No pude actualizar ayer, con tantos trabajos que me dejan en la escuela, asi no se puede T.T pero al menos ya saben de que si no actualizo el lunes lo hare el martes a mas tardar xD bueno no digo mas, disfruten el capitulo.
Zim rápidamente tomo la plataforma que lo llevaría a su laboratorio.
Cuando ya estuvo ahí le hablo a su computador con la misma intensidad con la que lo había hecho con G.I.R. hace poco.
-Dígame, amo.-Le dijo la máquina.
-¡El cuerpo de Zim está reaccionando con la sangre de Keef, y eso no es bueno!-Grito con furia.- ¡Hay que pararlo!
-Me temo que eso será difícil de hacer, por no decir que hasta imposible. Mire amo su sangre al menos ya está parcialmente combinada con la humana, por lo que no es posible separarlas la una de la otra.-Mientras el computador decía esto, se mostraba la imagen de Zim y la cantidad de sangre humana contra la irken; la primera en color rojo y la segunda en color rosa; obviamente la sangre humana ya estaba ocupando la mayor cantidad dentro de su cuerpo
-¡¿Estás diciendo que dejaras a Zim transformarse solo porque no puedes separar la sangre!?
-Espere un momento.-Volvió a hablar.-Puede que si haya un método…
-¡¿Y cuál es?!
-Lo que podemos intentar es volver a introducir sangre de irken en su cuerpo. Con eso volverá a la normalidad.
-¿Y cómo estás tan seguro?
-Es por simple lógica, amo.
-¡Bien, lo intentaremos!-Dijo con disgusto.- ¿Pero de donde sacamos la sangre de otro irken? ¡Yo soy el único en este planeta!
-Tal vez algún conocido, aunque este se encuentre en otro planeta…-Sugirió la máquina.
-¡Sí, ya sé quién!-Habló suspicazmente.- Computador contacta al invasor Skoodge.-Ordenó.
Rápidamente el computador comenzó a trabajar intentando cumplir las órdenes de Zim. En un santiamén la comunicación comenzó, y el irken del otro lado de la línea atendió el comunicado; apareciendo en la pantalla del computador.
-¡Skoodge!-Exclamo Zim al verlo.- ¡Necesito de tu ayuda, es muy urgente!
-¡Zim!-Respondió el otro irken de igual forma.-Que bueno verte ¿En que te puedo ayudar?
-Skoodge… ¿Que dirías si te digo que necesito tu sangre?
-¿Q-que?-Estaba confundido y con semblante de susto.
-Veras…aquí ocurrió un accidente que está afectando a Zim; la única forma de detenerlo es aplicándome sangre pura de otro irken y ese irken eres tú.
-N-no lo sé. ¿Es muy grave lo que te ocurre?
-¡Es muy, muy grave! ¡Me estoy volviendo humano!
-¡¿Cómo dices?!
- Skoodge, entiende; si me ayudas, Zim te lo agradecerá eternamente. Además no estoy diciendo que te quitare toda tu sangre, solo con una pequeña porción de ella bastará. La sangre irken es más efectiva que la humana, por lo que no precisare de mucha.
-Pero Zim, aunque realmente logre extraer un poco de mi sangre para ti ¿Cómo hare para dártela? Nuestros planetas a invadir están distanciados por millones de años luz y los dos sabemos que no podemos abandonarlos hasta que los conquistemos.
-Quizá puedas enviarla dentro del crucero voot sin necesidad de que salgas de Blorch…
-¿Todo mi crucero voot? ¿Solo para un pequeño frasco con sangre?
-¡¿Tienes alguna otra idea?!-Dijo ya perdiendo la poca paciencia que le quedaba.
-P-pues…realmente no pero…
-¡Entonces no dudes y hazlo!-Le calló.- Programa tu nave para que viaje aquí a la tierra y después yo me encargaré de ponerle nuevas coordenada para hacer llegar tu voot de vuelta una vez que tenga la sangre conmigo.
-¿Y qué tal si el voot tarda mucho en llegar allá?
-Esa… ¡E-esa sería mi perdición! ¡Debes darte prisa con eso Skoodge!
-¡H-hey no te apures! Ya pensare en algo. Te prometo que hare llegar mi crucero voot lo más pronto que se pueda.
Zim suspiró para poder calmarse.-Eso espero Skoodge…eso espero…
Ya era lunes por la mañana. Todos debían ir a la escuela sin excepción.
El día anterior, Dib, junto con los demás que conocía, estuvieron presentes en el velorio de Keef.
Fue…aburrido; sinceramente. Nunca antes había estado en un velorio pero ahora que por primera vez asistió a uno, estaba seguro de que jamás lo haría de nuevo. El ambiente en la iglesia primero que nada, contagiaba tristeza y a la vez era desesperante gracias a la gente reunida ahí. Todos llorando por la pérdida del que antes fue amigo, compañero, hijo, nieto, sobrino, primo, etcétera. No había manera de como consolarlos, y eso que Dib intento hacerlo varias veces, pero todo en vano; al menos logro darle el pésame a los desconsolados padres.
Después de velar el cuerpo en la iglesia, todo el mundo se trasladó al cementerio, en donde permanecieron para darle el último adiós mientras veían con impotencia como los demás hombres bajaban el ataúd portador del cadáver en aquel agujero de tres metros de profundidad; luego le dedicaron algunas palabras, deseándole un buen viaje en el más allá y demás cosas por el estilo.
Se quedaron un tiempo más charlando sobre los buenos tiempos que pasaron con Keef. Quizá Dib fue el único ahí que no tuvo nada que decir al respecto; nuca pudo conocerlo lo suficiente como para decir que le cayó bien o mal.
Después de la estancia en el cementerio los familiares afectados invitaron a los demás a permanecer reunidos unas horas más en su casa, pero Dib se negó. No pasaría más tiempo del que ya estuvo, viendo aún más gente llorando y encima algunos eran completos desconocidos. De cualquier forma a los que sí conocía, ellos ni siquiera se dignaron a dirigirle la palabra, seguían considerándolo un chico loco.
Al parecer todo ese ambiente que vivió se quedó psicológicamente adherido a su mente. Incluso después de que todo aquello terminara, Dib regreso a casa muy desanimado lamentando que Keef ya estuviera muerto.
Pero en fin. Ahora ya no se sentía tan mal. Comenzaba un nuevo día y debía vivirlo al máximo; él que aún estaba vivo.
Mientras caminaba a la escuela pensaba de nuevo en su querido alíen. Ya hasta comenzaba a dudar que ese día fuera a la escuela, pero si era así, no lo culpaba.
Cuando llego a su aula siguió viendo ese semblante triste en el rostro de cada chico que fue el día anterior a acompañar a Keef en su lecho de muerte.
Tomo lugar en el asiento que le correspondía. Miró hacia el lugar en el que Zim solía sentarse y…nada. No había nada ni nadie en esa butaca.
"Cuando las clases terminen, iré a verlo…"
Así pues al salir de la escuela Dib se encamino para ir a la base de Zim.
Al llegar ahí, no le fue tan difícil atravesar el jardín que era custodiado por los gnomos. Ellos pudieron haber sido en algún tiempo los enemigos del chico cuando este intentaba evadirlos para lograr filtrarse en la base secretamente, pero ahora ya no eran más una molestia; después de tantos años Dib se volvió un experto en lograr pasar a través de los gnomos y lograr salir ileso. Simplemente tuvo que dar un gran salto para asegurarse de caer lo más lejos que se pudiera como para que los rayos laser no lo lastimaran. Una vez que ya no vio problemas, respiro hondo y se preparó para tocar a la puerta.
No pasó mucho tiempo cuando la pequeña unidad S.I.R. junto con MiniAlce abrieran.
-¡Es Mary! ¡Hola Mary!-Saludo G.I.R con su pequeña mano, muy feliz de verlo y MiniAlce con el mismo entusiasmo exclamó "¡Squeak!".
-No soy Mary.-Se quejó el chico.-Me llamo Dib. Y solo vine porque me gustaría ver a Zim y saber que tal esta.
-Awww…-La expresión de G.I.R. cambió por una cara triste.- el amo no quiere ver a nadie; hasta se encerró en su cuarto.
-Y-yo…entiendo eso. Todo lo que Zim ha vivido en estos días, no debe ser fácil de afrontar. Yo también estoy triste, estoy triste tanto por él como por Keef, pero por otro lado, no vine hasta aquí solo para irme y sin verle. Así que llévame con él.
-¡Wiii!-Exclamo feliz.-Ven por aquí Mary.-Le tomo de la mano y le guio hasta la habitación de Zim. Aquella era una parte a la cual, a pesar de haber estado tantas veces dentro de la base, nunca tuvo la oportunidad de llegar hasta ahí; o es que quizá nunca había notado esa puerta platinada y automatizada que se encontraba hasta el fondo.
-¿Por qué la puerta no se abre?-Preguntó el robotito.
Entonces la voz del computador se escuchó diciendo:-Son órdenes del amo, nadie entra ni sale si él no lo desea; quiere estar solo.
-Pero Mary vino a verlo.-Replicó G.I.R.
-De cualquier forma el humano cabezón no será bien recibido, será mejor que se fuera de una vez.
-¡No!-Gritó este.- ¡No me iré sin hablar con Zim; y tampoco estoy cabezón!
-¿Abre la puerta, si?-Pidió G.I.R. con suplica.
-No.-Dijo el computador.
-Por favor… ¡Y te hare unos waffles!
-No como waffes…-Dijo de nueva cuenta.
-Por favor…
El computador tardo unos segundos en volver a decir cualquier cosa; pero hasta él sabía que G.I.R. se pasaría toda la vida pidiéndole que abriera la puerta y nunca se callaría hasta que eso sucediera, por lo que cedió y entonces la fin la puerta de metal se abrió.
Al mirar hacia el interior no se podía observar absolutamente nada, todo estaba en penumbras.- ¿Zim?-Preguntó el humano.- ¿Zim estas aquí?
-¡Amo, adivine quien vino de visita!
-G…G.I.R….-Se escuchó la voz del alíen.-te advertí que Zim no recibiría a nadie, ni siquiera a ti, ¡Vete!
-Zim, soy yo, Dib. No vengo a pelear. Solo me interesa saber cómo estas.-Le habló.
-Será mejor que te vayas de aquí Dib larva; aunque vengas en son de paz como aseguras, no te gustaría verme como estoy ahora.
-¿De qué hablas? ¿Qué tan malo puede ser?
-Zim no piensa dejar que lo veas ni tampoco entablare conversación con mi enemigo. Solo hasta que pueda volver a como era antes, me dejare ver; hasta ese día, Zim no piensa salir de aquí.
-No digas tonterías Zim, déjame verte.-Entonces Dib comenzó a tentar las paredes en busca de algún interruptor para encender las luces; cuando lo encontró lo encendió, y lo que sus ojos vieron lo dejaron sin habla.
Zim estaba totalmente cambiado.
Nunca en su vida pensó ver a Zim con cabello verdadero sobre su cabeza; estaba 100% seguro de que aquel si era un cabello real, aunque sí lograba asemejarse con la peluca que el irken solía usar para disfrazarse pero el pelo era un poco más alborotado.
¿Don de habían quedado sus antenas? Ya no estaban. En su lugar, Zim ahora poseía orejas como las de cualquier otro humano. Le hacían ver raro. Aparte de eso, parecía que su piel estaba decolorada, con unas cuantas manchas que parecían tener el color de la piel humana, incluyendo las mismas orejas; las manchas abarcaban gran parte de su rostro.
Incluso sus ojos eran diferentes. Adquirieron igualmente la forma de los ojos humanos y el iris de ambos ojos eran color violeta. ¿Para qué mentir? Todo eso en conjunto le hacía ver como un monstruo grotesco.
-¡No enciendas la luz!-Le gritó Zim totalmente colérico. Rápidamente saco las patas de su PAK con ellas le lanzo a Dib dos veces con los rayos laser que salían de las afiladas puntas, pero el chico supo esquivar los ataques.- ¡Te lo advertí Dib gusano, atente a las consecuencias!
-¡Amo!-Exclamo G.I.R. con los ojos bien abiertos.
-¡Zim, ¿Que ocurrió contigo?!-Pregunto Dib sin salir de su asombro.
-¡Lárgate si no quieres que te mate yo mismo!-Amenazó.
-¡No es para tanto, seguro que hay una forma de…!
-¡Cállate!-Siguió atacando al chico, y este último junto con el robot y MiniAlce, no tuvieron otra opción más que salir corriendo, pero Zim les siguió el paso.
Los dos ayudantes del alíen parecieron haber logrado escabullirse del lado de Dib y fueron a ocultarse dentro de la nevera del refrigerador. Si Dib también poseyera una estatura pequeña podría haberse escondido ahí también.
-¡Zim, lo siento!-Intentaba disculparse. En eso sintió como una pata biónica se interpuso en su camino y le hizo tropezar.
-Ya es muy tarde para disculpas Dib.-Ahora Zim con la ayuda de sus patas biónicas estaba caminando sobre ellas, su aspecto era de temer entonces. Hasta sus nuevos ojos aun podían brillar con la ira que Zim sentía.- ¡Computador, cierra todas las entradas y salidas!-El computador acato a la orden e inmediatamente selló la entrada principal y las ventanas que se encontraran a su alrededor con láminas de metal reforzadas, como si de una guarida se tratara.
Dib miro a Zim con los ojos suplicantes por piedad, llenos de miedo y de lágrimas que los hacían resplandecer y figurarse de un color dorado, más de lo que ya eran.-Zim…por favor…
Zim le devolvió la mirada, como si por cuestión de milisegundos dudara en si matarlo o no.
Entonces algo pasó…
Las patas del PAK empezaron a flaquear como si estuvieran debilitándose y les costara mantener el peso de Zim. Este intento mantener el equilibrio, después de todo, él podía controlar las patas biónicas a su antojo, pero esta vez eso no fue posible. Cayó irremediablemente al suelo de sentón; las extremidades del PAK se ocultaron en su interior de nuevo, y después de eso, un ruido metálico sonó.
Zim volteo hacia sus espaldas aun algo aturdido por aquel incidente y observo que su PAK ya no estaba más ahí en el lugar que le correspondía. El PAK se había caído y el ruido que provoco fue el que tanto Zim como Dib escucharon.
-No…-Dijo en voz baja, no podía creerlo.- ¡No!-Exclamo con más fuerza. Se giró por completo, quitando así su atención hacia Dib. El muchacho aprovecho esta oportunidad para levantarse de donde estaba; pero de cualquier forma no se atrevió a hacer ningún movimiento, seguía observando a Zim como si realmente el hecho de que al alíen se le hubiera caído su PAK le importara.- ¡¿Qué tanto miras humano miserable?!-Soltó de repente, como si incluso le diera pena que lo vieran en ese lamentable estado en el que se encontraba. A decir verdad, era el mismo Zim quien era el miserable por estar viviendo esa pesadilla-¡Lárgate de aquí!-Volvió a gritarle.
Las láminas reforzadas dejaron de obstruir las ventanas y la puerta principal cuando Zim dijo esto último, dando así a Dib la oportunidad para que se fuera.-Zim…-Dijo el chico en voz baja, ¿Pero que podría hacer para ayudarle? No tenía ningún caso permanecer en la base. Ahora a Zim solo le estorbaba su presencia ahí, por lo que decidió alejarse del lugar con paso tranquilo, tampoco era como si le urgiera irse; de vez en cuando volteaba para ver al extraterrestre mientras sostenía su PAK en un abrazo aferrándolo hacia su cuerpo, como si se tratara de un tesoro; al menos para Zim si lo era. La puerta de la base cerrándose por sí sola le impido seguir observando aquella escena.
Cuando Zim volvió a aquedarse solo, G.I.R. y MiniAlce salieron de su escondite (Y quizá hasta aprovecharon para comerse todas las paletas de chocolate de la nevera) y fueron a hacerle compañía.
-¿Esta bien amito?-Pregunto G.I.R.
-¿Por qué G.I.R.?-Le pregunto Zim con melancolía sin dejar de mirar el PAK en sus manos.- ¿Por qué tienen que pasarle estas cosas a Zim?
-Señor…-La voz de su computador lo interrumpió en ese momento.-Una video llamada proveniente del invasor Skoodge ¿Desea aceptarla?
-¿Eh? ¡Sí, sí quiero, debe ser importante!-Dijo.-Pero primero, no quiero que me vea así ahora, debo tener algo con que cubrir mi rostro.
-¡Ya se!-Se adelantó G.I.R. Entonces se fue en busca del gorrito de lana y la bufanda que Zim acostumbraba llevar en las mañanas después de que llovía.-Aquí esta amo, póngase esto.
-Que oportuno G.I.R.-Dijo Zim.
El computador que bajo desde el techo, apareció enfrente de los tres y le permitió a Skoodge mostrarse en el monitor.- ¡Zim, te tengo buenas noticias!-Dijo para animarle.
-¿Qué pasa Skoodge?-Preguntó atreves de la bufanda que el cubría la mitad de la cara.
-Ya finalmente he logrado extraer de mi sangre. Como quedamos, esta está siendo llevada dentro de mi crucero voot que se dirige a la tierra. Incluso tuve que hacerle algunos cambios para asegurarme de que llegara más pronto.
-¡Excelente! ¿Pero cuánto tiempo tardara entonces?
-Ufff…no sé. Calculo que quizá dos semanas terrícolas a lo mucho.
-¡¿Dos semanas?! ¡Eso sigue siendo mucho, Skoodge!-Se quejó.
-Ya sé.-Admitió algo apenado.-Pero es lo mejor que pude hacer Zim, perdóname.
-Está bien, no importa; Zim se alegra de que hayas podido ayudarme en esto Skoodge.
-De nada Zim, sabes que tú puedes contar conmigo para lo que sea.
-Bien, si eso es todo lo hay que decir, ya voy a cortar la transmisión. Ya solo será cuestión de esperar al voot…
-Espera Zim…antes de despedirnos, quería decirte que…tal vez…tal vez el tiempo en que pases siendo humano no sea tan malo.
-¿De qué hablas Skoodge? ¡Ser humano es horrible! No es tan fácil como crees. Para cómo están yendo las cosas, quizá para mañana ya me hayan salido más dedos en la manos, y una nariz… ¡Una nariz!-Recalcó.-La piel me habrá cambiado de color totalmente; mi transformación se completará para entones.
-Eso lo sé, no parece muy agradable el que te salgan dedos o una nariz de la nada, o que la piel cambie su color, pero…solo digo que podrías usar esto como una ventaja para aprender de esas criaturas ¿No te parece?
-¿Aprender de los humanos?
-Sí, mezclarte con ellos, socializar, ya sabes…
-Mmm….Zim no lo había planteado de esa forma, pero puede que tengas razón. Siempre he querido aprender más de ellos.
-Entonces aprovéchalo. Solo hasta que tengas mi sangre para volverte irken otra vez.
-Lo voy a intentar Skoodge, gracias por todo.
-No hay de qué. Cuídate Zim.-Dijo ya para despedirse.
Cuando Skoodge despareció de la pantalla, Zim se puso a reflexionar las últimas palabras. Socializar con humanos. ¿Qué tal que no era tan malo como aparentaba?
Mientras Dib caminaba por la acera, pensaba que le pudo haber pasado a Zim para que le ocurrieran esos cambios tan bruscos en él. Platicaría con Gaz acerca de eso para desahogarse.
Estaba seguro de que cuando llegara a casa, sus propias indagaciones al respecto le quitarían el sueño…otra vez.
-¡Gaz!...¡Gaz!-Entro a casa agitado. Quiso llegar lo más pronto posible a con su hermana.
-¿Y ahora a ti que te pasa?-Preguntó desde la cocina en donde se había acomodado para hacer su tarea.
-E-es Zim…eso es lo que pasa.
-¿Sí? ¿Y él que tiene?
-¡Esta totalmente cambiado! Ya no es el mismo. Pareciera como si se estuviera volviendo más humano, literalmente.
-Explícame eso.-Le dijo Gaz con ansias de saber más del asunto.
Fue entonces que Dib le conto todo lo que ocurrió en la base del ahora mitad alíen.
Gaz permaneció unos minutos en silencio, meditando la situación.-No entiendo que pudo haber pasado, pero haciendo conjeturas, sospecho que lo que le pasa es gracias a algún experimento ridículo de los que siempre hace ¿No crees?
-Es posible que si.-Concordó su hermano.-Pero si es eso, al parecer ahora tiene dificultades para volver a como era. Aunque cuando estaba en la base con él, recuerdo perfectamente que dijo que solo hasta que volviera a ser un irken se dejaría ver; quizá tiene alguna idea para regresar a ser un irken, pero no la ha puesto en práctica aun.
-De cualquier forma, Zim es el único responsable de su condición de ahora; que se las arregle solo para salir de su problema.-Menciono Gaz.
-Créeme que si yo pudiera, le ofrecería mi ayuda. Pero Zim siempre ha sido lo bastante terco como para aceptar que alguien lo ayude. Además, no tengo ni la menor idea de cómo hacer eso.
-No sé, supongo que es cuestión de esperar a ver qué ocurre y el tiempo lo dirá.
A la mañana siguiente Zim decidió salir para irse a la escuela; eso sí, de nueva cuenta bien abrigado, con su gorro, su bufanda, y con las manos bien metidas en los bolsillos de su chamarra; pero no necesariamente porque hiciera frio, esta vez incluso amaneció soleado sin probabilidades de lluvia en todo el resto del día. Simplemente quería seguir manteniendo su rostro oculto para que nadie lo mirara fijamente.
Ese mismo dia estaba decidido a intentar poner el consejo de Skoodge en práctica; y ya hasta tenía en mente a la primera persona con la que intentaría socializar.
Ugh, y si tan solo conociera otro camino por donde llegar… atravesar igualmente por el mismo camino en donde días atrás Keef quiso darle un aventón, le hacía sentir cañangasñangas en su interior, pero lo mejor era no concentrarse demasiado en ese detalle.
Apresuro su paso para llegar más pronto y dio resultado.
Cuando la profesora en turno lo vio entrar al aula, ella y los demás muchachos clavaron sus miradas fijamente en él.
-No debiste haber venido Zim.-Le dijo la decana.- Seguramente aun sigues consternado por lo que ha sucedido.
-Zim está bien, no hay problema.-Respondió.
-De acuerdo. Puedes tomar tu lugar para poder empezar.
-S-sí.-Respondió él.-Pero antes de eso…quisiera mostrarles algo…
-¿Ah sí? Esta bien, muéstranoslo Zim.
Entonces Zim se armó de valor, y en frente de todos ahí presentes, llevo una de sus manos a su cabeza, para con ella comenzar a quitarse el gorro lentamente. A la vez, con la otra mano que le quedo libre, se empezó a desenrollar la bufanda del cuello. Los demás lo miraban atentamente intentando adivinar que sería lo que haría.
Cuando al fin logró quitarse estas prendas, simplemente las tiró al suelo y se dejó ver.
Todos estaban tan atónitos, y Dib, ni mencionarlo, a él se le fue la quijada hasta el suelo cuando vio a Zim sin nada que le cubriera la cara.
-¿Qué paso con tu piel, Zim?-pregunto un chico de ahí.
-Sí,-Concordó otra chica.-Y tus orejas…y tu nariz… ¿De dónde salieron?
-Estás tan cambiado.-Volvió a decir el adolescente,-Te vas más…normal ahora.
"Zim…ahora es…es…un humano…"-Pensó Dib sin creerlo aun.
Ante esto, alzo sus brazos al cielo, con los puños bien cerrados, y se podría decir que con orgullo, exclamó su ya conocida frase:
-¡Yo soy Zim!-El irken que Dib conocía…ya no existía más…
