Y aquí estoy nuevamente de regreso uvu. Se preguntaran porque tan pronto, pero creo que se los debía por la tardanza del anterior capítulo, además para que no sientan el avance de la historia tan lenta xD.

¡Muchas gracias por sus comentarios! Fueron más que los anteriores y eso me hace feliz.

Lo único que puedo decir, es que prepárense, porque ya viene lo hardcore(?). Ok. Tal vez no tanto así, pero Kise… Mejor lean uvu.


Árboles caídos, producto del fuerte viento que existía ahí. Peñascos y los gritos de criaturas luchando y siendo devoradas en esa oscuridad que le daba al ambiente un frío color gris.

—Hogar, dulce y maldito hogar —siseó Haizaki y miró a su alrededor, hasta a lo lejos, enfocó su lúgubre castillo.

En aquel lugar no era la única bestia que deambulaba con los deseos de matar, pero realmente eso no le intimidaba, después de todo, esa ya era su tierra y en más de una ocasión había peleado para defender lo que le pertenecía. Algo que lejos de asustarlo, le generaba placer, porque los destruía y demostraba así lo fuerte que era, lo superior que era entre esa bola de escoria. Si iba a ser un maldito demonio, entonces sería uno de verdad y no se cansaría de luchar todos los días por ello.

Arrastró ambos cuerpos, incorporándose con la gloria de un hombre lobo, sujetando ahora a Yuki con la otra zarpa, en vez del hocico y al rubio lo puso sobre su hombro. Se abrió paso en ese sendero, como si de un rey se tratase; al inicio sufría muchos ataques cuando regresaba, pero eso cambió y ya podía caminar sin preocupación alguna.

El castillo tenía un diseño gótico y con una vibra pesada, además que estaba muy maltratado por el paso de los años y que el ambiente donde se encontraba ahora no era el mejor. En el horizonte no se percibía más que oscuridad, porque ahí no existía una luna o un sol que fuera a salir y provocara el ocaso en ese lugar; el cielo tenía un fijo color blanco opaco, como si estuviera eternamente nublado y los árboles estaban secos, sin el café y verde que los caracterizaba y los pocos que tenían hojas, era un escalofriante color negro que formaban un bosque alrededor del castillo, uno donde nadie sería capaz de ver nada nada aunque estuviera con alguna linterna.

Una vez que Haizaki llegó al castillo, escaló la enorme barda que lo protegía —de unos quince metros aproximadamente— con sus tres patas libres, dado que con una tenía a la estúpida mujer. Existía un enorme portón hecho de un fierro resistente que bien pudo abrir, pero al hacerlo otorgaría mucha facilidad a aquellos otros seres de poder entrar, porque de alguna manera, aunque las otras bestias se acercaran y embistieran la barda y el portón, éste último no se derrumbaba. No existieron intentos de escalar de las otras criaturas, porque la anatomía de estas no se lo permitía.

La puerta principal estaba abierta y solo se veía más que oscuridad; en la construcción no había focos ni ninguna luz más que el simple resplandor de una única veladora eterna en la entrada. Ya dentro, arrojó el cuerpo de ambos al suelo duro, hecho de un material de la época de la conquista, esos que usualmente se verían en castillos europeos. El interior estaba en penumbra, solo que gracias a algunas cortinas recorridas es que la pequeña luz del cielo nublado entraba por ahí y de todos modos, Haizaki ya estaba acostumbrado a mirar sin la necesidad de luminosidad. Se sacudió el pelaje y sujetó a Yuki del cuello sin importarle la brutalidad con que la estaba agarrando.

— ¡Hey, maldita perra! —la zarandeó y entre sus rugidos de impaciencia, usó su otra garra para quitarle la blusa, rasgándosela y dejando al descubierto sus senos que eran tapados por el sujetador femenino. No eran muy grandes como tal, pero tenían una bonita forma redondeada y se veían suaves. Un pastelillo digno de comer— ¡Despierta, puta!

Para la bestia no era divertido follarle y hacer sufrir a las mujeres si estas no se encontraban despiertas. Las necesitaba conscientes para escuchar sus gritos de súplica, de dolor y mirar el miedo en sus pupilas.

— ¡B-BASTA! —Kise estaba tosiendo como loco, arrastrándose en el suelo y escupiendo agua. Estaba inconsciente, sin embargo, con el eco de los fuertes rugidos de ese ser, era imposible que siguiera así. Sus ojos no estaban adaptados a la oscuridad, pero sentía que la bestia estaba muy cerca… y entonces sintió un pedazo de prenda en el suelo— ¡YUKICCHI!

No veía nada, nada, nada… hasta que Haizaki se acercó a él, lo suficiente para que la poca luz que existía adentro observara como estaba por violar a aquella mujer. Y su pelaje gris oscuro fue percibido por el modelo, mas no fue eso a lo que le prestó atención, pese a que si visión seguía siendo muy pobre.

— ¡No le hagas daño a ella! —su expresión se horrorizó al notar la semi desnudez de su amiga. Tal vez se debía a la casi ceguera del lugar, no lo sabía, pero logró incorporarse entre sus temblores y se llevó una mano al pecho, logrando adquirir firmeza y frialdad en sus facciones al encontrarse con los ojos de la bestia— ¡Úsame a mí! ¡Diviértete conmigo, pero suéltala! —hizo caso omiso del estremecimiento que le sacudió la espalda y tragó saliva. El sufrimiento lo esperaba, pero de solo imaginarse a Yuki siendo descuartizada, asesinada por ese vil ser… No podía dejarla, ¡no podía dejar a la chica que tanto quería y que siempre había estado a su lado!

La tétrica carcajada que soltó la bestia retumbó en el solitario castillo y encogió el estómago de Ryota.

— ¡Pero qué romántico! —Haizaki pasó una garra en el resorte del sujetador de la chica y picó uno de los senos de ella, relamiéndose el hocico— Estás enamorado de ella, ¿verdad? —inquirió y solo hasta que lo dijo, fue que la verdad abofeteó al rubio, quién parpadeó por esa conclusión repentina. Sin embargo, eso removió algo en Haizaki y se enfureció de tal modo, que saltó (aprovechando que estaba en dos patas) contra el humano y le dio un zarpazo, sintiendo como la sangre del pecho ajeno manchó la punta de estas.

La garganta de Kise emitió un grito de dolor, que por más que quiso no pudo aguantar. El ardor se afianzó a su pecho, abrasándolo con un verdadero dolor y volvió a caer sentado al piso; seguía teniendo muchísimo pánico, pero de todas maneras, sus ojos regresaron a encontrarse con los orbes del animal. Tal parecía que la seguridad para actuar se la dio Haizaki ante aquella oración.

"Estás enamorado de ella, ¿verdad?", el modelo sonrió para sus adentros. ¿Esa era la respuesta por la que se estaba desgastando tanto en salvarla? A estas alturas, eso era lo que menos importaba pensar, sin embargo, no podía ignorarlo… quién sabía, tal vez Kasamatsu había sido la primera chica en darle estabilidad no solo en su vida y trabajo, sino el amor.

Ese puto amor que destelló en sus orbes y Haizaki pudo notar, sintiéndose más rabioso que antes. ¡Iba a matarlo, a despedazarlo! Lanzó a la chica un metro lejos y rugió con prepotencia para luego patear el cuerpo del muchacho.

— ¡¿Por qué puta razón cambiaría un par de tetas y un coño por un marica como tú?! ¡¿Te crees la gran cosa, eh, imbécil?! —estaba en cuatro patas nuevamente, soltando saliva de su hocico, amenazante.

Ryota terminó rodando por el suelo, sintiendo un punzante dolor en su costado derecho y la cara le ardía por la patada. Seguramente tendría un labio roto y una que otra facción hinchada. Tosió escupiendo algo de sangre e intentando recuperar su respiración, apoyándose con ambas manos; trató de ver donde estaba la pelinegra, mas lo única que encontró fue la oscuridad y los malignos ojos gris avellana de esa bestia que lo asechaban.

—Soy… un modelo, un famoso del espectáculo… —jadeó todavía con esa sensación de peligro que gritaba en su cerebro, pero aun así su expresión mostraba otra cara; presunción tal vez— Seguro que tenerme de juguete a mí te será más útil, ¿no crees…? ¡AAH! —su aparente seguridad se fue a la mierda, cuando el de pelaje gris poso su pata delantera en su pierna y le enterró sus garras— ¡…! —sus facciones se aturdieron por el dolor y vomitó saliva al sentir como esas uñas tocaron la carne interna de su extremidad y la sangre empezó a brotar.

— ¡Ja, ja, ja, tú maldita fama no te sirve aquí, desgraciado! —Haizaki sintió placer ante la herida que causaba y como la cálida sangre del humano empezó a mojar su pelaje— No estamos en tu puto mundo, aquí no me sirves sino tienes tetas —ladró y acercó su boca semi hocico, dispuesto a arrancarle la cabeza.

Pero se detuvo segundos antes de matar finalmente al rubio, porque se le ocurrió una idea mejor. ¿Matarlo físicamente cuándo podía hacerlo también emocionalmente? Era un nuevo juego que quiso probar desde antes y ahora tenía la oportunidad, ya luego se comería a ese estúpido muchacho. Sacó sus garras del músculo del rubio y éste jadeó. El dolor era tal, que Kise no podía pensar en otra cosa, como por ejemplo que éste no era el mundo humano, aunque no era el momento para sentir alivio.

No cuando escuchó y luego miró como Yuki era azotada contra el suelo otra vez, solo que ahora a su lado y sí podía verla mejor. Deseó saltar para protegerla, pero no podía incorporarse ahora y de todos modos, la bestia se encimó primero a ella.

—Hey, imbécil… ¿Te gustaría ver desnuda a la chica que te gusta? —dijo Haizaki con un tono completamente lascivo y de inmediato, las fuerzas que el muchacho tenía se esfumaron cuando se percató que el peligro estaba tan cerca de la pelinegra y ya no podía hacer nada— Mira que hoy estoy de buenas —se mofó sarcásticamente— y te dejaré contemplar su coño siendo desgarrado por mi polla… Imagina que es la tuya —sus ojos brillaron maliciosos y con una garra le arrancó la pijama inferior a la chica; un pantalón de algodón corto y le picó el monte de venus por sobre la ropa interior, mientras que sus colmillos mordieron el sujetador impropio.

Los ojos de Kise estaban desorbitados y su propio dolor se esfumó. Ya no podía moverse, oh, por todo lo poderoso… ¡Ya no tenía nada qué hacer! ¡¿Así se iba a acabar todo?! ¡¿Iba a presenciar las horripilantes cosas que Yuki pasaría?! ¡¿Y así podía proclamar que la quería?! Maldición, maldición, maldición… ¡Maldición!

Y cuando el sujetador de Kasamatsu fue arrancado por las fauces ajenas, dejando al descubierto el par de senos que empezaron a cubrirse por la saliva de la bestia, el rubio no pudo aguantarlo más.

— ¡YA BASTA, YA ESTÁ BIEN! —gritó y tomó impulso para gatear y acercarse, logrando tapar con su brazo los senos de la pelinegra. Sus ojos estaban cristalizados y rojos por la impotencia, aun así, dirigió una mirada decidida a ese ser de las tinieblas que parecía un demonio por esos cuernos, frunció el ceño y la "feminidad" que sus largas pestañas le daban, quedó oculta para darle paso a una máscara severa.

Bestia estuvo a punto de arrancarle el brazo al humano, pero este volvió a hablar.

—Seguro estás frustrado… Solo matas a las señoritas y desocupas tu semilla —musitó Kise, sin dejar de sostenerle la mirada. No pienses en lo que va a pasarte, solo debes lograr que Yukicchi viva—. Elije quedarte conmigo —sus belfos se alzaron en una aparente sonrisa que le estaba costando el hígado—; tú no solo podrás usarme, yo jugaré tu juego.

Shogo no podía creer que su cuerpo no se hubiera movido para matarlo. ¿Estaba considerando en verdad esas jodidas palabras? ¿Es que en su "sano" juicio iba a cambiar la tortura hacía las féminas —que tenían mucho más para destrozar— hacía un hombre? No podía ser cierto, sin embargo, sus ojos estaban escudriñando la anatomía del modelo de los cabellos de oro; tenía unas largas y bien formadas piernas, una cintura delgada en contraste con ese torso musculoso, que dejaba en claro las horas de ejercicio que hacía. A pesar de la masculinidad que brotaba del humano, cierto aire de algo que no conocía, se extendió y atrapó la nariz de la bestia, porque no todas las mujeres que había matado tenían algo como eso.

De hecho, era la segunda persona que lo tenía. Y la bestia amaba destrozar ese tipo de delicadeza en una persona; antes lo había hecho, ¿por qué no volver a hacerlo si tenía la oportunidad? Pues era como cuando un depredador encontraba a la presa correcta.

En medio de ese silencio sepulcral que reinó horas a perspectiva de Ryota, la bestia sacó su lengua y le saboreó la cara como un asesino en potencia a punto de rebanarlo con un cuchillo. Y el joven tuvo que contener las ganas de escupirle o vomitar del mero asco cuando eso sucedió, porque si no, no podría convencerlo. Solo se quedó inmóvil, esperando que un milagro sucediera y esa cosa aceptara, aunque una parte de él le repetía que la realidad no podía ser tan fácil. No tratándose de una bestia que parecía haber salido del mismo purgatorio.

—Así que, ¿estás tan dispuesto de tomar su lugar? —Haizaki se mantenía jugando el resorte de la ropa interior de la pelinegra con un tono tosco, sonreía como el maldito que era— O quizá lo único que quieres es que una verga te parta el culo, Rubiecito —su lengua pasó una vez más por la cara del susodicho y luego le dio otro manotazo para lanzarlo no muy lejos.

— ¡Gh…! —Kise rodó por el suelo otra vez y el dolor que antes desapareció por las heridas de su cuerpo, regresó. Su respiración se vio interrumpida cuando la garra derecha de la bestia aplastó su pecho, justo donde estaban las heridas de los zarpazos.

—Un ídolo sacrificando su fama por la puta que le gusta, heh… —Shogo olfateó el cuello del humano. No le iban los hombres, dejó en claro su preferencia por coger mujeres, pero tan pronto había notado aquella esencia más de cerca del humano… Se le hacía agua la boca. O el hocico. Con su zarpa izquierda sujetó el rostro del rubio y rió bajo— Jamás regresarás a tu mundo y si una queja sale de tu jodida boca, no dudaré en traerte el coño de esa perra para que veas como lo destrozo —sentenció.

Una mezcla extraña fue lo que sintió Ryota en su pecho al escucharlo. Sintió alivio porque logró su cometido; Yuki sería liberada y con vida, pero también miedo de que ese monstruo podía volver por ella.

— Estoy dispuesto. Haz conmigo lo que tú quieras en lo que llegue a durar mi vida —dijo sin más, con un tono seco y frío, como si estuviera "sellando" el contrato, pero el miedo todavía se respiraba en su perfume—. Así que por favor, déjala ir.

—Excelente, Rubiecito —dijo en un rugido sonoro, retumbando en todo el vacío castillo gótico—. Cuando despiertes, ella no estará aquí —Haizaki se paró en sus dos patas, levantando de la ropa al muchacho—, porque antes tú y yo nos vamos a divertir.

Kise trató de no alterarse, pero al percatarse de como la mirada de la bestia cambiaba a una completamente perversa, temió por su integridad física y el dolor en su anatomía aumentó. No quería pensar en nada, sin embargo ahora en su mente pasaron imágenes asquerosas donde el violado era él. Aunque, ¿qué podía hacer? Debía hacerse a la idea, después de todo, él mismo hizo su condena.

—Llévala primero —susurró, bajando la mirada y dejando que el cabello le tapara su rostro—. No quiero que escuche…, por favor.

Suplicó, incluso lo rogó, pero Haizaki se carcajeó.

—Tú no tienes derecho a opinar, ya elegiste otro trabajo, ¿o no?

El rubio alzó su mirada. ¿Por qué creyó que esa bestia iba a escucharlo cuando desde un inicio notó que él no solo era bueno para la tortura física sino emocional? Maldita sea, debió suponer que algo como esto iba a pasar.

— ¡…No…! —sus palabras se ahogaron al momento en que fue azotado contra la pared y el monstruo lo sujetó de la garganta. Sus pantalones fueron arrancados del mismo modo que su ropa interior y aunque prometió que no se resistiría y que incluso formaría parte de ese terrible juego… Su cuerpo estaba haciendo lo contrario.

La mano de la bestia era bastante grande y en ella pudo acomodar perfectamente el trasero del humano, aunque no con la misma facilidad por los jalones que éste daba, intentando soltarse. Se veía tan bien así, es decir, con las lágrimas brotando de sus ojos mientras fruncía los labios para no gritar ni decir nada que pudiera hacerlo cambiar de opinión. Resultaba tan divertido, tan excitante para Haizaki tenerlo así y aceptó que Kise tuvo razón, le estaba dando un juego más interesante, porque no todas sus presas se hacían las duras y resistían el pánico y dolor mientras las profanaba. Ninguna parecía tan fuerte.

—Tu amiga sigue cerca y puedo tomarla a ella si tú no cumples tu función ahora —amenazó y una garra jugueteó sobre el lugar donde el rubio defecaba, aunque sin entrar todavía.

Los ojos miel del mundano se desorbitaron cuando eso sucedió y se arqueó, a la vez que tosió violentamente y ahogó un grito. ¡No…! Aulló del dolor en su mente, mientras que sus expresiones se tensaban y su corazón palpitaba ansioso por la desgracia que estaba ocurriéndole ahora. Solo podía rogar que Kasamatsu no despertara de su inconsciencia y lo viera en ese estado, porque no deseaba que ella llegara a sentirse culpable.

—Tu culo parece ser muy apretado, aún no lo logro entrar con un dedo… Que delicia será desgarrarlo —jadeó Haizaki contra la oreja del otro, con una sonrisa cruel y hundió media garra.

— ¡Aagh…! —Kise cerró los ojos con agresividad al sentir como el dolor se intensificó y volvió a retorcerse, callándose lo más que podía. Sus manos sujetaron la muñeca impropia, dado que todavía estaba siendo ahorcado; usaba eso para sostenerse.

Este jodido monstruo no me va a destruir tan fácilmente, pensó y frunció el ceño con fuerza, volviendo a abrir los ojos, mirando a cualquier punto. Pero estaba sudando y tosiendo a punto de escupir la bilis al sentir como esa falange del animal se empezó a mover en su interior, por lo menos todavía no le desgarraba nada. Dios santo, estaba viviendo una completa película de terror.

¿Así iba a acabar su vida? ¿La vida del exitoso modelo, actor y cantante Kise Ryota iba a terminar en las garras perversas de una bestia? ¿Todos sus días iba a ser profanado hasta la locura para terminar perdiéndose en su inconsciencia y morir desmembrado por ese ser? No quería acabar así, pero sino era él quién salvaba a Yuki, nadie más lo haría. No obstante, eso no evitaba que quisiera desmoronarse del dolor emocional que esto le estaba empezando a causar. Por supuesto que sacrificarse por ella, la chica que cambió bastante su vida, valía la pena.

…Pero no quería morir.

Sus lágrimas empezaron a aumentar y su visión estaba nublándose, como si la oscuridad no estuviera ya dejándolo ciego. Su cadera estaba empezando a entumirse, hasta que sintió como ese dedo peludo salió y la punta de algo muchas más grande tocó su entrada. Volvió a agitarse cuando empezó a entender que podía ser eso y definitivamente no creía salir ileso si esa bestia lo penetraba. Bien podía bajar la mirada y apreciar semejante cosa, pero lógicamente no lo haría. No sentía los mismos vellos que en esa falange que lo embestía anteriormente, solo piel que palpitaba y hervía.

— ¡Deja de voltear, puta mierda! —gruñó Haizaki y con la mano que le ahorcaba obligó que el rubio lo mirara— Quiero tú participación, maldito puto, ¿o es que solo sirves para usar la boca? Porque si es así, entonces voy a romperte la garganta, no el culo en este momento.

El aludido chico se mordió los labios y miró una vez hacía el cuerpo "durmiente" de Kasamatsu. Solo piensa que la estás salvando, solo eso.

—No tengo tiempo para esto, ¡si vas a lloriquear como marica, hazlo bien entonces!

Y el grueso miembro de la bestia, ese cubierto de venas y completamente erecto, digno de un animal, empezó a empujarse para entrar. Sin embargo la estrechez impropia no se lo estaba poniendo fácil.

— ¡No me voy a quedar con las putas ganas de cogerme un culo! —rugió y volvió a empujarse contra el chico de cabello dorado.

Sin embargo, en la sala del castillo, hasta los sus gimoteos del humano, por el dolor que sintió, pudieron ser igual de fuertes.

— ¡No…! —Ryota estaba temblando con sus mejillas cubiertas de lágrimas. Había dicho que no se quejaría, que participaría… En pocas palabra, que tendría sexo con la bestia por voluntad propia, ¡pero sencillamente no podía! ¡No quería morir! Sabía que sacrificaría su cuerpo, pero joder, ¡no quería morir de ésta manera, no siendo violado! Porque sentía que su alma se estaba resquebrajando, porque aunque sabía que esto le pasaría, quería que parara.

—Vaya… Parece que mi verga estará mejor en tu boca —la expresión en la cara de bestia de Haizaki se oscureció. No esperaba que después de todo un humano lograra sobrevivir a sus propias palabras, al fin y al cabo, ya lo había comprobado y sin dudar tomaría a la mujer tan pronto terminara con el rubio.

Los mataría a ambos.

— ¡No…! —repitió Kise, como adivinando los pensamientos del animal y con sus ojos llenos de lágrimas de su amargo sufrimiento, miró al ser originario de su dolor— Yo… aceptó todo, lo acepto… Solo quiero…. No quiero morir… tan pronto —le dolía mucho, mucho. El asco pasó a desaparecer para ser sustituido por la sensación agonizante de ser partido, aunque realmente el miembro de Bestia no entraba, solo le rozaba—. Por favor… Dame tiempo… —sus ojos mojados en lágrimas y la expresión tan llena de dolor, tan humana hizo que el cuerpo de la bestia se tensara— y lo haré.

Las lágrimas del rubio estaban mojando el pelaje de la mano de Haizaki y su pene ahora solo se friccionaba en los glúteos impropios. Pudo haberlo ignorado y embestido con su completa enjundia hasta el cansancio para lograr penetrarlo y descargarse de este casi mes sin tener sexo, sin torturar a alguien.

—Por favor…, por favor —gimoteó nuevamente el humano y por inercia se abrazó a la mano llena de pelaje de la bestia, buscando consuelo de alguna manera, aunque obviamente esa no era su mejor alternativa.

Haizaki pudo hacer muchísimas cosas en ese momento gracias al irritante llanto de Ryota, de todas esas putas súplicas que lo hicieron perder la paciencia, después de todo, ese no había sido el trato.

Pero no lo hizo.

Y mientras que el dolor inmenso que atacaba el cuerpo del rubio lo sumergió en la inconsciencia, entre gruñidos de desprecio y odio, Haizaki lo dejó sin hacerle nada más.


Q_Q

Déjenme decirles que no son las únicas personas que sufrieron con esto. Yo tuve que imaginarlo todo y… Bueno, adoro a Kise y ponerlo de esta forma no fue tan fácil para mí, asdojaslaskl x'D. No sé, espero esto no les haya lastimado(?).

La parte inicial de toda la historia ya quedó completa con éste capítulo, aun así espero sean pacientes porque los cambios nos serán tan prontos dadas las situaciones de hasta ahora.

Por favor, dejen sus comentarios, a ver qué les pareció esta historia. Ya ven que está siendo diferente a la trama original, aunque conserva cosas similares, asdljaskl.

Aviso que pronto aparecerán más personajes uvu.

¡Nos vemos y besos para todos!