Capitulo 3/29: Nuestra vieja amiga, Fabia Sheen
LO SEEE! PERDOON POR LA DEMORA! SE K IA SE ESTABAN OLVIDANDO DEL FIC, pero la verdad es que tuve algunos problemas... De todas maneras, lo importante, es que ia lo acabé. Entonces... ¡Comencemos!
Cierta reina se encontraba descansando, por un momento, de sus deberes, recargada en el balcón, mientras sostenía un medallón en sus manos. Ya habían pasado casi tres años desde aquel trágico incidente, pero ella no era capaz de olvidarlo. Podía pasar horas y horas observando la imagen que emitía la luz de ese guardapelo futurista, pero ella no se daba cuenta, pensaba mil cosas, recordaba un millón, y todas le causaban un gran sufrimiento. Porque no importaba que hiciera, ya no había marcha atrás.
- Lo siento mucho... – Decía Fabia sin parar de llorar en silencio – Jin
- ¿Fabia? – Al oír una voz detrás de ella, cerró el camafeo, se giró y lo ocultó tras su espalda - ¿Te encuentras bien?
- ¡Ren! Ah... Eres tú – Dijo el chico volviendo a tomar el objeto con ambas manos - Me asustaste –
- Lo siento – Dijo él acercándose - ¿Todo en orden?
Fabia aún tenía los ojos rojos y el rostro le brillaba por las lágrimas – Eh... Eso creo
- ¿Segura? – Preguntó Ren preocupado - ¿Para que vino el Rey Hayden?
- Así que ya lo sabías –
- No exactamente... ¿Qué le dijiste?
- Pues... Yo...
En Sarfia
Recién terminaba la comida y Runo se levantó del comedor. Ninguno de los sirvientes estaba cerca y ella caminaba con cautela hacia la cocina, asomándose con cuidado por las puertas. Las vasijas, brillaban con la luz que entraba por las gigantescas ventanas, y todas estaban distribuidas por la enorme habitación. El fregadero, estaba en el otro extremo del cuarto junto a la ventana que daba vista al jardín.
- Genial, Tigrera, no hay nadie – Dijo Runo entrando a la habitación con su vaso y plato en las manos
- Todos deben estar ocupado a esta hora – Dijo ella
- Vamos, rápido – Era estúpido comportarse como reo fugado, simplemente queriendo lavar lo que usaste a la hora de la comida, pero con tantas empleadas por todos lados, hasta hacer algo tan común como eso era una hazaña heroica.
- Fiuf –Suspiró Runo, mientras dejaba que el agua empapara sus manos y cubriera por completo la porcelana del plato. Estaba muy acostumbrada a hacer ese tipo de cosas, y era raro de repente, tenerlo prohibido.
- ¡Señorita Misaki! - A Runo por poco y no le da un infarto cuando escuchó su nombre - ¿Qué está haciendo? Le hemos dicho que usted no puede encargarse de esto. Este no es su trabajo, y debe de preocuparse únicamente por lo que sí lo es. –
No había hecho absolutamente nada, pero la criada hablaba, como si hubiera cometido un delito – Lo siento, no volverá a suceder – Dijo de mala gana
- Está bien, pero salga pronto, no puede estar aquí – Aki era una de las empleadas más experimentadas, ya que llevaba más tiempo trabajando en el castillo, y a pesar de eso, se veía muy joven y bonita, y si algo la caracterizaba era que mantenía su cabello pelirrojo alzado en una cebolla. Sin embargo a Runo no le caía bien. Ya eran varias veces, que le llamaba la atención por tonterías de esa clase, y ella seguía sin entender el mensaje.
- "Este no es su trabajo y debe preocuparse únicamente por lo que si lo es" Po Dios ¡Me trata como a una inútil! – Se quejaba Runo sentada en las escaleras con las demás. A esa hora casi nadie estaba en la planta baja, por lo que se quedaban sentadas allí por un buen rato. La alfombra era suave y se podían recostar sin que nadie les dijera nada.
- Runo, entiende, por más que lo intentes no van a dejarte hacer nada – Dijo Mira – Tray nos lo dejó claro –
- Ya lo sé, pero me siento enjaulada – Dijo ella - ¡He trabajado en un café durante cinco años, y no va a decirme como se lava un mentado plato!
Las chicas rieron tras el comentario.
- Tranquila, no estaremos aquí para siempre – Dijo Alice
- Al menos –
En ese momento se abrieron las puertas del palacio y cierto chico entró, con un semblante de tristeza
- ¡Tray! – Gritó Julie acercándose junto con las chicas
- ¿Donde estuviste? Estábamos preocupadas – Dijo Alice
- Drina nos dijo que tuviste que salir de emergencia, pero que no le dijiste a donde – Dijo Runo
- Perdonen – Respondió él con una media sonrisa – No quería preocuparlas, simplemente tuve que salir. No es algo de mucha importancia –
- Claro que lo es – Dijo Julie – Sea lo que sea, yo no voy a permitir que le pase nada malo a nuestro guardián –
A Tray nunca lo habían llamado por esa palabra, pero se sentía extrañamente feliz.
- ¿De donde sacaste lo de guardián? – Preguntó Mira divertida
- No lo sé, me pareció que quedaba bien la palabra –
- Ya enserio – Dijo Runo – Cuéntanos que pasó
- Bueno... Creo que tienen derecho a saber – Comenzó a explicar – Al parecer... Está queriéndose iniciar otra guerra –
- ¡¿Que? ¿Otra? – Dijo Julie alterada
- Claro, como si no hubieran suficientes problemas ya – Dijo irónicamente Runo
- Pero ¿Contra quién? ¿Con Neathia, otra vez? – Preguntó Mira
Tray asintió.
- Y yo que creía que Neathia era un pueblo pacífico – Suspiró Alice
- Lo que pasa es que desde la última guerra, varios de los soldados neathianos se quedaron a vivir aquí, simplemente por gusto, y los citadinos piensan que somos nosotros quienes los estamos obligando –
- Y los que se quedaron aquí ¿No pueden arreglar el malentendido? –
- Sí, pero los neathianos están... Digamos paranoicos, con el lavado de cerebro –
A las chicas, se les vino a la mente, lo que Kazarina le hizo a Jake - ¡Pero eso era cosa de los gundalianos!
- Pero no vas a convencerlos de ello, y eso les molesta a los nuestros – Dijo Tray e hizo una pausa antes de continuar – Pero se puede evitar la confrontación... Con una alianza
Las chicas lo miraron confundidas.
- Si nuestros planetas se unen a través de una boda – Explicó él - Involucrando a dos miembros de nobleza, nunca más tendría porque haber guerras o disputas -
- ¡¿QUE? –
- Aguarda, entonces...
- Pero ¿Quien...?
- Yo – Dijo él, serio – Seilant, ya no es una opción, Drina aún es muy joven, y las gemelas, ni se diga. Es por eso que desde hace dos horas, estoy comprometido con la Reina Sheen -
- ¿Re-Reina? – A Alice apenas y le salía esa palabra de la boca
- Pe... ro... – Runo tampoco dominaba su tartamudez – Ella es...
Flashback
- Bien chicas – Dijo Dan – Ellos son nuestros amigos: Ren y Fabia. El capitán de las tropas de Gundalia y la, recién, Reina de Neathia –
Runo y Mira pensaron que no era necesario decir los títulos. Ellas ya sabían quienes eran, y esos nombres sólo las pusieron más nerviosas. Al final simplemente acertaron a hacer una leve inclinación.
- Es un placer conocerlos -
- Y nosotros a ustedes – Dijo Ren amablemente
- Sí – Dijo Fabia – Es un honor poder conocerlas, al fin, a ambas
- Y para nosotras – Dijo Mira – Las dos sabemos muy bien todo lo que pasaron con el emperador Barodious y los miembros de las doce órdenes, pero nunca tuvimos la oportunidad de conocerlos –
- Talvez porque a CIERTA persona, no se le dignó querer presentarnos – Dijo Runo
Los cuatro voltearon a ver a Dan.
- No me miren a mí – Se defendió él - ¡Ellos no habían venido!
Todos rieron tras aquella reacción.
- Pero chicos – Intervino Marucho – Entonces ¿Planean quedarse?
- Yo no creo – Dijo Ren – Aún hay varios pendientes en Gundalia, y no creo que puedan arreglárselas, si no estoy ahí –
- ¿Y tú Fabia? –
- No lo sé – Respondió ella – Estoy libre, pero... No estoy segura de que esté bien...
- ¡Vamos Fabia! – Dijo Julie – Es la primera vez que tú y las chicas se ven, haz que valga la pena –
- Mira, es tu decisión – Dijo Runo – Pero aunque sea pasa la noche aquí, y si quieres, puedes irte mañana temprano –
- Mmm... – Giró los ojos y los fijó mirando al suelo, como cuando piensas algo con cuidado – Está bien
Y así pasó el día, las cuatro se separaron de los chicos e hicieron sus propios planes, fueron a dar una vuelta al parque, después al cine y al centro comercial. Pero no les tomó más de dos horas en crearse confianza con la neathiana. No quisieron sacar a Alice de la fiesta, así que decidieron llamarle a ella también.
Fabia parecía ser algo tímida, considerando el rango que tenía, pero era una persona muy noble, y juntarse unos cuantos minutos con Julie y las demás, se contagiaba la actitud alegre y enérgica. Por lo que no era de extrañar, que al avanzar el día, aumentaran las risas unísonas, las charlas íntimas, los insultos y peleas a juego, e incluso, las chicas se habían olvidado de los títulos "Princesa", "Reina" o simplemente "Majestad", la llamaban y algunas veces llegaron a gritarle, por su nombre de pila. Fabia ni siquiera se dio cuenta, lo aceptó con extraña naturalidad.
Pero esa situación de amistad repentina, era lo que hacía que las cosas fueran más complicadas. Fabia tendría que regresar a su planeta al día siguiente. No era como con Mira que podía ir venir si acaso la necesitaban, Fabia tenía a todo un planeta dependiendo de ella, después de todo, hacía varios meses que fue coronada como reina, después de que su hermana Serena, se lo cediera al ocuparse de otro puesto.
Talvez fue por eso mismo que, aprovecharon todo ese día y casi toda la noche, hablando, riendo y conociéndose, como lo harían si hubieran estado juntas durante un mes. Después de eso, quien sabe hasta cuando se volverían a ver.
- No puedo creerte – Dijo Alice, sentada con las demás sobre el tejado de la casa de Runo. Al pasar de los años, ella había descubierto que no era muy difícil trepar por el toldo del café, hasta situarse en el techo. Esa noche, el viento no paraba de soplar ni un segundo, los árboles se mecían con suavidad y el cielo estaba completamente despejado, permitiendo ver todas las constelaciones de estrellas en el firmamento, y aparte de ellas la luna llena, y la luz mercurial, era lo único que les permitía ver, sin mencionar, todas las lucecitas de colores, que se ven en la ciudad, rodeándolas, a donde fuera que miraran – Ni siquiera puedo imaginarme en esa situación –
- Sí, cuando yo pienso en una princesa, no me imagino que tenga un pasado trágico – Dijo Runo
Fabia abrazó sus piernas, apoyando sus pies en las tejas – He visto los cuentos de hadas de aquí en la Tierra, y de sólo pensar en ellos, me entra el deseo de tener una vida como la de esa princesas, porque siempre tienen un final feliz, pero hace mucho tiempo que me resigné a que mi vida no será así –
- No digas eso Fabia – Dijo Mira acomodándole el cabello – Has sido muy fuerte, desde lo que le sucedió a Jin, no cualquiera se repone de esas situaciones
- Yo no me lo imagino – Dijo Julie – Si me pasara eso, no podría seguir viviendo
- No te queda más remedio – Dijo Fabia – Sé que suena duro, y a mí también me lo parece, pero tuve que aceptarlo. ¡Y fue por eso! Mucha gente piensa que me repuse demasiado rápido de su muerte, aunque en realidad no quería que nadie me viera sufriendo, pero yo... – Las chicas no paraban de verla mientras hablaba – Yo lo amaba, y no puedo evitar pensar que todos creen que no fue así
- Es al contrario, Fabia – Dijo Alice
- Sí, si ellos consideran que te repusiste demasiado rápido es porque creen que eres muy fuerte y porque te admiran, no porque desconfíen de lo que sentías – Dijo Runo
Fabia sonrió con melancolía – Eso espero
Pasaron varios segundos de silencio, mientras las chicas admiraban las luces de la ciudad.
- Fabia... – Dijo Mira vacilando - Tú crees... Que aún después de lo que pasó ¿Podrías enamorarte otra vez?
- No lo sé – Dijo recostándose – Aún siendo reina no se descarta la posibilidad de casarme de forma arreglada, y si es así, no creo que sea posible –
- ¿Y si es por tu propia cuenta? – Preguntó Alice
Incluso pareció que los ojos le brillaron más – Creo que sí
- Y en ese tema no vendría entrando Ren... ¿Cierto?
- ¿Q-Que? –
- ¡JULIE! –
- Je je je, lo siento – Dijo la chica apenada – Fue sólo una pregunta
- Tú y tus preguntas...
Fabia estaba sonrojada a más no poder, pero no pudo evitar reírse por la indiscreción de su amiga, mientras las demás, no paraban de regañarla.
Unas cuantas horas habían pasado después del amanecer, las chicas desayunaron juntas, al lado del río, y al terminar, Fabia abriría el portal justo ahí, para regresar a su hogar.
- No tienen idea de cuanto deseo quedarme – Dijo con Aranaut ya en su puño
Mira meneó la cabeza – Allá hay mucha gente que te necesita
- Lo sé – Dijo ella con tristeza – Pero aquí no, y talvez es eso lo que me gusta. Nadie me conoce como una reina, y no importa si cometo el mayor error de mi vida... Nadie me juzgaría por eso –
- Talvez sea algo aburrido ser alguien como tú – Dijo Alice – Pero tú puedes hacer grandes cosas, y hacer notar la diferencia, porque tienes más oportunidad. No la desperdicies –
- No lo haré – Dijo abriendo su puño – Aranaut... ¿Listo para irnos?
- Por supuesto majestad – Respondió abriendo el portal
- Y Fabia – Dijo Runo, haciendo que la chica volteara antes de entrar – No nos olvides
La chica sonrió – Se los prometo –
- Ah y Fabi – Dijo esta vez Julie, guiñándole un ojo – Suerte
No tardo en comprender a lo que se refería, se sonrojó y le sacó la lengua. Pero no pudo evitar sonreír al decir – Adiós, chicas –
Y se fue, cerrando tras sí, el portal a Neathia.
Fin del Flashback
- ¿Que les pasa chicas? – Dijo Tray al ver como se quedaron mudas - ¿Están bien?
- Ah... Sí, sólo que... – Batallaba en decir Mira
- No podemos creer que vayas a casarte – Completó Runo
- Sí, emm... ¿Cuando es la boda? – Preguntó Alice
- Aún no se decide –
- Oh... Ya veo – Dijo ella comenzando a caminar lentamente hacía atrás, al igual que las demás. Era obvio que esa respuesta las tenía sin cuidado.
- Oye Tray... Tenemos que regresar a nuestra habitación –
- Sí, olvidamos hacer algo allí -
- Nos vemos después si no se ha cancelado la práctica –
- Pues... –
- ¡De acuerdo! ¡Adiós! – Finalizó Runo, y las cuatro corrieron escaleras arriba, hasta su habitación
Apenas las cuatro entraron, Julie cerró la puerta con fuerza, puso el seguro y se recargo en ella de golpe – De acuerdo... ¡Esto no está bien!
- ¿Porque lo dices? ¿Porque Tray se va a casar con Fabia? Ah, no descuida ¡Eso es algo que pasa todos los días! – Dijo Mira con notable sarcasmo en su voz
- Fabia no puede casarse, no después de lo que pasó – Dijo Alice – Ha pasado apenas un año desde que la vimos, y no creo que se haya recuperado del todo –
- ¡De nada! ¡Ni una vida te basta para curarte de algo así! – Dijo Runo golpeando su puño contra la pared - ¡Tenemos que evitar esa ceremonia!
- ¿Pero que podemos hacer? – Dijo Julie – Sus planetas aún están en guerra –
- Sí ¿Y que tal si Tray tiene razón? – Preguntó Mira - Talvez esta sea la única manera de ponerle fin a la pelea –
- Debe haber otra forma –
- ¿Cual? –
Runo miró al cielo, después las vio a ellas, y luego miró al suelo. ¿Que podían hacer ellas? Estaban allí para detener los planes de Marlene, Seilant, Veomi y Eyna. Su misión era salvar a los bakugan, no para una guerra interplanetaria, pero incluso si su amiga no estuviese involucrada, no podían quedarse sin hacer nada. Fabia iba a casarse a la fuerza, por así decirlo, exactamente lo que ella no quería, y lo haría por su pueblo. Debía haber otra forma ¿Pero cuál? – No lo sé –
- Las chicas se desanimaron, pero no dejaron de pensar – Es un hecho – Dijo Julie – La vida de las princesas, no es como la pintan -
Mientras tanto en la nave enemiga...
Veomi estaba acostada en su cama, con las piernas dobladas a la altura de su pecho y abrazando con fuerza uno de sus animales de felpa preferidos. Estaba de espaldas a la puerta.
La habitación de Veomi era del estilo de una niña de 10 años. Tenía un tapiz a rayas lilas y blancas y el piso era de cristal. Su cuarto estaba en la planta baja de la nave, por lo que podía contemplar siempre que quisiera, las estrellas bajo sus pies. A Veomi nunca le dio miedo el vacío, de hecho, el espacio le recordaba mucho el océano, y ella, amaba el agua, de eso que fuera una peleadora aquos, y es por eso que la habían dado ese cuarto. Había peluches por todos lados, las fundas y sábanas eran floreadas, los cobertores tenían encaje, y las novelas de amor, y las historias de magia, se acumulaban en las repisas. Eyna pensaba que el que siguiera creyendo en ese tipo de cosas, era ridículo, y a menudo se burlaba de ello por eso, pero a Veomi nunca le importó, creía profundamente en esas cosas. En que las cosas siempre pasan por una razón, porque el mundo tiene un sentido y siempre habrá un final feliz. Talvez Marlene la bajaba de las nubes diciéndole que el mundo no tiene ningún sentido y que los finales felices no existen, quizá tenía razón, y justo ahora comenzaba a considerarlo. Ahora sabía que significaba la expresión: "Con el corazón en la mano"
- Veomi, vamos – Le decía Raver – No has comido desde ayer
La chica no respondió.
- ¿Hasta cuando planeas estar aquí tirada? -
Siguió sin contestar.
- ¿Ni siquiera vas a responderme? ¡No puedes quedarte aquí para siempre! ¡Estás...!
- Perdiendo el tiempo – Dijo Marlene entrando junto con Seilant y Eyna
Veomi enseguida se puso de pie, mirando a Marlene, y no podía negarlo, tenía miedo.
- ¿Hasta cuando crees que duraría tu secretito? – Le dijo con cara de pocos amigos
- ¿De que estás... ¿
- No quieras negarlo – Dijo ella, casi gritando – Fraternizando con el enemigo... ¡¿Que creías que iba a pasar después? ¿Pensabas que nunca nos íbamos a enterar? ¡¿Para qué? ¡Ibas a apuñalarlos por la espalda!
- ¡Yo nunca...!
- ¡Por Dios, Veomi! – Dijo Marlene exasperada - ¡Te estás engañando a ti misma! Sólo acéptalo, no estás hecha para este tipo de cosas
- Marlene... – Bajó su cabeza con semblante de inferioridad - ¿Como te enteraste?
- ¿Será por esto? - Dijo Eyna, levantando un libro color turquesa
- Mi diario... ¡DEVUÉLVEMELO!
En cuanto Veomi se acercó a Eyna para arrebatárselo, Marlene se puso en frente, golpeándola con fuerza en la cara, y haciendo que la chica cayera al suelo.
- ¡Marlene, ya es suficiente! – Dijo Seilant arrodillándose y abrazando a Veomi
- Decídete Mi-chan – Dijo ella fríamente – Si prefieres ser uno de nosotros... O regresar con tu amiguito, digo, si es que todavía quiere dirigirte la palabra –
Y desapareció en la oscuridad del pasillo, mientras Eyna la seguía.
Sin importar que su nariz estuviera sangrando, Veomi estaba más dolida, por sentirse como una traidora – Lo siento, Seilant –
El chico la miró comprensivo.
- Me acerqué a Marucho, porque me pareció agradable. No pensé que hacerme su amiga le causara daño a alguien – Dijo ella entrecortada por el llanto – Pero debí habérmele alejado... Cuando empecé a gustar de él, y sin embargo no lo hice, no sé porqué pero no pude. Supongo que no pensé que enamorarse fuera algo tan malo
Seilant se sorprendió, pero no por el hecho de Veomi quisiera a Marucho, eran muy parecidos, igual de amables, inocentes pero inteligentes. Después de todo eran de la misma edad, ambos eran los más jóvenes de sus amigos, y compartían muchos gustos.
Pero más que eso, él también empezaba a sentirse culpable.
"No pensé que enamorarse fuera algo tan malo"
"¡Suficiente! ¡No hay fuerza en la Tierra que me obligué a salir contigo, Seilant" – Las palabras de Runo no paraban de taladrarle el cerebro, dando vueltas en su cabeza una y otra vez – "Yo jamás dije que quisiera ser ni tu amiga"
Él había tenido suerte.
"- Ha estado encerrado en su cuarto desde ayer y se niega a salir, no importa lo que haga no sale de ahí"
"- ¿No quieres contarme lo que te pasó?"
"– Por favor, déjame sólo"
Si Marlene se hubiera enterado de aquel episodio, probablemente le habría ido peor que a Veomi.
- Yo tampoco – Dijo Seilant secándole las lágrimas, y Veomi lo miró – Yo tampoco pensé que enamorarse fuera algo tan malo -
Veomi iba a hablar pero Seilant la levantó del suelo y la acostó en su cama, la tapó con las sábanas y se sentó en el borde.
- Pero te prometo... Que si te llegaras a ir... Yo me voy contigo – Dijo inclinándose para besarla en la frente
- No me dejes –
- Aquí me quedaré –
En la Tierra
- Wow, Dan ¡Eso fue asombroso! – Le decía Marucho recién terminada una de las batallas de Dan, en el Inter espacio
- Gracias amiguito – Dijo Dan con obvia modestia en sus palabras
- Es como si todos tus seguidores se hubieran olvidado de cuando Drago no podía controlar sus poderes
- Por favor, Marucho... – Dijo Dan
- No nos lo recuerdes – Dijo Drago (Sariii: ¡Ni a mi tampoco! ¡Lloré como cuatro veces en los primeros ocho capítulos de MS! TT-TT XD)
- Tarados... – Dijo Baron molesto – Ellos no eran tus verdaderos fanáticos. Eran unos tontos que te abandonaron en momentos difíciles. Unos convenencieros que te cambiaron por un tipo que destruye al planeta usando tanto fijador para el cabello
- Baron... – Dijeron todos con una gotita estilo anime, al ver como su amigo estaba quemándose de la rabia
- ¡Pero yo soy y siempre seré tu fanático número 1! – Dijo zangoloteándolo - ¡Siempre estaré contigo maestro Dan!
- Gracias... – Dijo con los ojos en espiral – Supongo
Ace iba un poco más atrás que el resto, y se detuvo al ver por encima de toda la multitud de peleadores, la cabellera rubia de alguien que él conocía muy bien, y con quien, precisamente, no quería toparse, ni en ese, ni en ningún otro momento.
- ¿Que te pasa Ace? – Le preguntó Shun al verlo ahí parado mirando hacía el montón de gente
- Creí ver... – Dijo asegurándose de que en realidad se trataba de él – No es nada, olvídenlo –
Siguieron caminando hasta salir del establecimiento. Como siempre Shun iba adelante, absorto en sus pensamientos; Dan, Baron y Marucho iban en medio charlando; y Ace, atrás. Apenas escuchaba un ruido y volteaba, sólo para toparse con la nada, y sentirse cada vez más estúpido, por temerle a alguien tres años mayor que él.
Hasta que se escucharon claramente, pasos tras ellos.
- ¿Todo en orden, Ace? – Le preguntó Percival
- Creo... Que alguien nos está siguiendo –
Todos lo demás se giraron - ¿Por qué dices eso? – Preguntó Shun
- Esperen... – Dijo observando, por si acaso, se escuchaba otro sonido. Pero, nada. Sonrió – Olvídenlo, debe ser mi imaginación
- Creo que ya te estás volviendo loco, Ace – Dijo Dan mientras seguían caminando
- Talvez ya está empezando a alucinarse porque echa de menos a Mira – Dijo Baron y todos se rieron
- ¿Porque no dices nada? ¿Entonces es cier...? – Dijo Dan, para fastidiarlo, pero al voltearse, no había nadie - ¡Ace!
Una figura misteriosa había aparecido de la nada, y había empujado a Ace hacía un callejón. Aprovechando que los demás se habían distraído.
El callejón, topaba y viraba a la derecha, y luego a la izquierda y otra vez a la derecha y, hasta allí, fue a donde fueron a parar.
Chocándolo con fuerza contra la pared, y tomándolo con brusquedad del cuello de la chaqueta - Así que en realidad se trataba de ti ¿No es así, Ace? –
El hombre rubio hablaba como si estuviera a punto de matar al chico, pero Ace apenas y se asustó, en realidad, estaba más enojado que temeroso.
- K-Keith... – Dijo casi sin poder respirar
Lo soltó pero no se alejó, como si temiera que al hacerlo, Ace pudiera escapar - ¿Fuiste tú quien ayudó a escapar a Mira?
Ace no vaciló – Sí, fui yo. Pero no me arrepiento de haberle ayudado a mi mejor amiga – Supuse que dirías algo así – Dijo Keith – Pero creo que exageraste. Pudiste haberme pedido que la dejara ir, y lo hubiera hecho -
- ¡La tenías encerrada en el apartamento! ¡Y fuiste tú quien dijo que NO la dejarías volver a la Tierra nunca más! – Le espetó él, fastidiado - ¡El exagerado eres tú!
Keith lo tomó de la camisa esta vez, separándolo del suelo.
- Es mi hermana pequeña, y si quiero sobre protegerla, esa es mi decisión. Y NADIE, en especial tú, puede impedírmelo
- Pero bueno ¿La dejaste ir o no? – Dijo Ace zafándose del agarre – De lo contrario, habrías venido por ella enseguida
- Si tuvo el valor suficiente como para escaparse, es su decisión y la respeto. Pero eso no quiere decir que vaya a dejar de cuidarla como lo he hecho hasta ahora – Dijo Keith tranquilizándose – Ella es la única familia que me queda, y no pienso perderla –
- ¡Pero ella no necesita que nadie la cuide! ¡Podrá ser una chica, podrá ser tu hermanita, pero eso no significa, que no sea fuerte o inteligente! ¡Puede vencer a quien se le atraviese porque se basta por sí misma! ¡Simplemente no lo notas! Porque no te das cuenta... De lo que siempre has tenido en frente –
Incluso Percival se sorprendió por lo que Ace acababa de decir, pensó que talvez, ni él mismo se había dado cuenta. Pero la cara de Keith sólo reflejaba la ironía que sentía en ese momento – Entonces es cierto... Estás enamorado de mi hermana
- ¡Ace! – Gritó Marucho llegando con los demás
Podría decirse que a Ace lo golpearon en la cara con un bate de béisbol, de tan roja que la tenía, pero antes de que pudiera protestar, fue interrumpido.
- ¿Keith? – Dijo Baron extrañado
- Amigo, nos diste un buen susto – Dijo Dan
- ¿Que está pasando aquí? – Preguntó Shun viéndolo de manera severa
- Nada – Respondió él – Simplemente tenemos una charla hombre a hombre ¿Cierto, Ace?
Dudó un momento, pero no iba a decir lo que en realidad pasó – Sí, es verdad –
De vuelta en el castillo
- ¿A quién se le habrá ocurrido una cosa así? - Dijo Alice en un suspiro mientras bajaban las escaleras con algo de pereza, levantando la falda del vestido, para evitar tropezar
- No tengo idea – Dijo Mira - ¿Del Rey Hayden? Talvez, pero no estoy segura
- Fabia... –
- No creo que haya sido... –
- ¡No! ¡Miren! ¡Es Fabia! – Dijo Runo, apuntando a donde terminaban los escalones. Y en efecto, la reina de Neathia, recién atravesaba las puertas del palacio, con Tray acompañándola, tan caballeroso como siempre, pero sin ningún indicio de amor en el aire, y eso, aunque aliviaba a las chicas, las angustiaba todavía más.
- Me alegra que hayas aceptado mi invitación –
- No hay problema – Contestó Fabia – Todo es tan hermoso como lo recordaba
Tray le daba la espalda a las escaleras, pero Fabia distinguió a las chicas, haciéndole señas, desde uno de los escalones más anchos ¿Y como no iba a verlas? Hacían demasiado aspaviento, pero no decían ni una sola palabra.
- Eras muy pequeña cuando viniste a Sarfia por última vez ¿No es así?
- Sí - Respondió ella distraída y sin siquiera verlo. Trataba de leerles los labios a las chicas, pero estaban demasiado lejos para descifrarlos - ¿Qué cosa...?
- Me preguntaba si quisiera a acompañarme a dar un recorrido, por el castillo – Dijo Tray sacándola de sus pensamientos – Si le parece bien –
Fabia lo miró sólo por un momento, pero luego regresó a donde las chicas, que decían: "¡Ven acá!" Con los brazos – Umm... Le agradezco su amabilidad, pero preferiría ir sola – Dijo aún viendo hacía arriba, por lo que Tray también volteó, pero antes de que pudiera verlas, las chicas se ocultaron tras una de las columnas – Nos vemos en la cena
- Es... tá bien – Dijo Tray caminando hacia la siguiente sala, viendo como Fabia se alejaba al subir
- Quieren explicarme ¿Qué diablos hacen aquí? – Preguntó ella al estar frente a las chicas
- Ah no. Bueno, yo creí que después de un año de no vernos, estarías más feliz, pero si es así como quieres reaccionar... – Dijo Runo, haciéndose la indignada
- Tonta – Se rió Fabia acercándose para abrazarla, y después a las demás también - ¿Pero, que hacen aquí? Este es el último lugar donde esperaría encontrármelas –
- Luego te contamos – Dijo Mira
- ¿Pero, que pasa contigo? – Dijo Julie – No me digas que lo de la boda va enserio –
Fabia bajó la cabeza - ¿Como se enteraron? –
- Las malas noticias llegan pronto -
- ¡Runo! – La calló Alice y la chica se tapó la boca
- No, ella tiene razón – Dijo Fabia – Yo lo dije, no quiero casarme a la fuerza
- ¿Y entonces? –
- No tengo otra opción –
- Pero...
- Es la única manera. De esta forma... Sarfia y Neathia por fin estarán en paz –
Continuará...
