Por fin! Mi bloqueo se medio fue y me dejó escribir este corto y, en mi opinión, miserable jajaja.

En fin, no hay que aburrirlos, aquí les dejo el capítulo.

Por cierto: Quiero agradecer a o0 IkU 2012 0o por dejar un review y agregar mi fic a sus historias favoritas y también por agregarme a mí como su autora favorita. IkU, el gran autor aquí eres tú.

También quiero darle las gracias a CupcakeObssesedFairyLover también por haber agregado este fic a sus favoritos

Es gracias a estas personas y las que mencione anteriormente por las que seguiré con este fic.

Disclaimer: La Leyenda de Zelda no me pertenece. Lo único que es mío son Alítheia y Satya, y por supuesto la trama de este fic.


Capítulo 3: Aleteos y energías malignas.

-¿Encontraste información?-preguntó Link mientras estaba sentado en una mesa de madera en el bar de Telma.

-No, es como si nunca hubiese existido ese lugar.-respondió Shad con desánimo y la mirada perdida en una de las antorchas que iluminaban el lugar.-La reina Zelda me dará mañana una carta con el sello de la familia real para poder ver los archivos restringidos. Oye Link, ¿crees que esos muchachos sean sinceros?

-Pues… yo no veo una razón para que estén mintiendo.-dijo Link, apoyando su cabeza en la mano.

-Link, el problema es que eres algo ingenuo.-dijo una voz masculina muy familiar a los oídos del muchacho, provocando que diera un leve respingo.

-Rusl ¿Qué haces aquí?-preguntó Link con sorpresa.

-Bueno, las noticias viajan muy rápido por lo que quise echar un vistazo a esos muchachos de los que todo mundo está hablando.-respondió el hombre, sentándose junto a Link y Shad.-Entonces, ¿qué saben sobre ellos?

-Bueno, viven en una aldea que está al otro lado de los bosques Faron.-explicó Shad, ajustando sus gafas y concentrándose de lleno en la conversación.-Ahora que lo recuerdo, cuando era pequeño mi padre solía contarme una historia acerca de un lago que estaba echo de lágrimas de ángel y que sus aguas eran curativas. Alítheia dijo que había un lago con ese nombre.

-Pero eso solo es un cuento de hadas.-dijo Rusl muy pensativo.-Por lo que se, la reina confía en ellos ¿no?

Link asintió silenciosamente, perdido en sus pensamientos, imaginando como sería el lugar donde vivían Satya y Alítheia, pero sobre todo, que era lo que les estaba ocasionando todos esos problemas que los habían hecho venir desde tan lejos.

Por su mente cruzó la idea de que tal vez Ganondorf podría tener algo que ver, pero no podía imaginarse la manera en que lo había hecho. Link lo derrotó dos años atrás. Ganondorf estaba muerto.

Su mente seguía divagando en esa posibilidad a tal grado que se volvió ajeno a la conversación entre Rusl y Shad, hasta que un ruido sordo le hizo reaccionar de golpe.

-¿Sigues con nosotros, Link?-le espetó Rusl después de haber azotado su mano en la mesa para captar la atención del muchacho.

-¿…Que? Digo… sí, aquí estoy.-respondió Link algo aturdido.

-Tu estuviste prácticamente todo el día con esos muchachos ¿no?-dijo Rusl cruzando los brazos, mientras que Shad miraba atentamente al rubio.- ¿Qué te parecieron?

-Bueno…-dijo Link, incorporándose en la silla en una postura recta y buscando las palabras correctas para responder a la pregunta.-creo que son serios, algo directos al hablar… serios.

-Me temo que tu serías pésimo si de recabar información se tratase.-dijo el hombre, negando con la cabeza en señal de reproche.

-Oye, ocurre que los acabo de conocer hace un par de horas, y como ya te dije, son muy serios, es casi imposible hacerlos hablar.-se defendió Link.-Pero la chica, Alítheia, es increíble.

-¿Cómo? ¿No la conoces pero te parece increíble?-preguntó Rusl con confusión.

-Sí, se da cuenta de absolutamente todo, incluso de las cosas más simples. Nada se le escapa.

-Eso es probablemente por su ceguera.-explicó Shad, ajustándose las gafas que reflejaban las luces de las velas y antorchas, haciendo imposible que se pudieran ver sus ojos.-Al no poder ver, sus otros sentidos se tuvieron que ajustar, volviéndose así más agudos para compensar la falta de visión.

-No, estoy seguro de que hay algo mas.-dijo Link con seriedad.-Se da cuenta cuando alguien la mira, y también puede saber de qué manera lo hacen. Ahora cuando estuvimos con Zelda, podría jurar que ella me estaba viendo, sentía sus ojos clavados en mí.

-Eso es imposible, Link.-opinó Rusl distraídamente.-Tal vez fue solo tu imaginación.

-No, a mí nadie me quita de la cabeza esa idea.

Rusl y Shad se miraron el uno al otro con confusión al no poder entender la actitud de Link, pero él estaba más que seguro de lo que decía, a tal grado que comenzaba a dudar de que Alítheia estuviera ciega o por lo menos completamente.

-Por cierto.-dijo Rusl de súbito, interrumpiendo nuevamente los pensamientos del rubio.-Collin y Uli te envían saludos. Todos en Ordon te extrañan… en especial Ilia. Exige una respuesta cuando pregunta cuándo volverás.

Link se quedó callado y esquivó la mirada un tanto acusadora de Rusl y la curiosa de Shad.

Hacía meses que no ponía un pie en Ordon, pero lo cierto era que no tenía muchas ganas de hacerlo.

Poco después de que Hyrule fuera librado de las garras de Ganondorf, Link había comenzado una relación con Ilia, pero estaba dudando de que realmente haya sido porque la quería o porque ya no podía con la presión de los aldeanos. El hecho de que él e Ilia se hayan criado juntos desde pequeños hacia que la mayoría de la gente considerara obvio que ellos terminaran juntos, por lo que constantemente bromeaban sobre ese tema o hacían insinuaciones cuando los veían juntos. A ese punto, Link solo se sentía comprometido, por lo que terminó cediendo, pero el problema ahora era que estaba actuando como un canalla al no ser capaz de decirle a Ilia la verdad, solo huía de lo que tarde o temprano tendría que enfrentar.

-Link, no quiero meterme, pero…creo que deberías decírselo.-comentó Rusl como si hubiera leído la mente del muchacho.-Puede que en ocasiones se comporte un tanto insoportable, pero no se merece lo que le estás haciendo.

-Lo se.-murmuró Link, aun evadiendo la mirada de los otros dos.

-Bueno, puedes hacerlo cuando lleguemos.

-¿Qué?-preguntó Link con confusión al no entender la última frase.

-El alcalde Bo quiere conocer a esos muchachos, por eso vine.-aclaro Rusl distraídamente.

-Pero no podemos irnos así, solo tenemos tres días para obtener información y decidir lo que haremos exactamente.

-Shad es el que está buscando información ¿no? Tu eres el que entretiene a los muchachos ¿Y qué mejor manera de hacerlo que llevarlos a Ordon?

-Rusl tiene razón.-opinó Shad muy pensativo.-Si se van en caballo no les tomara mucho tiempo llegar.

-Yo creo que tenemos que preguntarles a ellos primero.-dijo Link rascándose la nuca.

-Entonces hay que hacer eso. Vamos al castillo, aún es temprano.-los animó Rusl, poniéndose de pie y caminando hacia la puerta del bar.

Los otros dos muchachos lo siguieron sin chistar y salieron del bar a las ahora tranquilas y casi desoladas calles de la ciudadela

Al llegar al castillo, un mayordomo un tanto inconforme los guió hasta el jardín, donde Zelda, Alítheia y Satya estaban.

-Buenas noches, alteza.-saludó Rusl amablemente.-Me disculpo por molestarla a esta hora.

-No es ninguna molestia, Rusl. Me da mucho gusto verlo.-respondió la reina de igual manera.-Supongo que ha venido a hablar con ellos.

-Así es. Muchachos, mi nombre es Rusl y vengo de la villa Ordon por petición del alcalde Bo a quien le gustaría hablar con ustedes.

-Lo siento, pero lo que no tenemos tiempo para pasearnos por ahí.-dijo Satya en una manera levemente cortante.-Nos están esperando en nuestra aldea. Pero será un gusto ir cuando vengamos de vacaciones.

-No nos tomara mucho tiempo llegar.-dijo Link, tratando de convencerlos.

-Link tiene razón.-le ayudó Shad en tono amable.-Si parten mañana llegaran poco después de que haya oscurecido.

-Si nos vamos tendrá que ser ahora.-dijo Alítheia distraídamente, como si sus vendas no evitaran que pudiera ver las hermosas rosas del jardín.-El sol brilla demasiado en este lugar.

-Es cierto.-murmuró Link muy sumido en sus pensamientos. Sabía que la única manera de que los hermanos accedieran a viajar a Orden tendría que viajar de noche a causa de la luz del sol. Esa mañana, cuando Link los llevó a recorrer la ciudadela en pleno día, Alítheia se mantuvo con la cabeza completamente gacha y, en cierta forma, usando a su hermano como escudo contra los rayos del sol, mientras que el muchacho le preguntaba a cada momento si se encontraba bien y acomodaba las vendas para que cubrieran bien sus ojos.

-Pues si así lo prefieren supongo que está bien.-dijo Rusl dando un leve suspiro de resignación.- ¿Tu qué opinas, Link?

-Pues… yo tampoco tengo problema con eso.-dijo el muchacho con resignación ya que la noche anterior tampoco había dormido. No le molestaba, estaba más que acostumbrado a pasar noches seguidas sin siquiera descansa un poco, pero tenía que admitir que esta vez sí se sentía un poco cansado y que una noche de sueño no le vendría nada mal.

-Entonces no se diga mas.-dijo Rusl de súbito.-Hay que marcharnos ahora.

-Mandare preparar unos caballos para ustedes.-dijo Zelda amablemente.

-Yo ya tengo a mi caballo, gracias de todos modos.-dijo Link, recordando que había dejado a Epona afuera de la ciudadela todo el día.- ¿Qué hay de ti, Rusl?

-Yo también traje mi caballo.

-Entonces solo será uno.-dijo Satya distraídamente.-Mi hermana montara conmigo.

-De acuerdo. Shad, por favor acompáñame para que una mucama te indique el camino para tu habitación. Mañana por la mañana te daré el permiso para que puedas entrar a la sección restringida de la biblioteca.-pidió Zelda amablemente.-Ustedes, esperen el caballo en entrada del castillo. Les deseo un buen viaje.

-Adiós, muchachos.-se despidió Shad amablemente.

Sin más que decir, tanto la reina como el muchacho se marcharon al interior del castillo.

-Bueno, hay que esperar el caballo donde nos indicó.-dijo Rusl con humor renovado, guiando a los muchachos.- Y bien ¿Cómo dijeron que se llama su aldea?

-Paseo de la Luna.-respondieron los hermanos al unísono.

-Suena bien. Y ustedes son Satya y Alítheia. Realmente son buenos cuando de nombres se trata.-dijo el hombre muy pensativo.- ¿Qué es lo que significan?

-Verdad.-dijeron nuevamente al mismo tiempo.

-¿Ambos?

-Sí.

-¿Y tienen más familia?-siguió Rusl con el interrogatorio ya que los muchachos no parecían molestarse por las preguntas.

-Tenemos dos hermanas mayores.-dijo Alítheia, inexpresiva como siempre.

-Entonces ustedes son los más pequeños.

-Correcto.

-Exactamente ¿Qué edad tienen?

-Diecisiete.-respondieron los mellizos al mismo tiempo otra vez, cosa que a Link le parecía divertido ya que los muchachos respondían perfectamente coordinados y sus voces sonaban como una sola, como si lo hubieran practicado.

-Me gustaría que me explicaran un poco de lo que está ocurriendo en su aldea.-dijo Rusl con súbita seriedad, cambiando drásticamente el tema.

Durante todo el camino y la espera del caballo, los muchachos le explicaron a Rusl lo mismo que le explicaron a Zelda, Shad y a Link cuando los conocieron, sin ninguna diferencia.

-¿Eres ciega de nacimiento?-preguntó Link con espontaneidad y cambiando por completo y de súbito el tema de la conversación, lo que provoco un gruñido molesto en Satya y ocasiono que Rusl se golpeara la cara con la palma de la mano.

-¿Por qué te interesa saberlo?-preguntó Alítheia con una leve y casi imperceptible sonrisa que parecía vacía en su rostro.

-Curiosidad, supongo.-se limitó a responder Link, perdiéndose por un momento en el vago intento de sonrisa de la joven y tratando de imaginar cómo eran sus ojos.

-A veces la curiosidad resulta molesta. Y más aún cuando una persona que debería ser madura lo pregunta

Link no respondió, solo siguió contemplando a la joven, cuya sonrisa ya había desaparecido.

-No.-dijo ella a secas.-Comencé a perder la vista cuando tenía siete y me quede ciega por completo a los nueve.

-Perdón…

-Te lo dije en la mañana, no es tu culpa. Además odio que las personas sientas lastima por mi ¿sabes?-le respondió la joven sin ninguna emoción en su voz.

Justo cuando Link estaba a punto de hablar nuevamente, un soldado llegó con una caballo de color negro y crin blanca, entregándole las riendas a Satya quien agradeció por lo bajo. El soldado hizo una leve reverencia y se marchó.

Rusl y los otros tres jóvenes se encaminaron a la salida Este de la ciudadela, en donde antes de salir, en uno de los establos, Rusl sacó su caballo; un corcel blanco con pequeñas manchas grises y una crin a juego.

La noche se había vuelto un tanto húmeda, y las nubes comenzaban a acumularse y a cubrir la iluminación que brindaba la luna y las estrellas.

Sintiéndose un poco desanimado al ver que el clima estaba cambiando tan drásticamente, Link hizo uso de su silbato para llamar a Epona.

-Que hermosa melodía.-murmuró Alítheia, esta vez con una débil pero sincera sonrisa en su rostro.- ¿Tu caballo responde con ella?

-Sí.-respondió Link, sonriendo también al ver por primera vez, que la joven demostraba tener alguna emoción.

-Genial.

Epona llegó relinchando al momento y sin esperar más, Link la montó para comenzar el viaje, y fue en ese momento cuando la lluvia comenzó a caer.

-Esto es perfecto.-musitó Satya con sarcasmo.- ¿No podrían enviar más lluvia, por favor?

Y como si las diosas se hubieran enfadado al escuchar las palabras del muchacho, la lluvia empezó a caer con mayor intensidad, esta vez acompañada por truenos.

-Muchas gracias.-dijo de nuevo.

-¿Hermano?-lo llamó Alítheia, quien estaba montada en el caballo detrás de él y lo abrazaba por la cintura.

-¿Qué?-dijo con cara de pocos amigos.

-Cierra la boca.

Y durante 30 minutos de corrido, la tormenta no cedió ni un poco, cayendo con fuerza tremenda mientras que los aces de luz iban iluminando el desolado camino, siendo el estruendoso trueno lo que rompía el silencio de una manera muy brusca.

Alítheia abrazaba con fuerza a su hermano, quien de pronto hacia muecas de dolor, pero en ningún momento se quejaba. Link pudo imaginarse que probablemente para la joven los sonidos eran un tanto insoportables.

-¡Satya detente!-dijo la joven de subió, haciendo que todos los demás se pararan en seco.

-¿Qué pasa, Ali?-preguntó el muchacho, tratando de girarse para poder ver a su hermana.

-Aleteos… escucho aleteos y como si estuvieran escavando en la tierra.-respondió la joven, soltando al muchacho y desmontando el caballo, siendo seguida inmediatamente por su hermano.-Hay mucha energía maligna.


Muchas gracias por haberme regalado un poquito de su tiempo y leer esto. Espero sus reviews con mucha ilusión. Ayuden a estos muchachos a salvar su aldea.

Hasta el próximo capítulo.