Quiero aclarar algo hoy, porque no sé si era evidente o qué rayos :S Loretta Dolley es Yagami Ulvida Reina; Shawn y Aiden Froste son Shiro y Atsuya Fubuki; Silvia Woods es Aki Kino; Jude es Kido Yuuto, y no sé si me olvida alguien (:

Bien, listo está xD Disfrutad de este capítuloo!

Inazuma Eleven y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Level-5


CAPÍTULO 2: "¿¡Qué novia!"

El amigo que más he querido (y quiero), se llama Shawn Froste, y es el chico más bueno que he conocido nunca, en serio, ¡es un amor! Y no lo digo porque llegara a gustarme (aunque esa época ya pasó), es que su forma de ser es tan inocente… siempre dice la verdad, ¡siempre! Y si la verdad es mala, él la suaviza hasta el punto que a ti te da igual que te llame lo que sea, aunque eso él no lo haría porque, como ya he dicho, es un tío muy legal. No era mi mejor amigo, pero a mí me habría gustado muchísimo. Él solía juntarse con otros dos chicos, Mark Evans y Axel Blaze, el uno un despistado que a mi parecer perdió el cerebro hace muuucho tiempo (y aún no lo ha encontrado) y el otro un tipo más serio que el aceite, el típico sabelotodo pero en versión tío bueno. Shawn (quien, por otro lado, tiene un hermano que es justo lo contrario a él) tenía las compañías, como podéis ver, que a mí me hubiese encantado tener. Lástima.

En fin, aunque mi mejor amiga no está mal. Se llama Silvia, y a veces no la entiende ni su propia madre. Tiene un carácter más raro… Es la mar de cariñosa cuando se emociona, si la cabreas, es capaz de inmovilizarte y gritarte a dos milímetros de tu cara, y si ya la pones delante de un chico (sobre todo si ese chico es Mark Evans…) se vuelve de gelatina y solo sonríe como si no hubiera mañana. Después, echa a correr.

Me dirigí al aula de historia, la segunda asignatura del día. Lore me acompañaba, ya que odiaba llegar la primera, y esto le haría perder algo de tiempo. Hasta ese momento, a mí me había parecido muy simpática, lo que no alcanzaba a comprender, era por qué a medida que entrábamos en los distintos pasillos, la gente se volvía a mirarla (gente que yo sé que es maja, porque he hablado con ellos un montón, incluso) ¡y le echaban unas miradas! Que ni que hubiese hecho algo, ¿no?

Pasamos por delante de Camelia Travis, la repelente del curso. De MI curso. Y no se le ocurre otra cosa, a la niñata, que alzar la voz y soltar:

-¡Vaya, Dolley, si ya tienes nueva víctima! ¿Qué pasa, has roto con el último marimacho?

Lore se paró. Al parecer, Dolley era su apellido o algo así, y evidentemente, se había dado por aludida. Y yo, continuaba sin entender qué demonios estaba pasando allí. Dio los dos pasos que la separaban del lugar donde Camelia y le tocó el hombro… bueno, más bien la empujó, y con toda su fuerza.

-¡Date la vuelta! –le dijo, en tono de orden.

Travis se volvió, resoplando.

-¿Qué te pasa, niña?

-Mira, ESTÚPIDA, un comentario más… ¿¡ME OYES! ¡UN COMENTARIO MÁS Y TE ESPERO A LA SALIDA! ¿¡LO HAS ENTENDIDO! –le gritó, muy cerca de ella, para después escupirla en la mejilla, cogerme del brazo y arrastrarme lejos de allí en un santiamén. Nos paramos. Ya estábamos delante de la clase de historia. Era tarde y no había nadie por los pasillos. Miró al suelo mosqueada, y después me miró a mí de nuevo- Perdona –esbozó una sonrisa. Yo le quité importancia, si es que Camelia es idiota.

-Ah, no pasa nada, esa tonta se lo merecía… a mí me parece una niña consentida que cree que puede hacer lo que quiere, pero sé que… -me tapó la boca con la mano e hizo una seña a la puerta de la clase. Claro, debía de oírse mi voz en kilómetros a la redonda. Así que nos despedimos en silencio, me dio un beso en la mejilla y se largó, y yo, entré a clase.

El profesor, el señor Smith (en realidad su apellido era otro, pero le llamábamos así porque era un hombre obsesionado con la historia de América y los indios, en serio, cuando la contaba, se le salían los ojos… y como fueron los ingleses quienes conquistaron la parte del Norte, el profe se convirtió en el Sr. Smith) me miró, con los ojos muy abiertos, aunque no me asusté porque así es como te miraba él siempre, y me dijo que me sentara.

Silvia señaló con la cabeza la silla de su lado y allá que me fui yo. En ese momento, estaban explicando no sé qué de los romanos, así que yo me evadí, deseando contarle a Silvia lo que había pasado con Camelia. Supe que le encantaría oír la historia, porque mi amiga siente un terrible resentimiento hacia esa pequeña zorra. Y es que, sin ir más lejos, siempre parece ir un paso por delante en lo que se refiere a conquistar a Mark.

Y aquí es donde yo opino que este chico sin cerebro no se entera de nada, ¡y que las quiere a las dos por igual! Pero eso sí, como amigas. Sus neuronas no funcionan más allá de eso.

Shawn se dio la vuelta, estaba en la fila de delante, y me sonrió.

-Hola, Hills.

-Qué pasa, Froste –y chocamos los puños. Es que ese es nuestro saludo.

-¿Sabes que hoy te has superado a ti misma? Son las nueve y media… ¡o sea, que llegas más tarde de llegar tarde! –se rió, y yo con él.

-Sí, es que me he propuesto doblar mi récord… ¡esta vez quiero llegar un minuto antes del recreo solo para entrar y dejar la mochila!

-¡Shhh! –Smith había oído nuestras carcajadas.

Un minuto después, juro que ni uno más ni uno menos, Travis entró por la puerta, realmente ENFURECIDA. ¿Y qué pasó entonces? Que como parece que a Lore le tiene tanto miedo, me señaló y dijo:

-Es ella, su novia me escupió a la cara.

Y TODO el mundo posó sus ojos en mí. ¡Joder, incluso Blaze, que no se inmuta por nada! Qué vergüenza. Tenía que aclarar eso de "mi novia", ¿¡qué novia!

-¡Eh, que no es mi novia, si la acabo de conocer…! ¿Estás loca, Cami-cami? –la llamé por el mote que le había puesto Evans desde el cariño, algo que le encantaba si era él el que lo decía, pero podía dirigirte la más fría de las miradas como se lo dijeras tú y no fueses Mark. O te parecieras un poco.

El director, que iba con ella, frunció el ceño y me pidió que le acompañara fuera de clase. Vi la cara de Shawn… ¡lo estaba flipando, creo que tenía ganas de aplaudir! No me extraña, ¡eso sí que era un espectáculo!

Me hizo sentarme en la silla de su despacho, y a mi lado, por supuesto, estaba Loretta, cruzada de brazos y con la mirada enfurruñada. Al verme resopló, aunque no de fastidio. Supongo que le alegraba un poco verme allí. El director se sentó en frente nuestro, y Camelia se colocó en una silla, en el lateral de la mesa.

-A ver, chicas… ¿qué es lo que ha pasado?

-¡Que esa lesbiana asquerosa me ha escupido a la cara! ¡Y Celia lo ha visto! ¿A que sí, Celia? –Muy amable se mostraba ahora conmigo, ¿no? Yo alcé las cejas.

-Bueno, tú la provocaste… yo en su lugar también te habría escupido, Cami-cami –contesté, sintiéndome muy chula. El director chasqueó la lengua.

-Celia, no se dicen esas cosas. ¿Es verdad que Camelia provocó a Loretta?

-¡Lore! –intervino ella.

-De acuerdo, ¿a Lore?

Las miré, a una y a otra.

-Sí.

Lore me sonrió.

-¡Pero ella me insultó! ¡Y me dijo que me esperaría a la salida!

-¡Si hacías algún otro comentario ofensivo! –alegué, y eso fue la salvación de Lore, y la forma en la que me gané algo más que una nueva amiga…

O_o

Kisseeees! (: