CAPÍTULO 3: SORPRESA.

Si el día había amanecido frío, la noche caía helada. Con solo respirar podía ver como se formaba vaho helado, y tuve que coger unos guantes y una bufanda para que no me diera una hipotermia. Rogando para que el micrófono no se hubiera congelado, contacté con Konoha.

-¿Ho...hola?

-¿Hinata? Soy Tsunade – respondió la voz de una mujer al otro lado.

-Godaime-sama...hoy voy a volver a la búsqueda – comenté.

-Está bien, Hinata. Pero ten cuidado. Esta misión es muy peligrosa. Confiamos en ti.

-¡Sí!

Corté la conexión y con mi byakugan volví a buscar señales de vida. Supuse que si pasaba como la noche anterior, nadie aparecería hasta bien entrada la madrugada. Me apoyé contra el árbol sentada en una rama alta y contemplé el paisaje. Había escarcha por todo el suelo y en la copa de los árboles. La rama se sentía fría y húmeda debajo de mi y tuve que acurrucarme para no sentir mucho frío. La Luna estaba enorme esta noche e iluminaba todo con un resplandeciente fulgor. Las estrellas apenas se veían debido a que la Luna las deslumbraba.

Escuché unas voces y me tensé. Levantándome despacio e intentando no resbalar, me acerqué a la fuente del sonido. Esta vez eran tres Akatsukis, vestidos con sus características capas, y hablando de sus asuntos. Pude reconocerlos a los tres: Kisame Hoshigaki, Tobi e Itachi Uchiha, el hermano de Sasuke. Realmente Sasuke se parecía mucho a su hermano, a excepción de que este último tenía unas muy características marcas en su rostro que, maldita sea, me parecían sexys. Supongo que aún sabiendo que Itachi masacró a todo su clan, no podía quitarle el hecho de que era guapo. Lo sabía yo y lo sabíamos todas.

Continuaron caminando dejando marcas de sus pasos en el suelo helado allí donde pisaban. Los seguí durante un largo trecho, escuchando atentamente su conversación por indicios de alguna pista.

-...Y así fue como Deidara-senpai y yo... - iba diciendo Tobi con esa forma característica que tiene él de hablar.

-Por Dios, Tobi, cállate de una puta vez – gruñía Kisame – Y tú, Itachi, podrías decir al menos algo.

-¿Qué quieres que diga, Kisame? Estoy concentrado en ignorar a Tobi – respondía el chico.

-¿Por qué queréis ignorar a Tobi? ¡Tobi es un chico bueno! - sollozó él.

-Si no te callas, juro que haré que mi Samehada te destroce enterito.

-¡Itachi-senpai! - gritó Tobi asustado y colocándose al lado del moreno - ¡Dile a Kisame-san que no me amenace!

-Sois niños chicos, joder – protestó este.

Continuaron con su diatribia un rato más y yo hacía lo imposible para intentar no reírme. Cuando al final pararon para descansar un poco, me tomé la libertad de alejarme un poco, porque con mi byakugan podría mantenerlos controlados.

Volví a descansar contra una rama, pero esta era mucho más grande que la anterior. Pude ver como Tobi seguía discutiendo con Kisame e Itachi, cansado de todo, hizo un gesto de evasión y se alejó de ellos. Me tensé inmediatamente sospesando la idea de que Itachi podría encontrarme en cualquier momento. ¿Y si me veía...? Era chica muerta. No, pensé, eso no puede pasar, todos confían en ti. Tan concentrada estaba en mis pensamientos que no lo sentí hasta que no lo tuve detrás.

-Vaya, vaya. Qué tenemos aquí...una pequeña espía – dijo una voz de forma suave y amenazadora a mi oído.

Quise gritar, pero una mano tapó mi boca con celeridad y ahogó mi grito.

-Chist...no grites. ¿Quién eres, por cierto?

Me giró de forma que pudo mirarme.

-Conque una Hyuga...esto se pone cada vez más interesante. Y has evitado mirarme a los ojos..sabia elección. Supongo que sabes quién soy yo – quiso saber él.

Liberando su mano, pude hablar, aunque estaba muy nerviosa y asustada, mi corazón latía a dos cientos mil por hora.

-Cla...claro que lo sé. Er...eres Itachi Uchiha.

-Muy bien, pequeña Hyuga. ¿Cuál es tu nombre? - preguntó.

Intenté salir corriendo, pero por supuesto, él me alcanzó nada más haber dado dos pasos, aunque me resistí. Me agarró el brazo con fuerza y yo intenté soltarme, pero solo conseguí que él apretara su agarre. Entre patadas y puñetazos que yo le daba, consiguió inmovilizarme.

-Joder – exclamó mientras colocaba su flequillo detrás de la oreja. Yo estaba contra el árbol y él me tenía inmovilizada las piernas con su propio cuerpo y mis brazos con los suyos. Nuestra proximidad era peligrosa – Eres toda una luchadora. Te llamaré gatita a partir de ahora. Eres como una gatita peleona.

-Suél...suéltame, Itachi... - sollocé.

-Oh, vamos, gatita, no irás a ponerte a llorar. Ni siquiera sé tu nombre.

-Hi...Hinata Hyuga... - alcancé a decir.

-¿Tu no eras aquella niña pequeña que iba a la academia con Sasuke? Sí que has crecido, sí.

-Itachi... - intenté soltarme, pero lo único que conseguí fue que él se pegara más a mi.

-Mi nombre suena sexy cuando lo dices tú – dijo Itachi con una sonrisa ladeada. Mierda, me gustaba esa sonrisa.

-It...Itachi... - supliqué.

-Si sigues diciendo eso, no me haré responsable de mis actos. Así que sé una chica buena y escúchame bien. ¿Sabes que poseo uno de los Mangekyo Sharingans más poderosos, verdad? - asentí – Bien, pues si no haces lo que yo te pida...los usaré en contra de tus amigos. Y los mataré a todos. No creas que no lo haré. Los masacraré como masacré a mi clan.

Abrí los ojos asustada.

-N...no les hag..hagas daño – lloré.

-Entonces harás esto por mi. Sé que eres una espía de Konoha para Akatsuki...bien, ahora será al revés. Espíalos para mi. Nos encontraremos cada noche en la cascada que hay a un par de kilómetros de aquí.

-¿Y si...si no lo hago? - pregunté, aunque ya sabía la respuesta.

-Los mataré a todos. Y eso te incluye a ti, gatita.

Holaaa :D Sé que he subido los tres primeros episodios en un día, pero como es un ItaHina e Itachi aún no había aparecido, como que sentía la necesidad de subir hasta donde aparece él. Itachi es askfjgfgklf. A mi me dice gatita y me da un chungo de los grandes (? En fin, dejad vuestros review para continuar la historia, quiero saber vuestra opinión - Cris.