III
Disclaimer applied
La vida de cada chico había seguido su rumbo. Sakura había permanecido en Konoha yendo a la escuela con sus amigos. Por suerte, ese año le había tocado con la mayoría de sus amigos, exceptuando Hinata, Karin y Suigetsu, estos últimos dos se vivían matando día y noche en el otro curso, volviendo locos a todos y enfermando a una que otra profesora.
Sakura había cambiado mucho. Ahora era una chica sumamente tranquila mientras nadie la sacara de quicio – los únicos que lograban sacarla de quicio eran Naruto (aunque éste lo lograba por teléfono) y Suigetsu, algunas veces, Ino, Karin y Sai, pero sólo por comentarios ofensivos, "nada intencionales" según ellos.
Había dejado de hacer esa actividad que tenía por hobby, la de observar a la gente y volverse acosadora cuando algo realmente le llamaba la atención alegándola a actitudes de cuando era una niña y cuánta razón le daban.
Ahora nada más que sus amigos correspondía y los demás le daban lo mismo mientras no se metieran con ella o con alguno de los suyos.
Desde que se había ido Sasuke, su vida hizo un giro de ciento ochenta grados; su obsesión por él fue menguando con el tiempo hasta desaparecer y sólo había quedado como un recuerdo de su inocente vida pasada.
Además, no estaba para ello. Sakura tenía una vida bastante movida y algo precavida, no podía hacer lo que quería y menos después de su accidente en el cual, gracias a Dios, ni ella ni su padre murieron. Tan sólo se quedaron con pequeñas secuelas como su padre cicatrices que a veces le dolían en los días de humedad mientras que ella mantenía un brazo casi inmóvil.
No podía moverlo con tranquilidad como antes, tenía sensible aquella parte casi imposible de soldar, al principio, pero con varias horas en el quirófano y pacientes y constantes cuidados, podía llevar su vida como antes.
También habían descubierto en la operación que era hipertensa, o sea, problemas en el corazón. Les pareció extraño que con la vida sana que siempre había llevado, la chica sufriera. Pero así de misteriosa es la vida y ella no se quejaba, sólo se cuidaba.
Por suerte no había necesitado transplante, no como su amigo de cuarto de hospital, Kakashi, él había sido operado dos veces del corazón. Ahora estaba en perfectas condiciones y lo cruzaba de vez en cuando en la escuela.
Siempre le gastaba bromas de cuando ella recién había despertado del coma que la mantuvo dos semanas en profundo sueño, alegando que roncaba o babeaba. Kakashi velaba sus noches y dormía durante el día, era su única compañía después de haber despertado tres días antes que ella por el cansancio de la operación, de la segunda, vale aclarar.
Cuando ella abrió los ojos y movió su cara hacia el ventanal que daba al hermoso día de verano, vio la cama de al lado al chico leyendo un librito naranja con un signo de prohibición. Ella se mantuvo calmada, aún con la mascarilla del respirador en la cara, quiso moverse pero una punzada la hizo quejarse rápidamente. El chico volteó y se encontró con los ojos de la chica.
Ella se sorprendió al ver los ojos de su compañero de cuarto, eran impares. Esos ojos bicolores se mostraban tranquilos, posándose nuevamente en la lectura.
— No te muevas mucho… te has roto el hombro y parece que ha costado trabajo reconstruírtelo — dijo el chico pasivamente, la chica asintió y miró hacia la puerta.
— ¿Cuánto llevo… aquí? — dijo sintiendo la boca pastosa. Se estaba muriendo de sed.
— No sé… yo desperté hace tres días nomás… sólo sé que tuviste un accidente y te has roto el hombro y perdido un dedo…
La chica abrió desmesuradamente los ojos y se desesperó, pero ante la risa del chico, se dio cuenta que era una broma que le gastaba. Eso la indignó y lo mandó a la… a la casa de su abuelita de una forma no muy linda.
— ¿Así que Sakura-chan, eh? — dijo sonriente cuando ella había sido visitada por su madre y su padre que había salido antes que ella.
— Mmm… y… ¿se puede saber como te llamas? — preguntó tratando de mostrarse desinteresada.
— Humm… adivina…
— Dame pistas…
— Mmm… en el campo cuida de que las aves destrocen todo a su paso… el otro es aquello que protege…
La chica rió a carcajadas al darse cuenta de cómo se llamaba, pero admitía que sonaba atractivo en él y secándose una lagrimilla dijo:
— Kakashi Hatake…
— Un diez… Sakura-chan…
— Uy qué bien — dijo alegre. Era su único compañero y aunque la exasperaba, compartieron mucho tiempo mientras estaban en recuperación ambos.
Ella salió antes que él, por lo que le prometió que lo visitaría cada día a cualquier hora del día, total, la escuela ese año no asistiría y rendiría final, tan sólo quedaban tres meses y ya había perdido mes y medio.
— Promesa de dedo chiquito — dijo ella poniendo su dedo meñique delante del peligris. Él sonrió arqueando aquellos ojos impares, uno bien negro y el otro de un color amarronado rojizo, y apretó aquel meñique con el suyo.
— Promesa de dedo chiquito — repitió dulcemente y la despidió dándole un fraternal beso en la frente, haciéndola llorar. Ella también quería que él saliera de allí.
— ¡Sakura-chan! — gritó el rubio cuando la vio cruzando la calle, le tironeó del brazo que estaba bien y la llevó para su lado, en un medio abrazo —. Te extrañé — dijo llorisqueando.
— Naruto — sonrió al verlo. Desde el accidente casi no lo había visto, casi nunca podían estar tiempo juntos ya que ella tenía que estudiar para rendir las materias libres y no tenía tiempo para ninguno de sus amigos y los extrañaba.
Pero había prometido a su madre que se pondría con los estudios y su madre echaba de su casa a sus amigos, algo triste al verlos de igual manera, cuando la iban a ver o a invitar. Sakura tampoco podía salir mucho, aún estaba delicada y debía ponerse muy fuerte comiendo sano y tomando sus medicamentos correspondientes.
El rubio había sido transferido un tiempo, por lo que también eso había complicado un poco el que se vieran seguido. Era la segunda tanda del año, después de las vacaciones de invierno y el rubio volvía nuevamente con ellos.
— Los chicos seguro que se pondrán contentos cuando te vean — dijo la chica alegremente. Haber estado medio año sin Naruto había sido algo aburrido. Aunque la sacara de quicio, porque antes del accidente el chico se mandaba macana tras macana, aún así, siendo problemático y escandaloso, lo quería demasiado.
— Y cómo no si soy el alma del grupo — dijo inflando el pecho sintiéndose orgulloso y agrandado por ello. Sakura rió.
— Creo que te ha pegado mucho el irte, te crees prioridad del grupo — se burló. El chico relinchó y la fulminó con la mirada.
— SOY la prioridad… sin mí, ese grupo no es nada — dijo presumidamente, señalándose con el pulgar.
— Si, claro, como digas — rolando los ojos con una sonrisa plasmada en el rostro.
— Dejando las tonterías — sonrió —. ¿Cómo estás de… eso? — dijo algo temeroso.
— ¿Tienes miedo Naruto?
— ¿Eh? ¿Y por qué debería? — dijo nervioso.
— Digo, te conozco y sé cuando te pones miedoso y nervioso… no te preocupes, no es algo que no me guste hablar… un accidente pasa porque tiene que pasar…
— Gracias a Dios que tú y tu padre se salvaron…
— Sí, parece que no se olvidó de nosotros…
— Y ¿Cómo andas de tu corazón?
— Bien… en el receso tuve un ataque, pero nada que no se solucionara… fue la presión que me aceleró el ritmo cardiaco… pero tomo mi pastilla una vez al día como es debido… como sano y trato de estar tranquila… — sonrió apacible.
— Oh, que alivio — suspiró abrazándola por el hombro con cuidado —. Te quiero Sakura-chan…
— Yo también, Naruto — sonrió la chica abrazándolo por la cintura —. Tienes que conocer a Kakashi-sempai — dijo levantando con cuidado el brazo delicado, empuñando su mano como si estuviera destejando.
— ¿Kakashi-sempai?
— Fue mi compañero de cuarto de hospital y ahora es un gran amigo, te caerá estupendo… — sonrió alegremente —. Es muy bueno y sumamente vago… suele llevar un barbijo…
— ¿Por qué?
— El corazón — dijo con la voz media apagada. Luego, sonrió y miró al rubio —. Pero es muy fuerte, late prendido a la vida — suspiró tranquila. Ansiaba verlo, tenía que verlo.
Un escalofrío le corrió por la espina dorsal y volteó a ver para todos lados, pero no había nadie. Se encogió de hombros y siguió camino junto con Naruto.
Diez minutos después, ya habían arribado a la escuela. Ambos caminaron esos largos pasillos hasta la escalera al final del ala este y subir al segundo piso para ir al aula 5–A.
Una vez dentro, la chica fue saludada por los demás mientras que Naruto tuvo que aguardar unos minutos hasta que el profesor a cargo entrara y lo hiciera entrar.
Sakura se sentó en el anteúltimo banco junto a la ventana, a su lado había un banco vacío y detrás también. Ino se sentó junto a ella dándole un leve golpe en la cabeza por lo que se sobó la zona.
— ¿Qué necesidad… cerda? — se quejó.
— Muchas… vi a Naruto fuera… que bueno que haya vuelto — sonrió alegremente.
— ¿Tú diciendo "que bueno que Naruto haya vuelto"? ¿Qué ha pasado con mi amiga Ino? Acaso ¿eres un extraterrestre? — recibió un golpe, nuevamente.
— Deja de decir tantas estupideces juntas — cruzándose de brazos —. Es también mi amigo ¿no? — frunciendo el ceño molesta.
— Era broma — sonrió. La chica rodó los ojos y se sentó en su asiento.
El profesor entró con una agradable sonrisa mirando a su curso del trimestre anterior y saludó con:
— Buenos días clase 5-A, me alegra ver sus caritas nuevamente… antes que nada, comunico que nos acompañarán el resto del año dos ex compañeros, seguro algunos los recuerdan… — miró hacia la puerta sonriente —. Entren chicos…
El primero en entrar fue Naruto, haciendo sus típicas monadas, saludando estilo sargento y dando un discurso algo… tonto.
— Hola a todos, soy Uzumaki Naruto, ya he cursado aquí, me gusta el ramen y allá está mi mejor amiga — dijo efusivamente señalando a Sakura, ésta intentó taparse, pero no tuvo sentido porque el chico la nombró chillonamente —. ¡Hola Sakura-chan! Detrás de ti me voy a sentar — dijo señalando al frente y pasando a pasos agigantados.
— Malditas seas… Naruto — murmuró avergonzada y sin querer ver a más nadie.
— Pasa — dijo Iruka sonriente. El susodicho entró y miró a la clase despectivamente, casi indiferente —. Preséntate… hay muchos que no te conocen — amablemente le dijo Iruka.
Éste bufó y carraspeó — Soy Sasuke Uchiha… he cursado aquí un tiempo… — luego chasqueó la lengua y miró al profesor esperando que le indicara que se podía marchar. Éste asintió con la cabeza, por lo que Sasuke volvió a mirar a la clase buscando disimuladamente a alguien.
Ambas miradas se chocaron, Sakura bajó la vista velozmente algo sorprendida y apenada. Pensar en esos años de "acosadora profesional" – según Sasuke – la avergonzaban un poco y más al recordar que él sabía que ella lo miraba mucho tiempo y le gustaba.
El chico pasó por su lado y le chocó intencionalmente el hombro derecho, la chica se quejó y se acarició. Miró hacia Ino, esperando que ésta no lo hubiera visto, pero había sido imposible, Ino ya mostraba su cara levemente fruncida y preocupada. Fulminó al pelinegro y se acercó un poco a Sakura.
— ¿Estás bien, Sakura? — la pelirrosa asintió con una pequeña sonrisa —. ¿En serio? Porque si no es así, le decimos a Iruka-sensei que te deje ir a enfermería y–
— No te preocupes Ino… estoy bien, no fue nada — sonrió dejando de sobarse el hombro derecho —. Fue sin querer — lo excusó, después de todo no podía culparlo porque sí.
— Está bien — dijo algo desconfiada. Miró al frente y comenzó a anotar lo de la pizarra. Sakura se tomó su tiempo y comenzó a anotar lentamente las cosas, no podía forzarse mucho, aún estaba delicada por no tener huesos fuertes.
— Sakura — el profesor se acercó a ella.
— ¿Sí, Iruka-sensei? — levantó el rostro un poco hacia él.
— ¿Quieres que te pase las copias así no tienes que escribir?
— No, no… no hace falta… — sonrió apenada y rascándose la mejilla con el dedo índice —. Debo hacer las cosas por mí misma… sino no mejoraré.
— Está bien — sonrió —: Pero no te sobre-esfuerces ¿entendido?
— Entendido, gracias Iruka-sensei — sonrió mientras éste volvía al frente y comenzaba a explicar nuevamente.
Una sensación extraña la hizo sentir incómoda; levantó la vista y recorrió el aula entera para ver de donde provenía, por último, miró a sus compañeros junto a ella y luego por sobre su hombro encontrándose con la penetrante mirada oscura del Uchiha.
— Ho-hola… — murmuró. Él no dijo nada, sólo apartó la vista y siguió en lo suyo. Sakura suspiró y volvió a mirar al frente, después de todo, no debía atrasarse.
— AHHHOOHHH —bostezó sonoramente Naruto a la hora del receso. Sakura volteó apenas y lo miró divertida.
— ¿Ya cansado? — preguntó sonriente. El chico se refregó los ojos y sonrió.
— La falta de costumbre, en Suna entraba a la tarde… ¿Qué has traído de almuerzo, Sakura-chan?
— Mmm… nada — sonrió —. ¿Vamos a la cafetería? — preguntó. Naruto se puso de pie poniendo sus manos tras su cabeza y estirándose. La pelirrosa miró a Ino —. ¿Vienes, Ino?
— Sí… me dijeron los chicos que están allá — mostrándole su celular, Sakura asintió y miró hacia unas filas más adelante y vio a los demás rodeando a Sasuke. Nos los molestaría, hacía mucho que no se veían.
— ¿Vamos? Debo buscar a sempai… quedamos que almorzaríamos todos los días…
— ¿Qué onda con ese Hatake? — dijo burlona la rubia codeándola, la pelirrosa sonrió intentando negar aquello.
— Sólo somos amigos… — sonrió tocándose el lado izquierdo, cerca del corazón. Ino sonrió tiernamente y suspiró, no había caso, allí no había más que amistad y ella que amaba como quedaban esos dos juntos.
— Sempai es apuesto…
— Eso no lo niego — y amabas rieron…
— Sakura-chan ¿Cuándo me presentarás a sempai? — preguntó curioso.
— Allí está — señaló al verlo acercarse hacia ellos —. Kakashi-sempai — levantó su mano izquierda hacia él y éste sonrió al verla. A paso perezoso y con ambas manos en los bolsillos se acercó a ellos. Llevaba el uniforme algo desprolijo; la camisa sobresalida del pantalón, el suéter arremangado junto con el dobladillo de la camisa en sus codos y el cabello despeinado como siempre, y su rostro tapado por el barbijo.
— Sakura-chan ¿Cómo estás? — saludó animadamente, luego vio a Ino —. Ino-chan ¿Cómo estás tú también?
— Bien — contestaron a la vez.
— ¿Cómo has estado? — preguntó Sakura con leve preocupación —. No deberías estar tan desabrigado… — frunció la boca. El chico la observó y sonrió arqueando los ojos.
— Pero Sakura-chan… mi problema está aquí — señaló su corazón —. No te preocupes que late fuerte y no me dejará ir — sonrió tiernamente. Sakura suspiró y miró a su amigo tras de ella.
— Kakashi quería presentarse a Naruto… mi amigo de la infancia — sonrió haciéndose a un lado.
— Oh, tú eres el famoso Naruto — sonrió al ver al rubio —. Un gusto — extendió su mano, Naruto la estrechó amigablemente.
— Lo mismo digo, sempai…
— ¿Vamos a comer? — preguntó la rubia, Sakura asintió y se acercó a Kakashi, tomando su mano y entrelazando sus dedos.
Mientras se dirigían miradas y sonrisas, no percataron que un pelinegro los observaba curiosamente desde la puerta del salón.
Continuará…
N/A: Holaaaa… me he tardado más de lo que debería xD perdón, pero andan re mal las cosas en casa por una estupidez y bueno, tengo que sobrevivir y hoy se me dio poder publicar :)
Espero que les haya gustado y muchísimas gracias por comentar y seguir mi historia :3
Tranqui que Sasuke ya tomará más protagonismo y meterá el pie hasta el fondo xD
Besos y son divinas!
