Ambas bajaron del avión, la pequeña y menuda Jane le llevaba su maleta.

-Isabella, me esperarías aquí un minuto?- pregunto con su voz tan de tenor.

Asenti mientras pensaba porque no le decía que no me gustaba mucho que me dijeran 'Isabella', era por eso... su voz fina, delicada y tan especial, tan perfecta... temia que si me decía 'Bella' como antes me decía él... me rompiera de una nueva forma.

-Isabella, hey?, Isabella??

Su voz resono y me hizo volver a la realidad, dandole una leve sonrisa vi como estaba dentro de un auto, supuse que había hecho, sólo negue y sonreí.

-vamos Isabella, en Volterra nos esperan- dijo, abriendo la puerta del co-piloto.

-Jane- llame su atención, pensando que estaba distraída, más sus ojos volaron a mi rostro, mientras el semáforo se tornaba en rojo y el atardecer se hacía cada vez más presente -te haz comunicado con Aro, Marco y Cayo?

-los llame apenas aceptaste mi propuesta, no actuaría sin ellos informados- dijo con una sonrisa -están esperándote, vamos a hacer de tú ceremonia de transformación un verdadero recuerdo- dijo alegremente.

Jane era una chica menuda y baja, pero esbelta a la vez, cada vez que la veía me recordaba a Alice, pero... ella me inspiraba una amistad incondicional, me inspiraba tranquilidad.

Llegamos a volterra, las paredes tan grandes que eran en extremo imponentes, gigantes, la luna había salido y al parecer el horario vampirico estaba comenzando, Jane se veía fresca, como cualquier vampiro, reluciente.

Bajamos del automóvil y ella lo dejo estacionado en la orilla de la calle, fuimos entrando a un gran edificio, el central.

-lista Isabella?