Vuelvo con un nuevo capítulo. Me gusta recuperar el ritmo para escribir y así darles capítulo como máximo, cada 10 días. Intento mantener la linea del fic, porque si me demoro mucho, pierdo el hilo y comienzo a escribir cosas que no tenía pensado y bla bla bla. En fin, aquí estoy y eso es lo que importa. Gracias por los reviews, a pesar de no decir mucho, en cierta medida me motivaron un poco. Me gustaría que se hicieran una cuenta o algo, para poder contestarles y agradecerles el que me lean.
Ojala sea de su agrado éste capítulo, y que me den sus opiniones al final de él.
Un besote enorme para todas y nos leemos la otra semana con un nuevo capítulo de Je Veux (me sentí como animadora de programa juvenil xD) Cuídense.
Pd: Ninguna por hoy
Disclaimer: Aplicado ! LilyLoop
Je Veux
Capítulo III
"Colorada"
La música del lugar acompañaba el ambiente de festejo. Todos sus primos, amigos y personas allegadas a su vida se encontraban encerradas en ese lugar. Entre ellos, también se encontraba el ser humano más detestable a su juicio. En una esquina de la sala estaba Scorpius con una rubia monumental, que provocaba suspiro en toda la población masculina que había llegado a celebrar el cumpleaños de Albus. Lily había golpeado sin contemplaciones la nuca de su novio, causando una risa ahogada en ella.
Bufo. Quería dormir. Su cama se le antojaba tanto, que ya se imaginaba siendo acariciada por sus suaves sabanas, mientras se adentraba a un sueño reparador, pero no era posible disfrutar de ese "manjar" todavía. Debía estar en la fiesta hasta que se cumpliera la hora donde fuese políticamente correcto largarse. Por mientras, seguiría mirando a todos como se emborrachaban y su corazón seguiría apretado viendo como el rubio idiota le metía mano a su conquista "oficial".
− Rose. – se giro para encontrarse de frente con su gran amigo.
− Mathew, no tenía idea que ya habías llegado. Creí que estabas en Eslovenia. – Su amigo negó con la cabeza y se acerco para abrazarla con sus gruesos brazos. − ¿cómo estás? – pregunto sonrojada.
− Feliz, como siempre. – Rose no pudo evitar sonreír. Si de algo era conocido Mathew, era por su positivismo y su alegría constante. – Fue un viaje maravilloso, logré conocer las ruinas donde se dice que estuvieron los vampiros y me enteré que en Islandia se cree existe el último de esa especie. – Rose no pudo evitar abrir la boca. – Impresionante ¿no?
− Claramente. ¿Irás a conocerlo? – Mathew asintió.
− Conocerla. Es una chica y por lo que me han dicho, es muy hermosa.− Rose enarco sus cejas y le brindo una sonrisa picara. – Y si te estás imaginando que me gustaría tener algo más que una conversación, te aclaro de inmediato que sí. Quiero poder involucrarme con ella lo más profundamente que pueda.
− ¿Sexo? – Mathew soltó una risotada que rezumbo por todo el lugar, incluso superando el sonido de la música. Todos se fijaron en la pareja.
− No pensaba en profundizar tanto. – Rose no pudo evitar sonrojarse. Sus orejas ardieron. – Eres una tonta, Rose. – La pelirroja se levanto de hombros con vergüenza. – Vamos, debemos ponernos al día.
− ¿La habitación de Albus? – El grandulón le guiño un ojo. – Ni lo sueñes.
− Y yo que pensé que íbamos a "profundizar" nuestra amistad. – Rose le golpeo las costillas con su codo. – Okey, ya entendí. Vamos. – Comenzaron a caminar hacia el cuarto que se encontraba al final de esa casa. – Tienes que contarme sobre tu nueva cruzada.
− Te pondré al día con eso. – pasaron por al lado de Scorpius y este los miro sorprendido. – Hola Malfoy.
− Weasley. McHouney – Mathew agacho la cabeza en forma de saludo. − ¿Cómo les va?
− Bastante bien. – Contesto el chico, mientras pasaba un brazo sobre los hombros de su amiga. – Y al parecer a ti tampoco te está yendo mal. – Scorpius miro a la rubia oxigenada que se encontraba a su lado.
− No me quejo. – fue su escueta respuesta. – Weasley ¿hoy piensas envenenar mi bebida? – La pelirroja levanto una ceja.
− Que va, hoy ando en son de paz. No me interesa arruinarle el cumpleaños a mi primo, aunque para mí se arruino en el preciso instante que te vi. – Scorpius sonrió de medio lado.
− Podría decir lo mismo, pero fíjate que no me sucedió eso. – fingió asombro. – Debe ser que no me importas o que me encuentro muy ocupado con una mujer… de verdad – lo último fue un murmullo, pero que Rose y Mathew escucharon.
La pelirroja estuvo a punto de tirarse sobre el rubio, pero la mano de Mathew que tomo su codo, se lo impidió.
− Eres un poco hombre, Malfoy. – dijo el grandulón. Scorpius dejo de sonreír y se acerco a Rose que se encontraba tirando fuego a través de sus ojos.
− Perdón, Colorada. No tenía porque decir esa idiotez. – Por algunos segundos, se vio a través de los ojos de ella, y fue consciente de que su cara se había transformado en un rictus amargo, y que la había lastimado. – Permiso.
Los dejo solos. Rose lo siguió con su mirada y vio como se perdía entremedio de todos los participantes de la fiesta. Su rubia conquista se quedo mirando las uñas apoyada en la pared, mientras Albus se acercaba por un lado hacía ella. La pelirroja no pudo evitar mandarle una mirada de advertencia a su primo. La chica no le caía bien, en realidad, ni siquiera la conocía, pero que por culpa de un bonito trasero y buenas bubis, dos amigos desde pequeños se pelearan, le parecía idiota.
− Vamos Rose. – La voz de Mathew la devolvió a la realidad y a lo que iba. Dio dos pasos y se giro hacia atrás para dejar en el olvido por un momento el barullo. Con Mathew pisándole los talones, se adentraron en la habitación de Albus.
Era momento de ponerse al día.
O.O
− Oh, te acabo de ver. – Scorpius fulminó con la mirada a su primo. − ¿Qué le dijiste?
− Algo que no te importa. – Tomo de un sopetón el trago que estaba dentro de su pequeño vaso. − ¿Qué haces acá?
− Tengo intereses comprometidos. – Scorpius levantó una ceja. – Una prima de Rose. Me parece bastante guapa y creo que le entraré.
− Primero Lorcan, después Zabinni y ahora tú. ¿Qué tiene la familia Weasley que vuelve locos a los Slytherin? Salazar no se sentiría orgulloso de nosotros. – Nott le iba a responder de manera picuda, pero fue consciente de la oración que había dicho su primo.
− ¿Nosotros? – Scorpius dejo el trago a medio camino y abrió los ojos desmesuradamente. – ¿Algo que no me hayas contado, Malfoy?
− Mi vida personal no te interesa, Nott. – Respondió enojado consigo mismo, pero haciéndole pagar a su primo y colaborador.
− En realidad sip, me interesa. ¿A quién te refieres? – Scorpius quería escapar, pero no hallaba con que poder distraer a su primo. – No Malfoy. De aquí no te vas sin decirme que Weasley provoca que tú no seas el orgullo de Salazar. – Scorpius carraspeo y buscó con la mirada a su cita. Megan, la guapa actriz emergente, de 25 años. Alta, un poco tonta y en constante dieta, se encontraba siendo asediada por Albus. Le extraño no sentir nada. Sabía que su amigo no sería capaz de quitarle la chica y si fuera así, él no haría nada para cuidar lo "suyo". Megan no le provocaba ansías de protegerla.
− Voy con Megan y espero que dejes este tema de lado. Estás imaginando cosas. – Nott sonrió de medio lado, igual como lo hacía él. – Ninguna Weasley me mueve.
− No sé porqué lo dudo. – Nott se puso más serio. – Mañana tenemos junta temprano. ¿Lo recuerdas?
− Si. – Scorpius camino unos pasos y luego se devolvió. − ¿Por qué me preguntas eso?
− Porque por alguna extraña razón estás tomando bastante más de lo acostumbrado. – Scorpius miró su mano y se dio cuenta de la copa llena que tenía. – No hagas una idiotez.
− ¿Qué te pas…? – Nott no lo dejo terminar.
− Soy el jefe de tu seguridad y en ese cargo también entra protegerte de ti mismo. Sé consciente y deja de tomar.
− No sé en qué momento intercambiamos los papeles, pero solo quiero recordarte que soy bastante grande para saber lo que hago y como lo hago. – Se tomo su copa nuevamente de sopetón y busco otra llena para hacer lo mismo. – Tú preocúpate de conseguir a la Weasley que te gusta. – se giro y camino donde se encontraba su amigo y su chica, pero antes de llegar a ellos murmuro: − por lo menos que a uno de los dos le resulte.
O.O
− Y eso. Estamos de las mechas, nuevamente. – Mathew que se encontraba recostado sobre las almohadas de la cama de Albus, soltó el aire. – Si sé, que es otra guerra sin sentido, pero para mí mantener la reserva es importante. Scorpius está haciendo algo simplemente para engrandecer su ego e hincharme las pelotas a mí.
− No tienes pelotas – bromeo el chico. Rose entorno los ojos. – Okey, entiendo tú punto. Puede que esté actuando de manera equivocada, pero tú tampoco estás siendo muy sensata que digamos. Esto se está volviendo en algo personal. Siento que la reserva no es lo único que defiendes y Scorpius no está defendiendo solamente su proyecto. − ¿Por qué todo el mundo pensaba que detrás de eso había algo más? No todo tenía que tener más matices. Aquí era blanco y negro.
− Mat, de verdad que no hay nada más. Scorpius es un imbécil.
− Y tú una tonta por fingir que esto es tan simple. – Interrumpió. El chico se sentó sobre la cama y se puso cerca de Rose. – Él te dio tu primer beso. Él fue el primero en tocar tu corazón y seamos sinceros, sigue siendo el dueño de tu amor – Rose se puso de pie enojada y lanzó un cojín lejos.
− ¿Es que tú y Lily no pararan de restregarme en la cara la idiotez que hice cuando tenía 16 años? Fue un simple beso. He dado millones de los mismos a lo largo de mi vida. – Mathew movió la cabeza y se puso de pie.
− Lo que tú digas, Colorada. – Rose quiso ahorcarlo. Solo había una persona en el mundo que le decía así y en ese preciso momento debía estar tragándose a su pareja detrás de esa puerta. − ¿Te das cuenta como te pones cuando uno te llama por ese apodo?
− ¡Me molesta!, ¿qué esperas que haga?
− Obviarlo. Si dices que no te importa, no debería importarte que te llamáramos así. – Mathew la tomo por los hombros y la guió a la orilla de la cama para que se sentará a su lado. − ¿Por qué te molesta?
− Porque con ese sobrenombre Scorpius me hace sentir inferior. Es su forma de recalcar que me marco. – Mat asintió comprendiendo. – Ni que fuera una vaca.
− ¿No encontraste otro ejemplo? – El momento tenso había pasado. Mat trataba de contener la risa de solo imaginarse la cara de Rose puesta sobre un bovino. – Es demasiado chistoso.
Y las risas se largaron sin parar. Ambos se estiraron sobre la cama riendo y Rose apoyo su cabeza en el pecho de su amigo todavía carcajeándose.
− Te extrañaba. – Dijo el grandulón, acariciando la cabeza de su pelirroja amiga. – Intentaré que mi viaje a Islandia sea más corto. − Rose asintió sin emitir sonido. – Deberíamos salir.
− Quedémonos un momento así. Quiero descansar. – Mat asintió, sin dejar de acariciar la cabeza de la ex gryffindor. – Cuando la paz comenzaba a invadir el cuerpo de la chica, la puerta de la habitación se abrió con fuerza.
Rose se levantó de golpe y pudo vislumbrar a tres chicos que entraban a trompicones. Mat se puso de pie rápidamente para ir a ayudar cuando las luces del lugar se prendieron. La chica vio a su primo, a Nott y entre ellos venía Scorpius, en calidad de bulto.
Estaba borracho como cuba y murmuraba idioteces como que la "snitch" se le escapaba.
− ¿Qué paso? – Pregunto Mat mirándolos sin entender.
− Estaba sentado sin dejar de toma. Cuando se levantó cayó de bruces y si no es por Lorcan, se hubiese roto toda su hermosa cara. – Respondió Albus, caminando hacia su cama para dejarlo caer. – Creo que está estresado.
− Es muy probable. – asintió Nott, mirando a todos los presentes. Cuando se dio cuenta de la situación, las cosas se aclararon de manera brutal en su cabeza − ¿Ustedes…? O sea ¿Interrumpimos algo? – Albus miro al chico sin entender, hasta que escucho la voz de Rose y abrió los ojos como platos.
− ¿Cómo crees? – Respondió Rose mirando en suelo. Solía sonrojarse, a pesar de saber que estaban bastante desviados en las elucubraciones que estaban haciendo.
− Rose, ¿usaste mi cama para tener sexo con Mat? – Albus casi chillo, y miro a Rose acusadoramente.
− Colorada, colorada… − Una voz proveniente del lugar los saco a todos de la conversación que estaban teniendo. – Colora… − y la voz se volvía inentendible.
− Sip, es estrés. – Dijo Nott rápidamente e intento desviar la atención de su primo. Ya por la mañana tendría la dicha de molestarlo, pero a pesar de eso, no quería dejarlo en evidencia ahora que entendía todo. − ¿Por qué no lo dejamos dormir? – Comenzó a tironear a Albus y a Mathew.
− ¿Usaron mi cama? – preguntó Albus. Mat lo miro con odio.
− No paso nada. – respondió enojado. Albus sin creerlo asintió y camino dejándose guiar por Nott.
Los tres salieron de la habitación y cerraron con fuerza la puerta, pero se les olvido alguien.
Rose quedo adentro con Scorpius y estaba tan anonadada que no se dio cuenta de la soledad que imperaba en la pieza.
Se acerco a él y toco su frente, suave, blanca y ancha.
− Colorada…
− Estoy aquí.
Scorpius abrió sus ojos vidriosos a causa del alcohol. Rose lo miró con ternura. Verlo indefenso le provocaba unas ansías de protegerlo.
− Colorada… eres un ángel. – apenas logro articular la frase y la sonrisa con la que culminó fue bastante idiota.
− Tú también. – Dijo ella y le peino el flequillo.
− No te vayas. – murmuro tomándole la mano. – Quédate.
− Por la mañana nos volveremos a odiar. – respondió ella tratando de soltarse.
− Pero ahora no.
La tiro sobre él y se quedo dormido. Rose intentó acomodarse, pero Scorpius la abrazo fuertemente. No podía soltarse, así que decidió pasar sus manos por el cuello de él y poso su cabeza sobre el pecho escuchando los latidos de su corazón. Sus piernas se enredaron por inercia.
Escuchar la voz de Scorpius nombrándola, fue su mejor canción de cuna. Rose por fin se dejo descansar y por primera vez en años, logro dormir como un bebé. Durmió todo lo que tenía que dormir y se sintió protegida por esos brazos gruesos, pero la mañana tenía que llegar y junto con ella, venía la profecía que había lanzado. Por mientras que eso no sucedía, aprovecharía de disfrutar. Y vaya que lo estaba haciendo.
