.
—Los niños siempre molestan a las niñas que les gusta.
—Tú también eres una niña.
—No lo soy.
—Tienes seis años. Eres una niña aun.
—¡T-t-t-tú también!—lo señalo, molesta. Siempre odie que me tratara como una niña.
—Ya lo se.—dice obvio.
—Hmph. Tú no te alteras por nada. A veces eres demasiado serio. Me molesta.
—Eres la segunda que lo dice.
—A Kagome también le molesta ¿cierto?
No me contesta con palabras, pero si con su sonrojo en las orejas—Ya habrán terminado de pelear, nunca duran más de diez minutos. Vete.
Suspiro—Okey, me voy. Sin embargo, esto no termina acá ¿bien? Haré que digas que la amas.—antes de que conteste, cierro la puerta y me encamino a la habitación de mi tío.
La idea de llegar a ser la mejor amiga de mi madre, mi tío y mi papá. Hace que me emocione. Ser su mejor amiga de la infancia, ¿quién imaginaria algo mejor?
Pase cinco meses en esa época, mi despedida fue triste y recordable a la vez. Ellos no me olvidarían al regresar al año de su adolescencia. Donde los sentimientos de cada uno, se intensificarían mucho más, que a esa edad de niños. Donde los corazones no correspondidos, se harán correspondidos. El amor florecerá, y el clima cambiara para mejor. Pasaremos por momentos tristes, emocionantes y felices. Lo se, tengo fe en que el tiempo de cambios cosas buenas pasaran.
Taaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaan lindos! *carita sonriente sonrojada* Mi imaginación muere de amor. *carita enamorada*
Poss.. Que les parecio? eh? COMENTEN!
Ahora me despido hasta un prox cap!
BYEBYE
Besos! Cuidensen!
