The Dark Angel UK
Hola! Perdón la demora, es que acabo de comenzar el colegio y entre una y otra clase lo único que he podido hacer es escribir de a pocos entre clases! Aquí está finalmente el segundo capítulo! WOW, creo que este es el capítulo más largo que he escrito en mi vida….
Advertencias: Alfred, Arthur, Francia, Ludwig (con mucha cerveza en la escena y un Feliciano), también Lovino (de mal humor) y Antonio (lo que pone de mal humor a Lovino). Y MÁS!
Disclaimer: Lamentablemente los personajes no son míos, son propiedad de Himaruya-sensei. Sin embargo aquí los tomo prestados para cambiar un… poco… la historia y hacer obvio lo que ya era obvio! VIVA USUK!
~ Capítulo 2 ~
No one knows what it's like / Nadie sabe como es
To be the bad man / Ser un hombre malo
To be the sad man / Ser un hombre triste
Behind blue eyes. / detrás de los ojos azules.
No one knows what it's like / Nadie sabe como es
To be hated / Ser odiado
To be fated / Ser predestinado
To telling only lies / a solo contar mentiras.
~ Behind Blue Eyes – The Who ~
Cuando la clase hubo terminado, una avalancha de chicos y chicas corrieron hacia el asiento de Arthur, pero él no estaba ahí. En ese momento Alfred lo había jalado fuera del salón, donde estaba a salvo de sus nuevos acosadores.
- Perdón por haberte jalado así. Solo quería que me conozcas antes de escuchar rumores extraños. Además que no podía dejar que te aplasten el primer día de clases. – dijo Alfred, apoyado de espaldas en la barra que había en la azotea del colegio.
- Ya he escuchado algunas cosas. – dijo Arthur, mirando a Alfred, algo temeroso.
- Todo lo que has escuchado es mentira. – dijo Alfred, enojado.
- Todo? - dudo Arthur, poco convencido por las palabras del gringo.
- Sí, todo. – contestó el oji azul.
- Entonces tu novia no está en la universidad? – preguntó Arthur.
- No, es mi madre. Me tubo muy joven, por lo que no pudo estudiar, Ahora que soy grande está yendo a la facultad, donde yo voy a veces para verla. – contestó Alfred, divertido.
- Y sobre las peleas? – preguntó Arthur, más tranquilo, al parecer los rumores eran malentendidos.
- No son mi culpa. Un par de veces salve a una chica de una banda de abusadores. Ahora cada vez que me ven intentan matarme. – respondió el rubio, sonriendo, así que esos rumores le habían contado.
- Y sobre las drogas y las borracheras? – preguntó el oji verde, totalmente tranquilo, sabía que todo era un malentendido.
- Nunca me he emborrachado, se podría decir que gracias a mi padre tengo una gran resistencia al alcohol, además no tomo mucho, por lo que no paso vergüenza ni me meto en peleas sin sentido. Y sobre las drogas, yo no me drogo, soy así. – dijo Alfred, riendo.
- Ya veo. Ya me parecía todo muy exagerado, una persona así no esría en este colegio ni sería tan amable conmigo. – comentó Arthur, apoyándose en las barandas al costado de Alfred, mirando el horizonte.
Este, al ver que el inglés se había relajado a su costado, también se tranquilizó. Nadie nunca escuchaba sus explicaciones, o si lo hacían y no le creían. Pero Arthur era diferente, el no lo juzgaba.
- Ahora que hemos aclarado este malentendido, quiero conocerte. No como la estrella "Arthur Kirkland", sino como el chico nuevo, "Arthur Kirkland"- - dijo Alfred cogiendo de sorpresa al mencionado.
- Estoy feliz. – dijo el rubio inglés.
- Uh?
- Que estoy feliz. Toda la gente a mi alrededor siempre intenta aprovecharse de mi fama. Pero tu no. Eres diferente, Jones. Y eso me gusta. Espero que seamos grandes amigos. – dijo Arthur, tendiéndole la mano a Alfred, con una gran sonrisa en el rostro.
- Lo seremos. – dijo el rubio americano, sonriendo también, mientras estrechaba la mano de su nuevo mejor amigo.
Cuando el receso terminó, corrieron al salón, encontrándose con varias miradas curiosas al verlos entrando juntos. Como si no lo hubieran notado, Arthur y Alfred se sentaron en sus respectivos sitios y hablaron de sus gustos hasta que llegó el profesor. A partir de ese momento, ambos saldrían juntos de la clase y seguirían hablando hasta el fin del recreo, para luego volver al salón y tener clases. Esto se repetiría durante mucho tiempo, conociéndose poco a poco. Con el paso de los días, cada uno supo la situación familiar del otro, cuando Arthur le contó lo de sus padres y su representante, Alfred le había abrazado durante un largo rato, y cuando este le había revelado su situación, el oji verde le había acariciado su cabeza como si fuera un niño pequeño.
Así fueron pasando los días, hasta que llegó el momento más esperado de Alfred. El quería escuchar cantar a Arthur desde hace mucho tiempo, pero no lo quería presionar, quería que él lo haga cuando esté listo. Cuando llegó ese día, era tarde y Alfred estaba esperando a Arthur en su casa, últimamente se habían estado encontrando en sus respectivos departamentos, viendo películas, jugando videojuegos y estudiando, de vez en cuando. Cuando el inglés tocó la puerta y el americano se la abrió, este se encontró con una gran sorpresa. Ahí estaba Arthur, vestido más rebelde de lo normal. El oji verde acostumbraba a ponerse ropa muy diferente a su aspecto normal, era todo un punk. Cuando estaba en el colegio siempre se vestía con mucha moderación y muy educado, pero cuando estaba en la calle Arthur era muy diferente. Se vestía con un estilo rebelde, pero no la clase de rebelde que va en contra de la sociedad y hace maldades, era esa clase de rebeldes clásicos que no les importaba que decían los demás, que vivían su vida a su modo (sin ir en contra de las reglas, claro) y no se callaban al dar su opinión. Pero ese día estaba diferente, en sus ojos había un fuego que parecía bailar. Estaba vestido con un polo con la bandera de Inglaterra, una casaca de cuero y unos pantalones negros con botas militares, su cabello estaba más desordenado de lo normal. Fue entonces que Alfred se fijó en lo que Arthur llevaba en la espalda, era un estuche de bajo.
Como siempre, comieron y hablaron a más no poder, además que jugaron uno que otro videojuego. Después de un rato, que para Alfred fue una eternidad, Arthur hiso la pregunta tan esperada.
- Quieres tocar algo? – preguntó Arthur, algo nervioso, se había aprendido una canción especial para su nuevo amigo.
- Claro! – dijo Alfred, emocionado. Lo llevó a su cuarto, un lugar desconocido para Arthur, así como el suyo era un misterio para su amigo americano.
- Que canciones sabes? – dudo Arthur, mientras sacaba su bajo, esta era roja con manchas de pintura blanca y su plumilla tenía la bandera de Inglaterra.
- Mmmm, se varias de los Beatles, también de Iron Maiden, Coldplay, Sex Pistols…. – contestó el americano, sacando sus baquetas, su batería tenía la bandera de Estados Unidos pintada por todas partes.
- Todas son bandas inglesas. – dijo el oji verde, sorprendido.
- Bueno, siempre he sido un gran fan tuyo. – murmuró Alfred, algo sonrojado.
- Ya veo, ya veo. Entonces toquemos, Fear of the dark. – dijo Arthur, feliz.
- Si! – gritó el Americano, más emocionado que nunca.
Así comenzaron a tocar, la voz de Arthur danzaba por la habitación mientras la batería de Alfred marcaba el ritmo, constante y fuerte. Ambos se miraban de rato en rato, sus ojos se encontraban y rápidamente miraban para otro lado. Mientras tocaban, no solo las notas viajaban por el cuarto, también había una electricidad que los hacía estremecer cada siempre tiempo, cada vez que sus miradas se unían. Cuando el final de la canción llegó, ambos se miraron sin saber qué hacer. Sonaban tan bien juntos, la pación por la música de ambos coordinaba perfectamente, iban a un mismo ritmo y en ningún momento habían sonado desafinados o descoordinados. Asombrados se miraron y en ambos una sonrisa cansada se asomó, felices. Estaban realmente felices, era una alegría que no habían experimentado con otra persona ni en otro lugar, solo cuando estaban juntos y solos.
Después de un largo silencio, Alfred se paró y se disculpó un momento, alegando que iba al baño. Cuando el rubio americano se había ido, Arthur aprovechó para ver con más cuidado su habitación. Era el cuarto normal de un adolecente, con muchas revistas de música, una radio, muchos discos y libros. En su mesa de noche habían dos fotos, una que salía con sus padres cuando Alfred era solo un niño, un niño muy tierno, y una foto de ambos en un campo de girasoles. Habían ido de viaje el fin de semana pasado, a un campo lleno de esas grandes flores. Alfred había llevado su cámara y su trípode, de tal manera que pudieran tomarse todas las fotos que quieran sin problemas. Cuando vio esa foto se decidió, le mostraría la canción que se había aprendido.
Después de un rato Alfred volvió, refrescado, se había lavado la cara y peinado un poco, tanto movimiento de cuello no solo lo había dejado con el cabello hecho un desastre, ahora le dolería por una semana, pero no le importaba, era feliz. Había podido cumplir uno de sus más grandes sueños, tocar con su mejor amigo, Arthur, no con la estrella punk Arthur Kirkland, sino con su amigo, el inglés. Ahora se sentía realizado. Pero había algo que lo inquietaba, había un sentimiento en su pecho que lo apresaba. Nunca había sentido eso por nadie, era algo hermoso, hacía que su estomago de vueltas y su corazón de un vuelco cada vez que pensaba en sus ojos. Acaso eso era amor?
- Alfred, tengo algo para ti. – dijo Arthur, de improviso, sacando de sus pensamientos al aludido.
- Algo para mí? No tenías que. – dijo Alfred, más por educación que por otra cosa, ya que se moría de ganas de saber que le daría su amigo.
- No es algo físico. Quiero que cierres los ojos, ni se te ocurra abrirlos. – dijo Arthur, mirándolo con advertencia.
- Está bien. – dijo el oji azul, poniendo los ojos en blanco y finalmente cerrándolos. Entonces la música comenzó a sonar, era el bajo de Arthur. Era una canción que no conocía, pero que al mismo tiempo se le hacía familiar.
No one knows what it's like
To be the bad man
To be the sad man
Behind blue eyes
Entonces se dio cuenta que estaba hablando de el.
No one knows what it's like
To be hated
To be fated
To telling only lies
Tenía que abrir los ojos lo deseaba con toda su alma.
But my dreams
They aren't as empty
As my conscience seems to be
Pero si lo hacía la magia se rompería.
I have hours, only lonely
My love is vengeance
That's never free
Cada palabra era un cosquilleo en su piel.
No one knows what it's like
To feel these feelings
Like I do
And I blame you
Pudo ver el mensaje de Arthur.
No one bites back as hard
On their anger
None of my pain and woe
Can show through
La música se esparcía por su alma.
But my dreams
They aren't as empty
As my conscience seems to be
Tenía que aguantar.
I have hours, only lonely
My love is vengeance
That's never free
Que haría con esos sentimientos ahora?
When my fist clenches, crack it open
Before I use it and lose my cool
When I smile, tell me some bad news
Before I laugh and act like a fool
Arthur no sabía lo que hiba a pasarle, ni el tampoco.
If I swallow anything evil
Put your finger down my throat
If I shiver, please give me a blanket
Keep me warm, let me wear your coat
Arthur, perdoname.
No one knows what it's like
To be the bad man
To be the sad man
Behind blue eyes
Cuando la música terminó, Alfred abrió los ojos de golpe, encontrando a un Arthur, sonriendo.
- Este es mi regalo. Gracias Alfred, por ser mi amigo. – dijo Arthur, con una sonrisa descomunal y unas pequeñas lagrimas en la comisura de sus ojos verdes.
~ Fin segundo capítulo ~
América: Alfred F. Jones
Inglaterra: Arthur Kirkland
Francia: Francis Bonnefoy
Alemania: Ludwing Beilschmidt
Italia N: Feliciano Vargas
Taiwán: Lin Ying Ling
Prussia: Gilbert Beilschmid
Italia S: Lovino Vargas
España: Antonio Fernando Carriedo
