Capítulo 3

Al día siguiente, domingo de descanso general, el comedor se hallaba más vacío que de costumbre ya que sólo los estudiantes que vivían en los dormitorios del Instituto se aparecían a comer.

-Quiero morir –se quejó Paola, con la cabeza girada hacia un lado, apoyada sobre la mesa- Me duele el cuello

-Menos mal te desperté y salimos a tiempo o nos pasábamos de la parada –le dijo Ken divertido

-¿No podías acomodarme mejor? –le reclamó su amiga levantando por unos segundos la cabeza para mirar mal a Ken- Ay mi cuello –se quejó, apoyándose nuevamente

-Muchas veces te dije que no te duermas en el tren, te da tortícolis –la regañó Kazuki

-¿Y tú dónde estabas que no viniste con nosotros? –le preguntó Ken

-Estaba con Tsubaki, me invitó a cenar –respondió Kazuki tranquilamente

-Pinche mosca muerta –gruñó Paola sin levantar la cabeza

-No le digas así –le reclamó Kazuki, presionándole la cabeza contra la mesa

-¡Kuso, duele! –exclamó Paola enojada, levantando la cabeza y quedándose de piedra- Quiero decir, eso duele –corrigió en un hilo de voz, poniéndose colorada

-¿Estás con tortícolis otra vez? –preguntó Kojiro, sentándose junto a Ken

-Sí –respondió ella apenada, mejorando la postura sin dejar de mirar sus manos

A Ken le pareció graciosa la reacción, pero entonces, sin saber por qué, recordó la revista que Paola había comprado el día anterior. Extrañado miró a Paola, luego a Kojiro, y sintió que un foquito se le acababa de encender en el cerebro. Sin embargo, necesitaba mayores evidencias.

Salieron del comedor, Kazuki le contaba a Kojiro acerca de una noticia que había leído sobre problemas severos en la FIFA. Ken estaba detrás de ellos, caminando distraído, y más atrás venía Paola, con la cabeza gacha, avanzando desganada.

-Eh, apúrate –le dijo Ken, deteniéndose, al notar que Paola no iba junto a ellos

-Voy –dijo sin ganas ella, caminando más rápido hacia él

-¿…verdad Paola? –escuchó decir a Kazuki y levantó la cabeza asustada

-¿Eh, qué?

-Kazuki dice que cuando estuviste en Alemania ya habías escuchado hablar de los problemas que había en la FIFA –aclaró Kojiro, mirándola. Él y Kazuki se habían detenido

-¿En la qué? –preguntó Paola desconcertada, sin terminar de entender lo que Kojiro le acababa de decir

-En la FIFA –repitió Ken- La FIFA

-¡Ah! Sí, sí, es muy bonita la FIFA –dijo Paola aún embobada

-¿Bonita? –dijo Kazuki, aguantando la risa

-¿No es bonita? –dudó Paola rascándose la cabeza, mirando a Kojiro y poniéndose colorada, lo que llamó la atención de Ken nuevamente- No, en realidad no es tan bonita –trató de arreglar sacudiendo las manos frente a ella

-Je, Paola está en otro planeta –se burló Kojiro con una media sonrisa- Los veo más tarde, iré a ver a mis hermanos –les dijo, levantando una mano a modo de despedida y marchándose

-Bonita, jajajaja –se echó a reír Kazuki- La FIFA es bonita, jajajaja

-¡Cállate, no te rías de mí! –gritó Paola enojada, como despertando, dándole a Kazuki una patada en el trasero

-¡Oye, eso duele!

-¡No sabía de qué estaban hablando! –se quejó Paola, no quedaba claro si de rabia o de vergüenza

-Bonita, jajajajaja –Kazuki no podía parar de reír

Mientras Paola hacía pucheros y amenazaba a su mejor amigo con cortarle los pulgares si no se callaba, Ken miraba entretenido la reacción de la muchacha. ¿Cómo no se dio cuenta antes? Paola era un antes y un después en muchas situaciones, y ese cambio estaba marcado por alguien en específico. Cada vez que Kojiro aparecía Paola se ponía nerviosa, dejaba de reír a carcajadas, de insultar o de golpear a sus amigos para tornarse más modosita en su actuar. Ella que usualmente miraba de frente a la gente, y a veces hasta de forma desafiante, bajaba la cabeza avergonzada cuando Kojiro le hablaba. Si alguien la contradecía ella, a base de terquedad e insistencia, intentaba convencerlo de su opinión, y si no lo lograba se ponía agresiva con la otra persona. Pero si Kojiro decía algo que estuviera en contra de lo que ella acababa de decir, ella simplemente lo aceptaba sin siquiera pelear.

¿Era eso respeto? Podía ser, después de todo Kojiro se había ganado el respeto de mucha gente durante años, y muchos de ellos eran hombres rudos. Además, desde que se conocieron, Paola expresaba un respeto y admiración innegables hacia Kojiro, pero ya no era lo mismo. El respeto que Paola solía mostrar a Kojiro años antes, incluso hasta unos meses antes, no era este "respeto" que Ken sentía que Paola le profesaba ahora a su amigo. Antes ella podía protestar, reclamar, gritar, insultar, o ponerse agresiva con quien sea aún estando Kojiro ahí, después de todo él había salvado un par de veces a los del Nankatsu y a los del Furano de ser golpeados por Paola, pero ya no era así. La sola presencia de Kojiro ponía a Paola en un estado más sumiso, más tranquilo, más…femenino. ¿Cómo no se había dado cuenta antes? Eso quería decir que… ¿el "amor imposible" de Paola era Kojiro?

Difícil de creer, de hecho casi imposible de creer, ¿en serio a Paola le gustaba Kojiro como algo más que amigo? Pero si era así, ¿cómo iba a reaccionar Kojiro si se enteraba? En el entrenamiento del día siguiente, Ken se planteó tantear un poco a su amigo para saber qué tan bien o qué tan mal podían ponerse las cosas si "semejante cosa" era revelada.

-Tendremos que conseguir una nueva mánager –dijo Kojiro, mientras colocaba su mochila en uno de los casilleros del vestuario

-¿Por qué? –preguntó Ken, terminando de ponerse la camiseta para ir a entrenar. Usualmente él y Kojiro eran los primeros en llegar al entrenamiento

-Yamaoka está tomando clases particulares para preparar su ingreso a la Universidad de Tokyo –contó su amigo, acomodándose las medias- Así que le dijo al entrenador que tendrá que dejar su puesto de mánager en el equipo

-Vaya, qué mal –comentó Ken, cuando se le ocurrió una idea- ¿Y si le pedimos a Paola que la supla? –sugirió dizque casualmente

-¿Paola? –repitió Kojiro extrañado

-Sí, por qué no. No creo que a ella le moleste, al menos hasta que consigamos a alguien más

-No creo que a ella le guste encargarse de los balones, los uniformes y todo eso –opinó el capitán del Toho

-Podríamos ayudarle con eso

-No lo sé –dudó Kojiro, quedando pensativo

-Qué, ¿te incomodaría que Paola esté más seguido por aquí? –se burló Ken, tanteándolo- ¿Te pone nervioso tener que tener más cercanía con ella?

-Pff, claro que no –aseguró Kojiro cerrando su casillero- Me recuerda a mi hermanita, así que no quiero cargarla con trabajo extra

-¿Hermanita? –repitió Ken, sintiendo en ese momento pena por Paola, ya que considerando tal respuesta no podría augurarle nada bueno si realmente se había fijado en Kojiro

-Pero podría ser. Más tarde hablaré con ella –ofreció Kojiro dirigiéndose hacia la puerta, por la que ya entraban algunos de sus otros compañeros

-Mejor deja que yo hable con ella –pidió Ken, cerrando su casillero

-Bueno, como quieras –aceptó su amigo, marchándose

-Casi no llego –oyó decir a Shimano, que entró jadeando como si hubiera corrido por un buen rato

-Pero llegaste –se burló Ken- Llegaste… tarde otra vez –remarcó burlonamente- Yamaoka ya está sacando todo el material sola

-¡Ya voy, ya voy Yamaoka-pon, no llores por mí! –dijo Shimano dramáticamente, desvistiéndose y poniéndose su uniforme a toda prisa

-No sé para qué sorteamos turnos para ayudar a Yamaoka a sacar el material si siempre que le toca a Shimano llega súper tarde –dijo Takashima severamente

-¡Tú no te metas! –gruñó el aludido, metiendo su ropa como pudo y cerrando de un golpe su casillero, mientras se dirigía dando saltitos hacia la puerta en lo que terminaba de acomodarse las medias y los zapatos

-Tu camiseta está al revés –hizo notar Takeshi con inocencia, viendo salir a Shimano mientras los demás se echaban a reír

Cuando el entrenamiento terminó, Ken llamó a Paola para encontrarse con ella. Bastante extrañada por la llamada Paola fue a dar encuentro al muchacho en una cafetería cercana al Instituto.

-Qué fue, por qué me llamaste –dijo Paola cuando llegó a la mesa donde la esperaba Ken

-Siéntate al menos –se burló Ken, señalando la silla frente a él con una mano

-¿Pasa algo? Nunca antes me citaste a solas –admitió la chica sentándose, mirándolo extrañada

-No es nada malo –aclaró él- Hoy estuve hablando con Kojiro…

-Ay Dios –se alarmó ella, poniendo las manos sobre la mesa e inclinándose hacia adelante- En serio no estaba haciendo nada malo con Kazuki el otro día –intentó explicar bastante preocupada

-No es nada de eso –dijo Ken tranquilamente

-¿Entonces?

-Yamaoka dejará el puesto de mánager, así que se me ocurrió que tú podías reemplazarla

-Pff, no nací pa' sirvienta –contestó con displicencia, echando la espalda sobre el respaldo de la silla

-Sería sólo temporal –aclaró Ken

-Nada, nada –rechazó Paola agitando una mano en negación- No pienso estar de esclava de sol a sombra

-Qué exagerada eres

-Además no tengo tiempo –continuó, agradeciendo con un leve gesto de la cabeza cuando la camarera le trajo un vaso de agua y el menú

-Es una lástima –añadió Ken, cruzándose de brazos, se le acababa de ocurrir una idea que contribuiría a su investigación- Kojiro se sentía muy positivo al respecto –remató tranquilamente

-Cof, cof –Paola se atoró con el agua que estaba tomando al oír aquello- ¿Q…qué?

-Kojiro me dijo que estaría genial que tú puedas suplir a Yamaoka en lo que encontramos otra mánager –mintió Ken con descaro

-¿Kojiro dijo eso? –preguntó Paola desconfiada

-Sí, pero como no quieres tendré que preguntarle a Naoko si ella puede ayudarnos –dijo el portero simplemente, terminando el jugo que tenía y disponiéndose a irse

-Espera –lo detuvo Paola, parándose repentinamente e inclinándose sobre la mesa para agarrarlo de los antebrazos- Naoko es alérgica a muchas cosas, podrías matarla –inventó rápidamente, sonriéndole

-¿En serio? –respondió él siguiéndole la corriente. Había encontrado las palabras perfectas y su hipótesis estaba confirmada: a Paola le gustaba Kojiro- Ése sí es un contratiempo, no se me ocurre nadie más –añadió acomodándose otra vez en la silla

-Eh…mira, para que veas que te aprecio como amigo y que valoro el tiempo que te tomaste para venir aquí y decirme esto –comenzó a explicar Paola diplomáticamente, sentándose nuevamente- Accederé a tu petición

-¿De veras? ¿no que "no naciste pa' sirvienta"? –la remedó burlonamente

-Sí, bueno, tú sabes…a veces una hace sacrificios en nombre de…la amistad –aclaró la muchacha haciéndose la interesante

-Disculpe, ¿va a ordenar algo? –interrumpió la mesera

-Sí, por favor tráigame un submarino y dos de aquellos pastelillos del mostrador, esos con la cubierta de crema y frutilla –pidió Paola

-Enseguida le traigo su orden –contestó la empleada, tomando el menú y haciendo una breve reverencia antes de marcharse

-Los pasteles de aquí son lo máximo, te van a gustar –le dijo Paola sonriente a Ken

-¿Me vas a invitar uno? –se extrañó él, usualmente Paola no era de invitar nada a nadie, ya que por costumbre sus amigos se encargaban de pagar su consumo o de darle las cosas a ella

-Claro, eres mi amigo, yo pago, no tengas pena –lo despreocupó ella

-Sabiendo esto me daba cuenta antes y le sacaba mayor provecho –pensó Ken divertido

-Entonces, ¿cuándo empiezo? –preguntó la chica bastante emocionada

-¿En serio lo harás?

-¿No te estoy diciendo que sí? Quiero ayudarte

-Ah, quieres ayudarME –puntualizó Ken

-Claro, como vocero oficial que viniste a reunirte conmigo no quiero hacerte quedar mal con Kojiro diciéndote que no

-Oye Paola, déjame preguntarte algo… –se resolvió Ken, reclinándose sobre la mesa, la curiosidad le pudo y quería confirmar sus sospechas de una vez por todas. En eso las campanillas que colgaban sobre el marco de la puerta sonaron cuando un par de muchachas entraron al lugar, interrumpiendo al karate keeper que se quedó sorprendido al verlas

-Qué, qué me vas a preguntar –insistió Paola al notar que el chico se había quedado como colgado

Como Ken no contestó, Paola se volteó y vio que Sora se sentaba junto a una de sus amigas en una mesa cerca de la puerta. Entonces comprendió la reacción de su amigo.

-Te estaba diciendo que… -trató de retomar Ken, disimulando su distracción anterior

-¿A ti te gusta Sora Okami, verdad? –lanzó Paola de repente, mirándolo con autosuficiencia

-Aquí tiene –dijo la mesera, dejando su taza y los dos pastelillos

-Gracias –contestó Paola sonriendo, mientras Ken la miraba con los ojos como platos sin saber qué decir

-Eh…yo…no sé de qué hablas –carraspeó Ken sin poder disimular su perturbación

-No te hagas –murmuró regañándolo, inclinándose hacia adelante- No eres muy obvio, y realmente te tengo que felicitar por eso, pero ya me di cuenta de eso –añadió, apoyándose nuevamente en el respaldo

-No sé de dónde sacas eso –trató de disimular Ken, quitándole torpemente el plástico que rodeaba al pastel y clavando su tenedor en él para comenzarlo a comer

-Mira Ken –suspiró Paola en tono cansino- Sé lo que es tener alguien que te gusta y no podérselo decir por las razones que sean

-¿Como tú a Kojiro? –lanzó simplemente él, provocando que la chica se atore

-¿Q…qué? ¿qué estupidez estás diciendo? –se molestó Paola, tomando un poco de agua

-Ninguna estupidez, y no puedes decir que miento –se defendió él, ahora le tocaba contraatacar- Yo también me di cuenta que a ti te gusta alguien, y ese alguien es Kojiro, ¡y no lo niegues! –la desafió señalándose acusadoramente con un dedo

Paola abría y cerraba la boca tratando de articular algo, parecía que estaba masticando una papa y no la podía tragar.

-Y tú tampoco eres muy evidente, te felicito –agregó Ken con cierta ironía

-¿Estás admitiendo que Sora te gusta? –lo retó ella en voz baja, después de todo no quería que nadie más se entere de lo que estaban hablando

-Yo no estoy admitiendo nada –afirmó Ken con tranquilidad, terminando de comer su pastel

-Pues yo tampoco –devolvió Paola cruzándose de brazos

-No es necesario que lo hagas

-Mira Ken… -intentó decir Paola señalándolo con un dedo

-Yo puedo ayudarte a que te le confieses –la interrumpió Ken, dejándola boquiabierta por unos segundos

-¿Co…co…co…confesar? Confesar qué, no hay nada que confesar –trató de reponerse ella

-Claro que sí, y tú lo sabes –dijo Ken con aires de autosuficiencia, poniéndose de pie- Si te interesa la ayuda avísame –añadió, dándole una palmadita en la cabeza y dirigiéndose a la salida

Cuando estaba por salir, instintivamente miró hacia donde estaban Sora y su amiga y sus ojos se encontraron con los de ella. Sonrió brevemente y la saludó con una breve inclinación de la cabeza sin decir nada más, para luego salir del lugar. Paola suspiró resignada mientras lo veía irse.

-¡Espera! –oyó gritar a Paola cuando ya se encontraba a unas dos cuadras del café, lo que lo hizo detenerse- Vaya que caminas rápido –se quejó la Wakabayashi, jadeando apoyando las manos sobre las rodillas

-Qué, ¿lo pensaste mejor? –quiso saber Ken divertido, cruzándose de brazos. Con un gesto de la mano Paola le pidió unos segundos para recuperar el aliento

-Está bien –dijo simplemente ella, incorporándose- Y a cambio yo te ayudaré a conquistar a Sora –ofreció seriamente

-¿Qué? –balbuceó Ken extrañado

-Lo que oíste, tú me ayudas y yo te ayudo

-Yo no… -intentó aclarar él

-Sí, sí, como sea, trata de negarlo que sé que es mentira

-Paola… -se exasperó Ken

-Mira Ken, sé que por alguna razón tú no puedes o no quieres decirle de esto a nadie. Sé lo penoso que es –dijo su amiga, mirándolo seriamente- Lo sé porque es lo mismo que me pasa a mí –admitió desviando la mirada con vergüenza- Pero algo podemos hacer al respecto, ¿no?

Ken no dijo nada, también desvió la mirada y se quedó pensativo. Ambos estuvieron en silencio, evitando mirarse, durante algunos segundos.

-Nadie más puede enterarse de esto, ni siquiera Kazuki –advirtió Ken, rompiendo el silencio

-Okay. Tú no puedes decirle a nadie tampoco, ni a Takeshi

-De acuerdo

-De acuerdo entonces –dijo Paola, extendiendo una mano que Ken tomó, sellando así el pacto- Pero no podemos hablar de este espinoso tema donde sea ni cuando sea –analizó

-¿Espinoso tema? –repitió Ken entre divertido y extrañado, preguntándose si había sido buena idea pactar algo con Paola

-Bien, nos reuniremos en la biblioteca, la fuente del patio de ingreso o este café alternadamente –propuso Paola diplomáticamente- Los demás muchachos muy rara vez pisan esos lugares

-Okay, y definiremos los horarios también de forma alternada, sin levantar sospechas –acotó Ken

-Nos comunicaremos en lenguaje clave –agregó Paola- El espinoso tema será llamado "la tarea", Sora será "perfume apestoso" y Kojiro…

-¿Perfume apestoso? –repitió Ken ofendido- Por qué perfume apestoso

-No seas tan delicado –le reclamó ella- Es un nombre clave

-Pero podría ser algo menos feo

-Con "perfume apestoso" nadie sospechará nada –aclaró Paola- Entonces Kojiro tendría que ser…

-Botella –sugirió Ken rápidamente

-¿Botella?

-Claro, da y no da pistas. Kojiro solía trabajar trasteando botellas cuando era niño –explicó Ken

-Pero qué gran imaginación tienes, me superas –dijo ella con sarcasmo- Botella es un nombre clave horrible –agregó en tono de queja

-Será botella porque tú decidiste el de perfume feo –devolvió Ken resuelto

-Bueno, sólo porque así dicho no suena a nada realmente –aceptó Paola después de analizarlo brevemente, poniéndose a caminar- Mañana tenemos que empezar con la tarea

-Cuál tarea –se extrañó Ken, después de todo él y Paola estaban en cursos y niveles diferentes

-¡La tarea, el tema espinoso éste! –se exasperó ella

-Ahhh…sí, sí, claro, la tarea

-¡Zas! Me acabo de acordar que tengo el material que necesitamos para empezar con la tarea –dijo Paola en tono triunfal

-¿Material? –repitió Ken extrañado- Qué material

-Ni tú ni yo tenemos la experiencia para saber cómo es esto de confesarse o conquistar a nadie –explicó ella- Ni tampoco queremos que nadie más se entere de esto que sólo tú y yo sabemos…y quizás Naoko –esto lo último lo dijo pensativa en voz muy baja

-¿Quizás qué?

-Nada, nada. Nadie puede enterarse de esto o seremos el hazmerreír del equipo –dramatizó Paola

-¿Eso no es un poco exagerado? –le preguntó Ken, esbozando una sonrisa. Después de todo, sea la situación que sea, Paola no dejaba de ser Paola

-Exagerado o no, ya que no contamos con experiencia ni fuentes amigas, tendremos que recurrir a lo que podamos que nos ayude a conservar el secreto

-¿Y eso es…?

-Ya lo verás –contestó Paola misteriosamente, apurando el paso


N.d.a.: Los pasos del "Manual para conquistar a tu amor imposible" están basados en la descripción hecha en la página de Susana López, titulada Cómo enamorar y conquistar a un hombre, que sirvió de guía para describir el manual del cual se habla en este fic.

Paola Wakabayashi es un personaje creado por mí, así como Naoko, Tsubaki, Sora Okami, Darío Boragno y Matías Dugatkin.

Los personajes de Capitán Tsubasa son propiedad de Yoichi Takahashi y Shueisha.

¡Hasta el próximo capítulo!