No es lo que haces con tu boca, mi muñeca rota lo que solicito.

Te puedes dejar la ropa mi muñeca rota no la necesito.

No es la calentura andar en tu cintura lo que estoy buscando,

Es un poco de ternura para ver si cura lo que estoy pasando.

UNA DULCE TENTACIÓN

CAPITULO # 3

Por. Tatita Andrew.

Candy salió de la habitación, tratando de serenarse y controlar sus emociones, se dirigió hacia su amiga, y se paró junto a ella. Bebió de un solo trago un vaso de cerveza a medio tomar.

-Ey calma Candy tan mal te fue tu primera vez. Dime si ese imbécil, fue tosco contigo.

-No quiero hablar de eso Magdalena, solo quisiera poder retirarme.

-No creo que eso sea posible, la noche recién empieza y es allí cuando los clientes borrachos nos buscan a nosotras. Pero nada te cuesta anda habla con Madame Rose, después de todo es tu primer día.

Con paso resuelto se acercó a la dueña del cabaret.

-¿Candy pero que te ha pasado? Te noto pálida.

-Sí, es que no sé cómo decirle, me preguntaba si podía retirarme solo por hoy… torció sus dedos nerviosamente.

-Faltaba más, con esa cara me espantarás a los clientes, aunque no suelo, hacer este tipo de concesiones, te dejaré marchar por esta noche, es tu primer día y se nota que lo estás pasando mal. Pero tranquila mi muchacha, mañana a primera hora pasare a conversar contigo, de las cosas que te molestan y como hacer de este trabajo algo más agradable de llevar.

- Se lo agradezco de veras madame, con su permiso, le dedico una tímida sonrisa a unos caballeros que habían estado platicando con Madame Rose. Y salió rumbo a su cuarto con la esperanza de poder dormir.

Después de mucho rato de intentar conciliar el sueño, y dar vueltas y vueltas en su cama, no pudo permanecer más entre las sabanas, sin saber qué hora era, decidió levantarse y salir hacia el gran salón donde en la noche se producían bailes show y las chicas vendían su cuerpo.

Barriendo encontró a Madame Rose, que recogía las botellas vacías y los tragos, y los cigarrillos que rebosaban sobre los ceniceros, y alguna que otra muchacha por allí tratando de dejar todo limpio.

-¿Puedo ayudar? Pregunto Candy

-Muchacha pero que haces tan temprano despierta, no te mande a descansar recuerda que esta noche hay demasiado trabajo y no quiero que estés ojerosa, y fea.

-Es que no podía conciliar el sueño, y usted a qué hora se levantó.

-Mi pequeña ingenua, si yo todavía no me he ido acostar, estoy terminando de dejar todo arreglado, e irme a descansar un rato.

Candy tomo la escoba entre sus manos y empezó a barrer el salón.

-Candy por favor deja eso allí, creo que es hora de que hablemos. La tomo de la mano y la sentó en la barra.

-A ver cuéntame que paso anoche, sangraste, o estas lastimada.

-No es eso madame, es que no sé cómo decirle.

-Habla niña, yo seré como tu madre aquí, no hay nada que debas ocultarme para eso estoy yo para asesorar, a todas mis chicas, ustedes son como mi familia, no puedo permitir que alguien las lastime.

-Ese hombre que me llevo a la habitación no me hizo nada, bueno sí, me beso en la boca, y también en mis senos bajo la mirada al piso avergonzada por tener que hablar de estas cosas. Pero tuve relaciones con él.

-Niña tú eres virgen.

-Por supuesto.

-Ay pequeña, ahora entiendo tu reacción de anoche, es que debí haberte preguntado antes esta noche tendré mucho más cuidado. Algo más.

-Es que él me dijo cosas, horribles, cosas, verdaderamente espantosas, me dijo que yo era una prostituta y que jamás se acostaría conmigo, y no es que yo lo quisiera, pero no debió decir todas esas cosas.

-Hay Candy mira te voy a dar una lección de vida y decirte las cosas como son en realidad. Pequeña esto es un trabajo, vendes tu cuerpo a los hombres más de uno por cada noche, y todos diferentes. Crees que un hombre decente va a querer a una de mis chicas para convertirla en su esposa, eso nunca pasa, ellos solo se acuesta con ella, y hacen con mis niñas las cosas, que no se atreven o no quieren hacer con sus esposas, o sus novias, algunos porque están solitarios, y esa es la única manera de tener una relación o tener sexo, pero escúchame bien mi niña, jamás vayas a creerte el cuento de rosas, que uno de estos tipos se va a enamorar de ti, y te va a sacar de aquí, y vivirás felices por siempre, eso nunca ocurre, de vez en cuando algunos hombres se obsesionas con mis chicas, y las solicitan exclusivamente para ellos, por un tiempo se sienten ilusionados, y prometen de todo, desde sacarlas de aquí de darles una mejor vida, de ser el amor de su vida, si supieras a cuantas he tenido que consolar sobre mis hombros, cuando todas las promesas y caricias quedan en nada, pues acéptemelo como te dije, ningún hombre querrá que su mujer se haya acostado con ciento de hombres. No quiero que te pase esto a ti, tienes que tener bien claro, que esto es un trabajo y que no debes poner el corazón en ello. Porque si no lastimosamente mi pequeña Candy sufrirás, como nunca antes lo has hecho, y te sentirás sucia e insignificante por no poder conseguir una pareja estable. Te puedo hacer una pregunta personal terminaste cuanto te toco los senos.

-No sé a qué se refiere.

-Sí sentiste algo en tu cuerpo diferente, alguna sensación de querer más, humedad en tus partes, algún escalofrió o una especie de temblor en tu cuerpo.

-Sí sentí todas esas cosas, que usted acaba de mencionar.

-Mira Candy te voy a enseñar algunos trucos, anoche te salvaste de tener tu primera relación pero estoy segura que no pasarás de esta noche, que lo hagas, después de todo, al enterarse los caballeros de que eres virgen, te asediaran como abejas a la miel, cuando te acuestes con un hombre no debes llegar a tener un orgasmo eso solo lo debes guardar, para una persona especial, ya sea tu pareja cuando lo tengas, o la persona que tú quieras, cuando tengas sexo, quiere decir que estas vendiendo tu cuerpo, tu cuerpo es el instrumento de tu trabajo, imagina que tu terminaras con cada uno de los tipos con los que te acuestas, te enfermarías, y sobre todo, cuando una mujer llega al orgasmo, se siente satisfecha y llena y no querrá volver a tener más sexo por esa noche, así que debes dejar que tu mente salga de tu cuerpo, que el hombre que este contigo se acueste con tu cuerpo pero no pueda dañar tu mente, tu mente debe de estar a kilómetros de allí pensando en lo que tú quieras, en cumplir tus sueños o en otras cosas.

-¿Usted quiere que finja?

-Tómalo como quieras, pero este trabajo se trata de eso, de fingir, de hacerles sentir a esos cretinos con quienes se acuesta, que follan bien, que son los únicos, aunque la experiencia haya sido de lo más desagradable. Entendiste todo lo que te dije.

-Sí Madama Rose, prometo que tratare de cumplir con todas las cosas que me dijo.

-Me alegro mucho Candy, que pongas de tu parte, a cuanto al cretino que te dijo todas esas cosas, hablare con el esta misma noche, él no es de aquí siempre viene solo por viajes de negocios a veces se queda mucho tiempo otras pocos días, pero siempre viene al bar, y a pesar de que es un hombre rico, y uno de mis clientes mejor atendidos, pues no le da el derecho a humillar a ninguna de mis chicas, y promete Candy no me ocultes nada, yo estoy aquí también para protegerlas…

-Gracias nuevamente madame, bueno deje eso allí vaya usted a descansar que yo termino de limpiar, después de todo me entretengo haciendo esto, porque a la cama es imposible volver.

-Eres muy linda Candy lamento que te haya tocado esta suerte, da gracias al cielo que has caído en mis manos, no imagino lo que tu supuesto padre hubiera hecho contigo.. Me retiro entonces nos vemos más tarde.

Así paso Candy su mañana haciendo la limpieza un poco más en la tarde se encontró con Magdalena y también le contó lo sucedido con el hombre extraño.

-¿Pero quién es Candy? Recuerdas el nombre puede que yo lo conozca.

-Te he dicho que no sé, y sinceramente lo que menos querría es volvérmelo a encontrar. Y después calló, a pesar de lo que le había dicho a su amiga, no podía olvidar, la sensación que tuvo cuando la beso, y cuando tocaba sus senos, nunca antes nadie la había tocado así, nunca antes se había sentido tan deseada, después de todo quería volver a verlo y rogaba porque fuera esa noche, para demostrarle que no le afectaba en lo más mínimo su desplante y que de ahora en adelante, haría todo lo que fuera posible para soportar el destino que le toco.

Antes de otra noche en el burdel, le pidió nuevamente a Magdalena que la ayudara a maquillar quería estar deslumbrante esa noche, y demostrarle a ese cretino que ella era mucha mujer para él.

Esa noche se sentía con más confianza, y a pesar de que seguía igual sin perder su virginidad, no iba a dejar, que nadie la humillara y que nadie pasara por encima de ella a pesar de ser una prostituta.

A las nueve en punto ya estaban de nuevo todas las chicas luciendo sus mejores vestidos, y maquillaje en exceso, algunas bailando en el tubo una música sensual, otras tomándose una copa con algún que otro hombre por allí, incluso algunas de ellas, siendo manoteadas en el trasero cuando pasaban por alguna de las mesas.

Y al fin lo vio como la noche anterior, tomando en una de las mesas al final del salón, maldición mascullo Candy esa mesa estaba siempre medio oscura y no podía ver bien su rostro no sabía si estaría riéndose de ella, quería apartar la vista de él, quería que le fuera indiferente, no se merecía menos después de la forma en como la había tratado, pero no podía su mirada la atraía como polilla a la luz, y sabía que si seguía mirando esa luz se iba a quemar.

Y el consciente de que ella lo miraba lentamente alzo el vaso que tenía en su mano, y lo señalo hacia ella en gesto de hacer o brindar por ella, que horror se divertía otra vez con ella, y desvió la mirada hacia Magdalena que estaba a su lado. Poniéndose roja de la rabia.

-Qué te pasa Candy.

-Allí esta ese idiota burlándose de mí nuevamente.

-Donde.

-Él que está sentado en aquella mesa. Allá en el fondo.

-Mmm, no puedo apreciarlo bien, pero juraría que es Albert Andrew, un riquillo de esos por allí, que se creen superiores a los demás. Ah pero no debes preocuparte lo mismo pasa con todas, nunca me ha solicitado a mí, pero las pocas chicas que las lleva a su habitación, pues no se acuesta con ella, a ninguna de nosotras las ha tocado, a veces solo vine por un par de tragos, y otras se llevaba a alguna chicas a la habitación rosa, pero los rumores dicen que no se hay nada de sexo.

-Bastante raro será que es gay. Pregunto Candy

-No sé, pero sinceramente no lo creo, un hombre se reconoce de lejos su masculinidad y este déjame decirte amiga, se nota de lejos su sensualidad, cualquiera caería rendida a sus pies.

-Menos yo, eso te lo aseguro, no quiero volver a toparme con ese tipo después de lo de anoche.

Trato de concentrar su atención y mente hacia otro lado, aunque deseaba volver a mirarlo nuevamente no le daría el gusto de que se volviera a reír de ella.

Al rato Magdalena le habla al oído.

-No creo que se van a cumplir tus deseos, mira hacia allá, el rubio está hablando con Madame Rose y ella te hace señas para que te acerques a su mesa.

¡Maldición! Mascullaba Candy mientras se dirigía hacia la mesa del rubio, que mala suerte ahora tendré que soportarlo nuevamente.

-Hola Candy saluda al Sr. Andrew que muy amablemente te ha invitado a sentarte en tu mesa.

-Buenas noches- mascullo entre dientes.

-Me alegra volver a verla Señorita Candy, tome asiento por favor.

-No veo para qué. Trato de hacer una fingida sonrisa.

Al mirar al rubio se dio cuenta que estaba muy divertido por la situación y esto hizo que la rabia se acumulara más en su interior.

-Insisto – señalando el asiento junto a él. Desea tomarse un trago.

-No gracias.

-Bueno los dejo solos, espero que atiendas bien a nuestro cliente Candy, ah me olvidaba decirte él me ha dicho que desea tener tus servicios exclusivamente para él, mientras se queda en Chicago por negocios.

-Pero….

-Vamos muchacha no lo hagas esperar, al Sr. Andrew- dijo mientras empujaba de sus hombros hacia abajo. Después de todo el mal entendido entre ambos ya quedo resuelto y aclarado. ¿Verdad Sr. Andrew?

-Por supuesto Madame Rose. Todo solucionado estoy seguro que nos llevaremos muy bien con Candy. –

Candy no pudo evitar la mirada libidinosa que le dedico el rubio recorriéndola de pies a cabeza. ¿Cómo se atrevía? Después del modo como la había tratado.

Pero si pensaba que iba a disfrutar de su compañía estaba equivocada solo iba a hablar lo necesariamente posible, después de todo ya sabía que no se acostaba con nadie y por eso estaba a salvo.

-¿Por qué tan callada Candy? Le molesta mi presencia, si más no recuerdo anoche, estaba muy a gusto conmigo.

-No tengo porque estar a gusto, o no, usted pago para que me sentara con usted y eso es lo que hago, y si decide ir a la habitación también es decisión suya, solo estoy aquí por trabajo recuérdelo.

-Mmmm sí estas molestas conmigo, bueno sí estas enojada por lo que te dije anoche, pues creo que debo disculparme estaba un poco pasado de copas, no fue mi intención ser tan grosero.

-Lo dudo que este arrepentido Sr. Andrew. Pero si tengo curiosidad ¿Sí usted dejo bien claro que no se acuesta con prostitutas? Entonces porque solicita mis servicios acaso tiene algo que ocultar.

Una sonrisa blanca y hermosa asomo por los labios del rubio, no pudo dejar de pensar que a pesar de lo molesta que estaba era muy guapo, increíblemente apuesto.

-Todos tenemos secretos Candy, todos incluso usted.

-Yo… sí los tuviera usted sería la última persona en que se los diría. Se lo aseguro.

-Pero sí, usted tiene un secreto pero no se preocupe no le diré a nadie, que usted sigue siendo tan pura y virginal, como siempre, pero me pregunto porque calló anoche si yo lo hubiera sabido créame, que jamás la hubiera tratado así, después de todo su experiencia con los hombres es nula.

-Eso no le incumbe, ¿Quién le dijo semejante barbaridad? Además no me interesa hablar de mi vida sexual con usted.

-O la falta de ella, Candy, - no se sonroje por favor- Madame Rose, ya me aclaro, que usted es virgen y que nunca ha estado con un hombre, y me pido disculpas por no habérmelo advertido anoche.

-Le importa si dejamos de hablar de mi vida privada, después de todo y le repito usted me dejo bien claro que no se acuesta con mujeres como yo.

-He cambiado mi forma de ver las cosas desde anoche Candy, créame que no me costaría nada, romper esa regla por usted..

CONTINUARÁ…

Chicas nuevo capítulo espero sea de su agrado agradezco a:

Gatita Andrew: espero que no sigas molesta con el wero al descubrir que era el quien humillo a Candy, después de todo el cacheteado fue el al descubrir que todavía es virgen, sí prima doble diploma como siempre presente en la escuelita. Y no tomare en serio tus palabras cuando le dices al wero sape, ja ja después de todo no sabías que era él.

Mayra Exitosa: ja ja , ja ja pues mi amiga sí pero era el wero, a que no adivinabas.

Luna: el susodicho y bruto efectivamente era Albert ja ja pobrecito mi wero, pero yo tengo la culpa por meterlo en estos líos espero que después puedan perdonarlo porque es un príncipe hermoso.

Karina: gracias nena por tu comentario, me alegro que te haya gustado.

Blackcat2010: ja ja linda pobrecito el wero, nunca me imaginé verte así insultando a Albert de verdad que se pasó de bobo pero pronto aprenderá ya lo verás.

Singercart: sí pues al decir rubio queda entre dos opciones o era Albert o era Anthony y como todas saben soy Albertfans a morir.. así que allí está tu respuesta.

Gaby chica porno: pues ya se está arrepintiendo después de todo, sí se hubiera acostado con ella, hubiera descubierto por él mismo que era virgen y no por la madame, y va a parecer perro con hambre detrás de Candy ja ja.

Muy anónima: pues sí Albert es un verdadero patán en la historia pero poco a poco iremos conociendo más de él.