Katrina estaba alistando a Nick para llevarlo a dormir. Se había quedado en la casa grande, donde había vivido con Ted por tres años. Christian se negó a aceptar que ella se fuera de la casa. Se había enojado mucho cuando ella mencionó que se iría y se paró en la puerta de la casa para impedirle la salida. Así que el al final terminó aceptando quedarse en la casa.
-Mami-la llamó Dakota desde su cama de princesas.
-Dime, pequeña-repuso Katrina, metiendo a Nick en la cama en forma de nave espacial y arropándolo con las cobijas.
-¿Cuándo volverán Ian y mi papi?-preguntó la niña, abrazada a un conejo blanco de peluche.
-Sí, mami-dijo Nick-. Yo quelo vel a mi papito y a mi helmanito.
Katrina pasó saliva con fuerza y trató de sonreír pero no lo consiguió. Cuando fue a hablar Nick hizo otra pregunta.
-¿Pol qué papi se jue, mami?
-Voy a contarles lo que pasó-dijo Katrina, cogiendo una mano de cada niño-. Su papá y yo ya no nos queríamos como antes y pues preferimos que por el bien de Ian y ustedes dos, era mejor estar separados. Podrán verlos a los dos cuando quieran pero no volveremos a vivir juntos.
-¿Mi papito ya no nos quiere?-preguntó Dakota con la voz quebrada.
-Ted los ama mucho, mis pequeños-dijo Katrina sonriendo-. No piensen que nos separamos por algo que hicieron ustedes porque ninguno tiene que ver en eso. Fuimos él y yo quienes tomamos la decisión de ya no estar juntos pero eso no quiere decir que su papá ya no los quiera o que no vayan a volver a verlo porque es lo último que Ted desearía.
-Pero yo quiero que volvamos a vivir juntos-dijo Dakota, haciendo pucheros-. Me gusta despertar con la risa de mi papito.
Katrina iba a decir algo pero el teléfono le interrumpió. Un número desconocido brillaba en la pantalla.
-¿Bueno?-contestó y salió de la habitación.
-¿Katrina Grey?-preguntó una voz masculina desde el otro lado de la línea.
-Sí digo no-replicó moviendo la cabeza-. Soy yo-repuso olvidando un momento que estaba divorciada de Ted-. ¿Quién habla?
-Disculpe, molestarla. Mi nombre es Howard Thomas-le explicó el hombre con voz suave.
-Buenas noches, señor Thomas-saludó Katrina con algo de tensión en la voz-. ¿En qué puedo ayudarlo?
-Era para informarle que encontré al señor Theodore Grey, frente a su auto en un estado alto de embriaguez y con un fuerte golpe en la cabeza-repuso el hombre-. Lo traje al hospital y me preguntaron por su nombre o un familiar. Lo único que el muchacho traía encima era su identificación y su teléfono móvil. Su número estaba registrado en los números de emergencia.
-¿Cómo está él?-preguntó con el corazón acelerado-. ¿Es muy fuerte el golpe?
-No han querido darme ninguna información-replicó el hombre-. No hasta que venga un familiar.
-Entonces llamó a la persona equivocada-repuso la chica-. Solo somos amigos-dijo con cierto dolor en la voz.
-Pero el apellido…
-Es solo coincidencia-repuso ella de inmediato-. Tengo el número de su hermana. Ella podrá ayudarle.
-Necesito que sea usted quien venga-replicó Howard-. Ha estado llamándola en sueños. Eso me dijeron hace un rato.
Katrina sintió que se le formaba un nudo en la garganta.
-Está bien-aceptó a regañadientes-. En veinte minutos estaré allá.
-De acuerdo.
La llamada se cerró y Katrina fue a buscar a alguien que cuidara a los niños. Encontró a Olga en la cocina, terminando de guardar algunas cosas en la nevera.
-Olga necesito un favor-dijo Katrina, acercándose a la mujer.
-Desde luego-aceptó ella-. ¿En qué puedo ayudarte?
-Necesito que cuides a los niños mientras salgo-replicó-. Theodore está en el hospital, muy ebrio y herido. Me acabaron de llamar para que fuera a buscarlo.
-¿Qué le pasó?-preguntó preocupada.
-Alguien lo golpeó o se golpeó con algo en la cabeza-respondió-. No sé muy bien los detalles.
-De acuerdo-aceptó la mujer-. Pero no vayas sola.
-Iré por Christian-dijo Katrina-. Ted necesita un buen regaño por parte de su padre. Parece que ha vuelto a sus andadas de adolescente.
-¿Por qué lo dices?
-Porque lo conozco y hacía tiempo no se emborrachaba de esa manera-explicó Katrina, con tristeza-. La última vez fue cuando embarazó a la madre de Ian.
-Ve con cuidado.
-Claro.
Katrina cogió las llaves de la casa y del auto y salió. Se montó en el vehículo y marcó el número de Christian.
-Grey-la voz ronca del hombre sonó por el otro lado de la línea. Katrina se sonrojó. Al parecer, había interrumpido una situación amorosa.
-Buenas noches, Christian-saludó con voz suave-. Habla Katrina.
-Katrina-el hombre se recompuso y oyó que se disculpaba con alguien-. ¿Qué ocurre?
-Lamento molestarlo-dijo apenada-. Es que tengo un problema.
-¿Le pasa algo a los niños?-Christian se escuchaba preocupado.
-Los niños están bien-dijo rápidamente para tranquilizarlo-. Es solo que recibí una llamada de un hombre que me dijo que Ted está en el hospital, muy ebrio y con un golpe muy fuerte en la cabeza.
Katrina escuchó la respiración agitada de Christian a través del auricular y esperó su respuesta.
-Necesitas que te acompañe, ¿verdad?
-Sería lo mejor-aceptó ella-. No quiero estar cerca de tu hijo.
-No te culpo-aceptó Christian y soltó el aire que tenía contenido-. Espérame fuera de mi casa, salgo en un par de minutos.
-Claro.
La llamada se cortó de golpe y Katrina observó el móvil con el ceño fruncido. Christian estaba enojado de verdad. Olvido la llamada y puso en marcha el auto. Tenías unas ganas inmensas de llorar. Estaba más lejos de recuperar a Ted que antes pero no podía dejarse deprimir por eso. Sus dos pequeños hijos la necesitaban fuerte y concentrada en ellos. Llevó el auto hasta la mansión de Christian y se detuvo frente a la reja. A lo lejos vio venir el empresario con paso firme. No le veía la cara pero sabía a la perfección que tenía el ceño fruncido.
-Hola, Katrina-le saludó Christian, parándose al lado de la puerta del conductor.
-Buenas noches, Christian-dijo hipeando un poco.
-Conduciré yo-ordenó y Katrina salió del auto para subirse al puesto del pasajero.
Christian tomó el puesto del conductor y espero a que Katrina se montara en el vehículo. Cuando ella lo hizo, lo puso en marcha y se encaminó hacia el hospital. Ambos se mantuvieron en silencio casi todo el camino hasta que Katrina preguntó algo.
-¿Ana sabe lo que le pasó a Ted?
-Desde luego-aceptó Christian, poniendo los ojos en blanco-. Para lo único que abandonó la cama tan tarde en la noche es para tocar el piano y no me visto para hacerlo. Así que no me dejó ir hasta que no le conté a donde iba.
Katrina se echó a reír al notar la frustración en las palabras de Christian.
-Te tiene la medida tomada, Christian-comentó entre risas-. Es curioso ver a un hombre tan imponente, dominado de esa manera.
-Ella cambió mi vida por completo-replicó Christian sonriendo-. Me ayudó a superar varios de mis miedos. Ser padre era uno de ellos.
-Se nota que es un buen padre-replicó Katrina.
-No-meneó la cabeza de un lado a otro-. A Theodore le hicieron falta un buen par de nalgadas.
-Si lo dice por lo que pasó entre nosotros, era algo que ya se veía venir-comentó Katrina rápidamente-. Nos casamos demasiado rápido. No nos conocíamos lo suficiente y por eso...
-Yo me casé con Anastasia mes y medio después de conocerla-la interrumpió Christian, sonriendo-. Y sigo con ella. No me imaginaría la vida sin mi esposa. Nicholas se fue, Ted y Phoebe se casaron y aunque fue un poco doloroso ese proceso, me mataría no tenerla a ella a mi lado.
-¿Ella sabe que siente eso?
-Se lo digo siempre-repuso Christian y detuvo el auto frente al hospital-. Hemos llegado.
-¿Cómo sabe que es aquí?
-Le pedí a mi jefe de seguridad que rastreara el móvil de mi hijo-contestó Christian, encogiéndose de hombros-. Estoy muy enojado con él y Ana también lo está pero nos preocupamos por lo que pase con él.
Katrina solo sonrió y ambos bajaron del vehículo. Christian entró al centro y se acercó a la recepción. La enfermera revisaba unas historias médicas y parecía muy ocupada pero a él eso le daba igual.
-Buenas noches-saludó con voz profunda.
-Buenas noches-repuso la enfermera, mirándolo y Christian notó que ella se sonrojaba. Ni el paso de los años hacía que las mujeres se sonrojaran al verlo-. ¿En qué puedo ayudarlo?
-Mi nombre es Christian Grey-repuso Christian de inmediato-. Mi hijo, Theodore Grey fue internado hace un rato por un elevado estado de embriaguez y un fuerte golpe en la cabeza. Lo trajo un hombre… su nombre es…
-Howard Thomas-repuso Katrina rápidamente-. Me llamó hace un rato a decirme que Theodore estaba aquí.
-Oh claro-dijo la enfermera y de inmediato comenzó a buscar en la computadora que tenía al frente-. El señor Grey está en la zona de urgencias. Ya lo reviso un médico y está esperando que algún familiar aparezca. ¿Qué parentesco tienen con el paciente?
-Yo soy su padre-repuso Christian de inmediato-. ¿Dónde está el hombre que lo trajo?
-El señor Thomas solo esperó que le dieran atención médica y dejó los papeles, las llaves del auto y el móvil de su hijo conmigo-buscó los objetos en un cajón que tenía al lado y cuando los encontró se los entregó a Christian-, y se fue.
-¿Cómo está mi hijo?
-El golpe en su cabeza fue fuerte y cuando llegó estaba sangrando demasiado pero no hay porque preocuparse-explicó la enfermera-. Su cerebro no se alteró por el golpe y será dado de alta en cuanto usted firme unos papeles. Los traeré en un momento, si gustan pueden ver al paciente-señaló un pasillo-. Por allá pueden encontrar la zona de urgencias.
-Gracias-dijo Katrina.
-Gracias dijo Christian.
Ambos vieron a la enfermera irse y Katrina le arrebató a Christian las llaves del auto.
-Yo me voy, Christian-dijo un poco triste-. No quiero ver a Ted.
-Se alegrará de verte aquí-dijo Christian.
-No-repuso ella-. Cuando hablamos sobre el divorcio pensamos que quedar como amigos era suficiente pero no funcionó, así que evitamos vernos lo que más podemos. Solo lo hacemos cuando hay reuniones familiares o cuando él va con Ian a ver a los niños.
-De acuerdo-aceptó Christian de mala gana-. Ten cuidado. O si prefieres le digo a Dimitri que venga por ti.
-No es necesario-replicó Katrina-. Voy a estar bien.
-Dale un beso a los pequeños de mi parte.
Katrina solo asintió con la cabeza y se fue. Christian pasó las manos por su cabello y se fue a ver a su hijo.
La cabeza le dolía demasiado. No recordaba que le había pasado y ni siquiera sabía dónde estaba. Un pitido rítmico se escuchaba a lo lejos y le molestaba un poco. La puerta de la habitación se abrió y vio a una joven enfermera que se paraba al lado de su cama y revisaba algo en lo alto del mueble.
-¿Dónde estoy?-preguntó con voz ronca.
-Señor Grey-dijo la joven, mirándolo-. Qué bueno que haya despertado. Le darán de alta muy pronto. Su padre ha venido por usted.
-¿Mi padre?-preguntó sin creerlo-. Él no pudo haber venido. Me odia.
-No te odio-dijo Christian, corriendo la cortina-. Solo estoy muy enojado contigo.
-Con permiso-dijo la enfermera y salió-. El doctor vendrá pronto.
-Gracias-dijo Christian y fue a sentarse en la cama-. ¿En que estabas pensando, Theodore?
Ted se quedó callado con la mirada fija en su progenitor.
-Yo solo fui a tomarme unos tragos-replicó Ted-. Necesito sacarme a Katrina de la cabeza.
-¿Cómo terminaste con ese golpe?-preguntó Christian mirando con el ceño fruncido el vendaje que sobresalía en medio de la mata de pelo cobrizo de su hijo-. ¿Vuelves a buscar pleitos sin sentido?
-Alguien me golpeó-dijo Ted y Christian cambió su actitud-. No recuerdo que pasó. Pensé que lo estaba soñando pero parece real.
-¿De qué estás hablando?-se preocupó.
-Una mujer se me acercó y me amenazó-relató-. Dijo que Ángela no había sido la única mujer a la que había dejado con el corazón roto y que iba a hacerme sufrir. Que mataría uno a uno a cada uno de los miembros de mi familia-gimió-. No quiero que le hagan daño a mis hijos-dijo asustado-. No quiero, papá.
-El pasado a veces vuelve para tomar venganza por nuestros actos, Ted-dijo Christian, calmándose un poco-. Haré lo que pueda para saber quién es la persona que te amenazó pero es muy complicado.
-Eres Christian Grey-replicó enfadado-. Nada es imposible para ti. Tienes que encontrar la forma-le exigió-. Tu familia también está en riesgo.
-Por culpa de tus errores-replicó Christian-. Una de tus antiguas amantes está buscando venganza y es solo culpa tuya. Te has equivocado tanto. Incluso a Katrina la has lastimado.
-Katrina me da igual-gruñó-. Solo me importa que encuentres a esa mujer y la alejes de nuestra familia.
Christian iba a hablar pero el médico interrumpió.
-Buenas noches, señores-saludó y Christian se levantó-. Me dijeron que es usted el padre de este hombre.
-Por supuesto-aceptó-. ¿Ya puedo llevármelo?
-Claro-dijo el doctor sonriendo-. Solo quiero que tenga unos días de descanso y que tome estos medicamentos-le tendió una formula junto a la autorización de salida-. Por poco se intoxica con el alcohol que consumió.
Christian taladró a Ted con la mirada.
-Pensé que habían sido solo unos tragos-comentó con los labios apretados.
-Me temo que no, señor Grey-replicó-. Su hijo tenía el grado más alto de alicoramiento. Por eso no recuerda quien lo golpeó ni cómo llegó aquí.
-Está bien. Muchas gracias por todo.
El médico solo sonrió y se fue.
-Te espero afuera, Theodore-dijo Christian con voz firme-. Tu madre está muy preocupada.
-No niegues que a veces prefieres que hubiera sido yo quien hubiera muerto y no Nick-replicó Ted, mirándolo con desprecio.
-En ocasiones lo pienso-admitió Christian-. Pero fuiste tú quien puso mi mundo de cabeza y me hizo darme cuenta que esta es la vida quien siempre deseé. Cada día de mi vida, les pido disculpas a tu madre y a ti por cómo me porte la noche que ella me contó que venías en camino. Sé que lo que hice ese día no lo podré arreglar de cualquier forma pero lo intentó y siento que he hecho mi mejor esfuerzo-meneó la cabeza con tristeza-. Te desconozco, Ted. No tardes.
Christian salió de la habitación y Ted se quedó estático sin saber que decir. Estaba un poco sorprendido por las palabras de su padre pero ya no había nada que hacer. Ya estaba en el infierno y nadie iba a poder sacarlo de allí
