Capítulo 3: Un Día de Playa.
En media hora ya estuvieron listos para bajar a la playa. Foreman, Wilson, House y Chase iban con su bañador puesto, una camiseta y toalla en mano. Cuddy y Cameron simplemente llevaban un vestido de playa encima del bikini y una mochila playera para meter todo lo que necesitaban.
Chase se acercó a la inmunóloga.
Chase: Que guapa vas.
Cameron no pudo evitar sonrojarse.
Cameron: Gracias. Tú tampoco vas mal.
Chase: Yo nunca voy mal.
Chase le sonríe picaronamente y se da vuelta para seguir a los demás hacia el ascensor. Cameron sonríe y corre unos metros para alcanzarle.
House observaba la escena desde algo más atrás. Estaba seguro de que Cameron le había visto allí, estaba seguro de que le devolvió el piropo a Chase solo para ponerle celoso...
Llegaron a la playa. Foreman no pudo evitar separarse de su grupo en cuanto pisaron la arena y acercarse a un par de chicas que hablaban animadamente sobre algún tema sin importancia. Los otros cinco médicos desplegaron sus toallas y, mientras Cameron y Cuddy se tumbaban a tomar el sol House, Wilson y Chase decidieron acercarse a la orilla para refrescarse un poco.
House: Y bien... ¿Ya te la has tirado?
Chase le miró.
Chase: ¿Me estás hablando a mí?
House: ¡Pues claro! ¿A quién sino?
Chase: No, no me la he tirado. Quiero decir, sí, pero hace mucho.
House: ¿Cuánto tiempo crees que pasará hasta que ella te diga: "tienes un pelo precioso y una cara muy mona, pero mi verdadero amor es House, así que no me toque más las narices y no me vuelvas a pedir que salga contigo"?
Chase se rió.
Chase: Creo que en cuanto me la vuelva a tirar se olvidará de ti.
House: ¿Ah sí? ¿Y qué te hace pensar eso?
Chase: Pues que un día dijo que tú eras tan malo en la cama que después de un polvo le daban ganas de irse al baño a vomitar.
House se rió bastante fuerte.
House: Muy buena esa.
Wilson escuchaba la conversación perplejo, en cierta forma le daba miedo participar en ella.
House: ¿Te sabes el chiste ese de un niño al que le quitaron todos sus botes de champú y al final se tuvo que rapar su precioso pelo rubio?
Chase se cruzó de brazos y levantó la barbilla, prepotente.
Chase: No, me encantaría que me lo contases.
House: Pues mira, es la historia de un rubio, un moreno y un pelirrojo que...
En ese momento una ola le golpeó los hombros a House por detrás, e hizo que Chase se cayese sentado en el agua. House se volvió a reír.
House: ¿Qué te ha pasado, capitán lengualarga? ¿Se te ha hundido el barco?
Chase no encontró respuesta para la pregunta burlona de su jefe, que seguía de pie riéndose. House le ofreció su mano para ayudar a Chase, pero cuando estiró la mano para coger la de Greg, este retiró la suya, haciendo que Robert se cayese una vez más.
Chase: Muy gracioso.
Chase se levantó por sí solo y fue hacia donde estaban Cameron y Cuddy. Las dos se estaban riendo y parecía que se lo pasaban bastante bien. Cameron se incorporó y se sentó para ver mejor a Chase.
Cameron: ¡Hola! ¿Qué tal el agua?
Chase: Genial, ¿te vienes?
Cameron miró a Cuddy, quien asintió con la cabeza.
Cameron: ¡Claro!
Chase ayudó a Cameron a levantarse. Mientras ellos se dirigían al agua Wilson volvía para hacer compañía a Cuddy.
Wilson: Veo que te han dejado sola.
Cuddy: Ya ves, nadie me quiere.
Wilson se tumbó de lado en su toalla, al lado de Cuddy.
Wilson: Yo sí te quiero.
Cuddy se puso de lado para hablar mejor y estar más cerca del oncólogo.
Cuddy: Pues yo a ti no.
Cuddy sonrió y se volvió a tumbar boca arriba.
Wilson: ¿Ah no?
Wilson se acercó algo más a Lisa y le acarició la mejilla.
Wilson: ¿Y por qué no?
Cuddy: Tú sabrás.
Ella le volvió a mirar y ambos sonríen.
Wilson: Eres una pésima actriz.
Cuddy se incorporó y le empezó a hacer cosquillas hasta tumbarlo boca arriba.
Cuddy: Pues que sepas que cuando era pequeña hacía teatro. Y era la mejor de la clase.
Wilson: Pues nadie lo diría.
Cuddy le dio un beso rápido en la boca y Wilson la cogió de la nuca para seguir besándola.
Le encantaba ese sabor... Un sabor que no cambiaría por nada del mundo... Un sabor que una vez que lo había probado, no había podido dejar escapar...
Se separaron para coger aire y se volvieron a besar apasionadamente.
Mientras tanto, Chase y Cameron jugaban con el agua, se empujaban suavemente y no paraban de reír. House había optado por buscar un lugar más discreto desde donde observarlos. No sabía por qué pero a pesar de que no soportaba verles así, tampoco podía dejar de mirarlos e imaginarse a él en el lugar de Chase.
Robert no paraba de cogerla por la cintura y acariciarla, pero Cameron simplemente se hacía la tonta y le devolvía las caricias. Cualquiera que les viese pensaría que eran pareja. House decidió no torturarse más con esas imágenes y volver a la arena.
Un objeto cilíndrico golpeó la espalda de Cuddy, quien pronto se separó de Wilson y ambos se sentaron en sus respectivas toallas.
House: Basta de magreos, parejita. Es hora de irnos.
House estaba con Foreman, Wilson se dirige a este último.
Wilson: ¿Y tú dónde estabas?
House: Ligando. Pero no te preocupes, ya me he encargado yo de evitar eso.
Foreman: Sí, ya ha espantado a todas las titis con las que hablaba. ¡Las tenía en el bote!
House: Vamos, Foreman, no te engañes. ¡Solo iban a por tu dinero! ... ¡Ah no! Que el del dinero era el canguro lengualarga, tú eras el ladrón de corazones. Lo de ladrón iba con doble sentido. ¿Lo pillas?
Foreman: Sí, claro. Está el oncólogo ligón, la zorrita rubia, el canguro lengualarga, el ladrón de corazones y el amargado cabrón manipulador.
Cuddy: ¿Y yo?
House: Tú serás... mmm "el pastelito de Wilson".
Foreman no pudo evitar reírse.
Chase y Cameron se acercaban sonriendo para reunirse con sus amigos.
Cameron: ¿Qué es tan gracioso?
House: Nada, les estaba contando como follas. Es que es para mearse de la risa.
La sonrisa de Cameron desapareció de su cara, y al ver su expresión, Wilson intentó cambiar de tema.
Wilson: ¿Dónde cenamos, entonces?
Cuddy: Podemos cenar en el restaurante del hotel.
House: ¡Genial! ¡Como me voy a poner a marisco!
Cameron: Ten cuidado que es afrodisíaco, a ver si vas a acabar haciendo alguna locura.
House: Tranquila, yo controlo.
Cameron: Ya, claro...
Los seis se fueron a las habitaciones, se ducharon, y se vistieron para ir a cenar. Mientras Cameron se duchaba, Cuddy se sentó en la cama y comió un poco del chocolate que les habían dejado los del hotel. Observando los detalles de la habitación vio un pequeño sobre abierto encima de la almohada de Cameron. Sabía que no debía hacerlo, pero lo cogió y sacó una pequeña carta de dentro. La leyó y se quedó con la boca abierta en lo que Cameron sale del baño con un albornoz rosa.
Cameron: ¡Cuddy! ¿Qué haces?
Cuddy: ¿"Sostenme en la vida de tus brazos para que no me mates con tu beso"?
Cameron se ruborizó.
Cameron: ¡Sí! ¿Qué pasa? ¡No es asunto tuyo!
Cameron se acercó y le quitó la carta de la mano a la directora.
Cuddy: Lo siento, no sabía que era confidencial. ¿De quién era la carta? ¿De House?
Cameron: Sí, muy propio de él, desde luego.
Cuddy: ¿Entonces de quién es?
Cameron: ¿Acaso es de tu incumbencia?
Cuddy: Perdona, bonita, no quería entrometerme.
Cameron se sentó en la cama y comenzó a secarse el pelo con otra toalla.
Cameron: Lo siento.
Dejó la toalla encima de una silla y se fue a su armario para buscar algo que ponerse para la cena.
Cameron: ¿Después de la cena vamos a volver a subir para cambiarnos para la fiesta?
Cuddy: No creo.
Cameron: Bien...
Cameron sacó unos pantalones cortos y una camiseta de tirantes.
Cuddy: Madre mía si que vas fresca, hija.
Cameron no sonrió, ni siquiera hizo nada que probase que la había oído, tan solo se metió en el baño para cambiarse. Cuddy volvió a coger la carta, la releyó y la volvió a dejar en su sitio antes de que Cameron saliese, ya cambiada y con el pelo seco.
Cuddy: Te queda bien.
Cameron: ¿No te has duchado?
Cuddy: Sí, ahora me pongo la ropa para salir, es que quería esperar a que se me secase el pelo al natural. Además, en ese momento no me apetecía elegir la ropa.
Cameron: Tampoco hacía falta darme tantas explicaciones, con decirme sí o no ya bastaba.
Alison suspiró.
Cameron: Era de Chase.
Cuddy se sorprendió.
Cuddy: ¿El qué?
Cameron: La carta, era de Chase.
Cameron cogió el sobre y lo miró, sin siquiera sacar la carta de dentro. Cuddy la miró con interés.
Cuddy: ¡Pero eso es genial! Se nota que te quiere.
Cameron respondió sin mucho convencimiento.
Cameron: Sí, claro... Genial.
Cuddy: ¿Acaso no te parece genial?
Cuddy se levantó y fue hacia su armario para buscar ropa.
Cameron: Es que... Él no me gusta.
Cuddy: Joder, pues se va a llevar un palo curioso.
Cuddy cogió un vestido informal de su armario con bastante escote.
Cameron (imitando a Cuddy): "Madre mía sí que vas fresca, hija"
Cuddy se ríe y se mete en el baño para cambiarse.
