Dipper caminaba molesto por la calle con las manos en los bolsillos. Su tío lo volvió a obligar a auto-humillarse frente a una multitud de personas. Manchas de tomate ensuciaban su traje. Cómo lo odió por eso, puso el dinero primero antes que el bienestar de su familia. Un auto se estacionó al lado de él. Observó curioso cuando un hombre rubio, con sombrero de copa y un bastón emergió. Se acercó a él.

—Saludos. Me llamo Bill Cipher— dió una pequeña reverencia sacándose el sombrero —Debes ser Mason Pines ¿no es así?— Dipper asintió y el rubio lo observó de arriba a abajo —¿Mal día?—

—¿Qué se le ofrece?— Dijo el castaño.

—Mas bien que se te ofrece a tí, amiguito.

Dipper ladeó la cabeza, sin comprender.

—Puedo hacer que las humillaciones paren— explicó —Por un precio, claro— dijo sonriendo.

—¿Y cuál sería ese precio? No tengo dinero.

Bill rió de una manera seca, como si lo hubiera ofendido —El dinero no es problema. Quiero que trabajes para mi.

El castaño arqueó una ceja —¿Qué clase de trabajo?

—Digamos que soy un negociador. Y tengo algún cliente que me debe dinero...bueno, tú te encargarás del miserable— dijo con una sonrisa sádica. —Te pagaré muy bien. Con el dinero ahorrado de cinco trabajos ya podras salir de esa pocilga.

—O sea que...¿sería tu sicario?— dijo inseguro —No soy un asesino. No estoy tan desesperado para serlo.

Bill suspiró —Bien. Entonces, suerte para que tus futuras humillaciones no sean peores a esta...y no volverás a recibir una oferta como esta ya que, las otras bandas odian a los Pines...tal vez mañana amanezcas muerto— dijo caminando al auto.

Dipper miro a su alrededor, dudando, hasta que se animó —Espera.

El rubio sonrió maliciosamente, su plan funcionó. Borró su sonrisa antes de voltear a verlo —¿Si?

—Voy a pensarlo.

Bill sonrió con satisfacción —Espero que tomes la decisión correcta, Pino— le dijo antes de voltearse y entrar al auto y ordenarle al chofer que conduzca.

Dipper se quedó mirando al auto mientras se iba, pensando si lo que había dicho estaba bien. Mientras que Bill reía por lo bajo "Un paso mas y serás mía, Estrella Fugaz, y al mismo tiempo destruiré a los Pines"


Al día siguiente Mabel estaba en su habitación, con la mirada perdida en el vacío. Dipper llegó en la madrugada. Y al parecer Stanley le había contado a Stanford sobre su encuentro con Bill, porque durante el desayuno "aprovechó" para darles unas cuantas razones para que se alejen de él. Algo que los dejó horrorizados. Tambien les contó algo que en verdad los sorprendió

[FLASHBACK]

—¿Trabajaste para él?

—En efecto. Era su mano derecha— contestó Ford.

—Pero...él se ve tan joven...— dijo Mabel.

—Oh, créeme, es joven. Su padre era mi jefe antes que lo mataran. Asumió su puesto cuando solo tenía 13 años. El venía de otro pueblo, necesitaba un guía. Le enseñé todo sobre el pueblo, consiguió sus aliados y para cuando cumplió los 18 ya tenía su imperio.— Esto sorprendió a los dos jóvenes. El rostro de su tío se volvió melancólico. —Pero su deseo por el poder era tan grande, que empezó a jugar con magia negra y a controlar a todo su alrededor. Usó su magia en mí para convertirme en un desgraciado sin conciencia. Mi compañero Fiddleford me ayudó a entrar en razón y juntos enfrentamos a Bill. Lo llevamos a las autoridades y estuvo en prision por un par de años.

La castaña no podía articular ninguna palabra. No podía creer lo que le estaba diciendo. Su gemelo habló.—¿Hace cuánto tiempo fue eso, tío Ford?

El adulto calculó un poco —¿Su arresto? Fue hace cinco años. La razón por la que les cuento esto, es porque no quiero que sufran el mismo destino que yo.

[Fin del FLASHBACK]

Ya es tarde.

La castaña se estaba cepillando el cabello frente a un espejo. Su hermano y sus tíos estaban abajo, arreglando todo para la noche. Vió el reflejo del espejo, alguien entraba por la ventana. Volteó rápidamente para encontrarse con el rubio, sonriendole seductoramente

—Buenas tardes, Mabel.— saludó con la mano.

—¿Qué haces aquí? El tío Stan dijo que te alejaras de mí.— dijo mientras retrocedía lentamente al mismo tiempo que él se acercaba

Bill bufó —Como si fuera que le haré caso a ese vejeztorio.— logró acorralarla contra la pared, colocó su mano en su mejilla —Además, los dos sabemos que tú me quieres cerca.

—¡No despues de saber lo que has hecho!— Le dijo antes de empujarlo y correr hacia la puerta.

Él la agarró antes de que pudiera salir y la tiró a la cama, tuvo el suficiente equilibrio para quedarse sentada sobre sus piernas. El rubio se sentó frente a ella, colocando sus manos en sus hombros, presionándola para que no pueda escapar.

—Estás temblando— murmuró —¿Estás asustada de mí?—

La castaña estaba paralizada en su puesto. Él la abrazó, algo que la hizo abrir bien grande los ojos en sorpresa, era como un abrazo de consuelo. Luego la miró directo a los ojos y la besó. Ella sintió que se alejaba del mundo, que no había nadie más. Cuando se le ocurrió corresponderle él se separó y la recostó en la cama, agarrando de sus muñecas, presionándolas.

—No sabes las ganas que tengo de profanarte aquí mismo, bajo el techo de la persona que más odio en el mundo.— murmuró, mirándola con deseo.

Mabel sintió sus mejillas arder. Mas aún cuando él se acercó de nuevo a sus labios. Cuando estuvo a punto de rozarlos, la soltó y se separó.

—Pero eso no es a lo que vine— dijo desviando la mirada.

—¿A qué te refieres?— Dijo sentándose y colocando una almohada en medio de los dos, tratando que crear espacio.

Bill la volvió a mirar y tomó su mano —Quiero que vengas a cenar conmigo.

Ella arqueó una ceja —¿Qué? Primero te avientas a mi como un abusador y ahora ¿tratas de cortejarme?

Él rodó los ojos con una sonrisa —Vamos, no arruines esto.

—Es la verdad.— dijo seriamente.

—¡Es más!— Continuó —Te conseguí algo para que uses esta noche.

Mágicamente sacó una caja de detrás suyo y se la entregó. Ella la abrió y adentro había un hermoso vestido negro con detalles dorados que la hizo jadear con admiración.

—Pienso llevarte a un lugar elegante asi que; es necesario.— dijo sonriendole.

—Bill, yo...no puedo aceptar esto. ¡Es demasiado!— exclamó.

Él rio —Considéralo como un regalo. Vendré a buscarte a las 7. Debes estar lista para entonces.— Se levantó y se despidió con un beso en la mano.

—Te veré luego, estrellita.— dijo guiñandole un ojo y saltando por la ventana.

Lo que la dejaba con la duda era ¿Cómo iban a salir sin que sus tíos o Dipper se den cuenta?


Muchas gracias a los que dejaron review :D me animan a continuar.

El rating va a subir a M en el transcurso de la historia