El Jodido Uchiha Sasuke

Cuando salgo del despacho solo tengo dos cosas claras: Una, que en mi mano tengo un formulario para pedir el traslado a un escuadrón ANBU, y otra que a Naruto ya le doy completamente igual. Ya no sé si seré capaz de llegar a casa sin caerme como un árbol talado, pero el caso es que dejo el papel rellenado y me dirijo a cualquier otra parte como si fuera un zombi sin alma.

En un intento de olvidarme del mundo y de todo lo que ha pasado con Naruto, acepto todas las misiones que me van ofreciendo, y durante semanas apenas paso por casa, procurando estar siempre ocupado y sobre todo, no pensar en cómo se ha reducido a cenizas mi relación con mi Hokage, ya que en ese tiempo no intercambio ni una sola palabra con él, ni siquiera le veo. Quizás es mejor así, aunque no dejo de preguntarme qué es lo que ha pasado exactamente.

Me voy quitando el uniforme poco a poco. Acabo de terminar otra misión, y estoy en el edificio ANBU, volviendo a colocarme otra vez la ropa de ninja Jounin, después iré al secretario, donde consultaré dónde me necesitarán después.

-Hola, Sasu-chan

No me hace darme la vuelta para saber quién me ha hablado.

-Vete a la mierda, Kakashi.

-Estás últimamente más gruñón de lo normal.

No me digas. Bufo molesto y acabo de vestirme con cansancio y cara de pocos amigos. Lo que me faltaría es exponer demasiada piel ante el pervertido de mi antiguo maestro. Le veo muy capaz de hacerme fotos y venderlas por internet.

-¿Sabes algo de Naruto?

-Del Hokage -le corrijo.

Cierro la taquilla donde estaba guardando las armas de la misión y la ropa, y me voy de allí, siendo seguido por el mayor. Hoy no voy a tener suerte y voy a tener que aguantarle. Genial. Francamente genial.

-Soy su nuevo guardaespaldas.

-Qué bien.

Llego hasta la secretaría y espero a que vuelva el hombre para pedir el encargo más próximo, que esté lejos de Konoha y que me mantenga ocupado meses enteros si es posible.

-¿No crees que deberías descansar?

Giro la cara y levanto una ceja.

-No.

El mayor empieza a tirar de mí en otra dirección, hacia la salida del edificio. Ruedo los ojos. Ya volveré más tarde cuando haya conseguido librarme de él. No sé qué le ha dado con ser mi niñera.

-Naruto está raro.

-No me digas.

Aunque solamente había pensado la frase, mi cerebro me traiciona y acabo diciéndolo en voz alta, poniendo después una mueca dolorida por ser incapaz de controlar el filtro entre mi cerebro y mi boca.

-No finjas que te da igual.

Levanto una ceja y miro al hombre, como diciéndole que no me queda más remedio. El del pelo plateado se cruza de brazos y suspira con cansancio, como si hubiera leído en mi mirada lo que he pensado y supiera todo lo que está sucediendo, más de lo que yo sé.

-Quizás deberíais hablar.

-No quiere.

-Este Naruto... -lo dice con cariñoso -. Por mucho que crezca no dejará de ser un idiota.

-Eso le dije.

-¿Le insultaste?

-¿Qué tiene de raro eso en mí?

El hombre vuelve a asentir, dándome la razón y me sigue dirigiéndome por calles de forma aleatoria, alejándome del edificio mientras parece que espera a que me digne a pronunciarme.

-¿Qué quieres?

-No estoy del todo seguro -admite sonriendo bajo la maya que le cubre la cara -. Solo quiero hacerte pensar.

Chasqueo la lengua.

Pensar solo ha conseguido desquiciarme, porque por mucho que lo hago tengo las manos atadas mientras ese idiota del rubio no ceda, y me diga qué está sucediendo. Pensar es una maldita tortura, pero no tenerle cerca también lo es, y recordar que hace tiempo que no oigo su risa escandalosa es la muerte en vida ¡Maldita sea! He vuelto a acordarme de que le echo de menos.

Kakashi me sigue incordiando un buen rato intentando que haga algo al respecto, pero me niego y decido no ceder.

-Fue él quien empezó.

-Eso suena muy infantil.

Le lanzo una mirada glacial a mi antiguo maestro y empiezo a esquivarle. Sí, suena muy infantil, pero es él quien comenzó a alejarse, a comportarse de manera extraña, a dejar de mirarme, de hablarme e incluso a dejar de insultarme. Yo no puedo hacer nada. Ni quiero. No es justo para mí tener que estar detrás de él rogándole su amor. Ya no sé qué más puedo hacer.

No se trata de ser Uchiha Sasuke, no tiene nada que ver con la reputación o con el apellido, se trata de que soy el Jodido Uchiha Sasuke y tengo dignidad.

Algunos días más pasan y, supongo que por culpa de Kakashi, no me dejan irme de misión y tengo varios días de vacaciones, unos en los que me aburro tanto que me pongo a ordenar la casa, haciendo limpieza general con tal de mantenerme ocupado. Odio lo indefinido, y por tanto, el caos. Una buena forma de entretenerme es intentando recuperar el armonía de la mansión y esperar a que eso afecte, de alguna forma que desconozco, en traer tranquilidad a mi vida.

Oigo que llaman a la puerta y me dirijo a la entrada.

-Buenas tardes.

Saludo con un gesto de mano al ANBU que está en mi puerta y cargo el peso en el quicio de la madera, aguardando a que me diga para qué perturba mi paz.

-Esto es un secreto de estado porque...

-Ve al grano -ordeno

-El guardaespaldas del Hokage.

-Kakashi -le interrumpo.

-Exacto. Ha declarado la desaparición del Hokage esta misma tarde.

Ruedo los ojos.

Ya estaba tardando ese Kakashi en intentar conseguir que vaya a hablar con él, pero no voy a ceder, seguro que Naruto está tranquilamente en su despacho rellenando papeles, ignorante de la trama que ha montado su propio protector, con esa cara de idiota inocente que esboza siempre sin poder evitarlo. Me niego a caer en la trampa y cuando ya esté allí, acabar humillándome una vez más para saber qué pasa.

-¿Habéis mirado en su despacho?

El hombre que tengo delante parece mirarme como si fuera idiota, por lo que le dedico mi más agradable y preciosa mirada dentro mi repertorio, como si fuera una advertencia, que él parece entender ya que da un paso hacia atrás.

-Que se ocupe Hatake.

Me dispongo a cerrarle la puerta en las narices, pero el hombre vuelve a hablar.

-Dado que usted ha sido su guardaespaldas tanto tiempo, el Señor Hatake cree que lo encontrará antes de nadie.

-Ajá -asiento como si me importara más bien poco.

-Por el bien de nuestra aldea.

Esa última frase suena a que lo ha dejado todo bien atado, y que como me niegue a seguir su juego se las arreglara para hacerme la vida un poco más difícil, así que accedo y echo a andar por la maldita aldea buscando al rubio. La ciudad está muy tranquila, supongo que como secreto de estado, nadie sabe nada de la supuesta desaparición del rubio.

Tras pensarlo detenidamente y descartar lugares públicos en los que seguro que alguien tan importante llama la atención, y acaban pidiéndole autógrafos niños histéricos que quieren ser grandes, decido ir a la antigua casa de Naruto, ese diminuto apartamento en lo alto de un edificio donde solía vivir antes de ser Hokage. Cuando se convirtió en alguien tan poderoso, a veces regresaba a sus raíces, a su antiguo hogar a aclararse la mente, así que es posible que esté allí.

Me planto delante de la puerta y saco un manojo de llaves. Hace varios años ese rubio idiota me dio una copia por si algo pasaba, así que yo siempre podía ir a verlo cuando necesitaba pensar. Abro la casa con cuidado y lo primero veo es que está allí, o eso parece, ya que todas las luces están encendidas.

Al mirar sobre la mesa observo algunas botellas de cerveza vacías y entonces chasqueo la lengua. Naruto nunca suele beber, es más, podría contar con la mano cuántas veces le he visto hacerlo. Según él no quería acabar siendo un borracho como la vieja por lo que nunca toma alcohol, pero cuando lo hace es incapaz de controlarse a sí mismo, y normalmente lo hace cuando algo va mal o se le escapa de las manos. Es de esos borrachos llorones.

Escucho unos pasos vacilantes y entonces veo a mi, para mí, aún mejor amigo con los ojos clavados en mí

-Qué irresponsable -digo simplemente

Nunca dejará de ser ese rubio escandaloso idiota que a veces no piensa lo que hace

Él baja la vista abatido y se deja caer en el sofá, hundiéndose poco a poco en él.

Sea lo que sea lo que ha estado pasándole todo este tiempo, parece que hoy ha rebosado y ya no sabía qué hacer. Normalmente cuando el rubio se saturaba siempre íbamos aquí, los dos, a su casa cuando algo era demasiado duro, o una decisión demasiado complicada porque implicaba a personas inocentes y nos emborrachábamos juntos, y sí, siempre que lo ha hecho ha sido conmigo, los dos solos. Emborracharnos.

Cuando se trata del rubio mi mente piensa en cosas obscenas con una velocidad pasmosa, digna de un genio como yo

Camino hasta llegar a su altura sin quitarle el ojo de encima ¿Cuándo piensa contarme lo que le está pasando? No es tan difícil, ya sé que yo no soy quién para hablar de estas cosas, pero nos está perjudicando a ambos. A mí puede contarme cualquier cosa, y lo sabe, hasta me contó que en la primera noche de ser Hokage se tiró un poco de tinta sobre la capa de ese cargo y en un intento por limpiarlo lo frotó con agua, y entonces solo se extendió, y después intentó echarle pintura del color de la capa, pero vertió demasiada. A la mañana siguiente, cuando tenía que presentarse a la población, fue sin ella, y fingió que era una forma de decir que sería un Kage cercano, como cualquiera de nosotros.

Los peor es que la gente lo creyó, e incluso lo siguen contando como un buen ejemplo de humildad.

Antes de que me dé tiempo a reaccionar, ya que estaba entretenido recordando esa confidencia, me tira del brazo y aunque supongo que el rubio pensaba tirarme en el sofá, lo que hace es hacerme caer al suelo.

-Mierda -exclama al ver que ha calculado mal.

Sobándome un poco la espalda por el golpe, me incorporo y casi choco con Naruto, que ha bajado la vista para ver si estoy bien, y quedamos apenas a un par de centímetros, pero yo no me muevo, ni para acercarme ni para alejarme. Ya no sé qué quiere el rubio de mí, así que va a tener que ser él quien haga el movimiento. Que se aclare de una vez.

Apoya su frente en la mía, inundándome su olor, y me agarra de la camisa, haciendo que me suba con el sofá, en el que me hace un hueco, y después se pone encima de mí, comenzando a besarme, al principio un roce inseguro, como si estuviera tanteando, yo le dejo hacer, esperando que descifre él solo lo que quiere. Sin presiones.

-Sasuke...-casi suena a un quejido lastimero.

Pero no dice nada, solo comienza a besarme con brusquedad, y yo solo puedo pensar en que el roce de su lengua con la mía me pone a cien, y que no sé cómo he podido sobrevivir estos días sin eso. He de confesar que cuando se coloca entre mis piernas me siento enloquecer, recorriendo con las manos su cuerpo bajo la camiseta, pero aún así la forma en que me besa me resulta diferente.

-Naruto...

Él deja caer su cabeza, que apoya en mi pecho, y al poco noto como algo se desliza de su mejilla y da en mi piel.

Vale, me lo esperaba todo, ¿pero está llorando? Maldito borracho llorica.

-Lo siento, Sasuke.

Cojo su cara con las dos manos, alzándola para que me mire levantándole una ceja. Solo se le ha escapado una lágrima, pero aún así tiene los ojos brillantes, y eso me hace sentirme fatal conmigo mismo, quizás porque sé que su tristeza tiene que ver conmigo.

-Siento hacerte esto.

Y se me abraza. Y en ese momento me doy cuenta.

En ese beso no había sentimientos, no al menos los que yo esperaba, porque más bien era uno desesperado. Por eso está así, se siente culpable porque sabe que esa indecisión, esa forma de actuar que ha estado teniendo, me está haciendo sufrir y eso lo está destrozando. Tiene corazón demasiado grande.

-No quiero hacerte daño.

Le doy unas palmaditas en la espalda, intento saber qué demonios está pasando, mientras se me cae el alma a los pies escuchando su tono arrepentido mientras solloza como un niño al que han reñido. En estos momento desearía que no tuviese el peso del mundo sobre sus hombros.

¿Qué cojones está pasando?

-No puedo hacer esto.

-¿El qué?

Me incorporo, empujando a Naruto, que queda en el otro lado del sofá, y me quedo sentado masajeándome las sienes. Odio lo indefinido, y ahora que parecía que algo se aclaraba, no hace más que hacerse más abstracto y complicado. Ya no me importa lo que suceda, no me voy a morir de un corazón roto, pero ¡joder!

-Me da igual. Solo quiero saber qué está pasando.

Veo que se siente desalmado, así que suspiro con paciencia y me acerco un poco más a él, aunque todavía hay distancia entre nosotros, pero ese gesto tranquiliza al rubio idiota, que sonríe levemente al ver mi rostro relajado. Lo único que necesita es saber qué nada de lo que diga va a cambiar algo, y que por mucho mal que me haya hecho estoy dispuesto a perdonarle y olvidar.

-No es que no te quiera.

En ese momento parece como si estuviera pasando un infierno, como si llevase días pasándolo, y como si prefiriese estar muerto antes que tener que hablar esto conmigo.

-¿Por qué suena como si fuese eso? -levanto una ceja.

Este Naruto es un idiota de remate y me va a volver loco.

Paciencia, Sasuke, no le arranques la cabeza de cuajo a tu mejor amigo, porque sabes que lo está pasando mal, y que lo que quiere decir le está costando. Paciencia, tómate esto como un castigo divino a haber sido toda tu vida impaciente, ahora tengo que mantener la calma o saldré en los periódicos mañana, y en los reportes de nuevos Criminales de Rango S.

-Prometo no asesinarte.

Giro la cara para mirarle.

-Pero prometo asesinarte si no hablas ya.

En la expresión de Naruto veo que no ayudo, así que me acerco a él y le cojo la cabeza, apoyándola contra mi hombro. No tarda mucho en volver a abrazarme, y yo otro tanto en perderme en su olor, que casi me deja noqueado.

-Habla...-intento sonar tranquilizador.

A ver qué tontería me suelta ahora.

-Ya no es lo mismo.


¡Hola, hola! No me peguéis, ni a Naruto, pero este capítulo era necesario para desarrollar la historia, y después de esto menos drama :3 Narutin hablará y Sasuke tendrá que luchar por la relación :3 ¿A que no sabéis qué? ¡Sí! He vuelto a resfriarme XDDD Así que, como estoy enfermita, no estoy pudiendo escribir mucho u,u.

Gracias a los nuevos favoritos y seguidores Anne Claire17, belenjazmin, Enefis020, EPimps, kane-noona, Lyra Raven-k, Manzanita Roja, mitsuki uchiha namikaze, starlightnorain, starsmoon1981, titis

¿Quejas? ¿Sugerencias? ¿Peticiones? ¿Faltas de ortografía? ¿El mayor descubrimiento del mundo, para el que se pone un circo inmenso para anunciarlo en medio del desierto, y entonces un hombre vestido de pingüino, con sus patitas y pico y todo, anuncia que el hijo de Frank Sinatra y Einstein era Frankenstein?

¿Próximo capítulo? En algún momento del 4 de abril